Capítulo 12

Carrie

Danny se veía tranquilo mientras dormía. Cuando está durmiendo, es como si todas sus preocupaciones y problemas se desvanecieran.

Miré hacia arriba para ver que la televisión seguía encendida. Por alguna razón, estaba en un documental sobre aves. Busqué el control remoto con la mirada, pero en vez de eso me encontré con la mirada de Robin. Que irónico.

-Hola.- Dijo, saltando sobre el respaldo y aterrizando a mi lado.

-Hola.-

Tenía la esperanza de que no iniciara una conversación. Porque, eso sería la misma definición de desastre.

-Nunca te di las gracias.-

Me quedé mirando al chico de traje extraño. ¿Quería darme las gracias a mí? ¿De qué?

-¿Puedo preguntar por qué?-

-Porque ayudaste a vencer a Slade y salvaste a tu novio cuando todos estábamos heridos.-

-Yo no… Espera… ¡¿Mi qué?! -

Robin se rió. -Danny. Él es tu novio ¿no es así?-

-No... Él es solo mi amigo.- Miré al lado para asegurarme que todavía estaba durmiendo. Su cabeza descansaba hacia un lado en el respaldo, logrando que pudiera ver como sus ojos aún seguían cerrados y su boca estaba ligeramente abierta. Ahora solo me faltaba rogar para que no despertara. –Sé que somos muy cercanos… quizás he pasado mucho tiempo con él que ahora todo se vuelve confuso… por no hablar también que es lindo y tiene unos ojos muy hermosos…- Comencé a balbucear, hasta que me detuve de golpe, dándome cuenta de mi error. -¡Agh! Genial.- Sentía mis mejillas arder, a modo que baje la mirada, ocultándola entre mis manos.

Robin volvió a reírse. -Él tiene unos ojos hermosos. Acepto eso.-

-Solo es mi amigo.- Dije aun ocultando mi cara. Solo volví a escuchar su risa.

Solté un suspiro y peiné mi cabello hacia atrás, tratando de aliviar mis nervios.

-¿Qué quieres exactamente?-

Se encogió de hombros. -Sólo quiero hablar. Ustedes se han quedado con nosotros por casi una semana, y honestamente, no se mucho acerca de ti…- Me señalo con su mano y luego a Danny. -Ni de tu "amigo".-

-No hay mucho que necesites saber.- Voltee a verlo, levantando una ceja.

-Bueno, tengo preguntas. ¿Tienes respuestas?-

-Depende de la pregunta.- Supuse que me miraba con desconfianza, pero era difícil decirlo por su estúpida máscara.

-Dímelo otra vez, ¿por qué estaban viviendo en las calles?-

-Para empezar, nunca te dije nada.-

-Le has dicho a Cyborg.- Robin insistió. -¿Por qué no me lo dices a mí?-

-¿Por qué no simplemente le dices a Cyborg que te explique?-

-Porque, simplemente quiero asegurarme de que las historias coincidan.-

¡No podía creer esto! Recordaba la historia, eso era claro, pero esta tenía muchos huecos y cosas que no coincidían. Y juzgando a Robin investigaría todo hasta darse cuenta de mi mentira. Ninguno de los Titanes entendería porque huimos, para ellos solo seriamos criminales.

-¿A caso no confías en nosotros?- Él solo me miro sin emoción. -Robin, el lugar se quemó, Danny y yo escapamos y nadie se dignó en buscarnos. Estamos mejor por nuestra cuenta.-

-Entonces, ¿el fuego te dio esas cicatrices?- Robin hizo un gesto a mi lado. Llevaba mi sudadera holgada, por lo que ahora no podría verlas con más precisión.

