Disclaimer: Miraculous Ladybug et Chat Noir son propiedad de Thomas Astruc
Capítulo 13
Sobresaltada, Marinette despertó de su sueño, 《Otra vez...》 emitió un suspiro de frustración. Durante todas las vacaciones la atormentaron fantasías de Chat Noir haciéndole el amor, besándola, acariciándola. Cerró los ojos recordando su sueño. Tocó la punta de sus pezones e imaginó que eran las manos de Chat Noir las que la acariciaban, sus manos grandes, ásperas y expertas.
Absorta en sus pensamientos, gimió, el celular sonó; rápidamente apartó las manos de su cuerpo y apagó la fastidiosa alarma. Miró el techo y dio otro suspiro, apartó las sábanas y se levantó.
…
Estaba cansado, no había dormido bien en toda la noche, extrañaba la compañía de Marinette. Se había vuelto una necesidad el dormir juntos, por más que no pasaban de los besos y las caricias, agradecía cada momento que podía estar con su ángel.
-Adrien, luces muy cansado- dijo la maquilladora. -¿Algo te inquieta?
-Capaz, estoy nervioso por el inició de clases...- Fingió una sonrisa que conformó a la maquilladora.
Estaba nervioso no lo iba a negar, volver a clases, volver a estar cerca de Marinette. Ella quería saber su identidad, pero no tenía apuro en descubrirlo, se tomaba su tiempo y él estaba malditamente apurado en que supiera la verdad. Ella lo tentaba y lo tentaba mucho. No podría aguantar al idiota del pelirrojo babeando por ella.
…
Marinette se preparaba para salir, había quedado en encontrarse con Alya a ver una película, antes del comienzo de clases.
-Tikki, ¿nos vamos?
-Vamos, Marinette!
Bajó las escaleras y antes de irse saludos a sus padres. Se sentía extrañamente inquieta cuando abandonó la casa. Y ese sentimiento de inquietud seguía presente cuando volvió, pensó que era porque se quedaría sola de noche y para mejorar la situación fueron a ver una película de terror. No es que le diera miedo quedarse sola, pero sabía que su imaginación le daría muchas malas jugadas.
Después de que sus padres se fueron, subió temerosa a la habitación, había escuchando un leve sonido proveniente de arriba. Se asomó con cuidado y lo vio, ahí estaba frente a ella el objeto de sus fantasías. Chat Noir estaba recostado sobre la pared, con los brazos cruzados sobre el pecho, una rosa roja colgaba de su mano derecha y pasaba despreocupadamente una bota sobre la otra.
-Mi ángel- susurró a modo de saludo. Entregándole la rosa.
-Chat... N-No te esperaba esta noche.- dijo con dificultad. Imágenes de su sueño la empezaron a atormentar.
-Vine tan pronto como me desocupe... necesitaba verte- se acercó. -sentirte- rodeó los brazos en su cintura. -besarte- lentamente inclinó la cabeza y juntó su boca con la de ella, movió de forma lenta sus labios, disfrutando de la suavidad y del calor que expulsan. A medida que iba profundizando la intensidad del beso, la llevaba al escritorio.
Marinette estaba prácticamente sin aliento, el beso que le daba el gato era muy exigente.
-Mari... es mejor que me vaya.- dijo jadeante.
-No Chat, no me dejes sola, no esta noche.- suplicó.
El gato la miró confundido. Al ver su rostro Marinette soltó un suspiró. -T-Tengo miedo de... estar sola.
-¡Vamos Marinette! ¡Ya estás grande para eso!- dijo de forma burlona.
Se iba a reír, cuando se quedó mudo ante la imagen que tenía delante de él. Marinette se veía tan hermosa, tan dulce e inocente. Sus mejillas levemente sonrojadas y sus ojos suplicantes mezclados con un poco de temor y unas incipientes lágrimas. Verla de esa forma le llenó el pecho de una fuerte ternura protectora, jamás sentida por otra mujer. La ternura se mezclaba con una lujuria tan intensa que una vez comenzado no podría detenerse.
Dio un pasó hacía atrás para irse, no quería perder el poco control que le quedaba, no ahora que todo iba bien entre los dos; pero una mano lo detuvo.
-Chat... quédate conmigo está noche...-dijo en un tono bajo casi suplicante.
