Capítulo 6
Carrie
Danny probablemente pensaba que estaba loca.
Esta misma mañana estaba asustada y agotada por una pelea que tuve con la misma gente que ahora me estaba ayudando. Y ahora estaba actuando como si no fuera la gran cosa estar sentada en un coche con las personas que probablemente odiaban a mi alter ego.
Pero él no entendía mi "brillante" plan. Si hubiéramos puesto resistencia y negado su ayuda hacía los Jóvenes Titanes, habrían pensado que algo estaba mal con nosotros, lo que daría lugar a preguntas incomodas a las que responderíamos con mentiras, que podrían llevarnos a realizar actos antinaturales y haría que termináramos de vuelta con los Hombres de blanco.
No tenía ninguna intención en tener que confiar en estos llamados héroes, eran demasiado... supongo que tampoco no podría fiarme de cualquier persona. Pero, si actuábamos como si estuviéramos agradecidos por la ayuda que nos estaban dando y que sólo somos dos adolescentes huérfanos a quienes nadie querían ayudar, estaríamos bien. Y con toda honestidad, una ducha y comida sonaban maravilloso en este momento.
Me sentía emocionada cuando llegamos. La torre parecia asombrosa e increíble desde lo lejos, así que me moría por conocerla por dentro. Chico bestia insistió en darnos un recorrido por las principales salas de la torre. A lo cual le agradecí amablemente.
Ambos fuimos sorprendidos por el gran tamaño del lugar. Me impresionó lo limpio que estaba, considerando que cinco adolescentes vivían allí. Creo que se puede decir que he crecido acostumbrada a ser algo ¿maternal? Tal vez, solo cuidadosa. Danny y yo siempre nos cuidamos el uno del otro, pero tengo que admitir que Danny necesita un poco de atención más que yo. Por supuesto, cuando llega el momento, él siempre se las arregla para sorprenderme con su habilidad de ser cariñoso y productivo, bueno... casi como un adulto. Pero, me agradaba.
Después de ver una infinidad de habitaciones, Cyborg se cansó del recorrido de Chico Bestia, tomando a Danny hacia al cuarto de baño de los chicos para que pudiera tomar una ducha, como Starfire me había llevado al baño de chicas. Ella felizmente me dio un conjunto de ropa para cambiarme una vez que hubiera acabado.
Yo estaba muy satisfecha de poder quitar todo el aceite, la suciedad y otras cosas de mi cabello, y por una vez en años, no estaba enredado. Se veía con vida y se sentía más ligero.
Después de lo que me pareció bastante tiempo, salí. Sequé mi cabello y probé la ropa que Starfire me había dado. La blusa era corta y mostraba el estómago y la espalda, provocando que me sintiera incómoda, pues mostraba varias de las cicatrices y cortes que había acumulado en estos años. Junto con la blusa, venia una falda morada también corta, pero las botas eran realmente altas como las que usaba en mi forma fantasma.
Me miré en el espejo y fruncí el ceño. Me veía tan diferente, que en cierta forma me hizo recordar mi aspecto a cuando tenía 14 años. Y ahora era lo suficiente delgada que me asustaba.
Todo el traje era de color púrpura. El morado nunca fue mi color favorito, en realidad creía que lo detestaba; sin embargo, ahora me hacía sentir tan extraña. Todo era tan raro. Con mi cabello largo y limpio, parecía como si la Carrie de ahora tuviera 18 de años, en lugar de unos simples 16.
Me gire para ver mi espalda en el espejo.
Suspiré tratando de despejar mi mente de esos recuerdos y salí del cuarto de baño, para luego sorprenderme al encontrarme con una Starfire sonriente.
-¡Te ves muy bien!- Me dijo con emoción, como seguía observando mi cambio de ropa.
-¿Dónde están los demás?- Pregunté esperando que quitara su mirada de mí; sería demasiado incomodo que empezará a hacer preguntas sobre las cicatrices y moretones.
-Están esperando en la sala principal.- Me tomó de la mano y comenzó a guiarme por el pasillo. -¡Vamos!-
La sala era inmensa, contaba con una cocina y una pequeña isla, gran material electrónico se encontraba al otro lado, a modo que un gran mirador se hallaba en el fondo. No faltaba mencionar el gran televisor y el sofá frente a él, con una forma de media luna.
Tal como había dicho Starfire todos están allí, cada uno haciendo algo diferente.
Chico Bestia cuando me vio, sonrió, adulando mi apariencia al instante. -¡Wow! ¡Te ves increíble!- Me sonrojé y le sonreí.
Como me senté, me di cuenta que Danny se había cubierto así mismo con una manta, manteniendo un ceño fruncido.
