Capitulo 30
Llegaron a París, intentaron arreglarse lo mejor posible en el baño privado, pero las horas de viaje eran evidentes en sus rostros.
-Que hora es?.- pregunto Kurt.
-Las once creo.- respondió Blaine, caminando hacia el interior del aeropuerto.
-Las maletas?.- pregunto Kurt.
-Emmm...- Blaine busco entre las personas a alguien conocido. -Reginald.-
-Bonjour, monsieur Anderson, monsieur Hummel. Bienvenue.- dijo un hombre delgado y alto, tenía unos ojos color café y cabellos castaños, una imagen impecable y un traje digno de un lord.
-Merci. Mon mari ne parle pas Français, alors je vous demande de parle dans votre langue.- pidió Blaine en un perfecto Francés.
-Muy bien señor.- dijo Reginald con acento francés.
El hombre se dirigió a donde se encontraban las maletas, Kurt lo quedo mirando y a Blaine.
-Que le dijiste?.- preguntó Kurt.
-Que no hablas en francés así que hable en nuestro idioma de ahora en mas, Reginald es el jefe de servicio de la casa de mi madre.- dijo Blaine mirando a su alrededor.
Kurt sonrió y tomo la mano de su esposo, no podía estar más enamorado. Blaine le sonrió y le dio un beso en los labios.
-Es extraño no tener a quince hombres a tu alrededor.-
-Eso es porque aquí no hay tanto riesgo, de todas formas, ves a aquel hombre?.- preguntó Blaine señalando a un hombre de gran porte.
-Si.- respondió Kurt.
-Es un ex agente de policía, trabaja con mi madre desde hace tres años, y su gente, también fueron del FBI y ahora están trabajando en lo privado, son más discretos, cuando lleguemos a casa te los presentare.-
Kurt suponía que debía ser así, negó con la cabeza adivinando que la situación en París no sería muy diferente a la de New York.
El hombre alto regreso con un carro y las maletas, Blaine y Kurt lo siguieron hasta la salida del aeropuerto, el aire caliente golpeo a Kurt, no creyó que hacia tanto calor, subieron al auto agradecidos, el aire acondicionado era esencial en esa época.
-Hace calor aquí.- dijo Kurt.
-Si, se supone que estaría fresco, pero parece que el verano no se hizo esperar.
El hombre alto, Reginald se sentó en el asiento de acompañante mientras un hombre fornido seria el chofer.
-Monsieur Anderson, Monsieur Hummel, bienvenue.- dijo éste.
-Hola.- respondió Kurt.
-Merci, amor el es Adrien, el jefe de seguridad.- dijo Blaine a Kurt.
Este asintió con la cabeza y Kurt le sonrió, el auto se puso en marcha y Blaine tomo su mano, él apoyo su cabeza en su hombro mirando por la ventanilla la hermosa ciudad, sus calles, sus tiendas, la arquitectura de la ciudad gritaba París y él no creía que estaba recorriendo ese lugar junto a su amor, a su esposo.
Ni bien bajaron de auto Kurt noto que a unas calles estaba la Torre Eiffel, se veía claramente, la sonrisa que se dibujo en su rostro era notable y reflejaba su entusiasmo.
Blaine sonrió al verlo así, tomo su mano y le hizo un gesto para entrar por un portón negro enorme que tapaba su vista de la propiedad de los Anderson, pero cuando este se abrió, pudo ver la enorme casa color beige que estaba a unos metros, con un pequeño jardín por medio, tenía un camino de piedras que guiaba directamente a la puerta de roble, una enorme puerta que era la entrada a la enorme casa que se presentaba frente a él, con enormes ventanales.
-Ven.- dijo sonriendo Blaine al ver a su esposo de pie mirando la casa.
Ni bien entraron Kurt se dio cuenta que la fachada representaba mucho de lo que había adentro, la sala era lo más cercano a la puerta, con unos muebles dignos de un palacio, la enorme escalera de mármol que se extendía frente a la puerta de entrada era sublime y el cuadro enorme que estaba en medio de las escaleras laterales era lo más parecido al paraíso.
-Es italiano, mi tío se lo regalo, mi madre ama ese cuadro.- dijo Blaine mirando a sus esposo.
-La comprendo perfectamente.- comento embobado Kurt con su mirada fija en el mural.
-Amor, el es Jean Pierre el cocinero de la casa...- dijo Blaine. -y el resto de su equipo.-
Kurt ni había notado las personas de pie frente a él, un hombre con delantal negro lo miraba expectante, al igual que los jóvenes junto a él y una muchacha, que educadamente movieron sus cabezas hacia abajo en forma de respeto.
