Capítulo 2.
Bajaba las escaleras, se hacían eternas con cada paso que intentaba avanzar, el eco de una risa retumbaba en las paredes decoradas con papel rosa, la madera crujía con el paso de sus botas, solo una pequeña vela ilumino la sala en la que se encontraba, al fondo de ese túnel infinito había alguien, su risa continuaba sin la necesidad de tomar aire, era mas molesta en cuanto se acercaba al individuo, cuando por fin termino su viaje, se encontró con una pequeña habitación, su piso era decorado por azulejos blancos y negros.
De repente dejo de oír al mundo, y comenzó a temblar, su corazón se acelero junto con su respiración, volteo a ver detrás de las escaleras como una mano con largas uñas se asomaba, la madera rechinó, no mostro su rostro, pero si su carcajada quedo grabada.
El sudor cubría su frente, la nuca y cuello, sus manos aun temblaban, no recordaba cuando fue la última vez que sintió tanta adrenalina en su cuerpo, ni siquiera el correr le hacía sentir lo que le sucedía.
Miro la hora en su celular, la cual marcaba las 3:30, aún tenía un par de horas para dormir y no demostrar cansancio en sus clases. Se levanto al baño, mojo su cara y se observó al espejo, odiaba sus ojeras, era la tercera vez que tenía ese tipo de sueño, abrió la puerta del espejo y busco una pastilla, hacia algunos años le habían recetado pastillas para el sueño, por sus frecuentes insomnios nocturnos, después de varios estudios no le encontraron algún problema de salud, simplemente algunos médicos le dijeron que podía ser el estrés. Aunque ella sabía que había algo más profundo que la ciencia no logra explicar, siempre que tiene sus actos de no poder dormir suceden entre la de la madrugada, sin mencionar los terribles sueños que no se los puede contar a nadie porque no recibe la respuesta que desea.
-No son simples sueños- se dijo al espejo, observo el frasco -esto es una emergencia- bebió un poco de agua y regreso a su cama con las ganas de soñar con unicornios y amigos imaginarios de diferentes colores, un cielo hecho de algodón de azúcar, y rosas hechas de caramelos, con una cascada de chocolate, pero era cociente de que eso nunca sucedería, no a ella. Lo único que la ayudaba a no caer en la locura era escribir cada sueño que tenía, transformándolo en una fantástica historia de terror.
El día parecía pasar más rápido, apenas ingreso al aula creyó que sería eterno, pero las horas se hicieron minutos.
En la hora del almuerzo, se encerró en el baño porque había empezado con un pequeño dolor de cabeza, pero sabía que se trataba del resultado de no dormir bien en la noche, de a poco su cuerpo lo demostraba.
Mojo su rostro en el agua, sintiendo placer al momento en que sus mejillas entraron en contacto con la frialdad y la presión de la misma, volvió a realizar el mismo procedimiento, pero esta vez en sus ojos que se relajaron, respiro con suavidad hasta que se estabilizo en apoyando sus manos en la mesada, alzo la vista hasta encontrarse con su imagen en reflejo. Descendió la mirada a su mochila y saco un peine para arreglar su cabello que quedo empapado, cuando se concentró en su peinado, se quedó congelada al ver una mano con filosas uñas sobre su hombro, ahogo un grito, cuando volteo a través de la puerta ingresaba alguien conocido.
-Kari, ¿qué pasa? Estas pálida…- Dijo la joven, contuvo la respiración unos segundos y trago suficiente saliva.
-Nada solo tengo un terrible dolor de cabeza Mei…- Respondió, ambas se fueron al comedor a degustar de su almuerzo.
-¿Es la tercera noche que no puedes dormir?- Cuestiono con dulzura la chica, la castaña solo asintió.
-Cada vez es peor, no quería ingerir la pastilla, pero ya estoy cansada…-
-Kari, perdona si me meto en tu vida, pero ¿desde cuándo que te sucede esto? - Negó.