Él no respondió, la petición de la azabache le nublo los sentidos y contra su voluntad, se acercó a ella. Lentamente se inclinó a besarla, la azabache no tardó en responderle, después de un rato el beso se había vuelto intenso y la falta de aire no se hizo esperar, mas ninguno quería separarse, no querían perder las maravillosas sensaciones de ese beso.
Se separaron con pesar. Chat Noir la miró, tenía los ojos oscurecidos por la pasión, la boca entreabierta roja e hinchada, jadeaba mientas lo miraba con deseo; comprendió a la perfección su mensaje, quería lo mismo que él. Levantó su rostro con ternura y volvió a besarla, ella le rodeó el cuello con sus manos; acercándolo aún más.
Marinette no pensaba rechazarlo, no esta vez. Su boca era tan cálida y su sabor, embriagador. Dio un gemido cuando él tiró suavemente de su labio, provocándole chispazos de placer. Se estremeció cuando la lengua del rubio invadió su boca, explorando de forma experta; un chispazo de placer fue directo a su entrepierna cuando la lengua de él rozó la suya.
Él bajó sus manos hasta las caderas de la azabache, acercando su cuerpo al de él. Un gemido se sorpresa salió de sus labios al sentir su dureza y el sonrojo se apoderó de ella. Bajó a su cuello, dejando húmedos y calientes besos en cada parte que pasaba su boca.
-Chat Noir...-murmuró avergonzada cuando le sacó la remera, dejándola en corpiño ante él.
Antes de que pudiera hacer algo, atacó su boca, profundizó el beso y la levantó al escritorio, haciendo que sus piernas le rodearan la cintura y presionando su duro miembro entre los muslos.
Sus manos la acariciaron mientras que su boca besaba el sensible cuello. Los gemidos desesperados de Marinette se hicieron más fuertes cuando él la agarró de las caderas y empujo contra ella. El bulto bajo su traje era duro y grueso, presionando contra su feminidad mientras ella gritaba contra su cuello.
En un acto desesperado por controlar lo que sentía Marinette le mordió el cuello.
-Te deseo tanto.- dijo apartando la cabeza. La mirada hambrienta y necesitas que tenia, le hizo perder la razón.
Dios, estaba ardiendo por ella. Si no la llevaba a una cama pronto iba a terminar tomándola en el escritorio. Tropezó un poco, al intentar besarla y llevarla al diván al mismo tiempo. No quería soltarla, no quería perder el calor de su cuerpo ni por un segundo.
Acostándola de espaldas en el diván, se acomodó entre sus piernas. Apartó sus labios de Marinette y la miró, esos ojos azul cielo, estaban llenos de algo que era más profundo que el hambre.
Perdía el juicio por ella.
-Chat Noir- el suspiró de Marinette fue seguido por el toque de sus dedos en su pecho, hasta sus abdominales. Volvió a subir y bajó con una lenta tortura el cierre del traje. Tocó directamente sobre su piel. -Bésame.
-Pienso hacerlo mi ángel, ya no puedo detenerme.- inclinó la cabeza una vez más y devoró su boca en un duro beso. Mientras dirigía la punta de los dedos a su corpiño y rozaba la parte inferior de sus senos. Dirigió las manos hasta la parte trasera del mismo y con un hábil movimiento desprendió aquélla pieza que estorbaba. Lo aventó a algún lado de la habitación y se alejó un poco para contemplarla, sus pechos no eran grandes, ni pequeños, eran perfectos.
-Eres perfecta...- murmuró con una voz ronca. Al momento que sus labios tocaban el rígido y duro pezón.
Lamio primero uno, luego el otro sin dejar de atenderlos se quitó lo que quedaba del traje, quedando desnudo.
-Ahh Chat Noir!- gritó su nombre. El placer viajaba desde la punta de sus pezones hasta su centro, humedeciéndola.
Marinette lo estaba volviendo loco con cada pequeño grito que escapa de sus labios.
Tiró del pantalón de la azabache.
La azabache se tenso al sentirse en ropa interior ante él y abrió los ojos. De pronto se quedó sin aliento. Dios, lo que tiene frente a ella era algo que no esperaba, el hombre era perfecto, su piel bronceada contrastaba con la pálida piel de ella, su fuerte musculatura... Chat Noir se levantó para mirarla, de modo que le ofreció una visión más completa de su pene. Grande y duro.