-Algo así.-

-¿Entonces cómo?-

-No es asunto tuyo.-

-¿En serio?- Robin se inclinó sobre mí en forma intimidatoria. -Has estado viviendo con nosotros, durmiendo bajo nuestro techo, comiendo de nuestra comida y ¿no crees que nos debes de dar respuestas a algunas preguntas?-

-Robin, ¿Crees que no me di cuenta de que estabas despierto anoche cuando entre en la enfermería? Creo que ya sabes bien la historia y todo lo que quieres saber conduce a lo mismo.- Abrió la boca con sorpresa, dispuesto a decir de seguro otra excusa, pero yo seguí hablando.

-Ahora también…- Hice un gesto hacia Danny. –Casi consiguieron que nos mataran. Yo diría que es lo más justo. Por lo que no. Yo no te debo nada-.

Reflexionó sobre esto. –Claro, pero...-

Tenía pensado que todo este asunto había acabado, pero el chico sólo seguía hablando. En serio, ¿no sabe cuándo una termina conversación? -Acéptalo Robin, estamos a mano.-

Después de eso ninguno de los dos hablo, simplemente nos limitamos a mirar el tonto documental.

-Eres una luchadora increíble.- Dijo de la nada, como yo suspire mentalmente.

-¿Gracias?- Pregunte con duda, no sabía a qué se refería.

-No, ¡en serio! Acabaste con Slade. Eso es un logro importante. ¿Cómo lo hiciste?-

Danny se movió un poco todavía dormido. Iba a despertar pronto y si yo fuera él, no me despertaría con un semáforo viviente al lado.

-Oh, yo no acabe con Slade, solo ayude a rescatarlos del agua.-

Robin asintió, completamente absorto en sus pensamientos con lo que yo decía. -Aun así, creo fue impresionante.- Este chico iba a matarme, en momentos actuaba como un niño y en otros sonaba como un adulto.

Danny entreabrió los ojos y se quejó un poco. -¿Podrían hablar más bajo?- Dijo entre dientes con molestia. Rodé los ojos, ya había despertado.

-¡Por supuesto!- Exclamé.

-¡¿Estas mejor?!- Grito Robin, siguiendo el juego.

Danny tiro una almohada a su cara. -En serio, estoy intentando dormir.-

-Y nosotros estamos tratando de hablar aquí.- Sonreí, mientras me burlaba de mi mejor amigo. Él simplemente rodo los ojos y se dio la vuelta, al cabo de un par de minutos, se encontraba durmiendo de nuevo.

-Entonces, ¿por qué la máscara?- Pregunté al cerebro de pájaro.

-Tú tienes tus secretos, yo tengo los míos.- Y con eso esperaba que fuera el fin de la discusión.

Alcé mi vista al televisor, como comencé a jugar con mis manos al momento que sentí su mirada sobre mí.

-¿Crees que podrías enseñarme a pelear como tú lo haces?- Robin pregunto de repente.

-¿Eh?-

-Starfire me dijo que luchaste contra Slade. Incluso lograste derrotarlo, no digas que no es cierto.- Él explicó tranquilamente. -¿Tú podrías enseñarme?-

¿Qué?

Starfire no estaba allí… no, ella no pudo verme. Porque de ser así, Robin sabía toda la verdad.

No me moví y mantuve mi vista arriba hacia el televisor.

Él ya sabía quiénes éramos, por eso todas esas preguntas sin sentido, quería respuestas antes de enviarnos con ellos.

-¿Y bien?- Pregunto nuevamente.

-Robin…- Murmuré. –Fue solo suerte.-

-Claro que no fue suerte, ella vio esa patada y como lograste acabarlo.- Esto no mejoraba nada.

-Solo fue defensa propia, ustedes lo vencieron.- Me gire a mirarlo para ver como resoplaba, era claro que no tenía la información que quería.

Para mi suerte, Danny se sentó, tallando sus ojos. -En serio ¿no podrían guardar silencio?-

-¿No estabas durmiendo?- Pregunté actuando normal.

Se encogió de hombros. -No puedo. No contigo y el cerebro de pájaro aquí hablando tan fuerte.-

Robin lo miro con duda, pareciendo estudiarlo.

