Disclaimer: Miraculous Ladybug et Chat Noir son propiedad de Thomas Astruc
Capítulo 14
Volvió a rozar el culo en la erección que no bajaba, Chat Noir apretó los dientes en un intento de controlarse; cuando Marinette emitió un gemido.
-Shh... Ya duerme Ángel. Mañana tienes que levantarte temprano.- 《tenemos que levantarnos temprano》se corrigió mentalmente.
-No...- dijo adormilada y volvió a rozarlo.
-Mhm... Si sigues así, no podré controlarme.
-No lo hagas.
En un movimiento rápido la giró y se acomodó entre sus piernas. -Que gatita mas traviesa- rozó la punta de su pene en la entrada de la chica, provocando un gemido en ambos. Estaba listo para entrar, cuando escucharon voces provenientes de abajo.
-Voy a ir a ver a Marinette- dijo su madre.
Ambos se miraron y entraron en pánico. Se separaron con velocidad; cada uno por su lado, Chat Noir bajó de un saltó y recogió su traje, mientras Marinette se ponía el pijama que guarda bajo el gato de peluche. Los ruidos se hicieron más fuertes y sin vestirse, Chat Noir subió de un salto a la cama, beso fugazmente a la azabache y salió al balcón.
La adrenalina recorría cada para parte de su cuerpo. Había peleado con muchos akumas, pero esto sin duda fue lo más peligroso que hizo en su vida. Esbozó una sonrisa, si le hubieran dicho hace una semana que saldría afuera como Dios lo trajo al mundo, no lo hubiera creído. Pero ahí estaba en el balcón de Marinette, como Dios lo trajo al mundo y con el miembro más duro que una roca. Por un segundo pensó en volver a entrar para terminar lo que comenzaron, pero desistió rápido al ver lo peligroso de la situación. Se vistió como pudo, con una carpa en el traje y se fue.
La mañana había llegado y estaba parado frente al espejo, mirando la marca que dejó Marinette en su cuello, la cual no pasaba desapercibida. Soltó un bufido, mientras la cubría, jamás dejó que ninguna otra mujer lo marcara, solo Marinette.
-Parece que te agarró un vampiro- bromeó Plagg.
El rubio lo fulmino con la mirada. Estaba orgulloso de tener esa marca en el cuello, ahora tenía dueña. El gatito estaba siendo domesticado por su Marinette, por su Ladybug.
...
Marinette despertó con mejor humor que de costumbre, fue a darse una ducha y mientras el agua caliente corría por su cuerpo no pudo evitar pensar en lo sucedido con Chat Noir. Tenía una sensación extraña en su interior, una especie de vacío que podía ser llenada con él solamente.
-Chat Noir...- suspiró.
Salió de la ducha cantando, cuando un pensamiento pasó por su cabeza 《Hoy vería a Chat Noir, siendo ella Ladybug》Se empezó a poner roja, como iba a actuar con él de la misma forma después de lo sucedido. No podría mirarlo a la cara sin acordarse de la que compartieron anoche.
-Tierra trágame...
...
Llegó temprano ese día con la esperanza de poder acercarse tan solo un poco a la azabache. La buscó entre la multitud y ahí estaba con una radiante sonrisa hablando con Alya y Nino. Agradecido por la suerte que tenía fue con pasos decididos hacia ella, pero su plan fue frustrado cuando lo abordó un grupo de chicas de primer año, pidiendo autógrafos, los cuales odiaba dar; con su mejor sonrisa las saludo a todas y muy amablemente le indicó que él era solo un alumno más.
Una vez liberado, volvió a buscarla, pero esta ya no estaba. Resignado fue a su salón de clases, ya encontraría otra oportunidad para acercarse a ella.
...
Un chico caminaba por el patio del colegio, recibiendo las miradas curiosas de todos. Los murmullos no se hicieron esperar entre las féminas, era apuesto. Entró al aula, robando la atención de todos.
