Después de despedirse del público fue al baño más cercano para colocarse su vestido y maquillarse para la fiesta.
Se miró al espejo y suspiro, le gustaba lo que veía. Sonrío y fue a encontrarse con su cita.
Camino entre las mesas regalando sonrisas hasta que llegó frente a Dianna, que la recorrió con la mirada.
Se sentó a su lado pidiéndole al mesero una bebida.
-Hola Di- le dejó un beso en su mejilla haciendo que se sonrojara
-Hola, porque no me dijiste que ibas a cantar- le reprochó
-Porque quería que fuera sorpresa-
-Por un momento pensé que no vendrías- dijo con vergüenza
-Eso jamás, le prometí a tu hermana ayudarte con el baile- sonrío divertida
-Oh Dios- se tapó la cara avergonzada
La cena transcurrió tranquila, compartían mesa con los hermanos de la rubia y sus parejas, y algunos primos de ellos.
Al conocer la profesión de la morena todos le pedían que le enseñara a bailar a la rubia, que al estar tan roja decidió levantarse ante el bullying que le hacía su familia.
Al levantarse primero pensó ir al baño pero rechazó la idea cuando vio a Harry cerca de ahí. Decidió acercarse a la arena, el límite de la plataforma que habían puesto sobre la arena para la fiesta.
Necesitaba serenarse un poco, desde que había visto cantar a la morena moría de ganas por besarla pero no habían tenido un momento a solas.
Le encantaba que su familia, por lo menos sus hermanos y primos, la recibieran muy bien, incluso cuando tuvo que cortarle el coqueteo a uno de sus primos.
Perdida en sus pensamientos mirando el mar sintió una respiración sobre su cuello, erizando su piel
-Siento si te molesto algo- dijo con voz queda la morena
-No, estoy acostumbrada a sus comentarios sobre mi baile- suspiro- necesita un poco de aire para no lanzarme sobre tus labios- dijo sincera mirándola
-Joder- se mordió el labio- no me veas así que me harás perder la cordura- ambas sonrieron
La música comenzó a sonar, miraron como la pista comenzó a llenarse.
Lea de pronto comenzó a carcajearse, la rubia la miro con el ceño fruncido
-Es que...- trataba de hablar entre risas- es que...mira cómo baila- se limpió una lagrima señalando a una señora
Dianna miro los raros movimientos de la señora y se preguntó si ella se vería de esa forma
-No creo que tu bailes así, ¿o no pensabas eso?-
-¿Cómo lo sabes?- la miro
-Se leer tu mente- se acercó a su oído- vamos a demostrarles que eres buena-
Le guió a la pista. La morena movía sus caderas lentas al ritmo que marcaba la canción mientras la rubia seguía sin moverse mirando a su alrededor
Sintió unas manos tomando las suyas y una mirada sobre ella
-Relájate- movía sus manos intentando que se moviera.
Tímidamente la rubia lo hizo, miraba a su alrededor y trataba de imitar los pasos de los demás, olvidándose por momentos que tenía frente a la que sus ojos consideraban la mejor bailarina del mundo.
Sintió una presencia detrás de ella, enseguida de unas manos sobre su cadera
-Tu problema es que estas pendiente de los demás y no disfrutas- le susurró moviéndose con ella
-No sé hacerlo, se me da mal, y todos me miran- dijo pendiente de los demás
-Claro que sabes hacerlo, de hecho muy bien-
-Nunca me has visto bailar- le dijo
-Te he visto muchas veces y cada vez que encanta más- le susurró suave
Dianna intentó girarse pero las hábiles manos de la morena lo impidieron
-Hacer el amor es bailar, y créeme que sabes cómo hacerlo- un rojo intenso subió al rostro de la rubia
-Eso es mentira- dijo bochornosa
-Es verdad, cuando ves a alguien bailar puedes conocer si son buenos en la cama o viceversa, por ejemplo esa pareja- señaló una que bailaban demasiado bien para la rubia- tienen una excelente vida sexual- la rubia no le creía - vale, ese tipo-señaló a Harry- tiene muy poca fuerza en su pelvis - empujó su pelvis sobre el trasero de la rubia que cerró los ojos- así que prefiere que la mujer esté arriba porque él no puede-
Lea abrió los ojos sorprendida, la mayoría de las veces ella marcaba el ritmo durante el sexo, y cuando él lo hacía pocas veces sentía el clímax
-Ahora veré el baile de otra forma- comenzó a observar a las parejas, sus ojos terminaron en sus padres que eran unos grandes bailarines
-No te recomendó que veas a tus padres- soltó una carcajada
-Así escogías a tus...chicas- se giró a mirarla, la morena se encogió de hombros - ¿por qué te fijaste en mí si nunca baile?-
-Bueno, porque tus ojos son imposible de ignorar, además te he dicho que eres diferente...no solo una chica para rato- sonrío sincera
-Necesito un poco de agua- dijo saliendo de la pista
Lea la iba a seguir pero llegaron los hermanos de la rubia y se quedó con ellos bailando, sin dejar de vigilarla.
