Capítulo 29
Calí acomodaba la camisa de Kurt quien estaba nervioso.
-Nervioso?.- pregunto el diseñador.
-Un poco.- respondió Kurt.
-Es natural, no conozco un novio que no estuviera nervioso antes de casarse.- respondió Calí buscando el saco del traje.
Le ayudo a Kurt a ponérselo y éste suspiro mirándose al espejo, Calí busco la corbata, estaba diseñada con una tela particular, parecía un pañuelo pero con un nudo sofisticado que Calí se encargo de hacer, acomodo el cuello de la camisa y cerro el botón de saco, acomodando la solapa del mismo, alisándolo, se movió a un lado para que Kurt observara su reflejo.
El traje era azul oscuro metálico, la solapa negra de seda hacia juego con la corbata, y el chaleco de seda de igual color, el corte era a su medida, entallado, y muy sofisticado.
-Espera...- dijo Cali, y puso un pañuelo en su bolsillo, perfectamente milimetrado, para que solo se vea una línea de el. -ahora si.-
Kurt se miro con una sonrisa, era el traje soñado.
-Bien?.- pregunto Calí.
-Increíble...es perfecto.- respondió Kurt.
-Ok, iré a ver a tu prometido.-
-Si, gracias.- dijo Kurt.
-De nada.- respondió Calí con una sonrisa y salió de la habitación.
Cruzo el pasillo y toco la puerta de la habitación de Blaine.
-Como va el novio?.- pregunto observando a Blaine y a sus asistentes.
-Muy bien.- respondió serio Blaine, abrochando su chaleco color plateado.
Calí miro a sus asistentes que negaron con la cabeza, Calí entendió que Blaine no quiso recibir ayuda, les hizo una seña para que salieran y ambos se retiraron.
-Veo que ya casi termina...-
-Si.- respondió secamente Blaine.
Calí tomo el saco y se coloco detrás de Blaine para ayudarlo, éste lo miro de soslayo y se dejo ayudar, Calí aliso la tela sobre los hombros y acomodo el cuello del saco y la camisa, camino hasta quedar frente a él mirando que todo estuviera en su lugar, el traje era negro, con botones plateados, su corbata de igual tela que la de Kurt y con el mismo nudo, de color plateada también haciendo juego con el chaleco.
-Kurt ya está listo.- dijo Calí mirándolo con una sonrisa.
-Si?...estaba nervioso?.- pregunto atento Blaine.
-Igual que usted.- respondió sonriendo Calí, busco el pañuelo y lo coloco en el bolsillo con la punta hacia arriba.
-Bien...- dijo Blaine perdido en sus pensamientos.
-Tiene los anillos?, o los tiene Kurt?.- pregunto Calí.
-Los anillos...- dijo alarmado Blaine mirando hacia el mueble sin hallarlos, luego hizo memoria. -los tiene Wes, le pedí que los guarde.-
-Me imagine, siempre los novios tienen la cabeza en cualquier lado, menos en los anillos.- comento Calí asegurándose que Blaine estuviera impecable.
-Gracias, por todo, es increible el traje.- dijo Blaine.
Calí hizo un gesto con su cabeza en forma de agradecimiento.
-Mis servicios están a su disposición señor Anderson.-
Blaine miro su reflejo, era un traje increíble, realmente lo era, cuando eligió el modelo, pensó en su padre, y en su estilo, tan parecido al de él, y Kurt estaba realmente emocionado, él había elegido un modelo semejante pero con toques personales, muy a su estilo y de un color azul, resaltando sus ojos, profundo como el océano.
Blaine sonrió de lado, el momento había llegado, nunca imagino que podía vivir éste momento.
-Usted bajara primero o lo hará Kurt?.- pregunto Calí.
-Emmmm...yo...en realidad saldremos juntos pero quiero esperarlo abajo...-
Alguien toco la puerta y Blaine pidió que pase, Pam se asomo y entro mirándolo con una sonrisa y sus ojos aguados.
-Bien, los dejo.- dijo Calí saliendo y cruzándose con Burt.
Éste toco la puerta de su hijo, y entro ayándolo mirando por el ventanal hacia el jardín.
-Vaya...te ves...increíble.- dijo Burt mirándolo lleno de orgullo.
-Gracias papá.- respondió Kurt con una sonrisa.
