Capítulo 2
Raven
Mi vida no es normal. Y nunca sabré si lo será.
Soy un súper héroe. Lucho contra imbéciles con súper poderes todo el tiempo, utilizo mis poderes sobrenaturales y soy testigo de lo imposible en toda una semana.
¿Monstruos, robots, extraños súper poderes, armas que podrían acabar con el mundo? No me sorprende.
Pero ese día, un 18 de febrero, hubo algo que logro sorprendernos, cambiando nuestras vidas para siempre.
Ese fue el día en que fuimos perseguidos por fantasmas.
Al mirar alrededor en de este lío que había creado, pensé en volver a recordar y tratando de averiguar cómo mi día "normal" se había convertido en esto.
-¡Titanes problemas!- Robín gritó. Lo sabía al oír la alarma a todo volumen.
Suspiré y bajé mi libro. Esta no era la primera vez que mi lectura había sido interrumpida.
-¿Cuál es problema?- Chico bestia preguntó como todo el mundo corrió a la sala.
-Cinderblock. En la cárcel del condado. - Dijo Robín. Suspirando, me levanté y seguí a mis amigos mientras corrían hacia el garaje.
-Amiga Raven.- Starfire comenzó a decir mientras esperábamos fuera del garaje. -¿No sientes algo... extraño?-
La miré extrañada. -¿Qué quieres decir?-
-Hay... algo no que no se siente bien en la ciudad.-
Me apoyé en la pared y miré la ciudad. Ella no se equivocaba, algo estaba mal. -Sí.- Murmuré. –Tienes razón.-
-¿Tal vez podríamos hablar de ello mientras nos aplicamos pintura en las uñas esta noche?- Starfire sonaba esperanzada.
Negué con la cabeza. -Te lo he dicho un millón de veces Star, yo no…- Antes de que pudiera terminar la frase, la puerta del garaje se abrió y la motocicleta de Robín salio rápidamente, seguido de cerca por el coche de Cyborg.
Starfire y yo comenzamos a volar por encima de ellos.
En poco tiempo, estábamos en la ciudad. Las personas alegres llenaban las calles, tomando nuestra presencia como si fuera un desfile. Eso no es lo que me llamo la atención sin embargo, era esa extraña sensación que incrementaba a medida que nos adentrábamos más en la ciudad.
No podía describir exactamente cómo se sentía. Era como si no hubiera un alma negativa y conflictiva, pero no era sólida. Usualmente las almas muertas y las almas de las personas vivas se sentían diferentes, siendo las primeras como un vacío y las segundas eran un caos de emociones. Pero, esto ni siquiera se sentía como un alma moribunda.
Tal vez es un nuevo héroe... o enemigo.
Estábamos a mitad de nuestro camino cuando se hizo abrumador.
Gire mi cabeza hacia un lado de la carretera, para darme cuenta que dos niños nos observaban, no aplaudían y tampoco sonreían como los demás, solo estaban allí parados sin mostrar ninguna otra emoción.
El chico era alto, pero todavía era varios centímetros más alto que su amiga. Su cabello azabache estaba sucio y enmarañado, sus ropas estaban rotas, gastadas y manchadas de barro, suciedad y... ¿sangre? Sus vaqueros estaban desgastados al igual que las cosas que alguna vez se llamaron botas. Pero, sus ojos rotos daban un mayor efecto, siendo de color azul.
Su amiga era casi bonita. Su cabello marrón dorado estaba aún más desordenado, también sus ropas estaban en mismas condiciones, vaqueros desgastados y su sudadera era demasiado grande. Sus ojos marrones se clavaron en mí, como logre ver miedo, ira, desconfianza y molestia.
Los niños se inclinaron más cerca el uno al otro cuando pasamos al lado de ellos, para luego dar vuelta e irse.
Me dirigí hacía Robín, volando más rápido para tratar de hablar con él. -¿Has visto a esos niños?-
Robín me miro. -No, estoy conduciendo. Yo no miro a los civiles. ¿Por qué?-
Me encogí de hombros y seguí flotando. Probablemente sólo fue había sido mi imaginación. Además, no podía distraerme ahora, Cinderblock puede ser una cabeza de cemento, pero tenía la suficiente fuerza para destruir todo a su paso.
