La puerta de la habitación se abrió dejando pasar a Isabel, que al ver a su hermana lista para ir a la playa la saludo
-Hola, ¿Cómo te fue? – dijo dejando su mochila sobre su cama
-Muy bien, los extrañe – miro a su hermana – te espero para ir a la alberca – se dejó caer en su cama con una sonrisa en los labios.
Lea llevaba a su departamento después de los ensayos, estaba muerta…entre el ensayo y toda la actividad nocturna su cuerpo le pedía un poco de descanso.
Cuando estaba lista para meterse a su cama, la puerta sonó. Se quejó ante la interrupción y abrió la puerta
-No puedes venir después, estoy agotada – dijo haciéndose un lado para que su amiga entrara
-Parece que apenas dormiste ayer – dijo siguiendo a la morena a su habitación
-Pues sí, ayer no dormí…estuve toda la noche con Di…esa mujer me vuelve loca – se dejó caer en su cama
-¿Dormiste con ella? – Lea le sonrió picara – lo que quiero decir es que pasaste toda la noche con ella…vaya…nunca haces eso- fue su turno de sonreír
-Su familia se quedó en Mérida, y me pidió que me quedara con ella, es todo, no le des vuelta al asunto – dijo tapándose para dormir
-La rubia te está cambiando – dijo recibiendo un bufido de su amiga
-Si ya dejaste de molestar, sabes el camino a la puerta y déjame dormir – se topó hasta la cara
-A veces eres peor que una niña caprichosa – dijo saliendo de la habitación
-¡Espera! – grito haciendo que su amiga se detuviera – necesito que me ayudes…mañana es su ultimo día acá y la quiero llevar algún lado…y no digas que es una cita – la amenazo señalándola
-No he dicho nada – levanto las manos de manera inocente – puedes llevarla a conocer algunas ruinas, una rica comida…es lo que haría por una amigaaa…-
-No es mala idea…gracias era todo…ahora lárgate – se volvió a tapar
Lea escucho la risa de su amiga y la puerta cerrando. Suspiro tranquila, quería demasiado a su amiga pero era como su conciencia, ya era demasiado para ella aceptar que comenzaba a sentir cosas por la rubia para que Camila llegara con sus palabras y llenarla de más dudas.
Estaba segura que sentía algo por aquella rubia, ver su sonrisa hacia que ella sonriera…cambiaria todos los besos que había dado por otra candente sección de besos con ella. La rubia poco a poco acaparaba su mente y eso le preocupada por lo que despejo su mente y trato de dormir un rato.
Dianna estaba con su familia en la playa, su primo y hermano jugaban vóley, su hermana se encontraba en el mar con su padre, ella estaba sentada a lado de su madre.
-Ahora que no está tu padre, cuéntame que hiciste ayer – dijo mirándola
-Ayer…estuve todo el día en mi cuarto…-regreso su vista al libro que leía
-Vamos cariño, te conozco, no soportas mucho estar encerrada en un lugar y sola – Di sopesaba que contarle a su mamá
-Me hice amiga de unas de las chicas que trabaja acá…e hizo que pasara el día más rápido –
-¿Una amiga que trabaja en el hotel? – la rubia asintió – espero que no le hayas traído problemas – la miro seria
-No, solo trabaja algunas horas aquí, así que mientras no trabaja me contaba un poco de su vida…- quería terminar el tema pero Mary tenía otros planes
-Me gustaría conocerla, no eres mucho de hacer amigas…la única que conozco es Naya –
-¡Claro que no es la única! – se defendió ofendida – que no las lleve a casa es diferente…además mañana me llevara a conocer algunos lugares turísticas – invento para escaparse mañana
-Me parece un gran detalle de la chica porque te has pedido por alguna que otra razón nuestras visitas a esos lugares –
-No es mi culpa, la primera fue el idiota de mi primo y la última me cayó mal la cena… el caso es que mañana la conocerás, ahora déjame leer – dijo colocándose sus gafas de sol ante la mirada divertida de su madre.
Detrás del escenario los bailarines se preparaban para el espectáculo de la noche, Lea estaba cambiándose cuando Camila llega a su lado
-¿Ya sabes que harás mañana? – pregunto pasándole parte de su vestuario
-Sí, la llevare a recorrer varios lugares, es todo lo que diré – dijo misteriosa
-Ya se cuales…el norte – se tocó sus pechos – y al sur…- señalo su entrepierna
-Dios, a veces eres una idiota – dijo golpeando suavemente su cabeza
Dianna estaba en su lugar habitual, la diferencia era que ahora estaba acompañada por su hermana y su cuñado, que hablaban maravillados de su próxima boda, todos los preparativos, ella sonreía feliz por dos razones, la primera era la evidente boda y felicidad de su hermana y la segunda por su regreso al hotel, aun no se iba pero ya estaba deseando que el tiempo pasara rápido.
