Hola a todos! Perdón por el retraso, pero he tenido unos problemas de salud que me han dejado media deprimida.

El capitulo no es mucho de mi agrado, pero es lo que salió. Perdón por eso.

Espero que anden bien. ¡Saludos!


Disclaimer: Miraculous Ladybug et Chat Noir son propiedad de Thomas Astruc

Capítulo 8

Se despertó con los primeros rayos de sol, había soñado con Marinette, imágenes de aquel febril sueño todavía lo atormentaban. Una pregunta pasó por su cabeza¿Qué aspecto tendría si hubiéramos pasado la noche juntos?su cuerpo cubierto por una capa de sudor, sus labios rojos e hinchados, la azabache cabellera completamente despeinada por la pasión que hubieran compartido.

La risa burlona de Plagg se hizo presente. -¿Hasta cuándo te vas a despertar así?- volvió a reír.-Mejor vuelve con tus "gatitas", no vas a lograr nada con Marinette.

Se levantó maldiciendo y se dirigió a la ducha; el agua helada podría aliviar su caliente cuerpo. Las palabras del kwami rondaron su cabeza, Plagg tenía razón, pero no podría, quería a esa azabache que lo torturaba en sueños 《Me estás matando Marinette》 pensó. Esto estaba siendo peligroso, se excitaba con solo mirarla; hasta el más simple gesto de ella lograba tener toda su atención. Se juró que no realizaría más sus visitas nocturnas a la azabache, no mientras siguiera así, no sería capaz de controlarse y entonces no desearía detenerse jamás; una sola vez no bastaría para saciarse de ella, estaba seguro de eso. 《Pronto vas a ser mía...》pensó mientras su mano bajaba por su adolorido miembro.

Había llegado inusualmente temprano ese día, se sentó en su lugar de siempre a esperar que aparecieran sus compañeros o la profesora, lo que llegara primero. Aprovechando ese momento de soledad se puso a diseñar unos modelos nuevos; con todo el asunto del videojuego, los había dejado un poco de lado; su imaginación empezó a volar, se metió tanto en sus dibujos que cuando quiso acordar estaba dibujando a Chat Noir, su rostro, esos ojos profundos y esa sonrisa socarrona que le estaba empezando a gustar, aunque le costara admitirlo era bastante atractivo el gato.

-Tienes un gran talento Marinette- dijo el rubio con una sonrisa.

-¡¿Eh!?... G-grac...-no pudo terminar la frase. La voz de Nathanael se hizo presente.

-Marinette ¿estás mejor?- le preguntó el pelirrojo, ignorando completamente al rubio que se encontraba presente.

Lo ignoró, ese maldito lo ignoraba, como si él no existiera y no solo eso, si no que tomó la mano de Marinette delante de él. No aguantaba más esa escena así que salió del salón, con suerte cuando regresara ya se habría ido a su lugar. -Lo odio- murmuró.

-¿A quién odias?- preguntó Lila sorprendiéndolo.

-Vete Lila, no estoy de humor para hablar contigo.- siguió caminando.

-Haríamos una pareja perfecta- le dijo abrazando su brazo.- ¿No te parece?- Se acercó a su cara e intentó besarlo, pero el rubio la esquivó.

-¿Otra vez con lo mismo?- dijo molesto.

-Adrien no te resistas, sé vamos a terminar juntos- Dijo con una sonrisa triunfal. El rubio siguió su camino sin importarle lo que decía la castaña. Estaba cansado de su arrogancia y sus mentiras.

Marinette descansaba en su habitación después de llegar de clases, había sido una tortura, no había podido dejar de pensar en Chat Noir, en sus besos apasionados y lo que le hacía sentir. Necesitaba hablar con alguien al respecto, guardar todo lo sucedido con Chat la estaba matando. La tenía muy confundida, pero no podía ir con Alya y decirle "Sabes, desde hace un tiempo, Chat Noir, me acosa; pero me hace sentir cosas que jamás sentí y me hace olvidar por un instante del idiota de Adrien, cuando sus boca devora la mía ". Sería una locura... o tal vez no, después de todo el gato se había hecho fama de mujeriego, aunque desde hace tiempo todos los rumores habían cesado y nada se pudo comprobar. ¿Será un mujeriego?Pensó afligida, la ojiazul nunca quiso creer que su compañero fuera capaz de tales actos y si ella ahora le insinuaba a Alya lo que le pasaba con él gato, la morena no la dejaría en paz. Cerró los ojos y suspiró sonoramente.

-¿Cansada? Sería una lástima, porque venía a llevarte a un lugar especial.- dijo Chat Noir, sorprendiéndola.- Vamos- le dijo agarrándole la mano.

-¿A dónde?- interrogó desconfiada.

-No puedo decirte, es una sorpresa- dijo con una radiante sonrisa.

-No hasta que no me digas a donde vamos.- sentenció.

-Marinette...- comenzaba a impacientarse.- Vamos o sé nos hará tarde.

-...

-¡Ah! Ya entiendo... quieres que nos quedemos aquí... y hagamos cosas mas... privadas.-una sonrisa pervertida se formó en su rostro.

-¡N-No! Vamos...- dijo completamente roja.

-Como guste -contuvo una carcajada, sabía que aceptaría si le decía eso.

Durante el trayecto a la Torre Eiffel, aprovechó para tenerla cerca, le gustaba poder sentirla pegada a él. Aunque no podía negar que le gustaría más sentirla sin ropa.

-Chat ¿qué hacemos aquí?- indagó la azabache

-Shhh... Solo siéntate y observa.

La azabache le hizo caso y se sentó al lado de él. Mirando el cielo, esperando y entonces pasó, un hermoso atardecer se hizo presente en el cielo parisino; la gama de colores tan variada que estaba presente en cada nube, el sol perdiéndose lentamente en él horizonte. -Es... muy hermoso...-dijo casi susurrando- Gracias por traerme Chat.

Él solo sonrió. Le extendió la mano y le dijo que volvieran. El camino de regreso fue silencioso, ninguno de los dos dijo nada, aunque la cabeza de la azabache tenía mil preguntas. Una vez llegada a su casa la dejó en el balcón.

-Podemos hacerlo más seguido si quieres.- agarró la mano de la azabache.

-¡Si, me encantaría! Jamás había visto un atardecer tan hermoso.

-Mañana paso por ti- le dijo y besó su mano.- Adiós my princess.

-Adiós...-respondió en un susurro, mientras lo veía alejarse.