Mis ojos se abrieron con sorpresa mientras gruñía mentalmente. Nosotros sólo le habíamos llamado "cerebro de pájaro" cuando éramos Phantom y Ángel. No Danny y Carrie.

Estábamos condenados.

Sí no lográbamos salir de la torre en pocas horas, volveríamos a ese lugar.

Por favor no seas inteligente, por favor no seas inteligente… Suplicaba en mi mente. Solo por una vez me gustaría que las cosas estuvieran bien, tener un momento de vida normal.

Robin solo se encogió de hombros y se levantó del sofá. -Sera mejor que me vaya y los deje solos.- Dijo con una media sonrisa en sus labios y salió de la habitación. Quería gritar, ese chico solo lograba complicar todo.

Cuando se fue, me gire para mirar a Danny y darle un golpe en su brazo.

-¡Ay!- Gritó más por la sorpresa que por el golpe. -¿Por qué fue eso?-

-Por llamar a Robin "cerebro de pájaro".- Me levante de mi lugar caminando hacia la puerta. Tenía que pensar en algo rápido para salir de la torre, pero primero había que buscar a Starfire para aclarar las cosas.

Danny me miró con sorpresa. -¿Lo estás defendiendo ahora? ¿En qué dimensión fui arrojado mientras estaba durmiendo?- Se levantó de su lugar segundos despues de mí, siguiéndome.

Pare en seco. ¿Enserio era tan despistado?

Rodé los ojos. -¡Phantom y Ángel así lo llamaron! Somos muy similares por si no te has dado cuenta y él es un tipo muy inteligente. Sigue diciendo eso y terminara por saber quiénes somos.-

-¿Y tú estás haciendo muy bien tu trabajo, no? Te recuerdo que fuiste tú la que utilizo sus poderes contra Slade.-

Fruncí el ceño y apreté la quijada.

Carrie tranquilízate, no abras tu bocota sin pensar o te arrepentirás. Ignoré a mi subconsciente y mire a Danny a los ojos.

-Se te olvido que gracias a eso logré salvarte la vida.-

–Hubiera estado bien, no tenías por qué ayudarme.- Él frunció el ceño. -Ahora, sé que Robin sospecha de nosotros y también sé que Starfire te vio usando tus poderes, pero aún no sabemos si le conto toda la verdad. Así que, por favor, deja de preocuparte tanto por una vez en tu vida. ¡Este no es nuestro fin!- Levanto los brazos exasperado.

-¿Y qué quieres que diga? ¿Lo lamento por preocuparme?- Carrie cierra la boca. –No sé si a ti te importe, pero yo no quiero volver a ese lugar.-

-Claro que me importa Carrie, sin embargo, también quiero disfrutar los días antes que ellos nos encuentren, quiero un poco de normalidad en mi vida. No estar siempre escondido bajo las sombras con el temor de que puedan atraparnos.- Dijo como no quitaba su vista de la mía.

-Y yo simplemente quiero estar prevenida a lo que nos pueda pasar. ¡Solo mira, nos descuidamos un poco y los Titanes ya averiguaron todo!- Exclamé.

Paso una mano por su cara, respirando con fuerza. -¿Lo ves? Eso es a lo que me refiero, siempre exageras las cosas.-

-Y dicen que yo soy terca.- Comente con sarcasmo. –Danny, tu mejor que nadie sabe esto no se puede tomar a la ligera, estamos poniendo nuestras vidas en juego. Y ninguno de los dos está haciendo algo para mantenernos a salvo, yo mostré mis poderes por una buena causa.- Resalte las palabras, como lo señale con un dedo. –Mientras que tú, no dejas de balbucear cosas sobre Phantom y Ángel.-

-¿Y desde cuando decir algo sin sentido se convirtió peor que mostrar poderes sobrenaturales?- Inquirió, como levanto las cejas.