-Abajo es un espectáculo, llego mucha gente...sabes...te traje esto, es...algo pequeño, pero sé que a ella le gustaría estar contigo hoy.- dijo Burt sacando un colgante y entregándoselo a Kurt.
Abrió la tapa del colgante encontrando una foto de su madre y de él cuando era niño, sus ojos se llenaron de lágrimas.
-Gracias papá.- susurro con su voz quebrada Kurt, se coloco el colgante y aflojo su corbata. -Cali va a matarme.-
Burt le ayudo a colocar el colgante dentro de su camisa y a volver a dejar el nudo como estaba.
-Listo, perfecto.-
-Gracias...es...me gustaría llevar a Blaine a conocerla, mas adelante.-
-Estoy seguro que ella te daría el visto bueno...él es la persona para ti, me costo...entenderlo...pero es tu felicidad, no tengo dudas de eso.-
Kurt sonrió mientras pasaba sus manos por el traje.
-Es bueno ese con las manos...esta genial ese traje.- comento Burt.
Kurt rio.
-Es el mejor diseñador del mundo.-
-Me parecía.-
Burt miraba los estantes de libros, Kurt comenzó a contarle que allí era donde leía cuando no estaba en el estudio, mientras en la habitación de Blaine, Pam hacia un esfuerzo sobrehumano para no llorar, Blaine termino de acomodar su cabello, le preguntaba sobre los invitados para distraerse pero Pam estaba inmersa en sus recuerdos.
-Te pareces tanto a él, hasta parece que elegiste el mismo traje.- dijo ella.
-No llores mamá.- Blaine se acerco a ella acariciando su rostro.
Pam traía en sus manos una caja negra de terciopelo.
-Tu papá los uso en nuestra boda, y a pesar que tú creías que jamás te casarías, yo los guarde.- dijo Pam abriendo la caja y dejando ver los gemelos de oro con la letra A grabada en plata.
-Muy de papá.- dijo Blaine sonriendo y tomándolos.
-Muy de ti también...déjame ayudarte.-
Pam le ayudo a Blaine emocionada.
-Cuando llegues a París, le deje ordenes a los empleados, y un regalo para ti y para Kurt, es mi regalo de bodas.- dijo Pam sonriendo.
-Ok...- Blaine suspiro profundo.-
-Vamos?.- pregunto Pam.
-Por supuesto.- respondió Blaine.
...
-Aquí están.- Wes le entrego la pequeña caja de terciopelo roja.
-Gracias.- respondió Blaine metiéndola en su bolsillo.
Estaba a los pies de la escalera, Pam fue a ayudar a Carol con la recepción de los invitados, Manny apareció por la puerta de la cocina comiendo canapés.
-Vaya, eres un calco de tu padre.-
-Hola Manny.- saludo Blaine con una sonrisa y lo abrazo.
-Lamento no haber llegado antes, pero por lo que supe, todo salió bien.- dijo Manny.
-No tengo palabras para agradecerte...-
-Nada. No agradezcas, sé que es lo correcto.-
Kurt bajo por las escaleras, junto a su padre, sus ojos se iluminaron y una sonrisa de lado a lado se dibujo en su rostro, Blaine se veía increíble.
-Supongo que ese es Kurt.- dijo Manny mirando hacia la escalera.
Blaine se giro y sus miradas cruzaron, las sonrisas de ambos decían más que cualquier palabra. Kurt llego al pie de la escalera y se tomaron de la mano.
-Te ves...hermoso...perfecto.- dijo Blaine mirándolo lleno de amor.
-Y tu estas increíble.- Kurt se acerco a su rostro para depositar un beso en sus labios.
-Ese es el paso final.- dijo Manny.
Kurt miro al sacerdote apenado.
-Amor, el es Manny.-
-Hola, mucho gusto.- saludo Kurt sonriendo.
-El gusto es mío joven...es realmente lindo tu novio.- le dijo a Blaine. -mucho más que en los afiches.-
-Gracias.- dijo Kurt.
-Emmm...él es Burt, mi suegro.- Blaine señaló a Burt a su lado.
-Como está?.- pregunto Manny.
-Muy bien...gracias...iré con Carol antes que me venga a buscar...es un placer conocerlo padre.-
-Mío también.-
Burt salió hacia el jardín, Blaine se perdió en la imagen de Kurt a su lado poniéndolo nervioso, Manny lo miraba con una ceja alzada.
