Capítulo 31
Kurt tenía una bata de seda negra que había comprado tiempo atrás, Blaine estaba dormido, era de noche, estaba fresco pero aun así, intentando no hacer ruido, abrió un ventanal y se apoyo en el barandal, miro las luces de la ciudad, ese aroma que para él era propio de París, y la inconfundible Torre Eiffel, con sus luces y la enormidad que imponía su estructura, que aún a tantos metros de la casa, podía notarse.
Se quedo mirándola encantado, quien podría imaginársela no se acercaba ni a una milésima de lo que realmente era, imponente, dándole la bienvenida a cualquiera que deseara conocer París. Él sólo podía mirarla y sonreír, toda su vida había cambiado, recordaba cuando hacía un año atrás se preguntaba cuándo podría salir del dominio de Puckerman y regresar a su hogar con su padre, pero eso nunca sucedió, en cambio, unos meses después, y en medio de su miseria emocional, llego a las manos de Blaine, y ahora estaba allí, disfrutando de su vista y con el hombre que amaba en su cama, su esposo.
Sus sueños, y los que jamás existieron en su mente, se hacían realidad gracias a Blaine, él le dio todo y mas, le dio la opción de elegir, la dignidad que perdió con Puck, la capacidad de creer en él mismo, y creer en el amor, y la certeza que el destino a veces no es lo que creemos.
Cerró nuevamente el ventanal y para su sorpresa Blaine estaba despierto, apoyado en un codo, mirándolo con una sonrisa.
-Te desperté?.- preguntó Kurt acercándose a la cama y sentándose junto a su esposo.
-No, me desperté y te vi disfrutando, no quería interrumpir.- respondió Blaine estirando su mano para abrazar a Kurt.
Éste se situó entre sus brazos, abrazándolo, se recostó sobre su pecho y Blaine lo abrazo aún más.
-Mañana podemos ir a verla?.- preguntó Kurt.
-Si, cuando quieras.- respondió Blaine sonriendo. -No tienes sueño?.-
-No.- respondió Kurt.
-Es el cambio de horario.- dijo Blaine acariciando su brazo. -te queda muy bien la bata.-
-Te gusta?.- pregunto con una sonrisa Kurt.
-Mucho.- respondió Blaine sonriendo igual.
Kurt se aparto y lo miro con una media sonrisa.
-Tienes sueño?.-
-No.- respondió Blaine imaginándose que quería hacer Kurt.
Este sonrió y lo beso con dulzura, Blaine siguió el beso sin prisa, tenían toda la noche para disfrutarse.
...
-Oh!... es tan...tan...increíble!.- decía Kurt mientras miraba la Torre Eiffel desde abajo.
-Si, es enorme.- dijo Blaine mirando hacia arriba.
-Enorme?...es increíblemente grande.- le dijo Kurt.
Blaine sonrió mirando a su esposo mirar la torre asombrado.
-Sabes cuál es el regalo de mi madre?.- pregunto Blaine.
-No, no me dijo.- respondió Kurt mirando la estructura.
-Una noche aquí.- dijo Blaine con una sonrisa.
-Qué?...vamos a acampar aquí?.- pregunto Kurt sin creer lo que le decía su esposo.
-No.- respondió Blaine. -Aquí tienen una habitación que normalmente sortean una vez al año, pues...mi madre la alquilo una noche...así que...dormiremos en la Torre Eiffel esta noche.-
Kurt lo miro serio, entre la sorpresa y la incredulidad, miro la Torre y a Blaine nuevamente.
-Es en serio?.-
-Si amor, muy enserio.- respondió Blaine acercándose a él.
Kurt lo abrazo emocionado, no podía creerlo.
-Vamos a dormir aquí!, vamos a dormir aquí!...- Kurt se separó de Blaine mirando la torre, pero sin soltar su mano. -Pam es la mejor suegra del mundo!, la amo!.- dijo mirándolo con una sonrisa.
-Espero no más que a mí.- dijo Blaine.
Kurt río fuerte y lo tomo por la nuca para besarlo con dulzura.
-A ti te amo más que a nadie en el mundo.- respondió Kurt.
Blaine sonrió enamorado.
-Vamos a almorzar?.- pregunto Kurt.
-Si, donde ...?.-
-Allí, lo busque por internet antes de llegar a París, y dicen que es lugar que todos los turistas deben conocer.-
-Todos dicen eso amor.- respondió Blaine caminando junto a su esposo hacia el local que quería.