-Fácil. Desde que ambos nos dan un boleto gratis hacia Los Hombres de Blanco.- Le dedique una sonrisa falsa. Danny solo frunció el ceño, tal como mi subconsciente, debía de estar pensando que era una cabezota. En derrota, lleve mis manos a mi rostro y suspire. –Danny, entiende que no quiero volver a ese lugar y hare lo imposible para que no nos encuentren. Sé que te molesta que te trate como un niño, pero me importas y todo eso me lleva a querer arriesgarme lo menos posible para que ambos estemos a salvo.- Lo mire a los ojos, para ver como al instante en el que deje de hablar, sus ojos se dirigieron rápidamente a mirar hacia un lado.

-Y ahora estas convirtiendo esto como una novela dramática y romántica…- Murmuró para él mismo, mientras que pasaba una mano por su cara.

-¿Romántica?- Repetí sus palabras. Quizás no lo quería haber dicho de eso forma, pero, ¿en serio?

Un sonrojo invadió su cara al instante. –Yo… uh… quise decir… simplemente estoy diciendo…- Empezó a balbucear, como yo levante una ceja. Al no poder terminar ninguna de sus frases, paso sus manos por su cabello, claramente frustrado. Sí, todo se había convertido en un caos de hormonas.

-Hable en voz alta.- Dijo, como yo quise sonreír, no obstante, se suponía que estaba molesta, así que solo mantuve una mirada neutral. -Está bien, te entiendo. No quiero seguir discutiendo por cosas sin sentido Carrie. Pero, por favor yo no me trates como un niño, puedo cuidarme solo. Yo por mi parte, seré más cuidadoso con lo que digo.-

Me miro esperando una respuesta. Sí, no debíamos de estar peleando en momentos como estos.

-Lo lamento. Tienes razón, exagere las cosas.- Miré hacia un lado cuando acabe de hablar, era penoso aceptar la culpa.

-Yo también lo siento. Y también acepto que, de no haber sido por ti, estaría muerto… Gracias.- Dijo como voltee a mirarlo, todo había dado un giro drástico. Sus mejillas estaban ligeramente sonrojadas y una mueca se hallaba en sus labios.

-Creo que estamos a mano.- Comenté sonriendo de lado.

-No digas eso.- Pude ver como una leve sonrisa se dibujaba en sus labios. -Aún me debes muchas.-

Me reí, como me acerque a él.

Me sentía tonta. Estaba reprochándole por burlarse de alguien, cuando estaba claro que él no se sentía bien, necesitaba dormir y estar bajo el temor de volver a ese lugar, solo afectaba todo.

Danny tenía razón, debía de estar ayudando, no regañarlo por cosas sin sentido. Me incliné y envolví mis brazos alrededor de él. Él es la familia que tengo ahora y no podía perderla.

-Siempre arruinas todo.- Dije, a modo que Danny sonrió. Sus brazos se situaron en mi cintura, abrazándome con fuerza.

-Cállate.- Dijo como sentí su respiración chocar contra mi cuello. Mi piel se erizo al instante.

-¿Puedo preguntarte algo?- Le dije, como me separe un poco de él.

-¿Tiene que ver con lo de hace rato?- Pregunto cómo levantaba una ceja.

-Algo así.- Lo mire a los ojos, de modo que él suspiro. Sabía que sí pedía la respuesta me iba a enfrentar a una situación muy incómoda. -¿A qué te referías con lo de "novela romántica"?-

Al instante su cara comenzó a teñirse de color rojo y sus ojos divagaban por la habitación evitando encontrarse con los míos. –Yo solo… me refiero a que… nosotros dos… ¡No! Quiero decir…- Comenzó de nuevo a balbucear, mientras que yo trataba de no reírme. Se veía muy tierno.

Pero antes de que pudiera decirme el porqué, los Titanes entraron de manera inoportuna.

-Chicos… Wow.- Cyborg se rió. No entendía qué era tan gracioso, entonces recordé que seguíamos abrazados y el sonrojo en el rostro de Danny indicaba otra cosa.

Al notar esto, ambos nos separamos rápidamente, como nuestras caras se volvieron de color rojo por la situación. O por mi parte, culpaba a Robin, por preguntar si Danny y yo estábamos saliendo.

