Dianna miraba por la ventanilla del avión, el caribe dejaba una bella postal para recordar. Apenas unas horas atrás ambas se encontraban en la fiesta de su segunda boda, la cual había sido un éxito total, todos sus familiares y amigos se divirtieron y compartieron su juramento de amor, sus madres fueron las primeras en derramar las lágrimas, después vinieron más cuando Camila dio el discurso en la boda.
Ella había sido la única que vivió su historia desde el inicio, y con algo de ayuda de Naya, dio un hermoso discurso donde el amor puede más allá de las distancias y los obstáculos.
La fiesta se había extendido tanto que no les dio tiempo de descansar un poco antes de tomar el avión para ir a su pequeña luna de miel.
Miro a su derecha para ver su esposa durmiendo. Su cuerpo también le pedía descansar pero continuaba con la emoción del día anterior, ya cuando llegaran a su destino descansaría algunas horas.
Ahora si estaban completamente casadas luciendo sus hermosos anillos que su abuela había encargado, con todos los preparativos de la boda olvido por completo los anillos, hasta que estuvo en el altar y el juez los pidió los recordé pero para su suerte Lea los tenia, eran de platino con un pequeño diamantes, en el interior estaba grabado el día de su boda junto a sus iniciales.
No necesitaba más para ser feliz.
Después de algunas horas ya se encontraban en el hotel, Lea desempacaba mientras su esposa dormitaba sobre la cama.
-¿Qué haremos hoy? – pregunto colgando vestidos
-Primero dormiremos y después saldremos a conocer el lugar – respondió con los ojos cerrados acostaba boca abajo
Lea se dejó caer sobre el cuerpo de su esposa que se quejo
-Pensé que tenías otros planes – beso su nuca – como no salir de la habitación – murmuro cerca de su oído
-Si lo tengo planeado pero hoy no, estoy muy cansada y no creo estar a tu altura – seguía con los ojos cerrados tratando de descansar, su esposa se lo ponía difícil
-No sé por qué no dormiste en el avión – se acostó a lado de la rubia mirando el techo
-Porque no me gusta dormir en los aviones, además un tipo no dejaba de mirarte, solo te cuidaba – explico acurrucándose al cuerpo de su esposa
Tal como lo predijo la rubia durmieron un rato, al despertar se arreglaron para conocer la ciudad e ir a comer.
Caminaron tranquilas por las calles cerca de su hotel, tomando fotos y comprando algunos recuerdos para su familia.
-¿No me vas a decir que es lo que haremos aquí durante nuestra luna de miel? – se quejó Lea
-No, es sorpresa, solo te diré que iremos a varios lados – beso sus labios para entrar al baño y darse una ducha
Lea bufo enojada, al escuchar el agua correr intento entrar al baño para hacerla hablar, más no contaba que la rubia pusiera el seguro. La escucho reír desde adentro.
Resignada le dio un vistazo a su habitación, digna de una luna de miel, la vista en el mar, un balcón amplio, una pequeña sala y su gran cama.
Se acostó a revisar mensajes mientras esperaba el baño libre.
-Todo tuyo amor – anuncio la rubia con su pijama puesta secándose el cabello con una toalla
Lea se levantó sin decir nada un poco abatida, era su luna de miel y esperaba que su esposa saliera desnuda o con muy poca ropa, no con su pijama habitual.
Se dio un baño con el agua fresca, al salir se encontró con las luces apagadas, notando que la rubia dormía.
Adiós a sus planes de no dormir.
Por la mañana Lea se levantó con poco ánimo, esperaba más cariño por parte de su esposa que se mostraba más emocionada con el lugar y un tanto fría cuando ella se acercaba para regalarle algún gesto de cariño.
Quizás era que la rubia no se sentía cómoda mostrándose cariñosa en público, pues el día anterior unos chicos le gritaron por darse un beso, por lo que esperaría hasta la noche.
Ese día tomaron un tour recorriendo los lugares más turísticos junto a otras personas, de las cuales hicieron amistad con un grupo de chicos que las invitaron a un club por la noche para bailar, Lea esperaba que por lo menos Di quisiera para divertirse y mover el esqueleto pero se sorprendió con la rotunda negativa de su esposa que ni siquiera se tomó la molestia de preguntarle.
Se despidieron de los chicos con la promesa que otro día irían a bailar todos juntos. Lea llego molesta a la habitación, y fue la primera en tomar un baño.
Dianna noto que la morena estaba molesta con ella, estaba segura que al terminar la noche no estaría más por lo que se dio prisa para preparar el lugar mientras su esposa se bañaba.
Lea coloco música al bañarse y eso la relajo bastante, buena música en el momento indicado siempre levantaba su ánimo.
Salió con mejor actitud del baño. Se paró de golpe a mirar la habitación solo iluminaba con la luz de la luna que se colaba por la ventana abierta y un par de velas. Siguió caminando un poco hasta encontrar una silla en mitad de la pequeña sala. ¿En qué momento había pasado todo esto?
Sintió la presencia detrás de ella peo no alcanzo a girar pues la rubia la detuvo
-Siéntate en la silla – le ordena la rubia.
Sus pies se movieron solo, Di tomo sus manos llevándolas detrás de la silla y escucho dos clic. Estaba esposaba sin poderse mover de la silla. Di le dejo un beso en su mejilla
-¿Qué es todo esto? – pregunto la morena
La rubia la mando a callar, la música de Havanna de Camila Cabello comenzó a inundar el lugar.
Di apareció ante sus ojos vistiendo un traje de marino que le quedaba espectacular.
Los movimientos de la rubia eran un poco inseguros al ritmo de la música. Lea la miraba mordiendo su labio olvidando por instantes como respirar.
Al ver la reacción de la morena, Di tomo confianza y los movimientos fueron más seguros.
