Capítulo 4:
-No abras esa puerta…- Mencionaba la voz de una mujer mayor, ella regresaba en sus pasos pero luego sintió el ruido de algo que se caía, con miedo regreso a la habitación para dormir. Pasaban las horas y la melodía de un violín no cesaba, era melancólica, con cada nota una lágrima corría por su rostro. Con tan solo abrir sus ojos observo a una joven muy bonita que le sonreía, sus pasos no pasaban desapercibidos en el piso de madera.
-Duerme preciosa, nosotros te cuidamos de los demás…- Dijo la muchacha, como lo obediente que era cerro sus ojos y quedo completamente dormida.
-Bien pequeña, ¿cómo son esos amigos que ves?- Estaba sentada frente a un escritorio, la persona que le hablaba era un hombre de cabello gris, un poco anciano.
-Son mis amigos, uno de ellos es un payaso- respondía con inocencia –tiene una gran sonrisa, y siempre me regala chocolates-
-Hikari, ¿tienes 8 años verdad?-
-Si-
-Bien, cuéntame, ¿hay alguien más?-
-Sí, una chica que utiliza vestido largo de color negro, un mago, una bailarina, unos gemelos, y otra chica que también utiliza mascara de payaso, ella toca el violín, debería escucharla, es muy lindo- sonreía.
-¿Y dónde fue la primera vez que los viste?-
-En la casa de mi abuelita, suelen tener sus reuniones allí, creo que tienen un circo-
-Permíteme un momento- A través de la puerta escuchaba que discutía con sus padres –puede que sea esquizofrénica, debemos hacerle más pruebas para diagnosticarla, pero todo lo indica-
¿Qué era eso de esquizofrénica? No lo había escuchado antes, estaba por seguir escuchando, pero la mano de alguien la interrumpió.
-¿Qué pasa?- Cuestiono con su gran sonrisa.
-Dicen que soy esquizofrénica… ¿Sabes de eso?-
-Mmm…- Pensó –no he escuchado de eso, pero, ¿hay algo que te alegre el día? ¿Un globo? ¿O tal vez un chocolate?- Saco de su bolsillo y se lo entrego.
-Gracias-
-Soy tu amigo, para eso estamos- Comenzó a reír a carcajadas.
-Señor payaso, ¿usted tiene un circo?- Observo con su mirada azul.
-Sí, uno muy bonito, lleno de magia, alegría y música, queremos hacer feliz a la gente, nunca lo olvides Hikari, solo los queremos hacer felices a todos, pero no todos comprenden que somos especiales, y nos debemos proteger a nosotros mismos, porque somos familia.-
-¿Ustedes son familia?-
-Sí, mi hermano el mago, nuestra líder, los siameses, la bailarina, la violinista y yo el payaso… Llevamos tiempo juntos…- Se puso serio. –No lo olvides- acaricio con ternura su rostro.
La alarma sonaba de fondo, con lentitud regresaba a su habitación, reconocía el techo y otras cosas que formaban parte del entorno.
¿Lo había soñado todo? Se sintió tan real, recordaba ese momento como si lo viviera todo el tiempo.
Llevaba un tiempo en que no visitaba a su abuela, tal vez era señal de que tenía que ir a verla, algo le decía que ella no estaba bien; pero eso debía dejarlo por unos momentos a un lado, debía prepararse para ir a cursar.
-Kari, me tenías preocupada, siempre eres la primera en levantarte- Menciono la pelirroja con su tono tan maternal.
-Perdón, anoche me dormí muy tarde, creo que por eso casi no me despierto- Rio con nerviosismo.
-No importa, ya tengo el desayuno- Se sentó junto con su amiga.
-¿Y Mimi?-
-Sabes cómo es ella, se está arreglando, lleva media hora en el baño-
-Sí, ella nunca cambia- Menciono.
-Bien, yo debo irme temprano, tengo que pasar a imprimir un trabajo para entregar-
-Ahí te alcanzo- Fue hasta su habitación para buscar uno de los libros que les pidieron, cuando lo encontró de la biblioteca cayo otro, un pequeño diario, al abrirlo se encontró con los dibujos que había hecho de pequeña, había un globo, un chocolate. Lo guardo en su mochila y corrió para alcanzar a Sora, de todas formas Mimi siempre llegaba tarde, pero ella aprovecharía esos minutos de más para ver esas ilustraciones.
Tomo uno de los mejores asientos junto a la ventana, y saco de su mochila el pequeño diario, corrió cada página, en todas ellas estaba dibujado el mismo payaso, en algunas al lado de ella, que decía "los mejores amigos", libero un suspiro.
Lo veía y sentía tan real, no le parecía que su propia mente lo haya creado, él era simplemente un gran misterio que no podría resolver.
El resto del día transcurrió con normalidad, y solo pensaba en que había quedado con Takeru de verse a las 7 en un café, se encontraba nerviosa, ese chico había llamado su atención.
En el receso, tomo su teléfono para contactarse con su familia, quien atendió fue su madre, sonrió al escuchar su voz.
