Hola! Volví después de tanto tiempo. ¿Me extrañaron? (Okno) XD Lamento haberme desaparecido, estaba un poco ocupada.

Gracias por los reviews! Me motivan a seguir escribiendo! ^_^

¡Saludos!

Pd: No odien a Chat Noir :c


Disclaimer: Miraculous Ladybug et Chat Noir son propiedad de Thomas Astruc

Capítulo 12

El sol brillaba en lo alto del cielo, el clima era perfecto, en pocas palabras era un día hermoso y Adrien estaba encerrado en su habitación. No tenía nada que hacer, faltaban horas para su primera actividad del día; desde que terminaron las clases, sus días prometían ser monótonos. Se puso a pensar en lo sucedido anoche y de como, por más que lo intento, no pudo hacerlo con Chloé. La imagen de Marinette no salía de su cabeza, por mucho que le costara admitirlo, sentía algo muy fuerte por la azabache.

Prendió la computadora para matar el tiempo y entró a Facebook, ya que no era de entrar mucho, dolía tenerlo lleno de solicitudes, mensajes y notificaciones, la mayoría eran de su "amiga" Chloé, a veces lograba sacarlo de quicio con sus actitudes, pero eso no le quitaba lo buena que era en la cama. Mirando las sección de noticias se encontró con algo que acaparó su atención -la brillante sonrisa de Marinette- destacaba en la foto que subida por Alya, donde abrazaba a la azabache. "Te voy a extrañar amiga", dice el lema que acompañaba a la foto¿La va a extrañar? ¿A dónde se va?.

Entró al perfil de la azabache, como no eran amigos el acceso que tenía era limitado, unas cuantas publicaciones en su muro eran visibles, pero ninguna pista que le aclarara la situación. Volvió a ver la foto y un comentario dijo todo "Trae algún recuerdo de China".

-Eso fue lo que me quiso decir la última vez que la vi...- se dijo en voz alta.

-¿No te parece demasiada coincidencia?- preguntó Plagg, sacándolo de su asombro.

-¿Umh? ¿Coincidencia?- no entendía a que se refería.

-Marinette se fue de vacaciones, Ladybug también. ¿No son muchas casualidades?- dijo el kwami mientras se alejaba a comer un trozo de queso.

Se quedó estático por un momento, no se había dado cuenta de ello, sus sospechas eran cada vez más fuertes, Marinette podría ser Ladybug. Entró al Ladyblog y buscó una foto de la heroína, sus ojos eran iguales, su color de pelo y su peinado, eran muy parecidas, por no decir idénticas. Sintió que un balde de agua fría le caía encima.

-¡Son la misma persona!-Gritó eufórico. Su dulce y tierna Marinette, era nada menos que la gran heroína de París. Estaba en shock, su gran amor, era Marinette… una sonrisa se formó en su rostro; sus labios besaron los de ella y sus manos acariciaron cada curva del cuerpo de la dueña de sus insomnios.

Suspiró aliviado y se recostó en el espaldar de la silla, en su mente comenzó a repasar como llegó a este punto inimaginable en su vida "desde el comienzo las visitas nocturnas fueron para calmar el deseo que provocaba su Lady en él, pero terminó enamorándose de Marinette el alter ego de Ladybug. Qué pequeño es el mundo pensó.

La sonrisa se intensificó aún mas, Ladybug era Marinette y viceversa. Las dos eran perfectas ante sus ojos y solo eran de él, eso pensó hasta que el pelirrojo atravesó su mente. Si en algún momento pensó en rendirse, ahora nunca más; no iba a dejar que el idiota ese se quedará con Marinette.

...

Estaba contenta de poder visitar al resto de su familia en China, los días se hacían cortos con la cantidad de actividades que tenía, pero las noches eran infinitas por los recuerdos que no la dejaban dormir. Después de una jornada agotadora visitaba el Ladyblog, necesitaba estar informada del estado de la ciudad.

-Marinette... duérmete...- dijo un poco molesta Tikki por la brillante luz del móvil.

-Ahora me duermo, solo quería ver como se encontraba...

-Chat Noir- terminó por completar la oración, Tikki.

-¡¿Qué!? ¡Claro que no!

-Entonces, ¿por qué miras una foto de él?- señaló divertida la kwami a la pantalla del móvil.

La azabache gesticulaba palabras difícil de entender, provocando la risa de Tikki; la kwami la había descubierto, extrañaba al gato pervertido y al mismo tiempo estaba preocupada, lo notó raro la última vez que lo vio. Miró de nuevo la foto del gato, se veía agotado Espero que terminen rápido las vacacionespensó, quería ir rápido a su encuentro, le dolía verlo en ese estado.

...

Mientras en París, un muchacho un tanto asustado caminaba por las calles buscando una peluquería. No quería cortarse el pelo, pero era necesario para cambiar. Vacilo un poco antes de entrar, tantos años evitando este momento y ahora estaba parado afuera de una peluquería. Dio una bocanada de aire y entró.

-¿Que tienes pensado hacerte?-preguntó el peluquero.

-¿Eh? No-no sé- respondió nervioso.

-Bueno, ¿qué tal si empezamos con esto?- El chico asintió y mechones rojos comenzaron a caer. Sentía como una parte de él se iba con cada mechón de pelo.

...

Las vacaciones de verano habían pasado muy rápido para quien no extrañaba, pero esos meses fueron los más difíciles de soportar para Adrien, intentaba mantener su mente ocupada para no pensar en ella, la dueña de sus pensamientos, Marinette.

Faltaban solo semanas para el inició de clases y por lo tanto el regreso de la azabache, estaba impaciente de que llegará y poder empezar de nuevo. Estaba dispuesto a cambiar y hacer las cosas bien esta vez, ella se lo merecía.