Cerro los ojos dejándose llevar por la música, pasando sus manos por todo su cuerpo imaginando que eran las de su esposa.
Retomo los pasos que Britney le enseño durante sus lecciones. Se acercó a su esposa se colocó a horcadas sobre ella pero sin dejar caer su peso moviendo su cadera lento, demasiado lento para el desespero de la morena.
Miro los ojos de su esposa totalmente dilatados, Lea se acercó para besarla pero se alejó divertida ante la queja y desesperación de la morena.
Se quitó la parte superior del traje quedando con un bra de encaje negro. La morena sentía que después de ver el baile necesitaría una ducha de nuevo.
Di se colocó de espalda bailando sensual, bajando y subiendo. Se quitó la falta, a Lea le entraron unas ganas enormes de morder la ropa interior negra que mostraba la mitad de su trasero descubierto.
-Por favor, suéltame – lloriqueo Lea, quería tocar a su esposa
Di excitando más a su esposa se sentó sobre ella comenzando a moverse contra ella, la morena gimió al sentir la humedad de su esposa sobre ella.
Nunca pensó que bailar de esa manera también la excitará tanto.
La morena necesitaba desesperadamente tocarla, y arreglar su asunto entre las piernas.
El último movimiento de la rubia fue arrojarle al rostro su bra al terminar la canción.
Inconscientemente se tapó su pecho con un brazo tratando de controlar su respiración.
-Sabes, que no tienes necesidad de cubrirte el pecho – dijo Lea aún atada a la silla
Di sonrió y se sentó sobre ella, besándola lento.
-Eso es lo más jodido caliente que he visto, y mira que trabajo en la industria – comento Lea logrando sonrojar a su esposa que se ocultó entre su cuello – amor, ¿me puedes soltar? –
Di se levantó para ir por las llaves, libero sus manos y se volvió a sentar sobre ella
-Feliz luna de miel amor – dijo Di besándola
-Ahora entiendo porque elegiste Cuba para la luna de miel – dijo acariciando la suave espalda de su novia
Comenzó a sonar Crying in the club y se le ocurrió una idea a Lea.
Le pidió a su esposa que se levantará, ella hizo lo mismo pero se quitó la pijama, quedando en igual condición que la rubia.
Le ofreció la mano invitándola a bailar, Di dudo un poco pero acepto.
Lea pego ambos cuerpo lo máximo que le fue posible e inicio a moverse lento junto a Di
-Relájate amor, lo estás haciendo bien, piensa que estamos sobre la cama, tu arriba de mí, moviéndote…buscando placer – susurro despacio contra su oído
Dianna cerró los ojos siguiendo las instrucciones de su esposa, sentía como la pierna de la morena chocaba contra su intimidad encontrando alivio.
No pudo evitar un gemido al sentir el movimiento más rápido de Lea contra ella. Estaba a nada de correrse con solo el baile.
-Bendito sea el baile – exclamo la rubia después de llegar al clímax -Lea largo una carcajada
-Es el poder del baile – respondió Lea abriendo el vino que les dejaron en la habitación
-Espero que no hayas hecho esto con alguien más – se acero para abrazarla por la espalda
-La verdad que no, siempre lo había querido intentar – se giró para entregarle su copa – y hoy que te vi bailando, supe que era el momento… ¡joder, que movimientos mami! – exclamo en español
Esa noche poco durmieron, en la mañana ambas prepararon las maletas pues irían unos días a otra playa de Cuba.
Dianna tomaba el sol en la playa esperando que la morena terminara la llamada con su madre.
-Tus suegros te mandan saludos – llego a su lado – estas tomando un lindo bronceado de camarón – se metió con ella
La rubia la miro haciendo una mueca
-Te informo que si termino como camarón, no habrá nada de acción – la amenazo
La sonrisa del rostro de la morena desapareció, sabía que su esposa era capaz de cumplir su amenaza por lo que se puso arriba de ella ante las quejas de Di.
-¿Qué haces? ¡Bájate! – dijo divertida Di
-No, te estoy protegiendo del sol –
Dianna soltó una carcajada, Lea besó su rostro divertida.
El resto de su luna de miel, la pasaron visitan playas cercanas y por las noches salían a bailar a pequeños restaurantes donde tocaban música típica de la isla.
Lea se sorprendió cuando la rubia era quien la invitaba a bailar e incluso se atrevió a bailar con algún chico que la invitaba, siempre ante la atenta mirada de su esposa.
En una ocasión tuvo que parar a un chico ingles que quería propasarse con su rubia.
-Hey, lo siento pero ella viene conmigo – le dijo al chico que no dejaba ir a su esposa
-También tengo un amigo para ti, tranquila – le informo el chico, Di soltó una risa divertida al ver el rostro de Lea
-No entiendes, ella es mi esposa – dijo corta de paciencia señalando su anillo
El chico le prestó atención y fue a mirar la mano de la rubia que se lo mostraba divertida
-Lo siento, ella es mi mujer – dijo caminando hacia la morena y dejarle un beso en los labios
-Vaya, que desperdicio- respondió el chico
La morena siguió al chico salir del lugar con el ceño fruncido
-Te vas a arrugar más pronto – dijo la rubia acariciando su frente
-No puedo creer que haga ese comentario – dijo molesta
-Concuerdo con el – comento Di obteniendo una mirada poco agradable de su esposa – es un desperdició…de tiempo estar aquí cuando podemos estar en la cama – beso de manera lenta a su esposa
Se separaron, Di tomo su mano y la guio a la salida
N/A: siento la espera pero estaba escasa de ideas, asi que me gustaría saber que piensan que pasará después de la boda.
Muchas gracias por los comentarios, en verdad hacen que uno se esfuerce por escribir semanalmente