-Si, lo sé, pero ese es lindo, es muy artesanal, y fue inaugurado en el mil novecientos y aun tiene mobiliario de esa época...-
-Ok, vamos...-
-Espera!, saquemos una foto!.- dijo sacando su celular.
-Está bien...no será la última vez que la veas Kurt...-
Kurt se abrazo a su esposo y saco una ráfaga de fotos, Blaine estaba seguro que el celular se tildo con tanta imagen procesando, luego de eso Kurt saco mas fotos y selfies, Blaine sonreía, le causaba mucha ternura su esposo.
-No subas ninguna a las redes, no hasta que regresemos.- pidió Blaine.
-Porque?.- preguntó con decepción Kurt.
-Porque nadie debe saber dónde estamos amor.- le explicó Blaine.
-Pero no le pongo la localización.- dijo Kurt.
-Es la Torre Eiffel amor.-
-Ok, ok, ya entendí.- dijo Kurt con una mueca.
-Ven, vamos a ese local, espero tengan de tus masas preferidas.- Blaine tomo la mano de su esposo.
-No creo, pero tienen unas masas con chocolate adentro...-
-Buscaste eso por internet también?.- pregunto Blaine.
-Si, y sabes que mas busque?.-
-Que?.- pregunto Blaine caminando con su esposo.
-Los circuitos de turismos, las estadías y las promociones que tiene para los turistas.- respondió Kurt.
-Para qué?, yo seré tu guía de turismo amor...-
-Lo sé, pero quiero saber cómo se manejan aquí, yo no me guíe con nada para hacer los circuitos de visitas y para las estadías, ni siquiera para los precios, y quería saber cómo se manejan aquí...sabes...pensaba en hacer un curso o una capacitación para este tipo de emprendimiento, para saber más.- explico Kurt con entusiasmo.
Blaine lo miro lleno de orgullo y amor.
-Me parece genial...pero que sucederá con NYADA?.- pregunto Blaine.
-Ese ya no es mi sueño, lo era cuando era un niño...cuando era otra cosa...ahora...que mis sueños se hacen realidad...- dijo mirando a Blaine. -y mi vida es diferente, quiero algo diferente.-
Blaine lo miraba mientras caminaba.
-Bien, pero no olvides que siempre eres tú, y si quieres NYADA, también puedes hacerlo.- respondió Blaine.
-Lo sé, lo sé bien.- Kurt se abrazo a él mientras caminaban por los jardines hacia la calle principal.
Llegaron al pequeño local, habían mesas en la acera y Kurt quería comer en una, a Blaine la exposición no le gustaba, pero los hombres de seguridad estaban cerca, él quería disfrutar y que Kurt disfrutara sin preocuparse por nada, y sabia que mientras nadie supiera que estaban allí, estarían seguros.
El mozo se acerco y comenzó a hablar en francés, pero miraba constantemente a Kurt, Blaine recibió la carta al igual que Kurt, este comenzó a leerla sin darle importancia al mozo pero Blaine lo miraba fijamente hasta que éste lo noto y se retiro apenado.
-Que es esto?.- pregunto Kurt señalando algo del menú.
-Carne a las hierbas, y verduras, al vapor creo...- respondió Blaine mirando hacia donde había salido el mozo. -Hay un plato que debes probar...quieres que lo pida?.-
-Me lo recomiendas?.- preguntó con una sonrisa Kurt.
-Si, y un vino exquisito.- respondió Blaine con la misma sonrisa.
-Ok.- dijo Kurt dejando la carta y mirando muy enamorado a su esposo. -tendrás que enseñarme francés.-
-Cuando quieras.- respondió Blaine sonriendo y haciendo una seña al mozo.
Éste regreso mirando con disimulo a Kurt quien estaba observando todo a su alrededor, Blaine se molesto pero no quería arruinar su almuerzo, le hablo en francés al mozo y luego éste se retiro asintiendo con la cabeza.
-Te gusta?.- preguntó Blaine mirando a su esposo.
-Si, es muy lindo.- respondió Kurt.
-Hay otro local que me gustaría visitar a la tarde.- dijo Blaine.
-Si?, y que local es?.- pregunto sonriendo Kurt.
-Es una sorpresa.- respondió Blaine.