-¿No dijiste que ustedes dos no eran nada?- Dijo Robin, como soltaba una risa.

-Nosotros solo…- Empecé al mismo tiempo como Danny dijo: -Ella era sólo…- Y al darnos cuenta de que solo empeoramos las cosas al balbucear así, nos callamos.

-Solo veníamos a preguntarles si querían ir a entrenar con nosotros.- Dijo Cyborg casi riéndose por nuestras caras.

-¡Por supuesto!- Dije rápidamente para evitar cualquier otra pregunta incómoda, mientras tomaba la mano de Danny y salíamos apresuradamente de la sala de estar.

Mientras los demás nos guiaban al gimnasio, aun sentía mi piel erizada. Todo se estaba volviendo más complicado entre los dos, quizás eran las hormonas adolescentes o eran los desconciertos que habíamos experimentado últimamente; pero, por primera vez en mucho tiempo, me sentía nerviosa a su lado y mi cara no dejaba de sonrojarse.

Me golpee mentalmente.

No podría ser posible... ¡No! Era absurdo. Nos conocemos desde hace mucho tiempo, y sí, él puede ser un muy buen amigo, claro que además tiene unos ojos muy...

¡No! Carrie, no. ¡No puedes! ¡Danny es Danny! Un amigo con el que tienes que huir de los Hombres de Blanco.

Se suponía que eso ya había acabado. Fue hace mucho tiempo y había sido como una ceguera momentánea.

Mientras tanto, él tal vez seguía completamente enamorado de cierta chica gótica…

¡Ahg!

Por mucho que lo intentara, no había manera de evitar la mirada de Danny en el camino a la sala de entrenamiento. Se veía muy pálido y casi tropezaba por los mareos. Fue entonces, cuando lo tome del brazo sosteniéndolo hacia un lado, un segundo antes de que pudiera haberse golpeado contra la pared.

-Gracias.- Murmuró, sin cumplir con mi mirada.

Genial, todo se ha arruinado.

-¿Para qué están los amigos?- Solté una risa nerviosa. La única razón por la que aún no soltaba su mano era porque los nervios se clavaban en mi estómago. Mi mano se sentía cargada de electricidad.

Oh Dios. Estamos perdidos. Pensé, como yo quería golpear mi cabeza contra la pared.

Cuando Cyborg dijo "sala de entrenamiento", me había imaginado una pequeña habitación con unas pocas pesas, una caminadora y un botiquín de primeros auxilios en la pared. No esperaba una habitación casi del tamaño de una cancha de basquetbol, con más pesas de lo que pensaba que existían, aparatos de gimnasia especiales para cada uno de los Titanes, máquinas de ejercicio que conocía y otras que no, como también una pared de roca al fondo para escalar.

A juzgar por la mirada de Danny, estaba tan sorprendido como yo. Cuando entrenábamos, se había construido una carrera de obstáculos muy deteriorada y algunas viejas pesas de sus padres. Eso no era nada comparado con esto.

Minutos despues todos estaban en un lugar diferente de la sala entrenando. Chico Bestia intentaba levantar una de las pesas de gran tamaño sin tener mucho éxito, Raven se encontraba meditando lejos de todos nosotros, Starfire estaba al lado de Chico Bestia también levantando pesas de gran tamaño sin problemas, mientras que Cyborg y Robin estaban peleando entre sí. Admito que en un principio fue divertido ver como luchaban ambos pero, en cuestión de minutos la pelea se había vuelto aburrida.

Voltee a ver a Danny y al juzgar por su mirada se encontraba igual de aburrido que yo. Ninguno de los hablaba, como aun esa extraña sensación no se había ido de mi cuerpo y he de admitir que era muy molesta.

Hoy será un día muy incómodo, ¿no?