La rubia pidió una cerveza mientras seguía mirando a la morena bailar. Suspiro pensando en lo que había dicho, en la conversación de su madre... ¿estaba dispuesta a arriesgarse? Sin duda Lea lo valía, quizás no era momento de contarles a sus padres, cuando la relación fuera más seria les confesaría todo...
-No sabía que ya tomaras- la voz de Harry la saco de su plática interna
-Han cambiado las cosas- dijo sin mirarlo
-Ya lo creo- dijo sarcástico, la rubia decidió ignorarlo- tu amiga baila muy bien-
-A eso se dedica- dijo cortante
-Adam me ha dicho que le gustan las mujeres- obtuvo la atención de la chica
-Ella es libre de elegir a quien amar, y si lo es no le hace mal a nadie-
-¿Desde cuándo te juntas con ese tipo de personas?- la miro un poco molesto
-Desde que nos separamos he cambiado mucho, mi círculo de amigos, mis pensamientos...todo para ser feliz – sonrió y se alejo
-Bailemos – le dijo el chico tomándola de la muñeca
-Nunca te gusto mi forma de bailar – dijo un poco molesta
-Ya te lo he dicho, estoy cambiando, no te quiero perder – la miro a los ojos
-¿Interrumpo algo? – dijo la morena tratando de ser educada
-No, te iba a buscar – la rubia no pudo evitar sonreír
-Pueden seguir…con lo suyo después de nuestro baile – dijo irritado por la interrupción
-Harry, por favor, no lo compliques más – dijo tranquila
Harry observo como las dos chicas se perdían entre la gente, apretó los puños, tenia que se esperar el momento perfecto. Cerro los ojos recordando los mensajes que había visto en el celular de la rubia, jamás pensó que fuera verdad, quiso creer que era una simple etapa, tontería pero al verlas, como se sonrían y trataban de estar cercas supo que era verdad, la chica con la que se veía casado tenía un romance con otra chica y haría todo lo posible por recuperarla…
Durante gran parte de la fiesta Lea había intentado enseñarle a bailar a la rubia, al final comprobó que lo que decían sobre ella era verdad, era malísima bailarina.
-Te dije que era muy mala bailarina – se defendió sentándose a lado de la morena
-No eres mala, simplemente cuando te estas dejando llevar, te volteas a mirar a los demás y te cohíbes, es solo…eres excelente – dijo apretándole la mano dulcemente
-Solo dices eso porque me quieres llevar a la cama – le susurro sacándole una gran sonrisa
-Desde hace…- miro su celular que estaba sobre la mesa – 4 horas tengo unas ganas terribles de hacerlo y hacerte mía pero aquí me tienes tratando de que bailes – dijo dramáticamente dejando caer su cabeza sobre la mesa - ¿por cierto cuando te vas?- recordó la pregunta
-Oficialmente mañana por la noche sale nuestro avión pero estoy pensando en quedarme unos días extras –se mordió el labio coqueta
-¿Podemos irnos a descansar? – pregunto con puchero
-Prácticamente la fiesta termino hace unos momentos, hay pocos invitados…creo que podemos –
-En ese caso será mejor aprovechar la habitación – saco una tarjeta de su pequeño bolso - estoy preparada, cariño – se levantó ofreciéndole una mano.
Cuando entraron a la habitación, Lea no perdió tiempo besando a la rubia colocándola contra la pared. El beso era desesperado, hambriento.
-Vayamos a la cama – logro decir entre besos la rubia
-Podría hacerlo contra la pared – mordió su cuello
-Lo sé, pero quiero estar cómoda para recorrerte…-con su nariz acaricio su cuello y mejillas – con la lengua – recorrió el cuello con ella
Lea no se hizo de rogar y la llevo directa a la cama-
Esa noche ambas exploraron sus cuerpos sin prisas, localizando las zonas rojas donde la otra perdía los estribos. La rubia dejo atrás la timidez cuando propuso hacer la posición numérica. La morena no podía estas más que encantada, podría cambiar todas las noches de lujuria que había pasado por una sola noche con la chica que le hacía perder la cabeza.