-Los Anderson tienen la costumbre de aparentar ser duros y fríos pero como veras, son como los ositos cariñosos.- dijo Manny.
Kurt sonrió de lado mirando a Blaine.
-Esos dibujos los daban cuando era niño.- dijo éste.
-Si, y los mirabas conmigo sentado en mi regazo...y tampoco te gustaba compartir los juguetes.- comento Manny.
-Ok...Vamos al jardín?.- dijo Blaine sabiendo el rumbo que tomaba la conversación.
-De niño ya era así...todo mío...mío...mío...el padre no entendía porque no tenía amigos y luego descubrió que les quitaba su dinero en preescolar...- comenzó a contar Manny.
-Se nos hace tarde.- dijo Blaine tomando la mano de Kurt.
-Si, si...yo voy primero, luego ustedes, así me dijo tu madre...- dijo Manny caminado hacia la puerta del jardín, pero se detuvo y dejo el canapé que aun tenía en la mano en una fuente y se limpio las manos en una servilleta, siguió camino acomodando su sotana con una sonrisa muy genuina.
-Es todo un personaje.- dijo Kurt sonriendo.
-Es... Manny... Ven...- dijo Blaine y tomo a Kurt por el rostro para besarlo como se debía.
-Te amo...- susurro Kurt.
-Yo también te amo.-
Se tomaron de las manos y salieron hacia el exterior, todos los invitados los aplaudieron en cuanto los vieron, todos sus seres queridos y amigos, aquellos que los acompañaron en todo el camino de descubrimiento de su amor, los que conocían la verdadera historia y los que tenían una versión diferente.
Ellos caminaron hasta el kiosco donde estaba Manny esperándolos, ambos estaba nerviosos, pero felices como nunca en sus vidas.
-Bien...todos sabemos porque estamos aquí...por los canapés.- dijo Manny provocando la risa de los invitados. -y para unir en matrimonio a esta hermosa pareja...tal vez algunos no lo sepan, pero conozco a Blaine desde que era un bebé, sé que no quiere que cuente ciertas cosas, como por ejemplo que solía hacer trampa en el póquer, no mentira ese era yo...- la gente volvió a sonreír e incluso Kurt y Blaine. -Él siempre fue el hijo perfecto, el amigo deseado y probablemente un novio muy consentidor, cuando me dijo que se casaría, le pregunte quien era Kurt... Y solo salieron de su boca palabras llenas de amor...pero es mejor que él mismo lo diga.-
-Mmmh!...- dijo Blaine mirando a Kurt. -La primera vez que te dije que te amo fue en la casa de las afueras de la ciudad, pero no fue la primera vez que te ame, la primera vez no quise creerlo, pero ya estabas aquí adentro para eso.- dijo señalándose la cabeza. -y ahora estas aquí.- dijo señalándose el pecho. -y nunca te dejare ir, no importa lo que suceda, siempre me tendrás a tu lado, porque no se vivir sin ti, y porque quiero hacerte feliz...ser feliz contigo...llegamos hasta aquí, desafiando todas las reglas...- dijo mirándolo con una sonrisa. -juntos...y así será siempre...te amo...mucho.-
Kurt lo miraba atento, sonrió enamorado, sabía lo que Blaine quería decirle. Lo que siempre le demostraba con hechos.
-También te amo... Hace unos días te dije que no siempre fue así, pero creo que desde tengo memoria espere a alguien...supongo que en vez de una princesa, esperaba un príncipe, y apareciste tú, me llevaste a otro mundo, me mostraste otro mundo, uno diferente, me llevaste nuevamente a ese mundo de príncipes sin princesas, hiciste realidad ésto...el amor...porque nunca ame a nadie... y no podría amar a nadie más como te amo a ti...- dijo Kurt apretando las manos de Blaine con sus ojos llorosos.
-Te amo.- susurro Blaine.
-Y te amo mas.- respondió en un susurro Kurt.
-Ok...y yo estoy aquí para hacer oficial ese amor, así que...los anillos.- dijo entre dientes Manny.
-Si.- dijo Blaine buscando en su bolsillo y sacando la caja.