Marinette que hablaba animada, con Alya y sus compañeros de adelante, se quedó callada al verlo. Adrien dio vuelta la cabeza y lo miró, aquel chico no era Nathanael, no podía ser el maldito pelirrojo. Miró de nuevo a la azabache y su expresión cambió a preocupación.
Entró al lugar confiado de sí mismo y se sentó en la mesa tras la rubia y cerca de Marinette.
-Vaya Marinette! Luce bien Nathanael! -dijo Alya pegándole con el codo.
La azabache solo pudo asentir con la cabeza, estaba sorprendida por el gran cambio del pelirrojo. Ya no era aquel chico tímido, inseguro que se ocultaba tras su pelo. Ahora era apuesto, se había cortado un poco el pelo, lo suficiente para mostrar sus ojos color turquesa.
Él la miró con esos ojos brillantes, dedicándole una sonrisa amable y seductora, que la aturdió. Iba a saludarlo cuando entró la profesora. Se mordió el labio y volvió la vista hacia el frente.
...
Si le preguntaban que vio en clases no sabría qué responder, no podía sacar de su cabeza los malditos celos que lo amenazaba con cometer una locura.
Apenas tuvo un tiempo libre fue a verla, jamás había estado tan desesperado por besar, tocar y sentir todo de ella, necesitaba calmar las ansias y los celos que lo quemaban.
Entró al cuarto desesperado y se abalanzó sobre ella, devoró su boca con hambre.
-No sabes la tortura que es verte y no poder tocarte- la acorralo contra la pared. -Me muero de ganas de entrar en ti- dijo rozando los labios en su terso cuello.
Ella se estremeció. -Chat... están mis padres y enseguida viene una ami...
No pudo terminar la oración porque la calló con un beso. Llevó las manos hasta su trasero, levantándola para que envolviera sus piernas en su cadera. Se movió frotando su miembro contra el clítoris de la muchacha. Un grito ahogado salió de esta y apretó más las piernas alrededor de las caderas masculinas.
-Relájate.- ordenó. Cuando comenzó con un lento baile erótico, rozando el clítoris con su endurecido miembro.
Bajó su rostro a su cuello. Respirando pesadamente contra su piel. Mientras Marinette intentaba contener los gemidos que querían salir de su boca.
-Chat...- susurró.
-Córrete para mí, ángel- gruño suavemente.
Sus caderas se movieron más rápido, frotando frenéticamente su miembro contra el sensible clítoris.
-Chat Noir- gimió. Cuando el clímax la golpeó con fuerza.
Le gustaba sentir cómo se deshacía en sus brazos, el sonido de sus gemidos y el olor tan dulce de su cuerpo.
-Te deseo tanto- dijo con voz profunda.
-Y-Yo también...- jadeo.
-¡Marinette! Llegó Alya- gritó su padre.
-Vete- susurró Marinette es sus labios.
Soltó las piernas lentamente y la bajó con cuidado. -Adiós mi ángel- dijo antes de alejarse.
Con las piernas temblorosas la azabache se sostuvo como pudo, apoyándose en la pared. Estaba acomodándose la ropa cuando subió Alya.
-¡Marii... nette? ¿Qué te pasó? ¿Te sientes bien?- preguntó Alya preocupada.
-Estoy bien, ¿Por qué?
-Estas agitada y colorada.
-E-Estaba haciendo... ¿gimnasia?
Desde afuera un gato divertido, escuchaba atento las mentiras de la ojiazul. Era jodidamente adorable.
Iba a irse, cuando escuchó algo que lo irritó.
-¡Que guapo se ve Nathanael! ¿No lo crees?- preguntó Alya a la azabache.
-S-si, se ve bien.
-¿Habrá cambiado por alguna persona en especial?
-Hum...
-Eres tan ingenua a veces Mari...- suspiró resignada.
Tendría que hacer algo, vio la mirada de Marinette al verlo, la conexión que tenían ambos era muy evidente y para su mala suerte, el pelirrojo no le ocultaba nada; Marinette no sabe lo que se oculta tras la máscara y eso era lo que más le asustaba. No quería perderla una vez que se enterara la verdad.
