Ambas chicas regresaron al hotel, cada una por su lado. La morena fue a prepararse para el espectáculo mientras la rubia se encontraba con su familia.
Como lo supuso Adam no dejaba de molestarla por lo que termino rápido de cenar y se fue a sentar a su lugar en el teatro mientras bebía una mimosa.
-Perdón por dejarte, Adam nos dijo que estabas en la otra camioneta – se disculpó su hermana pequeña
-No hay problema, al principio si estaba enfadada pero…-dudo que contarle a su hermana – me hice amiga de una bailarina y me llevo a hacer snorkel –
-Tú lo pasaste mejor que yo, quiero a Adam pero es odioso, no dejaba de decir cosas desagradables de las chicas que veía- hizo un gesto de asco
Su familia tomo asiento hasta delante, ella prefirió quedarse sola en su rincón.
El espectáculo de esa noche era de bailes internaciones, desde salsa hasta tango. Eliza lo estaba disfrutando miraba asombrada como los bailarines lo hacían perfectamente sobre todo la chica morena que de manera esporádica cruzaban sus miradas sonriendo cómplices.
El tiempo se le fue volando a la rubia, el show había terminado pero su padre le hacía señas para que se acercara a ellos.
Bajo las escaleras para llegar con su familia, todos comentaban que este era el mejor show que habían visto, sobre todo por el vestuario. Por eso su papá está decidido en tomarse una foto junto a los bailarines en familia.
Cuando miro a donde se acercaban sintió mariposas en su estómago. Unos hermosos ojos chocolates la miraban.
-Familia acomódense para la foto – les indico su padre
Antes de poder moverse sintió una mano en su cintura
-Quiero una copia de la foto – le dijo por lo bajo la morena
La rubia sonrió, su familia aún se estaba acomodando mientras ella disfrutaba del calor que emanaba el cuerpo de la bailarina, ni siquiera por su sudor se quería alejar de ella.
Un poco tímida y nerviosa coloco su mano también en la cintura de la chica
-Tienes mi permiso para tocar lo que quieras- le susurro antes de posar para la foto
Dianna sentía que moría en ese instante, no podía venir a decirle eso frente a su familia.
-Cariño, ¿te encuentras bien? – pregunto su madre al verla totalmente roja, ella asintió, quería salir corriendo del lugar evitando otro comentario.
Estuvieron recorriendo los hoteles haciendo tiempo para ir al Club, aunque estaba cansada no quería dejar de ver a la morena.
La música estaba demasiado fuerte para su gusto, pero considerando que no salía nunca de noche era normal. Su amiga siempre la tenía que llevar a chantajeada y le agradecía porque sin ella, se la viviría en su departamento leyendo.
Volteo a buscar a su hermano y primo. Localizo primero a su hermano con un grupo de chicos bailando, rio al ver como Jason se hacia el indiferente antes los sugerentes movimientos de una chica, su hermano era un caballero.
Por otro lado encontró a su primo con una peliroja devorándose, varios tenían la mirada en ellos, la escena podría pasar como de una película porno.
Le dio un poco de asco y decidió ir a refrescarse al baño.
Por suerte no había mucha gente por lo que llego al lavamanos y se echó agua en el rostro varias veces, solía tener ansiedad en lugares cerrados llenos de gente, y esa noche el lugar estaba a reventar, por lo que dijo que vería a su bailarina y saldría enseguida.
Estaba por secarse el rostro cuando unos brazos rodearon su cintura
-Entre los encontronazos y los baños tenemos una gran historia – le dijo la bailarina cerca de su oído
Dianna se giró, tomo un poco de papel para secar su rostro mientras "disimuladamente" observaba el vestuario de la otra chica
-Lo que dije en el teatro era verdad, puedes tocar lo que quieras – le dijo después de descubrir su mirada
-Muchas gracias, lo tendré en cuenta – dijo sonriéndole
- ¿También aplica para mí? – pregunto mirando sus labios, comenzaba a tener una obsesión por besarlos
-No – dijo divertida
-Muero por besarte desde que te vi –
- ¿Y qué esperas? – dijo acercándose a la morena
Lea las metió en un cubículo, cerro rápido colocándola en la puerta besándola. Ambas se besaban con desesperación, parecía que querían recuperar el tiempo perdido.
Cuando sus respiraciones comenzaban a faltar hicieron el beso más lento, jugando con sus lenguas, recorriendo sus labios. Lea le mordió el labio haciendo que soltara un pequeño gemido que la encendió.
Sus manos comenzaron a acariciar bajo la blusa de la rubia, su piel era suave, que ante su toque se estremecía.
Estaba por bajar a su cuello cuando Camila la llamo, era tiempo de salir a bailar.
Ambas se separaron a regañadientes, Dianna le dio un pico antes de salir dejando a la bailarina sola.
Salió del baño con una gran sonrisa, desde hace tiempo no se sentía tan deseada. Sacudió la cabeza ante el pensamiento de hacerlo en el baño si no hubieran ido a buscar a Lea, siempre había sido un recatada en ese tema, el lugar más extraño para ella donde tuvo sexo fue en el auto de su ex; ella prefería la comodidad aunque se tuviera que aguantar las ganas.
En el bar pidió un agua mineral, no sabía si era por lo que acababa de pasar en el baño pero empezó a sentirse un poco mal, decidió culpar a su ansiedad ante el lugar cerrado.
Se distrajo cuando las bailarinas tomaron su lugar, se giró para mirar de frente a la morena. Cada vez que la veía sus movimientos eran más sexy, invitaban a recorrer sus curvas.
Se imagina a ambas bailando con esos movimientos pero se rio sola al recordar que ella no sabía bailar.
Lea la miro levantando una ceja ante la repentina risa, ella negó bebiendo su agua.