No pasó mucho tiempo antes de hallarnos de pie fuera de la cárcel, con la espalda pegada a la pared. Era fácil decir que estábamos en el lugar correcto, el sonido del gigante, los pasos pesados y la destrucción, venía desde el interior de la prisión.
Caminamos en silencio y nos dirigimos al lugar donde se encontraba el villano.
-Sabes Cinderblock.- Gritó chico bestia. -¡Los chicos malos suelen tratar salir de la cárcel!-
-Y se me ocurre cinco buenas razones por las que queras no volver a entrar.- Añadió Robín.
Por un momento, esa sensación rara, estaba de vuelta e incluso más intensa que antes. Miré por encima del hombro y esperando que alguien estuviera ahí, pero solo era el rastro de muros rotos que Cinderblock había dejado atrás.
Nuestra lucha con él se prolongó un poco más de tiempo.
Personalmente, creo que es mi culpa. Yo estaba tan distraída por la extraña sensación, que uno de mis hechizos se desvió, ocasionando que Chico Bestia, quien se había convertido en un T-Rex, cayó encima de mí.
-Eh... Ten cuidado con los dinosaurios que caen- Dijo él. Mi mirada le envió corriendo.
Después, Cyborg fue lanzado a la pared fuertemente, pues, él y Cinderblock habían estado peleando, utilizado vigas de soporte como espadas.
El gigante de piedra se dirigía de nuevo hacia nosotras hasta que Starfire derritió la viga que tenía en la mano, provocando que comenzara a huir.
-¿Quieres lanzarle una bomba sónica?- Robin preguntó a Cyborg, como él lo ayudó a levantarse.
-¡Tengo el cañón, si tú tienes la bomba!- Cyborg respondió con confianza.
Corriendo tras Cinderblock, ambos se prepararon para el ataque. -¡Oye, cabeza de roca!- Gritó Cyborg. Cinderblock se giró hacia ellos. Los chicos corrieron paralelos entre sí en las paredes y saltaron en el aire, tratando de hacer un arco, uno sobre el otro.
Por desgracia, sus pies chocaron en el aire enviándolos al suelo. Cuando Cyborg se estrelló contra la pared, su cañón sónico se disparó hacia Starfire y Chico Bestia; yo, por el contrario, fui momentáneamente cegada por la "bomba" de Robin cuando llegó explotando hacia mí.
Un sonido provenía de la boca de Cinderblock, probablemente era su risa. Pero terminó abruptamente cuando se cayó de golpe hacia delante.
-Uhhh...- Chico bestia lo miró fijamente con la boca abierta. -¿Hicimos eso?-
Hubo una humeante quemadura en la parte posterior de su cabeza de cemento, como si hubiera sido incendiada con fuego.
-No.- Robin gruñó. -Nosotros no lo hicimos, fue alguien más.-
Cyborg se dio la vuelta para quedar frente a nuestro líder. -¿Tienes algo que decir?-
-Sí.- Robin se burló. -¡Es tu culpa que casi haya escapado!-
-¡¿Mi culpa?!- Cyborg gritó. -¡Tú eres el que se puso en mi camino!-
-Tú fuiste demasiado rápido y tu movimiento fracasó a causa de eso.-
Cyborg se burló con incredulidad. -¿Estás diciendo que esto es mi culpa?-
-¿Quieres que te lo diga de nuevo?-
-¡Alto!- Starfire exigió, colocando una mano sobre el pecho de cada uno. -No sigan hablando así.-
Chico bestia se río estando de acuerdo. -¡Sí van a pelear denme tiempo para vender entradas!-
Robin y Cyborg resoplaron al unísono caminando en direcciones opuestas.
-Perdedor.- Robin dijo en voz baja.
-Patán.- Cyborg murmuró.
Los dos se dieron vuelta para enfrentarse entre sí. -¡¿Qué dijiste?!-
Rodé los ojos. Podíamos ser un equipo, pero las cosas aún podían ponerse tensas. Y últimamente, las cosas habían estado peor que nunca, quiero decir, incluso Robin estaba siendo realmente un verdadero patán.
Sé que él es un chico adolescente y se supone que debe comportarse más agresivo en este momento de su vida, pero esto era ridículo. Y lo peor era que nadie pareció darse cuenta que alguien más había hecho el trabajo por nosotros, y ni siquiera habíamos visto como sucedió.
-¡¿Algún problema hombre de hojalata?!- Robin gruñó.
