Capítulo 4

Raven

No me gusta salir a comer con mi equipo. Literalmente, lo detesto, ya que cada vez tenemos el mismo estúpido argumento sin sentido al elegir nuestra comida.

-¡Vamos como puedes negarme la experiencia de la carne!- Exclamo Cyborg.

-¡Amigo!- Chico Bestia argumentó, horrorizado por la idea. -¡Yo he sido casi todos esos animales!-

-¡Entonces sabes lo delicioso que son!-

Suspiré y miré hacia otro lado. Había nevado anoche, probablemente sería la última nevada de esta temporada. Era evidente que las clases habían sido canceladas al ver a los niños corriendo alrededor, comenzando guerras mientras que otros construían muñecos de nieve.

Durante unos minutos más, había estado escuchando a Chico Bestia y a Cyborg discutir sobre qué tipo de pizza que ordenarían hasta que finalmente me harte.

-Queso-. Gruñí, volviéndome de nuevo a la mesa. –Ordenaremos una simple pizza de queso.-

Mi mal humor debió haber sido obvio, porque Cyborg llamó al camarero sin decir una palabra y ordenó a uno enorme pizza de queso.

Cuando este se fue, Robin cerró su portátil gruñendo con frustración.

-¿No has podido encontrar algo en tu computadora?- Preguntó Starfire.

-¡No!- Robin espetó. -¡Todo lo que puedo encontrar son estúpidas historias de fantasmas!-

Desde nuestro encuentro fantasmal de la noche anterior, Robin había estado todo el día investigando en la web, tratando de averiguar sobre los extraños fantasmas. Pero al parecer no obtenía los resultados deseados.

-¿Has intentado utilizar el filtro de noticias?- Le pregunté, tirando de su ordenador portátil hacia mí. Lo abrí y traté de mí realizar mi propia investigación.

Robin negó con la cabeza. -No... Yo no había pensado en eso.-

Escribí una nuestra nueva pregunta en el cuadro de búsqueda y dejé escapar un suspiro de alivio cuando algunos artículos reales aparecieron.

-¿Encontraste algo?- Preguntó Cyborg, repentinamente serio.

Asentí con la cabeza, escaneando rápidamente los artículos. Hasta que uno me llamo la atención, al ver una imagen de dos niños parecidos a los fantasmas que habíamos visto. Parecían uno años más jóvenes pero eso no era importante en ese momento.

-Dice que sus nombres eran Phantom y Ángel...- Leí en voz alta. -Y…- Mi voz se quebró.

-¿Qué?- Preguntó Chico Bestia. -¡¿Qué?!-

-Y deberíamos habernos esforzado más al luchar contra ellos.- Dije. -Aquí dice que son criminales y escaparon de la unidad de retención donde los tenían presos.-

Robin se inclinó hacia delante. -¿Dice porque fueron arrestados?-

-No. Pero ellos se escaparon hace dos años, ahora están aquí buscándolos en la ciudad.-

-¿De dónde se escaparon?- Starfire cuestionó. La pizza llegó justo en ese momento, pero nadie le prestó ninguna atención.

-Una instalación gubernamental llamada "Los Hombres de Blanco".-

Robin frunció el ceño. -¿No son los llamados "cazadores de fantasmas profesionales"?- Se detuvo para tomar un gran bocado de pizza. -De todas formas ¿Por qué están aquí? ¿No saben que nosotros somos los que protegemos a la ciudad? -

-No lo sé.- Chico Bestia se encogió de hombros. -Tal vez no sabían de nosotros.-

-Tal vez estaban buscando ayuda...- Starfire sugirió.

-Y no los culpo.- Comenté después de leer más. -Mira algunas de las cosas que les sucedieron.- Había alrededor de 10 imágenes de los fantasmas en los métodos de Los Hombres de Blanco.

Robin hizo una mueca a algunas de las fotografías. -Sin embargo... son delincuentes y criminales, el gobierno tiene que hacer lo que sea necesario para mantener este país seguro. Si estos fantasmas... Phantom y Ángel son tan peligrosos como dice, tenemos que atraparlos lo antes posible y mantener segura la ciudad.-

Con esa nota encantadora, todos nos enfocamos en comer nuestra pizza.

La mayoría de la comida, mantuve mis ojos mirando hacia afuera. Todos los niños parecían estar tomando ventaja de la nieve, y eso me dio una idea. No fue sino hasta que pasamos por el parque cuando puse mi plan en acción. No había demasiada gente allí e incluso si hubiera habido, era un parque bastante grande.

Sin que mis compañeros se dieran cuenta, cree una enorme pila de nieve dejándola caer sobre sus cabezas.

Starfire grito, Robin saltó lejos en posición de ataque y Chico Bestia se convirtió en un tigre, mientras que Cyborg se reía en voz alta lanzando una bola de nieve dirigida hacia mí.

Y así, inicio una guerra de bolas de nieve.

Durante 30 minutos, cada uno lucho por sí mismo, no había alianzas, no había equipos.

El mundo real se desvaneció como me centraba en el objetivo, lanzando y esquivando. Chico Bestia y Robin parecían ser los objetivos principales de todos. Había golpeado a Chico Bestia en la cara demasiadas veces y Robin tenia numerosos trozos de hielo en la parte posterior de su camisa.

Poco a poco, nos apartamos de los demás, haciendo alianzas tácitas.

