Holaaa! Volví! Me extrañaron? *cri cri cri* ok... T-T
Perdonen la tardanza, pero no tenia tiempo de escribir nada.
Espero que anden bien!
Les quiere Akari Bell
Disclaimer: Miraculous Ladybug et Chat Noir son propiedad de Thomas Astruc
Capitulo 19
Las vacaciones habían terminado y aunque podría desanimar a cualquiera ese hecho, un chico va por la calle muy feliz y ¿como no estarlo? si las clases comienzan va a poder ver más seguido a su musa. Salió temprano, quería tener tiempo para pasar por ella, su corazón latía con mayor intensidad a medida que se acercaba cada vez más a su musa, a su Marinette.
Faltaba poco para llegar cuando un vehículo a toda velocidad llamó su atención por un momento. Siguió su camino y lo que vio lo dejó intrigado, Marinette subía corriendo al auto de hace un momento 《Me resulta conocido ¿Quién será?》.
...
Llegó al colegio con un evidente rubor en sus mejillas, no podia creer lo que pasó...
Sé estaba por ir cuando un mensaje le llegó al teléfono.
***
Te espero afuera.
***
Salió anonadada y allí estaba él, con una sonrisa seductora en su perfecto rostro.
-He venido por usted, mi princesa- dijo mientras se inclinaba como solía hacer Chat Noir.
-Q-que... n-no... pero...-《¡Genial! Otra vez diciendo cosas sin sentido, tonta》
El rubio solo atinó a reír sutilmente 《Era adorable》-Adelante mi princesa, su carroza la espera- dijo al momento que abría la puerta del auto.
Entró por inercia, a su lado sé sentó Adrien con una sonrisa, iba a acomodar su bolso cuando se dio cuenta de que no lo tenía 《¡Tikki!》Pensó alarmada.
-¡Ya vuelvo!- dijo alarmada. Sin darle tiempo de responder al rubio, salió rápido del vehículo. Buscó a tikki lo más rápido que pudo y volvió.
-Matinette- su voz sonaba preocupada- tienes que cuidarte, todavía estas delicada mi angel- dijo mientras le acariciaba el rostro...
-¿Mari?
-...
-¿Mari?
- Disculpame ¿Que decías Nath?
-¿Te sientes bien Mari? Estas muy colorada- dijo apoyando su mano en la frente de la muchacha. -Tienes un poco de temperatura.
-S-si Nath, estoy bien- dijo corriendo su mano.
-¿Segura Mari?- volvió a acercarce a ella -Puedo llevarte a la enfermería si quieres.- dijo colocando su mano en la cintura de la azabache
-N-no hace falta...
-Vamos Mari, insisto.
-Deja, la acompaño yo- dijo Adrien, apareciendo de la nada. No le dio tiempo para reaccionar a ninguno. Cuando se llevó a Marinette agarrada de la mano hasta la enfermería.
-¡Adrien! ¿Qué te sucede?- dijo la azabache mientras se liberaba de su agarre.
-No dejes que te toque, sólo yo puedo tocarte...-dijo enojado, la miró y pudo ver el temor en sus ojos. Dio una bocana de aire y bajo su tono de voz -no sabes lo posesivo que me siento contigo, no me gusta ser así, pero todo mi autocontrol sé pierde cuando se trata de ti... y-yo te amo- dijo en un susurro.
-Yo también te amo Adrien- afirmó al momento que lo besaba. El rubio la pegó a su cuerpo y ella se liberó. -Alguien nos podría ver.
-No hay nadie- respondió y la volvió a besar apasionadamente, la agarró de la piernas para que se envolvieran al rededor de su cadera y la sentó en la camilla. Ella lo abrazó por el cuello para profundizar aún más el beso.
-Disculpen... este no es el momento ni el lugar para hacer eso- dijo la enfermera con vos autoritaria. Los jovenes se separaron al instante. -¿Qué necesitan?
-Ah? S-si... vine a ver si tenía temperatura, tuve fiebre el otro d...
-Ahora busco el termómetro- respondio rápidamente. Fue a un cajón y lo sacó, lo limpió con una torunda de algodón y lo secó. Volvió hacia ellos y se lo colocó a la azabache. -Listo, señorita- dijo sonriendo.
-¿Tiene fiebre?- preguntó el rubio.
-No todavía, es sólo una febricula. Lo mejor será que se quedé un rato acá sola haciendo reposo.- dirigió la vista al muchacho que la miraba desconcertado - ¿No queremos que le suba la temperatura verdad? Necesita descansar.
Adrien asintió con la cabeza, agradeció a la enfermera, se despidió de Marinette y sé fue.
-Acuestate ahí mi cielo, necesitas hacer un rato reposo y enseguida veremos si la temperatura sigue subiendo.
-!Si!- la azabache se acostó, tal y como le dijo la enfermera. Esta por su parte se puso a llenar unas plantillas.
La azabache la miraba, era muy aburrido estar ahí, esperando y más con la mujer que la había visto besarse con Adrien 《¿Que pensará de mí? ¿Le irá a contar a mis padres?》
La enfermera pareció leerle los pensamientos cuando le preguntó. -Asi que... El chico rubio que te acompañó ¿es tu novio?
Marinette se puso de todos los colores y no sabía que responde. La enfermera empezó a reír. -Deberías ver tu cara. Tranquila, no voy a decirle a decirle a nadie- le guiño un ojo -Pero estoy preocupada...
-¿Por qué?
La enfermera la miró. - Lo que me respondas va ser secreto, nadie va a saberlo ¿tuvieron relaciones sexuales?
La sorpresa la golpeó por un instante -N-no...- respondió casi en un susurro.
-Esta bien- lanzó un suspiro de resignación -No me digas nada, pero quiero que sepas que ante cualquier duda, hasmela saber. Es muy importante que se cuiden para prevenir enfermedades y evitar embarazos no deseados. -le sonrió- Bueno, a controlar de nuevo la temperatura.
La azabache se quedó pensando en lo que dijo la enfermera, no había pensado en eso; más ahora que dejo de tomar pastillas.
-Bueno Marinette, estas bien. Y por ser tan buen paciente, acá tienes un caramelo- le guiño el ojo cuando se lo dio.
-Muchas gracias por todo- respondió la azabache con una sonrisa. -Que tenga un buen día.
Sé estaba yendo cuando la enfermera la llamó. -¡Marinette, espera! Toma esto- dijo mientras se acercaba a ella- Guardalos bien.
La enfermera le había dado unos preservativos, la azabache estaba colorada, pero sólo asintió con la cabeza; los guardo y sé fue.
...
Salió detrás de Marinette y Adrien, cuando unas chicas comenzaron a hablarle, retrasandolo. Terminó educadamente su conversación y sé fue.
Llegó a la enfermería y vio la escena más desgarradora, Marinette estaba besándose con Adrien... ahora comprendía todo, por eso el auto le resultó conocido, era el de Adrien. En un momento sintió que el mundo se le vino encima, las piernas no le respondían, quería gritar y no podía, un vacío repentino en el pecho lo embargo, las lágrimas amenazaban con salir. Obligó a sus piernas a alejarse de ese lugar, no quería que lo vieran llorar.
Corrió hasta la salida y apoyado en la pared, comenzó a llorar. Las lágrimas salían sin poder contenerlas -Nunca tuve esperanzas- sé dijo.
-¿Esperanzas de que? Perdedor- le dijo una voz que conocía muy bien, Choel... Quería responderle, pero cuando la miró, vio compasión en sus ojos azules e hizo algo que él no esperaba. Le intentó brindar consuelo apoyando la mano en su hombro. 《Tal vez no es tan mala después de todo》