-¿Tienes frío?- Le pregunté, ignorando las miradas que sabía que estaba recibiendo a causa de las heridas.
-No.- Respondió en forma cortante.
-Vamos, te ves muy bien.- Cyborg insistió.
-¡No dejare que me vean usando esto!- Danny espetó.
La curiosidad me abrumó, así que aparte la manta lejos de él cuando este se descuidó. La cara de Danny adquirió un tono rojo brillante cuando vimos lo que llevaba puesto. Era uno de los uniformes de Robin, pero se veía un poco pequeño en él. Las mangas de camisa estaban apretadas alrededor de sus brazos y el resto de la camisa era lo suficientemente ajustada para ver lo delgado que estaba. Sí, era fuerte, sin duda alguna, pero dejar de lado todas esas comidas, nos había afectado a ambos.
A pesar de todo él tenía razón, se veía ridículo.
Danny me miró enojado, como yo lleve una mano a mi boca evitando no estallar a carcajadas. Es mi mejor amigo ahora, pero todavía podía burlarme de él de vez en cuando.
Así que para no empeorar las cosas, fingí mirarlo sorprendida. -Oh, lo siento Robin, creí que eras Danny.-
Danny arqueo una ceja siguiendo el juego. -No hay problema Starfire.- Sonreí a la vez rodando los ojos.
Cyborg y Chico Bestia se rieron, a excepción de Raven, quien se limitó a sonreír débilmente. Me recordaba un poco a Sam, incluso el color de sus ojos era igual… Me estremecí. No quería pensar ahora en ellos.
Asentí con la cabeza sin razón y miré a la gran pantalla que se encontraba al frente.
-¿Ustedes tienen algún videojuego?-
Ambos amigos intercambiaron miradas confusas.
-¡Por supuesto! ¿Quieres jugar?- Cyborg me preguntó, como Danny se río.
Chico Bestia lo miró. -Amigo, ¡¿estás desafiando a una chica?!- Cyborg asintió.
Sonreí y negué con la cabeza. -Yo no soy muy buena en los videojuegos.- Hice una pausa para mirar al chico de mi lado. -¡Pero por otro lado, Danny puede ganarle a cualquiera en cualquier juego!- Dije, a modo que él se sonrojó.
-No, no puedo.- Me miró, mientras se negaba a divertirse.
-¿Estás bromeando? Eres tan bueno en ellos como yo dibujando.- Él sonrió.
-¿Así que al fin lo admites?- Rodé los ojos. No lograría cambiar de tema.
-Deja de hablar y sólo juega.- Danny solo me miraba indeciso. Moví mis ojos, señalando hacia donde estaba Chico Bestia sosteniendo el control, finalmente soltó un bufido y lo tomo. El adolescente verde se sentó a mi lado, provocando que me sintiera incomoda.
Robin estaba sentado en la mesa de la cocina, haciendo una investigación o algo en su portátil. Raven estaba leyendo un libro de aspecto viejo en la esquina del sofá, y el resto de nosotros se acomodó para ver la batalla de Cyborg contra Danny. Me aseguré de sentarme bien, presionado mi espalda contra los cojines y a la vez llevando uno a mi abdomen para que nadie pudiera ver las cicatrices.
Como predije, Danny venció a Cyborg en cuestión de minutos. Chico Bestia los miró sorprendido y Cyborg se quedó boquiabierto. -¡Acabas de vencer a Cyborg! ¡Nadie jamás lo ha vencido!-
Sonreí, mientras que Danny se río.
-¿Crees que podrías vencerme?- Dijo él, con una mirada desafiante en sus ojos. Cyborg los miraba con el ceño fruncido y ofreció el control a Chico bestia, quien felizmente lo tomó. Pero igual que antes, Danny ganó en pocos minutos.
-¡Está bien ya no más!- Cyborg quito el control de las manos de Chico Bestia. -¡No más trucos! ¡Es hora de jugar!-
Esto se prolongó durante una hora, a modo que Chico Bestia y Cyborg cambiaban cada vez que Danny ganaba.
Entonces, Cyborg me tendió el control, en lugar al chico de piel verde. Lo mire confundida. Admito que comenzaba a aburrirme, pero estaba segura que no quería jugar.
-Tal vez podrías tratar.- Me dijo.
-¿Qué?- Pregunte con incredulidad.
Él asintió. -¡Tienes que vencerlo!
-Lo siento yo no soy buena en los videojuegos.- Y tenía razón, no era la chica que destacaba en ese tipo de cosas.
-Vamos inténtalo.- Me animo.
Genial, ahora observarian mejor mis cicatrises y me verían perder.