La mañana las sorprendió abrazadas desnudas con apenas una sábana blanca cubriéndolas. La morena sintió como se removían entre sus brazos
-Quédate quieta quiero seguir durmiendo – dijo apretándola hacia ella
-Lo haría pero mi vejiga se niega, no querrás que moje la cama – luchaba para librarse de los brazos de la morena
-Ayer lo hiciste…varias veces – sonrió aun con los ojos cerrados
-¡Eres una pervertida! – exclamo escandalizada golpeando su abdomen
-No escuche que te quejaras…espera escuche como lo disfrutabas- recibió otro golpe soltándola por fin
Ambas compartieron una larga ducha. Lea había pedido el día libre para pasarlo con la rubia.
Las dos se preparaban para salir a pasear fuera del hotel cuando unos fuertes toques sonaron en la puerta, se miraron sorprendidas. No tenían idea quien podría ser, de hecho nadie sabía que estaban en esa habitación.
La rubia, al estar completamente vestida, fue la que abrió la puerta. Al abrirla se sorprendió perdiendo todo el color de su rostro.
-¿Qué haces aquí? – dijo asustada
La persona no contesto e ingreso al cuarto por la fuerza, encontrándose a Lea colocándose la playera. La morena intercalo las miradas entre la rubia y el intruso
-Entonces es verdad…- se giró para mirar a Dianna - ¡te estas acostando con esta zorra! – dijo muy molesto Harry
-Harry, no es lo que crees – dijo a punto del llanto la rubia
-¿No es lo que creo? – señalo la habitación - ¿acaso tus padres lo sabes? ¿Lo apruebas? – la miro a los ojos y con eso basto para saber que no lo había hecho.
La conocía muy bien, estaba asustada, sus padres no lo aprobarían. Era el momento que esperaba para recuperarla y no lo iba a desperdiciar.
-Ellos no lo saben –afirmo ante la temerosa mirada de la rubia – regresa conmigo y no lo sabrán, volvamos hacer la pareja que éramos antes de que esta – señalo a la morena que prefería no intervenir – y seamos feliz, te prometo que te hare la mujer más feliz del mundo-
Harry la tomo de las manos, Dianna se soltó del agarre
-No puedo, ya no te quiero Harry –dijo suave
De pronto todos los temores de Dianna se encontraron frente a ella, que sus padres se enteraran, la posibilidad de perder a la morena y no sabía que hacer
-Prefieres que tus padres se enteren que estas con una mujer, sabes que harás sufrir a tu madre –
-Yo… - la rubia intercalaba su mirada entre los dos
El chico comenzaba a molestarse, su hombría daría de que hablar si se sabía que su ex novia ahora estaba con una chica. La ira comenzó a adueñarse de su mente
-Sabes que les diré en cuanto salga de este maldito cuarto, te juro que si no vienes conmigo te hare la vida imposible –
-No puedes ser tan cobarde y decirle eso – por fin interrumpió Lea ante la cara de miedo de la rubia
-¿Cobarde? La única cobarde acá es ella, crees que si fueras importante te ocultaría… - la morena apretó los puños ignorando el comentario acertado
-Para mí tú lo eres, amenazarla para que regrese contigo…entiende que ella no te quiera, puede estar conmigo o con cualquier otro chico, no importa porque ella no siente nada por ti
-¡Cállate! – se acercó a gritarle, sabía que la morena tenía razón
Dianna se interpuso antes de que llegaran los golpes que ambos estaban dispuestos a dar
-Por favor, Harry, déjame tranquila – suplico
-Si quieres que no les diga nadie de esto…ambas se tendrán que acostar conmigo – sonrió malévolo
Sabía que no podría recuperar a la rubia pero no se lo dejaría fácil, haría todo por destruir esa relación y si tenía un poco de placer estaba más que encantado. No podía ignorar la belleza de la bailarina y estaba seguro que era excelente en la cama, sin duda saldría ganando.
-No la metas a ella, si quieres me acuesto conmigo pero no la metas a ella – suplico llorando
Lea trataba de entender que era lo que pasaba, su chica le suplicaba y estaba dispuesta a acostarse con él solo para evitar que su familia lo supiera. Negó cerrando los ojos tratando de evitar los Deja Vu.
Al abrirlos miro a Dianna suplicando y rogando, le dolía verla de esa forma y que ella fuera culpable, no quería hacerla pasar por eso. Estaba por hacer una locura pero haría todo por la rubia porque la amaba.