Dianna comenzó a marearse, la gente brincaba de un lado a otro ambientados por las bailarinas por lo que decidió que era mejor salir del lugar. Se sentía tan mal que prefirió perderse los pasos de la morena.
Al salir un ligero viento la golpeo haciendo que su malestar aumentara. Cerró los ojos intentando controlar las ganas de vomitar. Se sentó a un lado de la entrada donde nadie pasaba y podía tener un poco de privacidad.
Estuvo sentada con su cabeza entre las rodillas, una técnica que su madre le había enseñado para quitar las náuseas, hasta que un ligero toque en su hombro la hizo incorporarse
-¿Estas bien? – le pregunto una chica que reconoció como bailarina, Eliza asintió – soy Camila, amiga de Lea, te está buscando – Dianna se levantó lento, ahora se encontraba un poco mareada – vamos, te acompaño con ella –
La rubia camino a lado de Camila, poco a poco el malestar iba pasando lo cual agradecía.
Llegaron a la parte trasera del Club, la bailarina abrió la puerta y se encontraron con una escena que hubiera preferido evitar.
Lea se encontraba besando a una rubia operada, las náuseas regresaron a su cuerpo. Por suerte un bote de basura se encontraba en su lado vaciando en el todo lo que tenía en su estómago.
El ruido distrajo a la pareja que se besaba, Lea se separó mirando a su amiga que tenía cara de pocos amigos y un poco detrás de ella estaba su rubia inclinada en un bote
- Dianna, ¿estás bien? – pregunto preocupada acercándose
-No te acerques – le dijo levantándose para mirarla – veo lo mucho que me buscabas – dijo sarcástica
- Estaba preocupada, te vi salir y no tenías buena cara- dijo acercándose a ella - ¿estás bien? – le pregunto tomando su rostro entre sus manos.
Su cara estaba pálida pero lo que más le dolió fue su mirada, sin brillo que comenzaba a llenarse de lágrimas
-Estoy perfecta, será mejor que me vaya – dijo mirando a la rubia operada que seguía detrás de la morena
Al girarse un mareo casi le hace perder el equilibrio, los reflejos de Lea evitaron que cayera
-Vamos con el médico, no estás bien – la chica parecía fantasma, la rubia negó – vamos y en el camino te explico – suplico
- Lea, será mejor que la dejes tranquila – le pidió su amiga – la acompañare a su cuarto – miro a su amiga preocupada y arrepentida
La morena solo asintió, vio cómo se alejaban. Ella quería estar a su lado explicarle que ella no quería besar a la rubia
-Podemos ir a tu casa – dijo la rubia acercándose a ella
-No vamos a ir a ningún lado, no vuelvas a besarme – dijo molesta dejándola ahí
Tardaron un poco llegar a la habitación de Dianna, ya que a veces tenían que pararse porque la chica se mareaba
-¿Segura que estas bien? Creo que deberíamos hacerle caso a Lea e ir al médico – dijo Camila
-No, estaré bien – miro a la chica – solo necesito descansar – dijo con un intento de sonrisa para tranquilizarla
-Vale –dijo cuando llegaron a la habitación- sé que no debería de decirlo pero disculpa a Lea, a veces es una idiota pero me consta que está interesada en ti –
-Claro, como la rubia esa – dijo un poco molesta
-Estoy segura que si se entera que te diré esto, acabare muerta, pero ella…no eres una chica más, se preocupa por ti y aunque sea una idiota por completo le gustas – termino con una sonrisa
-No quiero hablar de ella, gracias por acompañarme – entro a la habitación
Al ingresar a la habitación intento no hacer ruido pero fue inevitable cuando casi tropieza con unos zapatos
-Di, ¿estás bien? – dijo su hermana prendiendo la luz
Isabel miro a su hermana sentada sobre la cama cubriéndose el rostro con sus manos
-¿Qué pasa? – pregunto preocupada acercándose a ella
No logro contestar porque nuevamente corrió al baño, dejando a su hermana preocupada
Lea terminaba su segundo cigarrillo sentada en la puerta del departamento de Camila, esperando que esta llegara
-Pensé que habías dejado de hacer idioteces – dijo su amiga al mirarla
- Solo fumo cuando estoy muy nerviosa – respondió apagando el cigarro
-No hablo de solo de eso, la lastimaste – dijo entrando a su casa
-Te prometo que no fue mi culpa, estaba por salir para buscarla cuando llego esa chica y me beso, lo demás lo sabes – dijo sentándose en la sala - ¿Cómo estás? –
-La vi mal, seguía pálida pero no quiso ir al médico- dijo sentándose frente a su amiga
-Joder, no sé qué voy hacer para que me escuche, lo que menos quiero es lastimarla, y esa estúpida me beso – dijo molesta, Camila la miraba con una sonrisa – no es nada gracioso – dijo frustrada
-Ese tipo de escenas las he vivido varias veces y nunca te había visto de esta manera, generalmente solo dices "ya llegará una nueva" –dijo lo último imitando su voz – pero ahora mírate, tratando de arreglarlo con la rubia sexy –
-¡Es mi rubia! – la reclamo levantándose del sofá, su amiga estallo en risa, sabía que había caído
-Tranquila, te recuerdo que a mí me van los chicos. Te ayudare pero tienes que prometerme no volver a echar a la mierda sea lo que sea que tienes con la chica –
Lea encontró en esas palabras un poco de tranquilidad, ya que ella no tenía nada de experiencia en ese sentido.
N/A: ¿Lea arreglará todo con Di ? ¿Que le sucede a la rubia?
Gracias por los comentarios, aunque no lo crean me dan ideas para la historia pero sobre todo motivación para subir capítulos más rápido, así que gracias!
