Capítulo 9
Cyborg
Me sentía un idiota. Un absoluto y verdadero idiota.
Yo no tenía uno, sino ni dos amigos inconscientes. Mientras que los demás tampoco estaban en un buen estado: Una chica con poderes sobrenaturales que estaba avergonzada de haber sido noqueada, una chica alienígena que acababa de haber sido lanzada hacia varios puestos de comida, un chico de piel verde a punto de desmayarse de nuevo y una chica aparentemente normal que había saltado al agua para salvar a su amigo.
Después de un tiempo, Robin fue sujetado al asiento delantero, Chico Bestia estaba en la parte de atrás, siendo sostenido por Raven y Carrie sostenía con fuerza a Danny.
Ahora que lo pienso, todo el mundo estaba completamente empapado… mis asientos estarán arruinados y apestosos.
-¿Todo el mundo está listo?- Pregunté.
Carrie asintió. Su cabello estaba húmedo y se pegaba a su cara, era un desastre que ocultaba parte de su rostro, su ropa se aferraba a su delgada figura, como pude observar un leve temblor a causa del frio. Su preocupación hacia Danny había vuelto cuando volvió a desmayarse, y como no culparla, su amigo casi terminaba muerto de haber estado un par de minutos más allá abajo. ¿Cómo pude haber sido tan estúpido como para no ver que estaba ahogándose?
-Cyborg, ¿podrías empezar a conducir?- Preguntó Raven con molestia en su voz. Encendí y acelere el auto comenzando a avanzar entre las calles.
Slade había estado allí, dañando a todos. Si hubiera tomado todo con más seriedad no estaríamos en estas condiciones. ¡¿Qué tipo de héroe no puede proteger a los demás de su enemigo?!
-¿Cyborg?- Escuche a Carrie llamarme en voz baja.
-¿Sí?-
-Detente.-
-¿Detener qué?- Pregunte confundido. Quizás quería vomitar y necesitaba que detuviera el auto.
-De culparte a ti mismo.- Sujeto con fuerza a Danny ya que había caído en un bache, provocando que todos saltáramos ligeramente. Su respuesta me había dejado desconcertado. -Piensas que todo esto es tú culpa, que deberías haber hecho algo más, y crees que todos te culparan a ti. ¿No?-
La miré por el espejo retrovisor. ¿Cómo era posible que esta chica pudiera entenderme? Por lo que sabía era huérfana, sin carga en sus hombros por las que preocuparse, vivía prácticamente una vida sin reglas. ¿Cómo podía entenderme tan bien? -Pero…-
-Cyborg, escúchame.- Ella me cortó como yo comenzaba a dar una excusa. -Lo que sucedió allí, no fue tu culpa. Tú y los demás quedaron atrapados y era natural pensar en salvarte a ti mismo primero.- Dijo tranquila, mientras que Raven solo nos observaba.
-No para mí.- Argumente. -Un héroe debe siempre pensar en los demás antes que a sí mismos.-
-¿Es eso crees que es un héroe?- Se rió sarcásticamente. –Mira, no te conozco, a ninguno de ustedes y no me vayas a tomar a mal lo que te voy a decir, pero un héroe está dispuesto a tomar las decisiones imposibles cuando nadie más puede. Siempre tendrás que enfrentarte a las consecuencias y ser lo suficiente fuerte para aceptar la culpa o cualquier otra emoción.-
Estaba sin palabras. En cierta manera tenía razón, pero como podía ella saberlo; mi perspectiva era salvar a las personas inocentes, eran primeros ellos, nosotros teníamos que correr el riesgo de salir heridos. Y salvarte a ti mismo antes que a los demás, era romper todos mis principios.
-¿Cómo sabes todo eso?- Esta vez era Raven la que pregunto. Su voz sonaba tan natural como siempre, se comportaba de una manera tan neutral que lograba poner incomodo a cualquiera.
Carrie dudo en responder, la mire por el espejo para darme cuenta que sus ojos vagaban por el auto, dándome a entender que estaba nerviosa. -Nunca dije que yo sabía lo que se sentía. No... No toda la vida fui huérfana, así que, mis padres solían contarme cuentos sobre caballeros de brillante armadura y cosas como esas.- Soltó un suspiro antes de volver a hablar. –Solo trate de citar una de sus frases.-
Fruncí el ceño, en un momento llego a sonar como una falsa excusa. Pero, en cierto punto tenía sentido, entendí que no quería hablar de su pasado por temor a que la criticaran. Y sabía cómo se sentía eso.