Cyborg y yo nos escapamos y nos escondimos en los árboles, formando un plan de batalla. Si teníamos en cuenta que él en su armadura contenía vibradores sónicos que podrían servir como cañón de nieve añadiendo el hecho que yo podía sentir cuando las personas estaban cerca, sin duda no había manera de que pudiéramos perder.

Empezamos a caminar por el parque, en busca de nuestros compañeros. Estábamos en la parte baja de una colina cuando lo sentí. Algo familiar. Me imaginé que debían ser mis amigos pero se sentía diferente como si no poseyeran del todo un alma humana.

-¿Qué pasa Raven?- Susurró Cyborg. -¿Por qué paramos?-

-Tengo la sensación de que alguien está cerca...- Le informé.

-¿Chico Bestia? ¿Starfire? ¿Robin?-

-Puede ser, creo que es alguien que conozco.-

Me hubiera gustado saber lo equivocada que estaba. Si lo hubiera hecho, me habría marchado en ese mismo momento. Me hubiera dado la vuelta, fingiendo que no sabía las emociones. La vida podría haber sido diferente para todo el mundo si no fuese por mi culpa.

Le hice señas para que me siguiera. -Están allí.- Susurré y señalé hacia los árboles que estaban frente a nosotros.

Cyborg asintió sonriendo, a la vez llenando una bola de nieve con aceite. Sonreí. Esto en realidad iba a ser inolvidable. Corrimos hacia ellos y empezamos a lanzar las municiones cubiertas de grasa. Pero estas personas no eran mis amigos. La pobre chica y el chico gritaron de sorpresa. Nos detuvimos inmediatamente con sorpresa y vergüenza cubriendo nuestros rostros.

Pero, por supuesto, en ese preciso momento, el resto de mi equipo se presentó y comenzó a lanzar bolas de nieve, que también afectaron a estos dos adolescentes. Robin se detuvo por la sorpresa cuando se dio cuenta de que las dos personas no éramos nosotros.

Ambos ahora estaban cubiertos de nieve y aceite, y no se veían felices por eso. Lo más extraño fue cuando nos vieron. Sus ojos se agrandaron como empezaron a levantarse y comenzaron a huir lejos de nosotros.

-¡Espera!- Starfire gritó. -No queríamos…-

No deje que terminara. -Nos tienen miedo. Y mucho.- Le dije y empecé a volar tras ellos, mi equipo también comenzó a correr, a excepción de Starfire, quien voló a mi lado.

-¡Espera!- Chico bestia grito. -¡Queremos hablar con ustedes!-

Ellos comenzaron a correr más rápido. Después de unos minutos, los acorralamos cuando el chico tropezó con la raíz de un árbol. La chica se había detenido por él ayudándolo a levantarse y nos miró como todo el mundo jadeó.

-¿Podemos ayudarlos?- Ella espetó.

-Lo sentimos por lo que acaba de ocurrir, no quisimos...- Empezó Robin.

Antes de que pudiera continuar, la niña interrumpió.

-¡Sí que deberían! Quiero decir simplemente mira mi cabello. ¡Soy morena, se supone que mi cabello es MARRÓN, NO NEGRO!- Ella señaló airadamente el aceite sobre su cabellera.

Chico Bestia la observaba con la mirada perdía, era como si hubiera recibido un flechazo en este momento tan inoportuno. Corrió hacia ella y la miró fijamente, mientras que yo casi podía ver corazones flotando a su alrededor.

-¡Lo sentimos tanto! Estamos totalmente seguros de que no quisimos hacerte esto y... - Se calló repentinamente. -¿No tienes frío?-

Me di cuenta de que los adolescentes estaban temblando, todo lo que tenían que los protegerá del frio eran unas gastadas sudaderas. La chica no contestó. Tanto ella como el chico a su lado parecían aterrorizados de nosotros, y como no estarlo si ellos eran los extraños chicos del desfile.

-No vamos a hacerles daño.- Dijo Cyborg con voz tranquila. Tomo su enorme abrigo y lo puso sobre los hombros de ambos.

-¿Por qué estás aquí, con este tipo de ropa? ¿Por qué no estás en casa?- Preguntó Chico Bestia. Ninguno de los dos respondió, pero me di cuenta de lo que pasaba por su mente.

-¡Ellos no tienen casa, Chico Bestia!- Solté. Inmediatamente me tapé la boca con la mano. -Lo siento, eso fue muy grosero.-

El chico asintió. -Sí lo fue.-

Starfire se dirigió hacia él. -¿Estás bien?- Ella le preguntó. Él asintió con la cabeza.

-¡¿Por qué no vienen a la torre con nosotros?!- Dijo Chico Bestia. -¡Pueden quedarse allí con nosotros por un tiempo! ¡Es cálido y acogedor y hay demasiada comida! -

Ambos parecían angustiados y felices al mismo tiempo. -Tú… ¿Quieres ayudarnos?- El chico de ojos azules preguntó.

El adolescente de orejas puntiagudas asintió. -Soy Chico Bestia por cierto, y él es Cyborg, Starfire, Robin y Raven.- Nos presentó a cada uno como dijo nuestros nombres. -¿Cuáles son sus nombres?-

La chica respiró hondo. Después de compartir una mirada rápida con el chico, vacilo y dijo: -Mi nombre es Carrie. Y él es Danny.-