¡Hola a todos! ¡Muchas gracias por sus comentarios, me alegro que les guste! Perdón que no respondí ninguno, pero he estado muy ocupada. Ahora estoy de vacaciones y capaz los capítulos los pueda subir mas seguidos y no tarde tanto.

¡Que anden bien! Besos


Disclaimer: Miraculous Ladybug et Chat Noir son propiedad de Thomas Astruc

Capítulo 7

Unos días había pasado desde la última que la vio, le daría un poco de espacio, no podía ir tan rápido como él quería.

Necesitaba distraerse, sacar de sus pensamientos a la angelical azabache que lo tenía deseoso; milagrosamente ese día tenía la tarde libre, asi que decidió dar una vuelta con Nino. La charla era superflua con su mejor amigo, cuando una voz y risa conocida le llamó la atención. La buscó con la vista y el enfado se hizo presente, ahí estaba, con él maldito pelirrojo mientras jugaban con una niña; intentó calmarse, no podía permitirse mostrar ninguna emoción, menos cerca de su mejor amigo.

Marinette estaba cuidando a Manon en el parque, cuando se cruzó con Nathanael, este parecía llevarse muy bien con la pequeña. Estaban jugando los tres, cuando la azabache cayó al suelo. Alarmando al pelirrojo, que fue corriendo a socorrerla; no estaba lastimada pero le dolía mucho el pie.

-¿¡Estás bien Marinette!?- preguntó Manon preocupada. La azabache solo asintió con un sonrisa fingida.

-¿Puedes caminar?- indago el chico.

-S-Si...-el pelirrojo la ayudo a incorporarse pero le fue imposible estar de pie. Este la abrazó contra si al verla tambalearse.

-N-Nath...-dijo nerviosa al sentirse en esa posición.

El pelirrojo aún más colorado que la azabache, había actuado por instinto, no pensó en la situación incómoda en la que terminaría.

-Vamos a sentarnos- les dijo a ambas, indicándoles una banca. Pasó un brazo de la azabache por su hombro y la agarró de la cintura, para ayudarla a caminar.

Cada paso era una tortura, le dolía mucho el pie 《Siempre tan torpe Marinette》pensó apenada. Una vez sentados Nathanael miró el pie, no tenía nada, pero no quería correr el riesgo; necesitaba llevarla a su casa.

-Marinette ¿Puedes caminar?
La azabache solo negó con la cabeza, mientras se mordía el labio para no llorar.

El pelirrojo de agachó para cargarla en la espalda. -Vamos Manon- le dijo a la niña que estaba a su lado.

-¿Marinette va a estar bien?- le preguntó la niña.

-Si, solo es una torcedura- le dijo con una sonrisa cálida.

La azabache estaba conmocionada, miró a Nathanael y se dio cuenta de ya no era el chico tímido que había conocido, por lo menos no lo era con ella; ese tiempo que pasaron juntos descubrió muchas cualidades de él que ignoraba. Se recostó en su espalda y lo abrazó. -Nath...- musitó.

Después de llegar del médico, le recetaron calmantes y reposo. No era nada grave.

Después de convencer a sus padres que no necesitaba ayuda, subió las escaleras que daban a su habitación y se lamentó de que estuviera en el desván.

Luego de ponerse su pijama se iba al balcón, necesitaba un momento de sosiego; había sido un día largo y el dolor que sentía en su corazón, era mayor que el de su adolorido pie.

-¿Marinette a dónde vas? Necesitas descansar - dijo una Tikki preocupada.

-No te preocupes Tikki, voy a estar bien.- le dedico una sonrisa forzada- Solo quiero pensar un poco...

-Marinette... -musito con tristeza al verla subir.

Las estrellas brillaban con intensidad. Se quedó contemplando el cielo y una lagrima rodó por su mejilla; ayer lo había visto, vio al rubio de sus sueño con Lila《Se estaban por besar》pensó con desagrado; ya era tiempo de superar ese amor infantil que sentía por el modelo, él jamás se fijaría en ella, no de esa forma. Siempre la consideraría su amiga solamente.

Estaba enojado, había visto todo lo que pasó en el parque y como ella había reaccionado al estar con el pelirrojo. Necesitaba besarla y apaciguar un poco el enojo que sentía. Entró a la habitación por la ventana como acostumbraba y no la vio, subió al balcón y ahí estaba, parecía un ángel solo iluminada por la tenue luz de la luna.

Se acerco a ella y pasó un brazo por el hombro de la azabache- Hola my prin...- no pudo terminar la frase al ver la cara de la ojiazul. -Que sucede?

-N-nada...- dijo con la voz entre cortada.

-A mi no me engañas Marinette, algo te pasa.

-Solo siento que me rechazaron, sin poder confesarme ni una sola vez- Los ojos se le llenaron de lágrimas, nublándole la visión. No se percató cuando el enmascarado la abrazo y la dejó llorar sobre su pecho, consolándola.

Estuvieron un rato así, hasta que la azabache habló. -S-Soy... una tonta Chat... tanto tiempo enamorada de él...- dijo entre sollozos.

-Shsss... Si me dejas, yo puedo hacer que lo olvides...-dijo sugestivamente.

Antes sus palabras la azabache se intentó alejar, pero no lo permitió.

Ella levantó la cabeza y la miró, sus lágrimas brillaban como estrellas sobre esos ojos color azul cielo y sus mejillas sonrojadas. No puedo evitarlo, bajo su cabeza para juntar su boca con la de ella y la besó. Deslizó sus manos hacia su espalda y la atrajo hacía él. La azabache dejó escapar un gemido; que aprovechó para deslizar su lengua entre sus labios, saboreándola. Al sentir como la azabache correspondía su beso, una oleada de deseó lo sorprendió e intensificó el beso y sus manos como si tuvieran voluntad propia bajaron para atrapar sus glúteos.

Marinette sentía que se derretía por dentro, todas esas sensaciones nuevas, la estaban consumiendo; en ese momento solo era ella y él; no importaba nada más, ni su adolorido pie, ni Adrien.

-Va-vamos a... un lugar... más cómodo...- le dijo el gato cuando bajó a su cuello.

《¿Un lugar más cómodo?》Pensó y la realidad la golpeó, fue consciente de la situación en la que estaban. Se separó de él, estaba avergonzada.

-No...- le dijo suavemente. El enmascarado todavía la tenía agarrada y lo empujó.

Al sentir la leve presión la soltó con mucho pesar, la deseaba; pero no un deseo sexual como el que tenía por otras mujeres con las que se hubiere acostado. Con ella era diferente, la quería solo para él, no soportaba la idea de verla con otro, ni sufriendo por nadie.

La miró y vio el temor en su rostro. - Marinette... perdona si voy muy rápido- dijo casi en un susurro- pero eres demasiado hermosa para resistirme.

La sorpresa fue evidente en la muchacha.

Se alejó de ella -Prometo no hacerte nada que no quieras- le agarró la mano y se inclinó a besarla. -pero no me culpes si hago que lo desees- dijo con una sonrisa perversa antes de irse.

La azabache estaba conmocionada, todo aquello le había gustado, se sentía tan bien en brazos de ese gato. "Puedo hacer que lo olvides"... las palabras del enmascarado rondaron por su mente 《Él podría hacer que olvide a Adrien》pensó y sacudió la cabeza, eso sería absurdo, o ¿no?...