Esa fue la última vez que ambas se vieron. Dos corazones se rompieron esa mañana.
El tiempo pasó y las heridas no cerraban del todo para una de ellas. Por las noches, antes de dormir, pensaba en posibles soluciones, quizás se habría precipitado y el miedo había actuado en ella.
Cada fecha de vacaciones esperaba impaciente por volver a ver esos hermosos ojos y cada vez se llevaba una decepción
-Ha pasado un año, no creo que no regresará- dijo Camila a su amiga
-Lo sé, soy una idiota pensando que lo hará después de lo que pasó- dijo triste
-No tienes la culpa, ya lo hemos hablado, solo hiciste lo que pensante que era lo mejor -
-No, lo mejor era buscar una solución juntas, no dejarla -
-Tomate unos días, ve a casa con tu familia, lo necesitas- dijo mirando a su amiga
Desde hace tiempo no era la misma, por más que trataba de volver a sonreír no podía como antes, su corazón estaba lejos de ella.
Quizás unos días lejos del hotel pudiera ayudarla y volver a encontrarse.
Lea se había olvidado el calor y la humedad de Miami, pero el olor le encantaba, y eso nunca cambiaría.
Aunque contaba con un departamento en la ciudad siempre llegaba a casa de sus padres, aprovechaba para pasar más tiempos con ellos, pero lo que le encantaba y hacía quedarse era la comida de su madre.
-Te vas a quedar dos semanas con nosotros- confirmó su madre con una sonrisa
La morena asintió devorando la comida que tenía frente
-¿No habrás hecho algo malo?- la miro su padre
-No- contestó con la boca llena- solo necesitaba tomarme unos días para mí- miro a su padre antes de volver su atención al plato
-En ese caso te aviso que mañana partimos a Atlanta-
Al escuchar la ciudad dejo de comer...recordaba que Dianna era de ahí...quizás podría hablar con ella. Un nudo se instaló en su estómago.
Después de que su padre le diera la noticia comenzó a buscar cualquier información que la rubia le hubiera dado en sus pláticas para encontrarla.
Al llegar a la ciudad acompaño a su padre a ver unos negocios. Estaba un poco desesperada ya que solo estarían dos días en la ciudad y aunque amaba acompañar a su padre, en ese viaje tenía otra prioridad.
Cuando recorría las calles miraba atenta esperando ver una cara familiar que la guiará a la rubia.
Si la encontraba se prometió que haría lo que estuviera en sus manos por arreglar las cosas, no quería perderla nunca más.
El año que había pasado sin ella había sido desesperante y vacío...
-Cariño, ¿está todo bien?- su padre la miro preocupado, la morena asintió- llevas todo el día nerviosa e inquieta, parece que estuvieras buscando algo-
A diferencia de su madre que era distraída, su padre la conocía muy bien, y estaba segura que sabía que era alguna chica pero él prefería no hablar de ese tema.
-Estoy...-suspiro- buscando a una amiga que vive aquí- dijo mirando a través de la ventana
-Una "amiga" -dijo divertido su padre haciendo que girara los ojos- mañana tengo una larga junta, puedes buscarla- propuso
-Pero vine a acompañarte-
-Y lo estás haciendo, pero tampoco dejaré que estés metida todo el día en una sala de juntas aburrida, tomate el día-
Lea sonrío y beso la mejilla de su padre.
Al día siguiente se levantó temprano, y salió a buscarla por los lugares que le mencionó que le gustaban.
Tras una larga mañana recorriendo varios lugares no la había visto.
Se sentó cansada a llamar a Camila, necesitaba un poco de apoyo para seguir.
-Llego recorriendo los lugares que mencionaban y nada- suspiro
-No te desanimes, no es como que vaya todos los días a esos lugares... ¿en verdad nunca le preguntaste donde trabajaba?-
-No, solo sé que es ingeniera química...nunca se me ocurrió- contestó como niña regañaba
-Vale...-suspiro pensando otras posibilidades- ¿no sabes dónde trabaja alguno de su familia?...-la morena volvió a negar- ¿su amiga?...espera una vez me mostraste una foto de ella fuera del lugar del trabajo de su amiga- dijo alegre de encontrar una pequeña posibilidad
-¡Es verdad! Cuando regrese te invito a comer dónde quieras, te quiero...muchas gracias- dijo rápidamente
Al colgar se subió a un taxi y le mostró la imagen pidiendo que la llevaran a ese lugar. Por suerte el taxista lo conocía y no tardaron en llegar.
Al bajarse miro el edificio, era igual al de la imagen, miro su reloj y vio que era la hora de salida.
Entro a la recepción para preguntar por Naya, recordaba el nombre y la apariencia física de la amiga de la rubia.
Una amable chica le comentó que aún no bajaba, que la podía esperar en una pequeña sala y ella le diría que la buscaba.