-Sí.- Cyborg sonrió. -¡Mide un metro y medio y huele a gel para el cabello barata!- Hice una mueca. Robin no era tan pequeño, pero cuando él estaba junto Cyborg era fácil pensar que él era más diminuto.
Estaba segura que la lucha hubiera seguido y aumentado, pero de repente los dos se detuvieron, pues, Robin se encorvó como si hubiera recibido un golpe en el estómago y la cabeza del Cyborg fue golpeada de un lado.
-Ah...- Ambos murmuraron. Cyborg se llevó una mano a su cara, mientras que Robin se frotó el estómago.
-¿Por qué hiciste eso?- Cyborg me preguntó.
Robin me miró, casi con miedo. -No sabía que tu magia podía golpearnos así…- murmuró.
Me quedé mirando a mis compañeros. -Esa no fui yo.-
Durante unos momentos, nadie dijo nada. Luego, comenzaron a reírse torpemente. -No, en serio.- Comenzó Chico Bestia. -¿Cómo llegaste a usar tu magia sin utilizar tus manos o mostrar esa niebla purpura de siempre?-
Negué con la cabeza. -¡Estoy diciendo la verdad! ¡Esa no era yo!-
Nos miramos el uno al otro, con confusión. -Entonces...- Starfire miró alrededor paranoica. -¿Quién les hizo daño a nuestros amigos?-
El aire estaba quieto, cada héroe usaba sus sentidos para tratar de detectar algo inusual. Chico Bestia se convirtió en un perro y comenzó a olfatear el lugar, como Cyborg escaneo el lugar, a modo que ese sentimiento raro estaba de vuelta, más fuerte que antes.
-Fantasmas.- Susurré, tan tranquila que nadie me escuchó. Chico bestia empezó a ladrar y los escáneres de Cyborg enloquecieron.
-¡Sal ahora mismo!- Robin exigió.
La sensación se desvanecía poco a poco, como si la persona se estuviera alejando.
Susurre un hechizo en voz baja y eleve mis manos protegiéndonos a todos en un campo purpura. Me concentré y traté de hacer que la cosa que nos acechaba, se mostrara visible en ese momento.
-Sal.- Le dije. -Sabemos que estás aquí. ¿Qué quieres?-
Un jadeo colectivo hizo eco en la sala y abrí los ojos. Dos niños estaban flotando sobre nosotros.
La chica estaba sacudiendo su mano. -Me alegro de no haberte golpeado en la parte metálica de tu cara.- Ella dijo a Cyborg con ironía.
Su compañero, un chico que parecía tener la misma edad que ella, se rio. -¿Necesitaban algo? Quizás golpear a ese chico escuálido.- Le hizo un gesto a Robin. -No fue nada.-
Robin entrecerró los ojos. -¿Qué?-
La niña levantó las manos en una manera de derrota. -Pequeño cerebro de pájaro. Estoy segura de que eres fuerte, pero nosotros somos más fuertes.-
Chico bestia no podía dejar de reír. -¡Ja, cerebro del pájaro! ¡Me gusta eso!-
No podía apartar los ojos de los Chicos, me parecían familiares. Por supuesto, creo que jamás he visto a dos adolescentes totalmente vestidos de negro, con el cabello blanco y plateado. Sobretodo jamás unos ojos que fueran de color verde toxico y rosa brillante.
-¿Por qué están aquí?- Cyborg pregunto bruscamente, perdiendo la paciencia.
-Queremos conocerlos.- El chico de ojos verdes, dijo.
-¿Enserio?- Cuestioné.
Ambos asintieron. -Sí.-
-Yo no creo eso.- Robin se burló. -¿Por qué han venido con nosotros? ¿No saben que es peligroso ponerse en el camino de superhéroes? -
La niña levantó una ceja. -Creo que podemos manejarlo. Quiero decir, destruimos una roca por ustedes, ¿no es así?-
-¿Usted fueron los responsables?- Preguntó Starfire. Los fantasmas asintieron. -¡Muchas gracias!- Dijo Starfire alegremente.
-Uh... De nada.- Dijo con incertidumbre el chico de ojos verdes.
-¿Les gustaría ser nuestros amigos?- Star preguntó.
Los dos fantasmas se miraron. -Nosotros uh… Nosotros realmente no hacemos amigos.- La chica balbuceó.
