Disclaimer: Miraculous Ladybug et Chat Noir son propiedad de Thomas Astruc
Capítulo 9
Dos meses habían pasado desde que Chat Noir, comenzó con su plan. Todo marchaba a la perfección:
1) Tener amistad con Marinette. Listo.
Era importante ese punto, porqué la azabache se sentiría cómoda estando con él de esa forma.
2) Seguir con insinuaciones leves. Listo.
Tampoco quería que piensen que eran amigos.
Una vez cumplido los dos primeros pasos, comenzaría la siguiente etapa. La parte que más disfrutaría.
El final de clases se aproximaba y la época de exámenes comenzaba.
-No puedo más... estoy cansada- exclamó la azabache tirándose sobre los libros.
Los días eran calurosos y cansadores, más si tenias que estudiar. Se estaba derritiendo sobre los libros. El calor de la tarde era abrasador.
-¿No estabas estudiando?- le preguntó el gato.
-No...- le respondió sin levantarse de los libros. Estaba acostumbrada a que Chat Noir, apareciera a cualquier hora.
-¿Mañana no presentas un examen? ¿Qué pasa que no estudias?
-Es que… No entiendo…-dijo incorporándose.
-¿Que no entiendes?- se agarró la cabeza.
-Cómo se forma una sal...
-Fácil, yo te explico- Se acercó a ella con una sonrisa y se sentó a su lado.- Las sales se forman de la combinación de un Ácido y un Hidróxido dando Sal más agua. Existen muchos tipos de...
La azabache estaba conmovida, este tiempo había conocido facetas de él que ignoraba, era tierno, atento, romántico, divertido, inteligente, aunque también un pervertido...
-¿Entiendes?- preguntó el enmascarado.
-Si! Ahora lo comprendo.- estaba sorprendida, él explicaba todo mucho más fácil.
-Ok, sigo... Por ejemplo la formulación de la sal común de mesa, sería la siguiente- agarró un lápiz y empezó a escribir.
Mientras explicaba, la azabache se quedó mirándolo, su pelo, sus ojos, su nariz y su boca, esa boca hermosa y sensual que podía dar
tan intenso placer… desde hacía tiempo quería otro beso, muchas veces esperó que él la besara apasionadamente y así poder derretirse en sus brazos, pero nunca pasó...
El enmascarado, sentía que le estaba hablando a la pared y la miró. Se encontró con esos enormes ojos color cielo viéndolo atentamente, estaba hipnotizado viéndola y como si fuera un mosquito atraído por la luz, la besó.
Su boca se movía sobre la de ella muy lentamente, saboreando, explorando. No pudo evitar levantar sus abrazo y rodearle el cuello, introduciendo sus dedos por la cabellera rubia, hace tiempo esperaba este beso, sin poder evitarlo empezó a gemir ante ese beso lento y posesivo.
Él la soltó, miró su rostro por unos segundos, sus ojos oscurecidos, su boca roja e hinchada, excitada. -Eres preciosa ángel mío.- le dijo susurrante. Acarició su mejilla, miró la hora y se levantó.- Ven. Vamos a tomarnos un descanso.- La tomó de la mano y se la llevó.
Después de ir a ver el atardecer como acostumbraban, él se fue. Dejándola con una sensación de vacío en el pecho, miró su escritorio y resignada sigo estudiando.
La luna brilla en lo alto del cielo, cubierto parcialmente de nubes, una tormenta comenzaba a hacerse presente; el viento soplaba con fuerza, entrando por la ventana de una azabache que estaba profundamente dormida.
Un trueno se hizo presente, iluminando la habitación dejando ver la figura de un gato, que subía sigiloso las escaleras. Una vez arriba la visión que tuvo, le dio una sacudida al corazón. Se detuvo a contemplarla con deseo; como la noche era cálida, se había cubierto solamente la parte inferior del cuerpo con la sábana y a través de la tenue remera de su pijama pudo distinguir los senos de la muchacha.
Se acercó a ella con la intención de tocarla, cuando un fuerte estruendo se hizo presente, despertando a la azabache.