Cuando tenia 14 años, salí un par de veces a jugar esto junto con Richard, Danny y sus amigos, pero eso había ocurrido hace dos años. La mayor parte de las veces solia ganar Danny o Tucker y normalmente Richard quedaba en segundo lugar con alguno de ellos, mientras que Sam y yo no eramos aficionadas a los juegos de video.
Me encogí de hombros y tomé el mando. Me senté en el borde del sofá, como Danny se acomodó al lado mío. Había jugado un videojuego así antes y por mi parte estaba bien en ello, pero, aun dudaba poder vencer a Danny. Empezamos a pelear, prolongándose casi diez minutos a manera que nuestros personajes peleaban entre sí.
Para mi gran sorpresa: ¡Yo estaba ganando! Era la suerte o Danny estaba cansado.
Pero mi pronta victoria había quedado en el pasado, justo cuando Danny lanzo un último ataque y mi personaje salió volando fuera de la pantalla. Él se echó hacia atrás, apoyando su espalda en el respaldo del sillón, con una sonrisa de burlona en la cara. Cyborg y Chico Bestia nos miraban con sorpresa.
-¡Eso no fue justo! ¡Yo estaba ganando!- Protesté. No era una de las primeras veces que él me ganaba en un videojuego, pero no iba aceptar mi derrota tan fácil. Además, ¿cómo podía seguir siendo tan bueno después de estos años?
-¡Vuelvan a jugar!- Chico bestia sonaba como un niño pequeño, pidiendo que le compraran algún dulce.
Danny negó con la cabeza. -De ninguna manera. Estoy demasiado cansado para seguir con esto.-
-¿Qué?- Le pregunté. -¿Te asusta perder?- Le rete. A veces era muy divertido burlarse de él.
-Si puedo vencerte en un videojuego, en la vida real no tendrías ninguna oportunidad.-
Me crucé de brazos. -¿Eso crees? Apuesto a que podría vencerte en 15 segundos como máximo antes de que te des cuenta.-
Danny rio. -Sí cla… ¡Ay!- Se vio interrumpido cuando una almohada chocó con su cara.
Le dediqué una sonrisa inocente, como me encogí de hombros. -Te lo dije.
Él agarró un cojín y me golpeó en el pecho con este, provocando que me golpeara contra el respaldo. Agarré otra y trate de lanzársela, pero en un movimiento en falso golpee a Cyborg en su lugar.
-¡Pelea de almohadas!- Gritó.
Todos, incluyendo a Raven, empezaron a arrojarse almohadas unos a otros. Golpeé a Chico Bestia, después fue a Robin. Entonces Starfire me ataco por detrás golpeándome en las piernas, así que caí. Danny aprovechó esta oportunidad para atacar. Me habría atacado, si todas las almohadas no nos hubiesen caído de repente. Raven junto todas las cojines arriba de nosotros y las dejó caer, provocando que todos se desplomaran en el suelo. Quite todas las almohadillas de mí, aventándolas de nuevo hacia ella.
Continuamos esto, hasta que todos se habían cansado, incluida yo.
Eran las nueve de la noche cuando nos detuvimos. Robin bostezó y sugirió que todos tenían que irse a sus habitaciones, mientras que Danny y yo no teníamos idea de qué hacer. El líder pensó por un segundo, para luego decirnos que podíamos dormir en el sofá. Me sentía extraña dormir en la torre, pero estaba exhausta y el sofá parecía tan cómodo.
Me encogí de hombros y estuvimos de acuerdo.
Miré a la ropa que llevaba. Yo realmente no quería dormir en esto y Robin había aparentemente leído mis pensamientos.
-Starfire, ¿podrías conseguirle algo para dormir a Carrie? Danny, ven conmigo.- Danny parecía mortificado ante la idea de tener que pedir prestado algo más de Robin, pero le di un codazo en el brazo esperando que entendiera que lo acompañara y así lo hizo. Después de unos minutos, Starfire me había traído unos pantalones holgados y una camisa de gran tamaño. En realidad parecía prácticamente un vestido en mí. Volví a la sala de estar y un par de minutos más tarde, Danny entró como su rostro reflejaba humillación. Llevaba una camiseta negra y pantalones de pijama con estampados de... ¿Dibujos animados?
–Ninguna palabra.
Negué con la cabeza. -Ellos hablan por sí mismos.
Rodo los ojos y me dio una manta.
El sofá era bastante amplio, así que podría acostarme cómodamente al lado de Danny, como era de costumbre. Las luces ya estaban apagadas y la tranquilidad reinaba en la inmensa torre.
-Hasta mañana Danny.- Susurre en voz baja.
-Que descanses Carrie.-
Normalmente me quedaría despierta por varios minutos, meditando lo que había hecho durante el día. Pero, ahora en la comodidad del sofá y el silencio, dormir parecia tan tentador, que era imposible rechazar la oferta.