Kurt estaba muy feliz, realmente se sentía en una nube, miraba con amor e hipnotizado a Blaine, lo amaba de tantas maneras que a veces no podía creer que fuera su esposo.
El mozo regreso con la bandeja de comida, un enrollado de carne de cordero a las hierbas, mas algunas verduras, a Kurt se le hizo agua la boca al sentir el aroma, era realmente exquisito, Blaine probo el vino aprobándolo y comenzaron a almorzar, la carne era sumamente tierna, y deliciosa, Kurt realmente estaba muy conforme con el plato y Blaine feliz con eso, pidieron un postre, algo artesanal de la casa, y a la hora de retirarse, el mozo parecía haberse quedado prendado de Kurt.
-Lo lamento, usted es Kurt Hummel verdad?, el modelo?.- pregunto el mozo con acento francés.
-Emmm...si, soy yo.- respondió Kurt mirándolo y a Blaine.
-Es un placer conocerlo, admiro mucho su trabajo y a usted.- dijo el jóven.
Blaine estaba atento pero molesto, no le gustaba esta situación.
-Gracias.- respondió Kurt con una sonrisa.
-Podría sacarme una foto con usted?.-
-Sin fotos.- dijo Blaine serio.
-Lo siento, no puedo.- respondió Kurt apenado.
-Oh, y un autógrafo?.- preguntó con entusiasmo el mozo.
-Si, claro.-
Kurt sonrió, Blaine suspiro molesto, el joven le entrego un bolígrafo y Kurt tomo una servilleta escribiendo su nombre y un "con mucho cariño" debajo de él, el joven sonrió muy feliz mirándolo.
-Muchas gracias, y espero tengan una linda estadía.-
-Gracias.- dijo Kurt.
Blaine no dijo nada, vio al joven retirarse y a Kurt sonreír.
-Firme un autógrafo.- dijo éste con felicidad.
Blaine le sonrió dejando de lado sus molestias, y tomó la mano de su esposo.
-Será el primero de muchos.- respondió Blaine.
-No puedo creer que esto suceda.- Kurt estaba realmente emocionado.
-Ya entenderás porque sucede.- le dijo Blaine mirándolo con una sonrisa.
-Porque?.- preguntó Kurt con una ceja alzada.
-Ya verás.- respondió Blaine poniéndose de pie y estirando su mano para que Kurt la tomara.
...
Una tienda muy sofisticada, con las letras M&M se extendía por la calle principal de la ciudad, tenía el mismo estilo que en New York, no estaba su imagen en la puerta porque las siglas de la firma tapaban parte de la vidriera, pero al ingresar, notó su imagen por todos lados, también la de otros modelos, pero la de él sobresalía ya que las demás eran de modelos usando trajes y él usaba la línea nueva.
Los jóvenes que atendían lo miraron con evidente entusiasmo, se comportaron muy atentos con él y con Blaine, quien disfrutaba de la cara de su esposo.
-No te gusta?, son las mismas que están en New York.-
-Son muchas, no sabía que aquí también estaban.- dijo Kurt mirando su imagen.
-No son tantas, aquí no tenemos acciones en el mercado de publicidad.- explicó Blaine.
-Y en New York si?.- preguntó Kurt.
-Si.- respondió Blaine. -Que te parece?.-
-Es increíble, grande y muy de tu estilo.- respondió Kurt. -Pam es la encargada de esta tienda?.-
-No, mi madre se ocupa de la firma aquí pero hay una administradora, se supone que Cooper también se ocupa de esto pero nunca está disponible.-
-Mmmh...aquí hay otros modelos.- dijo Kurt mirando los maniquíes con ropa.
-Si, hay otro mercado aquí, más europeo.-
Kurt asintió con la cabeza.
-Pero como habrás notado, los jóvenes prefieren tu estilo.-
-Hablas como si tuvieras cien años.- dijo Kurt sonriendo.
-Casi.-
-Eres el centenario más atractivo del mundo.- dijo Kurt sonriéndole.
Blaine se acerco y lo beso en los labios.
Recorrieron de la mano el local, luego salieron a pasear por la ciudad, ya a media tarde regresaron a la casa para hacer una maleta y pasar la noche en la Torre Eiffel.
Kurt estaban impresionado, realmente anonadado, miraba la inmensa habitación, que era muy elegante, los vídriales que iluminaban todo, y también se podía ver la ciudad.
-Es realmente grande.- dijo Blaine mirando todo.