-Puedo ver por qué.- Dijo Robin en son de molestia. -Ahora, vamos a tener que llevarlos a un interrogatorio.-
El miedo nubló los ojos de los adolescentes. -¿Qué?- el chico de ojos verdes lo miro asustado. -¿Por qué?-
-Ustedes nos siguieron hasta aquí, fueron capaz de vencer a Cinderblock, nos golpearon. ¿Y quieres que yo crea que son simplemente inocentes?-
-Robin, espera.- Dijo Chico Bestia. -Ellos realmente no parecen hacer nada malo.-
-Además- dijo la chica fantasma. -No es como que tuvieras que hacer algo.-
-Es mi deber.- Robin espetó.
El chico fantasma rodó los ojos. -Vamos. Tú simplemente no sabes nada de nosotros y aun así nos ves como una amenaza. Te lo prometo, no lo somos. Lo juro, nos iremos hoy mismo.- Vi como sus ojos mostraban preocupación, la cual fue reemplazado por una sonrisa burlona en su rostro. -Y de todos modos, tu pequeño palo no podría hacernos mucho daño.-
Robin era un caos enojado. Casi comenzaba a ver un vapor humeante salir de sus oídos. -No... ¿Cómo te atreves?...- Estaba demasiado irritado para hablar correctamente.
La chica fantasma río. -El cerebro de pájaro se ha enojado.- Ante eso, Chico Bestia y Cyborg no podían dejar de reír.
Y fue entonces cuando las cosas se salieron de control…
Bajé la vista hacia el desastre que habíamos creado. Era una lucha sencilla protagonizada por Robin, hasta terminar con los fantasmas.
El temperamento de Robin había alcanzado su punto máximo, reaccionando de un mal modo. El resto de los titanes se unieron a nuestro líder por instintos, por mi parte, no confiaba mucho en estos fantasmas.
Actualmente, Robin retorcía el brazo derecho del chico de ojos verdes atrás de su espalda. El fantasma gritó y trató de apartarse, como logre ver el dolor en sus ojos.
Starfire sostenía a regañadientes a la niña fantasma quien trataba de luchar.
-¡Déjame ir!- La chica fantasma gruñó, enviando miradas desesperadas hacia su amigo, quien le devolvió la mirada.
-No tienen que pelear más.- Cyborg declaró. -¡Sólo tienen que responder algunas preguntas!-
-Cuanto más luchen, será peor para ustedes.- Dije, caminando más cerca del chico de ojos verdes.
Él me miró. -¡Nosotros no hemos hecho nada!- Robin torció su brazo más fuerte y él gritó.
-¡Alto!- La chica fantasma gritó, enviando Robin una mirada furiosa. Si las miradas mataran, Robin habría sido asesinado por lo menos 10 veces.
-Vamos a interrogarlos.- Dijo Robin con calma. -Y entonces, si eres inocente, serás libre.-
El pánico brilló en los ojos de ambos adolescentes. ¿Eran realmente culpables de algo? ¿O había algo más mal?
De un momento a otro, la chica fantasma escapo del abrazo de Starfire y el fantasma de ojos verdes se apoyó en el suelo, empujando su peso hacia adelante, provocando que lanzara a Robin a distancia logrando liberarse.
Sin decir una palabra, los dos comenzaron a volar lejos.
Cyborg disparó un rayo hacía ellos, rozando al chico fantasma. Este murmuro algo entre dientes, pero no detuvo su vuelo. Entonces, Robin lanzó uno de sus birdarang, envolviéndose alrededor de la cintura de la chica. Lanzando un grito de sorpresa, cayó bruscamente al suelo en un ruido sordo.
El fantasma de ojos verdes se giró y voló hacia la chica fantasma, tirando de la cuerda fuera de ella.
-¡¿Qué escondes?!- Robin gritó.
Los fantasmas nos miraban con el pánico escrito en sus caras; pude ver como invadía el terror en sus ojos.
-Confía en mí- Dijo el fantasma de ojos verdes. -Tú no quieres saber.-
-¿Qué quieres decir con eso?- Preguntó Chico Bestia.
-Es decir que somos los buenos.- Dijo la chica. Tomo el brazo de su amigo y con eso volaron a una velocidad demencial, yéndose del lugar.
-¿Qué fue eso?- pregunté, mirando a mis amigos con confusión.
-No lo sé.- Robin reflexionó. -Pero voy a averiguarlo.-