-Lo hare – ambos la miraron – me acostare contigo si la dejas tranquila – trato de ocultar sus nervios
Harry sonrió acercándose a ella. La miro de arriba abajo mientras lamia sus labios.
-¡No Lea! – Se acercó cuando el chico recorría el cuello de la bailarina - ¡déjala! –
Con toda su fuerza alejo al chico. Tomo la cara de la morena. No estaba dispuesta a que Lea se acostara con Harry por ella,
-No tienes que hacerlo – la miro a los ojos que comenzaban a llenarse de lágrimas
-Estaré bien mientras tú lo estés y no estas lista para salir – trato de sonreír rompiéndose a llorar
-Muy linda escena – aplaudió el chico – pero se está haciendo tarde y mi amigo necesita atención – señalo su entrepierna
El chico aparto a su ex novia, dejo caer en la cama a la bailarina y se colocó arriba de ella. La besaba de forma desesperada mientras la morena cerraba los ojos.
-¡Déjala Harry! – Dianna se colocó arriba de él golpeándolo intentado que parara
La rubia estaba desespera, no le importaba nada solo quería que dejara a la bailarina, se sentía culpable por haber llegado a esta situación.
-Si quieres que pare tendrás decirle que dejarla – dijo mordiendo el cuello de la chica haciendo que soltara un quejido
Lea no lo pudo soportar más y golpeo al chico en sus partes haciendo que cayera al suelo. Dianna la ayudo a levantarse
-Lo siento mucho…- la abrazo fuerte, no quería soltarla
-Yo lo siento más… será mejor que lo olvides – se separó del abrazo – no eres más que…un juguete nuevo para mí – dijo dura mirándola a los ojos
-Mientes, lo veo en tus ojos… - trato de acercarse a ella
Iba a continuar hablando pero Lea simplemente se fue corriendo. Dianna intento ir tras de ella pero Harry la detuvo.
-¡Suéltame! ¡Eres un idiota! – golpeaba al chico tratando de soltarse para ir tras la chica
-Entiende que ella no es para ti, ¿Qué dirá tu familia? – pregunto furioso
-Que eres un hijo de mierda – exclamo Isabel molesta junto a Lucas
-No te metas – dijo por fin soltando a la rubia
-Sera mejor que desaparezcas sino quieres que te rompa la cara – dijo serio Lucas
-Eres un crío, dudo que lo hagas – dijo burlón
Lucas no lo pensó dos veces y golpeo a Harry haciéndolo sangrar de la nariz, este lo miro molesto
-Si te vuelvo a ver cerca de Di, te juro que te rompo la cara – lo amenazo
Lo dejaron tirado en el suelo sangrando mientras se llevaban a su habitación a Dianna.
Al llegar a la habitación la rubia era un mar de lágrimas, solo quería ir detrás de Lea, y decirle que la amaba y que está dispuesta a contarle a sus padres, no le importaba que la odiaran pero si estaba a su lado nada más le importaba
-Tranquila Di – la abrazaba su hermana – todo estará bien –
-No la quiero perder, la quiero- decía entre llanto
-Salió corriendo, ya no estará en el hotel –
-No la puedo dejar, Isabel, estoy enamorada de ella –
-Tranquilízate un poco y te llevamos a su casa- prometió Lucas
Lea corrió lo más rápido hasta su moto, se colocó su casco entre lágrimas. Solo quería salir de ahí, porque si no estaba segura que regresaría por la rubia pero sabía que por más que le doliera era lo mejor, no quería que Dianna le contara a su familia bajo esa amenaza.
Lo que le había dicho Harry era verdad y le dolía…para la rubia no era importante por eso mantendría en el anonimato, en la sombra hasta que se cansará dejándola… y se prometió no pasar de nuevo por eso
La moto recorría la ruta a gran velocidad, apenas podía ver el camino a causa de las lágrimas por más que le doliera se trataba de convencer que era lo mejor.
Al llegar a su departamento tomo la primera botella que vio, se la tomo rápido, tratando de olvidar el dolor en los ojos de la rubia.
Después de un tiempo tocaron a su puerta, salió borracha a abrir encontrándose con una mujer hermosa, que estaba segura se habían acostado en alguna ocasión. Estaba por rechazarla cuando vio a la rubia bajar de un taxi, no lo pensó mucho y beso hambrienta a la chica aunque por dentro su corazón se partiera.
Vio cómo su hermana la volvía a meter en el taxi y lo vio partir.
La amaba tanto que estaba dispuesta a dejarla libre, si estaban destinadas a estar juntas, el tiempo y el destino las pondría de nuevo en su camino...