Miró por la ventana cuando vio algo por los techos parisinos, ¿Otro akuma? pensó, consternado. Estaba agotado, no tenía ni un día de descanso, sin Ladybug no podía purificarlos, miró a Plagg que dormía gustoso. Lo siento se dijo mentalmente lamentaba tener que despertarlo, el kwami estaba igual o más cansado que él.
-Plagg, garras fuera!

Fue a la búsqueda del akuma, pero cuando llegó no había nada, ni rastro de él. Se llevó las manos a la cabeza y miró al cielo -Soy un inútil sin Ladybug...- murmuró.

-Veo que me extrañaste- dijo una voz femenina impregnada de humor.

-¡My Lady!- dijo de forma estridente. Sin pensarlo se abalanzó a abrazarla, estaba feliz de verla. Por un impulso acercó su cara para besarla, pero está lo rechazó. La miró confundido y pudo ver su cara que reflejaba enojo, se rió de forma nerviosa y se rasco la nuca. Marinette si me hubiera besadose dijo molesto, había extrañado el sabor tan dulce de la azabache.

-Déjate de juegos gatito, tenemos trabajó que hacer.- le recriminó y sin más se fue.

Mientras miraba como se alejaba, esbozó una sonrisa, Marinette había vuelto.

Esperó con ansias la noche, estaba cansado, pasó la mayor parte del día purificando akumas, pero quería verla, besarla, sentirla. Recuperar el tiempo que había perdido por su ausencia. Entró sigiloso como varias veces había hecho y como otras tantas veces se encontró con la azabache durmiendo, abrazando al estúpido oso. Se acercó hasta ella, besó su frente y está se movió, entreabrió los ojos.

-¿Chat...Noir...?- dijo somnolienta.

-Shhh... Duerme princesa, estás cansada.- acarició su cabello- Ahora me voy.

-¡No!- le agarro el brazo.-Quédate conmigo esta noche...Ven- le dijo mientras hacía espacio para el gato. Este se acostó con cuidado junto a ella. -¡Te extrañe!- dijo la azabache mientras lo abrazaba.

-Yo también te extrañe...- intensificó el abrazo y la besó con hambre atrasada y ella lo correspondió. Había extrañado la suavidad de sus labios y lo dulce que eran. Al finalizar el besó ambos sonrieron.

-Duerme mi ángel...- dijo dándole un casto beso en la frente. La azabache sin chistar, apoyó la cabeza en su pecho y lentamente se durmió.

...

Los primeros rayos de sol comenzaban a hacerse presentes. Marinette intentó moverse, pero Chat Noir la tenía fuertemente abrazada desde atrás. Se acomodó entre sus brazos y buscó su mano, se tenso al tocar directamente la piel del chico. Su transformación había terminado, y un debate interno comenzó en la azabache; quería verlo, poder acabar con esta tortuosa incertidumbre y al mismo tiempo quería mantener el anonimato.

-Chat Noir...- dijo moviéndose, pero sin mirarlo. Volvió a repetir lo mismo una y otra vez, hasta que se despertara.

-¿Umh?... ¿Qué sucede?- la abrazó más fuerte.

-T-Tu traje... ya no está- respondió vacilante.

Lo sintió tensarse y luego relajarse. -Mírame- le dijo con voz profunda.

-N-No… e-es mejor dejarlo así por el momento- sabía que se arrepentiría, pero era lo mejor.

-Está bien- dijo con pesar el muchacho que se encontraba a su lado.

Se estremeció cuando sintió como una mano se colaba por su remera acariciando su abdomen, la otra subía y bajaba por sus desnudas piernas. -Déjame sentir la suavidad de tu piel- dijo en un susurro sobre su cuello. Su voz ronca estremeció de deseo a Marinette. Quería besarlo, tocarlo, verlo, pero no podía.

-Chat!- Un gemido se escapó de sus labios cuando sintió la áspera y caliente piel de Chat Noir apretar su seno.

-Mirarme Marinette- ordenó.

-No, Chat Noir...- agarró su mano con desesperación y la apartó. -S-Será mejor que te vayas.

-Como gustes mi ángel- dijo sin insistir más. Besó su mejilla y subió al balcón.

Se quedó un momento acostada mirando al vacío, se sentía muy sola sin su calor, sin sus caricias, sin sus besos…

Se levantó, había tomado una decisión, sin importarle los problemas que pueda traer, quería saber quién era. Subió rápido las escaleras y lo vio; ahí estaba su Chat Noir de siempre, se había transformado y estaba listo para irse.

-¡Espera, Chat Noir!- gritó.

Él se devolvió a ella -¿Que sucede mi ángel?- le acomodó el pelo tras la oreja.

-Qui- quiero saber quién eres…- dijo en un hilo de voz apenas audible. Él le sonrió, se iba a sacar el anillo y lo detuvo. -No ahora... quiero descubrirlo ¿Nos conocemos?- integró.

-Umh… sí- respondió dubitativo.

-¿¡E-En serio!? ¿D-De donde?- la respuesta la asustaba.

-Del colegio- le sonrió. -No sabes la cantidad de veces que me vi tentado a hablarte, abrazarte, besarte. Pero no podía, me tenía que conformar con mirarte desde lejos.

-¿Hablarme? ¿Nunca hemos hablamos?- preguntó sorprendida

-Sí, pero no tenemos una comunicación fluida.- la besó con pasión. -Y esto, no puedo hacerlo- la volvió a besar, estrechándola a su cuerpo. -¿Me vas a rechazar cuando te enteres de mi verdadera identidad?

-Claro que no... Vas a seguir siendo tu, con o sin antifaz.-esta vez ella lo besó, pero fue un beso dulce.

-Estaría todo el día besándote -le dio un beso en el cuello- pero tengo que irme. Adiós mi ángel...