Él no podía ir a entrenar o incluso estar en la caminadora sin correr el riesgo de marearse o incluso vomitar, en su situación era mejor guardar reposo, pero sabía que se negaría completamente, así que solo podía quedarse sentado viendo a los Titanes entrenar. Mientras tanto, yo me quedaba a su lado como compañía. Una muy mala compañía en este momento.

-¡Hey Carrie! Podrías enseñarme ese famoso golpe que usaste contra Slade.- Robin llamo mi atención, sacándome de mis pensamientos. ¿Qué enserio no entendía el cerebro de pájaro?

-Ya te lo dije Robin solo fue defensa propia, él se fue por su cuenta.- Podía sentir la mirada de Danny sobre nosotros. Esto solo se volvía más incómodo. –Soy pésima peleando cuerpo a cuerpo.-

-Entonces demuéstrame que es cierto.- Mire a lo lejos, para ver a Starfire tratando de quitarnos la mirada de encima. Algo aquí no estaba encajando.

-¿Qué?- Pregunte sin entender.

-Solo quiero saber si dices la verdad. Pelea contra mí y demuéstrame que no mientes.- Dijo con una sonrisa de lado.

Si peleaba con él solo probaría quien era en realidad, y sí no lo hacía, de cierta manera también lo comprobaba.

Solo tranquilízate, mantén la calma y trata de negarte. Escuchaba a mi subconsciente, mientras ignoraba la ansiedad.

-No peleare contigo.-

-Así que…- Que no hable, empeorara las cosas. -¿Admites que soy más fuerte?- Fruncí el ceño al instante.

Cierra la boca, no accedas. No oía la voz en mi cabeza, ¿en verdad Robin quería ser derrotado por una chica?

-Yo nunca dije eso.-

Caroline cállate, si no volverás con ellos. Él solo quiere asegurarse que son realmente ustedes.

Yo no iba a demostrarle que era débil, quizás solo quería burlarse de mí. Él no sabía nada de nosotros, solo quiere burlarse.

-Entonces demuéstralo.-

¡Solo cállate por una vez en tu vida! No accedas. -Bien.- Dije parándome de mi asiento, sin quitar mis ojos de su máscara.

Mi subconsciente me reclamaba por cada acción que hacía, pero era hora de demostrarle a Danny que también podía arriesgarme. Probarle que puedo dejar de tener miedo.

-¡Ustedes dos van a pelear! Esto lo tengo que ver.- La voz de Chico Bestia hizo eco en la habitación. Tenía que admitirlo iba a ser una pelea atractiva. Pronto los Titanes se reunieron alrededor de nosotros, bueno no todos los días veían a una chica pelear contra su líder.

-Entonces...- Raven fue la primera en hablar. -Ustedes van a luchar. Esto se pondrá interesante.-

Starfire me mostró dónde estaba la alfombra de pelea. Pude notar que estaba nerviosa, sus gestos la hacían ver inquieta.

-Lucha justa, ¿está bien chicos?- Preguntó Cyborg.

Si, esto va a ser inolvidable. Comento mi subconsciente con sarcasmo.

Robin y yo asentimos a las palabras de Cyborg y nos dimos la mano. -¡Peleen!-

Las palabras llegaron a mis oídos segundos despues cuando Robin se lanzó hacia mí. Yo logre esquivarlo solo por un par de centímetros, tenía que admitir que la faltaba de entrenamiento me había dejado fuera de práctica.

Se dio la vuelta y apuntó un puño hacia mi cara, pero todo con lo que hizo contacto fue con mi palma. Torcí su brazo detrás de él antes de usar la ventaja de alejarlo. Se tambaleó, pero no cayó, corrió de nuevo hacia mí, y en un movimiento contra otro su pierna se dirigía a mi cuello. Era fácil de convertir una caída en una voltereta hacia atrás y aterrizar en mis pies.

Mire la cara sorprendida de Robin. Bien ya se dio cuenta que mentí.

Mañana a primera hora estarás de nuevo con ellos. ¿Podrías tratar de fingir al menos? No perderé contra un chico que me cree débil. Obstinada.