-No tienes porque disculparte, creo… Si no me equivoco, desde los 6 años que tengo pesadillas e interminables insomnios- apoyo su cabeza sobre la mesa -los médicos dicen que no es ningún problema, para ellos es el estrés, ¿pero a qué? - La observo -Tal vez ahora necesite volver a terapia-
-Saldrás de esta, eres fuerte y sé que encontraras respuesta a esto, pero sabes que siempre puedes contar conmigo- le sonrió -sé que no te agrado mucho, hace poco que nos conocemos y no hemos tenido oportunidad de hablar bien-
-No me caes mal Mei, simplemente creí que algo pasaba entre mi hermano y Sora, pero porque ella es tu amiga no quiere saber nada para que no se genere un conflicto- La morocha se sonrojo.
-¿Sora hace eso?- Pregunto pero ya sabía la respuesta.
-En realidad no sé muy bien que hay entre ellos, simplemente me preocupa que se peleen por un malentendido-
-Esto me avergüenza-
-Nada es tu culpa, en realidad soy yo quien estuvo mal en este tiempo, porque fui pre-juiciosa contigo, y me metí en la vida de mi hermano… Creo que soy yo quien te debe una disculpa- le sonrió y la morena asintió.
Llego a su departamento, y antes de estar peleando por quien utilizaría el baño se adueñó del mismo por unas horas.
Abrió el grifo de la bañera y se metió a meditar, al cerrar sus ojos volvió a ver las imágenes de su sueño, miro sus brazos que de a poco se llenaban de cicatrices y algo de sangre corría, adornando la palidez de su piel. Abrazo sus piernas y cerró los ojos, escuchando una risa en el medio de la oscuridad, volvió a abrirlo y no tenía marca en sus brazos y lo único que sonaba de fondo era la música.
Misfits- 1,000,000 years Bc marcaba su teléfono.
Lavo su cabello, y el resto de su cuerpo, pasando la esponja moldeando sus piernas esbeltas y largas, su cintura fina y su pronunciada espalda, froto en su cuello y se dejó caer en el agua de la bañera, cuando se sintió limpia, envolvió su cuerpo en la toalla, cubriendo gran parte de su torso.
Seco su rostro y se observó al espejo, hizo una sonrisa y regreso a su cara normal, realizo otra mueca, y se detuvo.
-Sonríe Hikari, la vida te sonríe, no le des importancia a tus demonios internos…- Se dijo y empezó a maquillarse, delineando la curva inferior de sus ojos con un delineador negro finalizo su "pequeño cambio".
Peino su cabello y lo dejo caer sobre sus hombros, lo único que hizo fue adornarlo con un pequeño broche sujetando gran parte del extremo derecho hacia atrás dejando solo a la vista la parte izquierda que caía con su flequillo.
Camino hasta la habitación dejando caer la toalla en sus pies, se abrigo con la ropa interior, y busco entre los cajones unas medias largas con rayas horizontales blancas y negras. Cubrió el resto de su cuerpo con una falda plisada negra, en su parte superior se colocó una camisa celeste, y con una cinta negra adorno su cuello. Se puso las botas con cordones de caña media, elogió el abrigo indicado para la ocasión, y su típico bolso que combinara con sus zapatos.
Mientras esperaba a que sus amigas estén listas, solo se dedicaba a mirar la televisión, no buscaba algo en particular, solo unos minutos de entretenimiento, encontró una película que hace mucho que no veía, y le gustaba mucho, "El cadáver de la novia", una mezcla entre la belleza y el terror animado de Tim Burton que a ella le fascinaba.
Sus amigas parecieron tardar una eternidad, pero cuando estuvieron listas, lo primero que hicieron fue ir por el auto.
Kari iba sentada en el asiento trasero, mientras que Sora se iba quejando del tránsito que había, y Mimi iba cantando una canción que sonaba en la radio, ella mantuvo la calma y se dedicó a observar por la ventana, algo le decía que esa noche iba a ser diferente.
Hasta aquí el segundo capítulo, tenía un poco abandonado este fic pero volví (al fin)
Este es un proyecto de terror y espero que se haya mantenido esa aura entre miedo y misterio xD
anaiza18: como siempre gracias por seguirme, y me alegro que la primera impresión haya sido de tu agrado, espero que este capítulo te haya gustado y ya en el próximo se presentara el rubio que se hace desear xD jeje Saludos :D
aileonnedilo: Hola! Muchas gracias por el comentario y por tomarte el tiempo de leer la historia. Me alegra que te guste y espero que este capítulo sea de tu agrado, en el siguiente se va a presentar T.K saludos :D