Pronto llegamos a la torre. Con un suspiro, levanté a Robin llevándolo hacia la enfermería, mientras que Raven ayudaba a caminar a Chico Bestia hasta su habitación, como Starfire y Carrie llevaban a Danny, dejándolo en el sofá.
Después de revisar estuvieran bien, regresé a la sala principal, para ver que la chica de cabello castaño era la única en la habitación.
-Dónde…-
-Star y Raven al parecer se fueron ya a descansar.- Interrumpió mi frase, como miraba hacia la ventana. Despues se giró a mirarme, levantando una ceja. -Tú deberías hacer lo mismo.-
Negué con la cabeza. -De ninguna manera. Mientras que Danny no despierte, estoy aquí con ustedes.-
Ella solo sonrió. -Cyborg, es muy agradable, pero…- Su voz fue cortada por una fuerte tos.
-¿Estas bien?- Pregunté, recordando que también había estado en el agua. Ella asintió de forma poco convincente. -Carrie, tu ropa esta mojada, puedes enfermarte. Vamos, acompáñame para que puedas tomar algo y luego ir a cambiarte.-
Sus ojos dejaron para mirarme para dirigirse hacía Danny, dudando en dejarlo solo. Al final, se levantó del sofá asintiendo con la cabeza. Comenzamos a caminar a través del pasillo, ninguno de los dos hablo, provocando que me sintiera incomodo; la miraba a ratos para ver que tenía la mirada perdida en el suelo, mientras me seguía por instinto.
Me detuve en la puerta de la habitación para ver que ella se había quedado en el pasillo, mirando a la nada.
-¿Carrie?- La llamé esperando que me escuchara.
Levanto la vista rápidamente, mientras pasaba una mano por su cabello. –Perdón, me distraje.- Murmuro, desviando la vista de la mía. Entro en la habitación mirando a Robin, quien se encontraba en una de las camillas.
-Él estará bien. Creí que tendría un hueso roto o algo así, pero todo parece estar normal.- Dije mirando al chico de piel verde. –Ahora, sólo siéntate.- Señale a una de las camas.
Camino hasta ella mientras observaba a todo a su alrededor. Estaba demasiada pensativa y eso solo despertaba mi curiosidad. Sus ojos no dejaban de mirar a los equipos, a las paredes, y por supuesto la puerta.
-¿Miedo a los hospitales?-
Ella se sonrojó como volteo a mirarme. –En realidad, no. Es solo que… trae viejos recuerdos.-
-¿En serio?- Pregunte con incredulidad, esto se volvía más confuso. –Bueno de todas formas, no te preocupes, esto no dolerá. Simplemente analizara si toda el agua está fuera de tu sistema.- Eso pareció relajarla un poco, aunque después volteo a mirarme, alzando una ceja.
-Yo no me estaba ahogando.-
- Lo sé, pero también observara si hay algo mal. Ya sabes, un hueso ligeramente roto o algún tonto virus invadiendo tu cuerpo.-
-Claro.- Murmuro.
-Por lo tanto…- Comencé tratando de sonar lo más natural. -¿Antes si tenías una familia?- Pregunté, como encendí el ordenador para un diagnóstico completo.
-Bueno, todos en algún momento tuvimos una.- Carrie suspiró. -Debería haber adivinado que alguno de ustedes me preguntaría acerca de eso. También te gustaría escuchar la triste historia de cómo termine al lado de Danny, ¿cierto?-
-Claro.- Dije mientras llevaba el escáner hacia ella. Soltó una risa leve, como se movió en su asiento nerviosa. -Entonces, ¿qué hay acerca de esa triste historia?-
-Está bien. Yo tenía once años y vivía con mis padres y con mi hermana mayor. Una noche un incendio acabo con la casa al igual que con mi familia… Mi padre y mi hermana habían muerto aplastados cuando se cayó una viga del techo mientras que mi madre murió de asfixia. Yo también lo hubiera hecho, de no haber sido rescatada a tiempo.-
-En fin me quede sola bajo la responsabilidad del gobierno y despues de haberme recuperado de las quemaduras me llevaron a un orfanato. Mi padre no tenía demás familia y nadie de la familia de mi madre quiso hacerse cargo de mí. Cuando llegue al orfanato, la propietaria del lugar comenzó a decirme iba a estar allí por un tiempo hasta que alguien quisiera adoptarme, esa excusa no funciona, sabía que nadie vendría por mí.- Se detuvo un momento, como sí dudara en continuar. -Así que, durante tres años, estuve sola, no había otros niños de mi edad y después de un tiempo los niños pequeños se volvieron molestos. Entonces llego Danny. Tenía la misma edad que yo cuando sus padres lo empujaron a los brazos de la señora del orfanato, dejándolo solo.- Se detuvo un momento, para luego tomar una bocanada de aire y seguir contando.