-Hola.- saludo Kurt mirándolo.
-Bienvenue Monsieur Hummel, c`est un plaisir de vous rencontrer.- dijo el hombre con amabilidad.
Kurt sólo sonrió, iba a ser un problema no entender francés.
-Je leur demanderai de parle notre langue pendant notre séjour à París, merci beaucoup.- dijo Blaine mirándolos con una sonrisa amable.
Estos le devolvieron la sonrisa, hicieron un movimiento con sus cabeza hacia ambos y se retiraron.
-Que les dijiste?.- pregunto Kurt perdido.
-Que hablen en nuestro idioma durante nuestra estadía aquí.-
-Gracias.- dijo Kurt sabiendo que Blaine hacia eso por él.
-No me lo agradezcas...ven...te mostrare la casa.-
Blaine lo tomo de la mano y atravesaron la sala que estaba a su derecha, los muebles eran evidentemente fabricados a gusto de Pam, Blaine le explicaba que su madre había comprado esa casa hacia ya muchos años, un umbral daba al comedor, una mesa grande estaba en el centro y varios muebles más que costosos, una puerta hacia la derecha daba hacia un pasillo que llevaba nuevamente a la sala, pero cruzando el pasillo, justo detrás de la escalera estaba la cocina, Kurt ingreso con Blaine y no podía creerlo, realmente era grande, Jean Pierre estaba a un lado de su equipo, mirándolos.
-Jean Pierre vive aquí, así que siempre está disponible.- dijo Blaine a Kurt quien miraba todo con asombro.
Salieron de allí y frente a la cocina había una puerta enorme de vidrio, daba directamente al jardín trasero, un enorme y hermoso jardín, Blaine abrió la puerta y salieron, Kurt estaba encantado, el jardín era más pequeño que el que tenían en New York, pero las enredaderas trepando por los murales, los rosales de todas clases y otras flores hacían ese jardín único y mágico.
-Wow...- dijo Kurt caminando por un camino de piedras.
-Mi madre ama este jardín, ama esta casa.-
-Yo también la amaría.- respondió Kurt.
Blaine camino hasta él y lo tomo de la mano, le dio una recorrida al jardín que tenía una piscina a un lado y una edificación parecida al kiosco donde se casaron pero más grande, regresaron a la casa de la mano y Kurt tenía la sensación de haber estado en una película de Disney.
Siguieron por el otro lado de la casa, justo del lado contrario del comedor, eran dos habitaciones pequeñas.
-Aquí duerme Jean Pierre, quiso estar cerca de la cocina, y esa fue la habitación de mi tía cuando se cayó en su casa, ella vive del otro lado de la cuidad.- explicó Blaine señalando ambas habitaciones.
-Porque él duerme aquí?.- pregunto Kurt.
-Porque esta siempre aquí, él vive aquí, su equipo, el resto de los empleados no, pero él si.- respondió Blaine abriendo otra puerta, la primer habitación que estaba cerca de la escalera principal. -esta es la biblioteca y oficina de mi madre, normalmente ella hace las reuniones aquí, las de la empresa.-
-Es bellísima esta casa.- comento Kurt mirando todo.
Caminaron hacia la entrada y Kurt miro el cuadro de las escaleras.
-Quieres que descansemos?.- pregunto Blaine.
-Quiero bañarme.- respondió sonriendo Kurt.
-Vamos.-
Blaine tomo de la mano de su esposo para subir las escaleras, Kurt no pudo evitar pasar la mano por el mármol blanco del enorme pasamanos, se detuvo a ver el cuadro que era más alto que él, luego siguieron por otra escalera hacia el ala derecha, allí habían algunas habitaciones, y un ventanal en el extremo del pasillo.
-Esa es la habitación de mi madre, da al jardín, estas son de invitados y esta es la que usaremos, la que yo usaba.- dijo Blaine abriendo una puerta de madera y Kurt sonrió, la habitación era más pequeña que la que tenían en New York, pero era increíblemente hermosa, la cama de madera era enorme, los muebles estaban a tono a todo el mobiliario de la casa, sus maletas estaban a un lado, Blaine camino hasta la ventana abriéndola y lo llamo con la mano, Kurt se acercó y pudo observar la ciudad frente a él y a un lado, la Torre Eiffel, Kurt se quedo con la boca abierta, parecía realmente un cuento.
-El baño es aquel.- dijo Blaine señalando la puerta junto a un mueble. -es más pequeño que el nuestro, pero cómodo.-
Kurt camino hacia la puerta y la abrió, obviamente el baño relucía, especialmente la bañadera antigua.