Tragó grueso y apartó rápidamente los ojos; volvió la vista a la parte superior de su cuerpo, el ancho pecho y el hermoso rostro. Su cabello rubio, los ojos verdes que se ocultaban bajo la máscara, dándole un misterioso y perverso atractivo.
Los ojos verdes se fijaron en ella, con un destello de diversión, él le estaba sacado la ropa interior; sintió de nuevo que sus mejillas se ponían coloradas, pero no lo detuvo. Volvió a besarla y una mano le acarició el costado de la cadera. Se apartó de ella y sonrió de forma diabólica.
-Relájate- ordenó.
-¿Q-Que... mmm- perdió el aliento cuando un dedo, se deslizó por su hendidura.
-Estás tan mojada, Mari- susurró en su oído. Luego, el pulgar acarició una y otra vez el diminuto capullo. Ella se estremeció ante el placer.
Él la besó, capturando un gemido que salió de sus labios cuando aumentó la presión en su clítoris. Podía sentir como aumentaba la humedad y al cabo de un momento, deslizó suavemente un dedo dentro de ella. Comenzó suavemente a mover el dedo, metiéndolo y sacándolo lentamente.
-Eres tan estrecha- dijo con voz profunda y ronca.
Se arqueo contra él cuando sintió dos dedos dentro de ella. Dejó caer la cabeza hacia atrás, gritó, sacudiendo sus caderas y arqueando su espalda cuando el clímax la golpeó.
Chat Noir observó con satisfacción el orgasmo, sin sacar los dedos de su interior.
Marinette se relajó después del violento clímax. Él le besos los senos, bajando hasta el plano abdomen. Estaba aturdida mentalmente cuando sintió los dedos de Chat Noir abandonarla y ser sustituida por una cálida lengua, traspasó su entrada y empujó profundamente dentro de ella.
Se quedó rígida cuándo empezó a mover su lengua dentro de ella, de un lado hacia el otro. Le jaló suavemente del cabello, intentando apartarlo. Él presionó la lengua contras las paredes internas un par de veces antes de retirarse lentamente.
-Relájate... Lo disfrutarás.- Volvió a inclinar la cabeza y con la lengua le rozó los húmedos pliegues de su feminidad, haciéndola gemir. Lamio y chupo el sensible clítoris, utilizó sus dientes para rasparlo suavemente y ella jadeo su nombre. Dejó de tratar de cerrar sus muslos y los extendió separándolos para darle un acceso más fácil.
Marinette gemía descontrolada, el calor era abrazador. Clavó las uñas en la cabeza del gato atrayéndola hacía su centro, en un intento de sentir aún más intenso, el placer que le estaba provocando.
Marinette gritó su nombre, mientras el calor la inundaba y el placer la consumía. Dios. No había pensado que sería tan bueno.
-Chat Noir... por favor- gritó, necesitaba correrse.
Chat Noir aumentó el ritmo, chupando su clítoris tirando de él continuamente. Froto su lengua rápidamente contra su clítoris e introdujo dos dedos en su interior. Comenzó a moverlo empujándolo profundamente hacía adentro y después lo retiró casi por completo. Los movimientos se hicieron más rápidos cuando la sintió más apretada, lista para correrse.
Gritó su nombre cuando el placer era demasiado intenso para soportarlo. Su espalda se arqueo cuando llegó al clímax e inundó su interior.
Dios, estaba ardiendo por ella, su miembro estaba más duro de lo que alguna vez hubiera estado y sus pelotas estaban por estallar.
-Necesito entrar en ti.- su voz era ronca.
-Hazlo- depósito un beso tierno en sus labios.
Él se quedó frío, ¿ella de verdad había dicho eso? Bajó la cabeza para darle suaves y relajantes besos en el rostro. Dejó caer parte de su peso sobre ella, mientras lo abrazaba.
-Rodéame con tus piernas- ordenó y con las piernas temblorosas ella obedeció.
Tocó con la punta de su pene la húmeda entrada y empujó hacia adentro. El húmedo calor lo rodeaba y la estrechez amenazaba con volverlo loco, las paredes se iban estirando lentamente con la intromisión. La sensación de estar adentro era inimaginable, pero tenía que controlarse.