Kurt no tenia palabras, estaba por dormir en la Torre Eiffel, en su luna de miel.
Blaine lo observo preocupado, pensando que no era lo que esperaba.
-Amor?, estas bien?.-
Kurt lo miro y le sonrió ampliamente, luego lo abrazo, Blaine sonrió acariciando su espalda.
-Te gusta?.-
-Me encanta, deberíamos llamar a Pam para agradecerle, es...esto es único.- respondió Kurt con una sonrisa.
-Después, ahora quiero que disfrutemos...que deseas, hay un bufet, un mini bar, quieres sacar fotos verdad?.-
-Si.- respondió sonriendo.
-Bien, pero no las subas a las redes.- dijo Blaine.
-No tardare nada.-
Kurt saco su celular y Blaine sonrió, se dirigió a la barra para sacar una botella de Champagne, y unas frutas, Kurt estaba sacando fotos de la cuidad desde la torre, él dejo la botella y a un lado de la cama y se dirigió hacia su esposo, lo abrazo por detrás enterrando su rostro en el cuello de éste, Kurt sonrió y dejo de sacar las fotos para abrazarse a él.
-Te amo.- susurro Blaine.
-Yo también te amo.- dijo Kurt girándose y besándolo con una sonrisa. -crees que podamos...-
-Qué?...- pregunto Blaine con picardía.
-Hacer el amor.- respondió en los labios de su esposo Kurt.
-Si se puede no sé, pero haremos el amor.- dijo Blaine sonriéndole.
Kurt lo beso con amor, Blaine respondió de la misma forma, pero se aparto y lo guió hasta la cama tomándolo de la mano, Kurt se sentó sobre ésta mientras Blaine tomo la botella y sirvió dos copas para beber con su esposo, Kurt sonrió, y esperó a su esposo para disfrutar la bebida.
-Por nosotros.- dijo Blaine mirándolo a los ojos.
-Por nosotros.- repitió Kurt.
El repique de las copas fue el único sonido en la habitación, ambos se miraban a los ojos con una sonrisa, bebieron el champagne y Kurt sonrió al sentir las burbujas en su lengua, Blaine se acercó a su boca y lo beso con pasión, y el disfrute de ese beso se convirtió en el centro de su atención hasta que terminaron recostados en la cama, sobre una sabanas de seda color crema, sus manos vagaron por el cuerpo del otro, hasta que no quedaron prendas sobre ellos, y entre caricias, besos y suspiros cargados de amor, Blaine, que estaba situado entre sus piernas, comenzó a embestirlo despacio, mirado el rostro de su amado que solo podía disfrutar sin medida, Kurt simplemente sentía que estaba entre nubes, aunque estaba aferrado a la espalda de Blaine, no podía dejar de sentirse único, amado, cuidado, todo eso le hacía sentir su esposo con sus besos, sus caricias, con cada embestida, podía llevarlo al cielo y traerlo de nuevo.
Hicieron el amor toda la noche, ninguno de los dos deseaba dejar esa habitación luego de esas horas, pero debían volver a la casa donde siguieron su maratón amorosa.
Esos días no los olvidarían jamás, su luna de miel seria perfecta, Blaine se ocuparía de eso, y Kurt de que Blaine disfrutará y se relajara. Ambos agradecían tenerse uno al otro, su nueva vida comenzaba, desafiaron al destino y le ganaron la batalla, enfrentaron lo que les deparó el destino incluso cuando los separó, y ahora solo debían disfrutar de esta nueva etapa, una que ambos deseaban e hicieron realidad.
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Gabriel bajo el vidrio de la ventanilla del auto, un hombre latino, muy bien vestido abrió la puerta para dejar bajar a su jefe, éste ni bien piso el suelo de New York lo hizo con decisión, sabiendo que era su momento, que su objetivo de gobernar la ciudad, estaba en marcha, más allá de que su principal enemigo sería Blaine Anderson, tenía la certeza, que nada lo detendría.
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Muchas gracias por haberme acompañado en esta historia, me agrada contarles que tengo planeada una tercera y última parte, y probablemente con ella me este despidiendo de fanfiction.
Muchas, muchas gracias a mis lectores, en especial a Jenny, Soledad, Olga, Floraida, Anna Jeannette, Daniela, Verónica, y a todas aquellas personas que me leen en wattpad y Fanfiction.
Nos vemos muy pronto.