-Voy a usar esa bañadera.- dijo Kurt sonriendo.
-Perfecto, hay una ducha también, por si deseas usarla.-
-No, voy a usar esa bañadera contigo.- dijo Kurt acercándose a él y besándolo. -te amo, mi hermoso esposo.-
-Te amo más, mucho más mi perfecto esposo.- dijo Blaine besándolo nuevamente.
-Nos duchamos y comemos, porque muero de hambre.- pidió Kurt.
-Por supuesto.-
Kurt buscó su maleta y saco ropa, Blaine hizo lo mismo, y se internaron en la bañera, relajados, Kurt estaba entre las piernas de Blaine apoyando su espalda en su pecho, Blaine lo abrazo, finalmente estaban en su luna de miel.
...
El almuerzo era exquisito, Kurt no había probado algo similar ni en los mejores locales de comida de New York, ambos estaban en el comedor uno junto al otro.
-Porque no hay de esto en New York?.- preguntó Kurt mientras comía.
-Porque no tenemos un Jean Pierre en la mansión...por cierto, a Jean no le gusta que entren en su cocina, es muy sensible con eso.-
-Mmmh...-
-Cuando desees algo y estemos en la habitación, el interruptor que negro que esta junto a la cama, comunica con la cocina, Jean preparara lo que desees cuando desees.- le dijo Blaine.
-Wow, que nivel, jamás pensé que fuera así, bueno, cuando entre por primera vez a la mansión me di cuenta de tu estilo de vida, pero era como algo...no lo se...increíble aunque vivía allí...-
-Todo lo que tengo es tuyo...ahora es oficial, pero sabes que antes también era así.- dijo Blaine mirándolo.
-Si, lo sé y sigue siendo increíble que viva en una mansión...-
-Que es tuya también.- agregó Blaine.
-Lo sé, lo sé bien...- Kurt lo miro con amor. -pero yo jamás había estado ni cerca de una mansión, y era abrumante, ahora me acostumbre, aun que hay cosas a las que no me habituó, como eso de tener a tu disposición a alguien todo el tiempo, es...de película.-
-Pues eres el protagonista de ella.- le dijo Blaine mirándolo con una sonrisa.
Kurt sonrió, amaba tanto a Blaine que la idea de ser su esposo era un sueño.
-Por cierto, mi madre nos dejo un regalo pero no me dijo que era, supuestamente Reginald sabe pero aun no puede decírmelo, así que...en medio de esa expectativa, tú y yo iremos a recorrer París.-
-Ok.- respondió Kurt aunque él tenía sus planes.
Terminaron de almorzar y decidieron ponerse más cómodos para salir, pero Kurt quería su noche de bodas aunque no fuese de noche.
-Amor...- dijo Kurt acercándose a él.
-Si..- Respondió este buscando una camisa más cómoda.
-Podemos dejar el paseo para más adelante?.- preguntó Kurt en un tono coqueto.
-Bien...y que quieres hacer?.- pregunto Blaine con una sonrisa adivinando lo que quería su esposo.
Kurt se acerco a su rostro y lo beso con deseo, enredando sus dedos entre sus cabellos, Blaine lo tomo por la cintura pegándolo a él.
-Quiero que mi esposo me haga el amor.- dijo Kurt con una sonrisa.
Blaine le sonrió de nuevo y lo aprisiono contra el armario, besándolo con deseo, Kurt comenzó a quitarle la a camisa, pero Blaine se separo de él y lo giro, Kurt sonrió y levanto los brazos cuando Blaine comenzó a quitarle la playera.
-Recuerdas cuando hicimos el amor por primera vez?.- preguntó Blaine besando sus hombros mientras desabrochaba el jean de Kurt.
-Mmmm...si.- respondió éste sonriendo y disfrutando lo que sabía estaba por suceder.
-Te gusto aquella vez?.- preguntó Blaine en su oído.
Kurt sintió una corriente recorrer su cuerpo cuando escucho la voz tan sensual de su esposo.
-Si.- solo atino a decir mientras Blaine le quitaba el jean junto a su bóxer dejándolo desnudo.