-Yo realmente no le prestaba atención, me parecía otro niño molesto. Me había acostumbrado a ser solo yo, así que hice lo que normalmente hacía: leía a unos cuantos niños, comía y ayudaba a limpiar. Durante un tiempo, Danny también comenzó a jugar con los niños más pequeños, pero parecía perdido. Entonces un día nos dejaron solos limpiando la cocina despues de un gran desastre. Era demasiado serio, hasta que decidí que podría ser una buena idea hablar con él, fue entonces cuando me dio un poco de su confianza y empezamos a hablar.-
Se detuvo y me sonrió. -Fue un poco raro tener un amigo con quien platicar con normalidad en el momento, pero creo que los dos necesitábamos tener un poco de compañía.-
Asentí con la cabeza y comprobé la explicación. Había demasiados huecos que no encajaban. -¿Así es que ustedes escaparon?-
-Algo así. Cuando teníamos 14, un chico, creo un incendio en un rato para tener atención. No había querido que fuera tan grande, pero lo hizo. Con mi trauma hacia el fuego, tome a Danny y corrimos lo más rápido fuera de las llamas. Esperamos un tiempo en el bosque, pero nunca fueron a buscarnos. Así que solo nos alejamos de todos. Hemos estado cuidando nuestras propias espaldas desde entonces.-
-¿Por qué no pidieron ayuda?-
-¿Es una broma? Estar solos era mejor que estar en un lugar sin esperanza. Al final nos teníamos el uno al otro y eso era todo lo que necesitábamos.-
-Pero… ¿Ambos están pensando en quedarse con nosotros?-
Ella no respondió enseguida y solo frunció el ceño. -No... Ustedes no tienen tiempo para tener a dos niños como mascotas.-
-¿Qué? Claro que no. ¡Pueden ser parte del equipo!- Protesté. -¡Los dos son luchadores increíbles!-
-Nunca nos has visto luchar.-
-Pero podríamos enseñarles, estarán bien.-
-Cyborg,- Comenzó. -Eso es realmente dulce de tu parte. Pero hay razones por las que no podemos quedarnos.-
En ese momento, finalmente, habiendo terminado el análisis. Quizás el cambiar de tema en este momento era lo mejor. -Buenas noticias, parece que lo peor serían problemas insignificantes: un dolor de garganta y solo tal vez náuseas.-
-Estupendo.- Ella comentó con sarcasmo como se levantaba de la camilla.
Juntos, caminamos a la sala de estar y yo con tantas preguntas que simplemente no tenían respuestas. Del mismo modo en el que entramos encontramos a Danny despierto, mientras tosía incontrolablemente.
-¡Danny!- Carrie grito como corrió a abrazarlo.
-¡Carrie! ¡No puedo respirar…! -
Ella se retiró, pero todavía tenía una mano en su brazo. -¿Estás bien? ¿Cómo te sientes? Tu cabello es un desastre. Es mejor que te cambies la ropa y tomes una ducha, hueles a agua de alcantarilla…- Comenzó a decir de una manera frenética. Yo solo me reí.
-Más despacio mamá.- Danny se rió débilmente. –Estoy bien: estoy vivo, por lo que supongo que eso es bueno, aunque no soporto la garganta y el estómago. ¿Y no has visto tu propio cabello? -
Ella solo río y volvió a abrazarlo.
-También sería mejor llevarlo a un análisis.- Sugerí como comenzaba a sentirme incómodo.
-¿Un qué?- Danny volteo a mirarme, al parecer nervioso.
-Es sólo para asegurarse que el fantasma del agua no volverá para matarte.- Carrie bromeó.
Danny rodo los ojos. -No trates de hacerme reír en este momento. Por favor.- Intentó levantarse, pero rápidamente se dejó caer de nuevo en el sofá.
-¿Mareado?- Pregunté evitando reírme.
-Cállate.-
Carrie tomó su mano con una sonrisa y tiró de él.
Cuando llegamos a la enfermería, Danny tomó un vistazo alrededor como el color de su cara bajó más. Fue entonces cuando lo oí susurrar: -Creo que voy a vomitar.-
Carrie lo llevo hacia el baño como a los segundos se lograba escuchar el derrochar de su comida al inodoro.