En esta ocasión disfruto más el show, no solo por el baile de la morena, sino por los comentarios de sus acompañantes que en más de una ocasión le saco algunas risas.
Al terminar el show todos los jóvenes decidieron ir al night club a tomar algunas copas y a bailar. Eligieron un lugar cercano al bar, pronto su primo se fue de conquista mientras ella se quedó bailando, o intentando hacerlo con su hermano.
Dianna agradecía que esta vez su hermana la acompañara, le hacía olvidar un poco su ansiedad ante el lugar, reía de los comentarios que hacía su cuñado.
No tardó mucho en que aparecieran las bailarinas para animar aún más el ambiente. Esta vez la dinámica fue diferente, ya que ahora las acompañaban algunos bailarines, todos se colocaron en la pista de baile, específicamente en el centro. En las bocinas comenzó a sonar la canción del verano, reconocía la melodía, Naya había intentado que imitara el baile, si es que se podía llamar de esa manera. No pudo evitar la carcajada cuando vio a Lea haciendo esos absurdos movimientos, pero no le duró mucho porque un chico se acercó a ella, bailando pegada a ella.
Lea incomoda por el acercamiento del chico, realizó un movimiento para sacárselo de encima. Al girar se encontró con Dianna que miraba seria al chico, no pudo evitar sonreír, la rubia era una celosa y eso le encantaba. La rubia sintió la mirada de la bailarina que le hizo una seña para que se acercara a bailar pero esta se negó mostrándole una bebida. Lea negó y siguió bailando.
Era la tercera margarita que se tomaba, estaba orgullosa de ella, aún no sentía el efecto del alcohol. El público comenzó a aplaudir, ella levanto la vista para ver a la morena señalando el baño para después perderse entre la gente.
Bebió su copa de un solo golpe antes de ponerse de pie.
Esta era una de las dinámicas favoritas de la morena del Club, cuando debajo de ser una bailarina a ser una más, invitando a las personas a bailar.
Generalmente dejaba que los chicos se acercaran a ella mientras bailaba para después rechazarlos, era su momento favorito de la noche pero en esta ocasión se sentía incómoda sabiendo que la rubia estaba presente.
Al terminar su trabajo, le hizo una seña para que se vieran en los baños. Cuando estaba por llegar unas fuertes manos tomaron su cintura colocándola en la pared.
-Eres increíblemente hermosa- le dijeron sintiendo la respiración del otro en su cuello- desde que te vi no sales de mi cabeza- le beso el cuello.
Al salir de su embobamiento Lea pudo reconocer esa voz...si, era el idiota, el idiota primo de su rubia, porque desde ayer era su rubia, eso estaba más que claro.
No tuvo tiempo de quitarlo cuando escucho cómo alguien tosía fuertemente. Ambos miraron a una rubia muy molesta que miraba a Adam como si quisiera matarlo...en realidad lo quería hacer...Tenía sus horribles manos sobre la cintura de la morena, está de más decir que el beso había sobrepasado su limite
-Una rubia te está buscando- le dijo bastante irritada a su primo
-Dile cualquier cosa, acá tengo algo más...rico- termino de decirlo de una manera lasciva.
-Tendrás que buscarlo en otro lugar, porque ya te dije que no eres para nada mi tipo- dijo alejándose del chico
-Una noche conmigo y estoy seguro que se te quita-
-Si lo que soy no es enfermedad, idiota -se maldijo nunca debía insultar a los huéspedes pero él la superaba- además es imposible que me guste cuando he probado cosas deliciosas - dijo mirando a la rubia que se sonrojó - así que te recomiendo que te vayas por esa rubia, acá no tienes ninguna posibilidad...- dijo esto último tomando la mano de la rubia y perderse entre la gente
Guió a la rubia hasta un rincón donde tuvieran un poco de privacidad. Besos hambrienta sus labios hasta que la respiración fue necesaria
-Mañana te veo en el estacionamiento- le dio un pico dejándola con ganas de más
N/A:el próximo sera la salida entre las chicas y ¿la despedida?...