-Bien...Blaine Anderson, acepta por esposo a Kurt Hummel, para amarlo y respetarlo, serle fiel en la salud y la enfermedad, en la prosperidad y la adversidad, todos los días de tu vida?.- preguntó Manny a Blaine.
-Si, si acepto.- respondió sin dudar Blaine.
-Muy bien...Kurt Hummel acepta por esposo a Blaine Anderson, para amarlo y respetarlo, serle fiel en la salud y la enfermedad, en la prosperidad y la adversidad, todos los días de tu vida?.- preguntó Manny a Kurt.
-Si, si acepto.- dijo emocionado Kurt.
-Bien...- Manny le hizo una seña a Blaine para que intercambiaran los anillos.
Éste sacó un anillo dorado de la pequeña caja y se lo coloco en dedo anular a Kurt, éste tomo el otro anillo y se lo colocó a Blaine en su dedo anular, se tomaron de las manos nuevamente mirándose a los ojos con una sonrisa.
-Entonces los declaro, esposo y esposo...ahora si pueden besarse.- dijo Manny haciendo un ademán con sus manos.
Ambos se acercaron y se besaron con amor, esperando ese momento.
Los invitados aplaudieron sacándolos de su nube de amor, se giraron para mirarlos y sonrieron.
Ya eran esposos. Ese amor que nació de manera errante, se encamino tomando un rumbo diferente, desafiando al destino, ambos caminaron por ese nuevo sendero, y ahora, enfrentan lo que la vida les depare sin miedo porque se tienen el uno al otro.
Kurt volvió a besar a Blaine, y Pam se acerco para abrazarlo, rodeándolo con ese tierno amor maternal mientras le daba la bienvenida a la familia, Carol hizo lo mismo con Blaine, al igual que Burt, éste tenía una sonrisa amplia, rebosante de alegría.
-Ahora tienes otro padre.- dijo Burt.
-Gracias, es muy importante para mi sus palabras.- respondió Blaine mirándolo con una sonrisa.
Burt lo abrazo nuevamente y palmeo su hombro antes de felicitar a su hijo.
-Me alegro que hayan dado este paso importante y que seas feliz.- le dijo a Kurt.
-Soy muy feliz papá.- respondió éste mirando a Blaine quien era saludado por Wes.
Pasaron varios minutos entre saludos, luego fueron a disfrutar de la cena, ambos decidieron ir a saludar a las mesas, Blaine se entretuvo hablando con Valentine, éste no conocía ni a Burt, ni a Carol así que aprovechó la ocasión para presentarlos, Kurt fue con sus amigos, Quinn había llegado minutos antes de la boda junto a su novio, y estaba muy jocosa hablando con Sam y su novia, George estaba junto a Jeff, un poco decaído.
-Felicidades!.- dijo Quinn abrazándolo.
-Gracias.- Kurt tenía una felicidad que no cabía en su cuerpo.
-Estas tan hermoso!, y tu novio!...tu esposo!, se veían tan perfectos!.- dijo emocionada Quinn.
-Gracias...y muchas gracias por venir, es muy lindo tenerlos conmigo esta noche.- Kurt miro a George se notaba decaído.
-Es un placer, además quien se perdería esta fiesta.- dijo Sam señalando a la banda que tocaba.
-George, me acompañas a la cocina?.- preguntó Kurt. Quería hablar a solas con él.
-Si, claro.- respondió George acompañando a su amigo.
Blaine estaba hablando con Burt y alcanzó a ver a Kurt ir con George hacia donde estaban los mozos.
-Estos están riquísimos.- dijo Tom acercándose a ellos.
-Usted...usted es el policía...- dijo Burt mirándolo. -el que llevaba el caso del ataque de Kurt en el club.-
Blaine observo a Tom serio mientras este tenía la boca llena y lo miraba confundido.
-Si...si...soy el policía...era, renuncie.- dijo Tom cuando desocupo su boca.
-Renuncio?.- preguntó Burt curioso.
-Si, ya estoy viejo para eso.- respondió Tom.
-Ahora trabaja para mí...en la seguridad de mi familia...- dijo Blaine mirándolo.
-Si, es mejor trabajar en lo privado.- comento Tom.
-Ah, mire...y al que le hizo eso a mi hijo?, sabe que sucedió?.- preguntó Burt mirándolo.