-Hola hija, ¿qué paso?-
-Hola mami, quería saber cómo estaban-
-Bien, ¿a ti como te ha ido?-
-Muy bien, quería saber si no has visto a la abuela-
-No hija, hace una semana que no la he visto-
-Bueno, creo que volveré en el fin de semana, quiero verlos- Comenzaba a sentir angustia.
-Te vamos a esperar, además tu hermano también va a estar ese día, en dos días ya vuelve a casa-
-Que buena noticia, bueno nos vemos entonces, tengo que entrar, los quiero-
-Nosotros también, te esperamos-
Corto la llamada y regreso al salón, esperando las siguientes clases, para luego salir corriendo hasta su departamento y alistarse.
Trato de estar entre sencilla y a la vez arreglada, no quería causarle una mala impresión al joven, se colocó una camisa rosa, una falda negra, y unas medias bucaneras negras, combinadas con unas botas que le llegaban hasta la mitad de la pierna, arreglo un poco su cabello.
Decidió ir caminando porque todavía era temprano, a su ritmo llegaría rápido, se sorprendió al ver que había un chico que estaba sentado.
-Hikari- Dijo con una sonrisa.
-Hola- Respondió dudosa –¿Takeru?-
-Si- Afirmo con alegría, se puso de pie para saludarla, reconoció esos ojos azules que la habían atrapado en el primer momento que sus miradas se encontraron.
Estaba muy elegante, podría decirse que parecía un joven del , le sonrió como si hubiese leído sus pensamientos.
-¿Dónde desearías ir?- Cuestiono.
-Ven, conozco un café muy cerca- Ella iba a su lado, sin poder quitarle la mirada, sus mejillas estaban con un tono carmín.
-¿Cómo te fue en tus estudios?-
-Muy bien, algunas clases fueron aburridas, otras divertidas, siempre sucede, ¿a ti tus funciones?-
-No pensé que fuera a ir tan bien- hizo una pausa –me dieron la tarde libre para descansar, además estaba interesado en hablar contigo- menciono.
-Te lo agradezco- trago saliva.
Tomaron asiento en una mesa cercana a la ventana, coloco su libreta a un lado, tomaron su pedido, para romper el hielo le hizo una pregunta.
-¿Hace cuánto que trabajas en el circo?- Soltó una pequeña risa.
-Desde los 11 años, solo te diré que responderé algunas preguntas, luego quiero saber más de ti, si no te molesta- Sonrió de una forma única.
-Bien, ¿cómo fue la idea del circo?-
-Digamos que queríamos salir de lo tradicional, darle un toque más gótico al entretenimiento-
-Qué lindo lo que dices, ¿tu elegiste el personaje?-
-No, en realidad me lo asignaron-
-Interesante, ¿te gusto? ¿O te negaste?-
-En realidad sentí que fue un desafío, pero con el tiempo me adapte muy bien, lo disfruto, aunque cuando me ven en la calle no me creen que yo soy el mismo payaso, horas de maquillaje y cambio de vestimenta-
-¿Tú mismo diseñaste el traje?-
-Sí, igual tuve ayuda de AnaMaría, pero el resto si, en el maquillaje tengo a una amiga que me ayuda, no soy muy bueno con ello…- Parecía disfrutar del momento –¿qué hay de ti? No eres de aquí ¿verdad?-
-No, en realidad soy de un pueblo, pero aquí no es tan malo, vivo con mis amigas, lo paso muy lindo, igual voy a visitar seguido a mis familiares, no queda muy lejos-
-Eso es bueno, ¿tienes hermanos?-
-Sí, uno, más grade- Sonrió.
-Mi hermano también es más grande- Afirmo.
-¿Viven juntos?-
-Sí, compartimos el mismo remolque, aunque es un poco cansador, siempre está atento a lo que hago o a lo que no, por eso cuando tengo la oportunidad me escapo y me quedo con Kay…- Noto como ella lo observaba sin comprender –es una amiga, en la función no estaba porque tenía unas cosas que hacer, pero digamos que la musicalización del circo, hace tiempo que somos amigos-
-Qué lindo suena eso- suspiro.
-Nunca paso nada entre nosotros- nuevamente parecía haberle leído la mente –ella tuvo un problema con alguien de quien estuvo enamorada-
-Qué triste-
-Sí, algún día lo superara- Respondió.
Después de pasar toda una velada charlando, regreso a su casa, en la mesa había una nota de Sora que decía que las esperaran que habían ido por comida, decidió prender el televisor para hacer tiempo, cambiaba de canales seguido, cuando uno le llamo la atención.
"Encontraron a Ken Ichijouji sin vida"
No escucho el resto de las noticias porque se quedó sin palabras, estuvo desaparecido unos días y ahora aparecía muerto, algo poco común estaba sucediendo.
Hasta aquí el capítulo, pido mil disculpas por haber desaparecido, perdí inspiración y contaba con poco tiempo.
Agradezco a todos los que siguen el fic, de a poco se va a poner más interesante, espero que hayan disfrutado del capítulo. Nos leemos luego.