-Pues esto...- dijo Blaine quitándose sus pantalones y su camisa de un tirón. -esto será mucho mejor amor.-
Kurt suspiro expectante, mordiéndose el labio, sintió los labios de Blaine en sus glúteos mientras los apretaba con sus manos, y luego su lengua en su entrada enviando una ola de placer a su cuerpo. Blaine estaba concentrado en darle todo lo que esperaba y mas, y supo que iba por buen camino cuando Kurt comenzó a gemir, introdujo su lengua en el interior de su entrada y luego un dedo, Kurt gimió en voz alta, entonces siguió su trabajo separando sus glúteos con sus manos e introduciendo su lengua hasta que Kurt no ya no podía contenerse mas, entonces se detuvo y se puso de pie, Kurt estaba con la respiración agitada y con la cabeza apoyada en la puerta del armario, sonrió al verlo así, busco un preservativo de su pantalón y se lo colocó, Kurt lo miraba expectante y ansioso, volvió a su posición, beso sus hombros y su cuello con suavidad mientras Kurt disfrutaba de ésto, lo tomo por la cintura y lo penetró despacio, entre gemidos de ambos, disfrutando. Kurt gimió alto cuando lo embistió por primera vez y eso lo motivo a seguir, moviendo sus caderas y penetrandolo profundo, se apego a él cuando tomo otro ritmo, mas rápido, Kurt lo volvía loco con sus gemidos, no intentaba callarlo, más bien si todos lo oían poco le importaba, él quería que Kurt no olvidará nunca ese momento.
Ya no podía mas, sus piernas no aguantarían mucho, el placer no lo dejaba pensar, no sabía si estaba gritando pero era probable, sintió su cuerpo explotar cuando el orgasmo lo golpeo, Blaine se abrazo mas a él gimiendo en su oído, envistiéndolo con devoción hasta que sintió a su esposo llegar a su orgasmo de igual manera que él.
Se mantuvieron así unos instantes hasta que Blaine se aparto y se quito el preservativo, Kurt sonrió con los ojos cerrados aun y se giro para verlo, se besaron unos momentos hasta que Kurt lo encamino a la cama, allí se sentó a horcajadas sobre él, acariciando su abdomen, sus músculos, se acerco a su boca y lo beso con amor y deseo, movió su pelvis hasta que Blaine lo tomó por la nuca intensificando el beso, sabia como encender a su esposo, y también sabia hacerse desear. Se alejo de él sentándose nuevamente, y volvió a acariciarlo con ambas manos por su pecho mientras se mordía el labio inferior, Blaine no podía quitar sus ojos de él, entonces se puso de pie y fue hasta su maleta, Blaine lo miraba sin entender que estaba haciendo hasta que vio a Kurt sacar una pequeña caja de plástico donde tenía preservativos.
-En mi billetera había.- dijo Blaine mirándolo con una media sonrisa.
-Pero no tantos.- respondió sonriendo con picardía.
Volvió a subirse a horcajadas sobre su esposo y le coloco el preservativo, acaricio sus músculos con reverencia y deseo, Blaine recorrió con sus manos sus piernas, deseoso, expectante, pero sin perder de vista los ojos de Kurt, dejándolo llevar el ritmo, y el control.
Kurt se mordió el labio sin poder contenerse, tomo el miembro de su esposo y se penetro lentamente, sentándose sobre él, soltando el aire cuando lo sintió dentro de él por segunda vez.
-Mmmm...- Kurt lo miro mordiéndose el labio con una media sonrisa.
Blaine cerro sus ojos unos segundos, disfrutando de todas esas sensaciones. Kurt se movió lento, gimiendo, deseaba más, mucho más, pero quería llevar a Blaine a ese lugar donde lo único que deseaba era poseerlo. Lo miraba a los ojos con una media sonrisa, Blaine movió sus caderas haciéndolo gemir más alto, Kurt acelero el ritmo apoyándose sobre su pecho con sus manos, Blaine lo acariciaba por doquier, necesitando mas, lo tomo por las caderas, Kurt sonrió y Blaine se apego a él haciéndolo rodar y quedar debajo, y allí estaba a su merced, Kurt tenía una sonrisa picara plasmada en sus labios, Blaine sabía lo que quería y no iba a hacerse rogar, lo embistió con fuerza y rapidez varias veces haciéndolo gemir alto, al borde de los gritos, luego ceso el ritmo y Kurt busco su boca para besarlo, Blaine movió sus caderas y Kurt se aferro a su nuca gimiendo en el beso, hasta que volvió a recostarse, Blaine tomo su pierna y la subió a su hombro, y volvió a embestirlo con pasión hasta que sucumbió al pedido de su cuerpo al igual que Kurt, llegando juntos al orgasmo.
Blaine se recostó a su lado y envolvió a su esposo entre sus brazos, realmente exhaustos y saciados, al menos por ese momento.
Se durmieron perdiendo noción de todo, pero con la seguridad que brindaban los brazos de su amado, y el amor que los sostenía, haciéndolos felices y llenos de ilusiones.