Blaine sabía a qué venía la pregunta, Burt sabia la verdad, pero quería corroborarlo.
-La verdad...es que deje de trabajar y no sé como sigue la investigación, pero puedo averiguar.- dijo Tom.
Burt hizo una mueca entendiendo, miro a Blaine que solo se hizo el desentendido.
-Voy a buscar a mi esposo, con su permiso...- dijo Blaine, observo a Manny en una mesa hablando con unos invitados, y bebiendo de una copa.
-Podrías...que Manny no beba tanto porque se le suelta la lengua.- pidió Blaine a Tom.
-Los sacerdotes pueden beber?...ok, ahora voy.- respondió Tom.
Burt negó con la cabeza sonriendo.
Kurt intentaba saber que le sucedía a su amigo pero no había conseguido mucho.
-Estoy bien, de verdad.- dijo George.
-Paso algo con tu mamá o tus hermanos, estas muy decaído...-
-No, no es nada de eso, no te preocupes, hoy es tu día y ...-
-Vaya!...pero si es el bomboncito...- dijo Cooper entrando a la cocina y se quedo mirando a George. -Me retracto, son dos bombones.-
George lo miro sin creer lo que veía.
-Cooper...- dijo Kurt mirándolo y luego miro a su amigo que parecía hipnotizado. -El es Cooper el socio de Blaine, y él es George mi amigo.-
-Vaya, todos tus amigos son súper modelos sexis?.- pregunto Cooper mirando a George.
Éste sonrió nerviosamente, Kurt los quedo mirando con una ceja alzada, era la primera vez que veía a su amigo sonrojarse.
-Hola.- dijo Blaine entrando y observándolos a los tres.
-Ahh!, llego el macho alfa, ya te tardabas.- dijo Cooper provocando una sonrisa en George.
-Hola Cooper.- dijo secamente Blaine.
-Al fin atrapaste a Kurt, necesitabas que tuviera tu apellido no?, por suerte yo no soy tan...formal...para mí el amor es libre.- dijo Cooper acercándose a George poniéndolo más nervioso.
Blaine y Kurt los miraron intentado entender lo que sucedía, George miraba por momentos a Cooper con una sonrisa y a éste sonreírle de nuevo.
-Amor...tenemos que hacer las fotos.- dijo Blaine intentando ignorar lo que sucedía.
-Si, vamos, nos vemos...en un rato...- Kurt miro a su amigo que parecía pendiente de Cooper.
Salieron al jardín tomados de la mano, en silencio, pero Kurt no podía dejar de pensar.
-Me pareció a mí, o allí dentro sucedió algo?.-
-La verdad no sé, conozco a Cooper, y es así de irritable siempre, me llama la atención que tu amigo le siga el juego.- respondió Blaine.
-Creo que se gustan.- dijo Kurt.
Blaine lo miro, eso lo beneficiaba, Cooper le sacaría a Kurt de la cabeza a George.
-El fotógrafo nos espera en la sala.- dijo Blaine desviando el tema.
Se sacaron diferentes fotos, en la sala, en el jardín delantero junto a los ángeles, en el kiosco, luego con la familia, amigos, pasaron casi una hora así, luego comieron algo en la mesa de novios, saludaron a todos nuevamente cuando termino la cena, Blaine les presento a sus primos y a su tío a sus suegros y a su esposo, algo un poco extraño ya que Isabella y Luca parecían personajes de novelas sobre vampiros y su padre Antonio, era un hombre más parecido a Blaine, al menos al viejo Blaine.
Su vuelo salía en unos minutos, para eso ya era de madrugada, los invitados se quedarían disfrutando, pero ellos tenían que ir al aeropuerto para pasar su luna de miel en París, se cambiaron de ropa, guardaron sus trajes en el armario y se despidieron de sus padres, Blaine tuvo una pequeña conversación con Wes, y con Isabella para dejar todo en claro, necesitaba estar tranquilo durante su viaje.
Salieron en el auto y con una comitiva de seguridad, su familia estaba disfrutando de la noche, y ellos felices partieron a su destino.
Una vez en el avión, en un sector privado, Kurt se acurrucó junto a su flamante esposo y así se quedo dormido, ambos lo hicieron, exhaustos por las horas pasadas, pero con tanta felicidad en sus cuerpos, que nada podía opacarla.