Asintió un tanto aliviaba, tomó asiento y mando un rápido mensaje a Camila para decirle que la había encontrado.
Pasaron los suficientes minutos para que los nervios se apropiaran de ella. Sin duda su amiga sabría lo que pasó en el hotel y quizás recibiría algunas ofensas por hacer sufrir a la rubia.
-Hola, ¿me buscaba?- una voz femenina la sorprendió
-Hola- se levantó- sí, soy...-
-Lea, lo sé- la interrumpió- la rubia me mostró fotos- dijo algo seria
-Vale- se limpió el sudor de las manos en su pantalón- Dianna me habló de ti y pensé que me podías ayudar- decidió que era mejor ir al grano
-¿Ayudarte?- la miro sorprendida
-Sí, estoy segura que te contó...lo que pasó...- asintió- quiero arreglarlo- se sinceró mirándola a los ojos
-Ha pasado un año...-
-Lo sé, un año de mierda para mí- dijo un poco desesperada- pero quiero recuperarla, joder, la necesito- Naya le regalo una sonrisa triste
-Le hiciste daño, pero no puedo ayudarte-
-Vamos, sólo quiero hablar con ella, decirle porque reaccione de esa manera, sino quiere saber nada de mí después lo acepto, por favor- pidió
-Me encantaría ayudarle- le sonrió- pero ella hace tiempo se fue de acá, no vive en Atlanta y no sé dónde está-
-¿Qué? ¿Cómo no sabes dónde está? Eres su mejor amiga-
-Se fue de acá por su familia, pasó algo que no me corresponde contarte, tomó otra oportunidad de trabajo y nadie sabe dónde está-
-¿Y no hablas con ella?- era su única esperanza
-Hablo con ella, pero no me ha dicho dónde está, solo sé que vive en alguna playa...lo siento- toco con cariño el hombro de la morena
-Si hablas con ella, por favor dile que me conteste las llamadas y que la estoy buscando por favor- se alejó decepcionada
Naya la miro con tristeza, era imposible que le contestara las llamadas porque había cambiado de número y se fue antes de dárselo. Ella era la más interesada en recuperar a su mejor amiga y esa chica morena era la mejor solución.
El sol comenzaba a ocultarse y Dianna se encontraba mirándolo a través de la ventana.
Suspiro cansada, jamás imaginó que su vida hubiera cambiado tanto en poco más de un año.
Flashback
La familia Agron regresó a Atlanta tal como lo tenían planeado.
Dianna ya no tenía nada, sabía que Lea le había mentido pero verla besando a otra chica hizo que desistiera en buscarla. Primero ella tenía que estar bien para estar con ella o con alguien más.
Pasó algunos días deprimida donde apenas comía, concentrándose en el trabajo.
Preocupadas por ella, su hermana y Naya decidieron intervenir
-¿Por qué no tomas el trabajo que te ofrecieron?- le propuso Naya
-Eso podría ayudarte, despejar tu mente y decidir qué quieres hacer-
-Se lo que quiero hacer, les quiero decir a mis padres mis preferencias, no permitiré que alguien me haga daño con eso de nuevo- dijo decidida
-Lo entiendo, pero ahora no tiene que ser, toma la oportunidad...si les dices ahora será peor y lo sabes- su hermana asintió- es mejor que una vez que estés instalada fuera de acá les cuentes, ya no tendrán control sobre ti, sobre tu elección -
Fin del flashback
Hacerle caso a su mejor amiga había sido lo mejor, ahora ella era tenía el control total de su vida. Iba y venía cuando quisiera, incluso decidió tomarse un tiempo para explorar su gusto por la fotografía.
Era la asistente de una fotógrafa y algunas veces le tocaba hacer algunas sesiones con las que pagaba su parte del alquiler.
Vivir en esa ciudad era demasiado caro por lo que compartía un pequeño departamento con dos chicos en una zona no muy linda de la cuidad pero era lo que le alcanzaba.
Desde que partió de Atlanta rechazo toda la ayuda de sus padres, incluso no sabía dónde vivía y era lo mejor.
Recordaba el punto de quiebre con su familia. Su madre le presentaba posibles pretendientes y la guerra en casa comenzaba. Hasta que un día estalló y contó que estaba harta de los hombres y que prefería a las chicas. La primera reacción de su madre había sido soltarle una fuerte cachetada mientras su padre negaba.
Fue en ese momento donde aceptó la oferta del proyecto, hizo sus maletas y no volvió atrás.
Limpio algunas lágrimas rebeldes que escaparon de sus ojos, tomó el estuche de su cámara y salió de la oficina rumbo a su nuevo hogar.
N/A: un nuevo capítulo, muchas gracias por los reviews! Ya que son sus comentarios los que hacen que busque algún tiempo libre para poder escribir