Al llegar a la pequeña barrera que demostraba su virginidad, su cuerpo se tenso, volvió a besar sus labios para calmarla, 《Iré al infierno por esto》 pensó y de una sola estocada se llevó su pureza.
-Eres mía- dijo en su oído. Marinette siempre sería suya. Se encargaría de que fuera así.
-Si Chat... soy tuya- dijo con una sonrisa y lo besó. Ocultó el rostro en su cuello y de modo sorprendente fue Marinette quien movió las caderas contra las suyas.
Buscó su mirada y ahí estaba, los ojos azul cielo mirándolo. -¿Estás bien mi ángel?
Sosteniendo la mirada se apartó con lentitud y poco a poco volvió a levantar la cadera encontrándose con las de él. -Si...
Chat Noir comenzó a mover las caderas, de forma lenta, estirando sus paredes, entrando cada vez más profundo en ella. La beso vorazmente. Comenzando una frenética danza de labios, lenguas y miembros.
El placer aumentó hasta que ella se tenso. -¡Ah Chat!- gritó su nombre. El placer la recorrió, cerrando sus paredes alrededor de él. Aprisionándolo, exprimiéndolo.
El calor que creció en su pecho se expandió, liderándose en el puro y concentrado éxtasis. El semen vertiéndose en ella, el ardiente chorro llenándola por completo.
Apenas pudo contenerse para no desplomarse sobre Marinette. Débilmente, apoyó su peso en los antebrazos mientras el fuego lentamente se esfumaba. Había sido único, agotador, hacerle el amor a Marinette. Estaba profundamente conmocionado, nunca había sentido esto por una mujer.
Respiró hondo para tranquilizarse y levantó la cabeza para mirarla. Su rostro estaba sonrojado y sus ojos brillantes mientras le observaba.
-Esto fue…- Marinette no sabía cómo podría describir lo maravilloso que fue hacer el amor con Chat Noir.
-Lo sé- sonrió. Luego le dio un casto beso en la frente.
Ella cerró los ojos y luego dio un suspiro de satisfacción. Lentamente se retiró de su cuerpo y se acostó a su lado. La atrajo a su pecho y ella se acurruco contra él.
Durante un largo rato estuvieron así, disfrutando el uno del otro. Hasta que el frío de la noche hizo que la azabache temblara ligeramente. Chat Noir la tomó en brazos y con cuidado la llevó hasta la cama. Abrió las sabanas y la acostó, se acomodó en el lado libre y la atrajo hacía él, la espalda contra su pecho. No quería dejar de sentir la suavidad y el calor de su cuerpo desnudo.
Él sintió su bostezo, la sintió acurrucarse contra él otra vez. Unos segundos más tardes ella se relajó y supo qué se quedó dormida.
Se sentía tan natural tenerla abraza mientras dormía. La cabeza de Marinette descansaba en su brazo y su erección presionaba contra su culo.
《Mierda...》pensó. Deseaba volver a entrar en el calor acogedor de Marinette. Pero ella era demasiado delicada para que él entrara de nuevo en tan poco tiempo. Deseaba verterse en su interior otra vez; sentir el calor, la humedad y la suavidad de sus paredes presionándolo. Sacudió la cabeza y suspiro pesadamente. ¿Que estaba pensando? Debería haberse controlado y no dejar que las cosas fueran tan lejos. Nunca había salido sin protección con otras mujeres; pero Dios, estaba hablando de Marinette, solo en sus fantasías se imaginó haciéndole el amor.
Sabía que ella no estaba protegida, pero no le importó y no le importaba, se sintió condenadamente bien tomarla sin condón.
Ella se movió contra él, rozando su culo con su erección. El placer lo estremeció. -Podría acostumbrarme a esto...
Hola de nuevo! Espero que no se hayan olvidado de mí :c
Quería decirles algo... ¡Los quiero! son mi motorcito que me motivan a seguir con este fic. Me sacan muchas sonrisas con sus review s ^_^ Gracias!
Tardé más de la cuenta en actualizar, ya que es la primera vez que escribo un lemon... pensé que sería más fácil, pero mi imaginación me traicionó.
En fin... Espero que les haya gustado!
¡Nos leemos!