-¿Qué? ¡¿Cómo hiciste eso?!-

No contesté, simplemente ataqué. Di una patada hacia arriba, como la punta de mi bota entro en contacto con su mejilla. Su cuello se movió hacia un lado como casi se derrumbaba hacia atrás.

Estaba fuera de práctica que era dificil vencerlo. ¡Y Robin era un chico rápido! Estaba segura de cómo terminaría esto, cuando mi oponente corrió y se abalanzó sobre mí. Me distraje lo suficiente para no verlo venir.

-Bajaste la guardia.- Robin bromeó, mientras dirigía sus golpes hacia mi cabeza. Lancé una patada, pegándole el estómago. Al parecer no le afecto mucho porque rápidamente me golpeo en la cara como caí en la alfombra.

Me tomó un par de segundos quitar las estrellas de mis ojos. Miré a la audiencia mientras trataba de razonar, los demás Titanes se veían preocupados al ver que había caído y no parecia levantarme, Danny se veía impaciente, pero aun parecia sostener la poca calma que le quedaba. Sabía que aún no estaba fuera de combate.

Trate de levantarme, pero, al apoyar mi peso sobre mi muñeca derecha, casi volvía a caer.

Estúpido cerebro de pájaro, casi me quiebro la muñeca. No podía luchar sin mi mano derecha, perdería en cuestión de minutos, así que no estaría mal cambiar un poco las reglas.

-¡Ah!- Grité, tratando de sonar adolorida, me dejé caer de nuevo en la alfombra sosteniendo mi muñeca. No fue difícil, en realidad dolía.

Robin corrió hacia mí.

-¿Carrie? ¡Carrie lo siento, no fue mi intención golpearte tan fuerte!- Me ofreció una mano para ayudarme a levantar.

¡Perfecto! Agarré su muñeca con fuerza.

Entonces hice algo totalmente accidental. Normalmente, cuando hacia este movimiento, dirigía una patada hacia el pecho de la persona lo suficientemente fuerte para que pudiera darle la vuelta. Pero no había hecho esto desde hace años, mis piernas eran más largas ahora y tampoco recordaba exactamente cómo hacerlo. No lo tome en cuenta, hasta que le di una patada a Robin en una parte más baja de lo que estaba planeando, obviamente gracias a esto no pude realizar la vuelta.

Tal vez fue una buena cosa que el aliento que tenía fuera eliminado de él, o su voz sería más alta de lo normal.

Upps…

Te lo dije, era una mala idea.

-¡Oh!- Cyborg intentó no reírse.

Chico Bestia hizo una mueca de dolor. -¡Eso debe de doler!-

Starfire parecía confundido. -Por favor…- Ella comenzó. -¿Cuál es el problema con esto?-

Raven rodo los ojos. –Ningún chico quiere que le peguen allí, Starfire. Confía en mí.-

Danny se había derrumbado en el suelo de tanto reír, como apenas podía respirar. Me escondí tras una sonrisa y mire a Robin, quien tenía un aspecto muy doloroso en su rostro.

-¿Necesitas una mano?- Ofrecí ayuda. Él la tomó y se levantó. -Lo siento.- Me reí nerviosa. -Juro que no apunte hacía esa zona.-

Me miró frunciendo el ceño. –Como sea.- Todo el mundo, excepto Robin, se estaban riendo.

-¿Cualquier otra persona quiere cenar?- Preguntó después de aclararse la garganta, obviamente avergonzado.

-¡Nada de carne!- Chico Bestia y yo gritamos al mismo tiempo. Juro creer ver que sus pupilas tomaron la forma de corazón. No era vegetariana, pero estaba cuidando a Danny y como buena doctora no podía permitir que comiera algo que lo hiciera sentir peor.

Me gire hacia Cyborg. -¿Alguna vez has hecho una ensalada hecha en casa?-

Cyborg negó con la cabeza. –No, pero, suena bien.-

-Bueno, hay que intentarlo.- Exclame emocionada.

Si… todo se había convertido en un caos.