Érase una vez, dos hermanos que eran los peores enemigos, sus nombres eran Palo-de-Lluvia y Trueno-Susurrante, eran gemelos y se detestaban con toda el alma, su madre había muerto cuando ellos habían nacido, debido a que los dos habían querido salir al mismo tiempo del vientre de su madre, los dos salieron violentamente de su estómago matándola, luego pelearon por todo, por la comida, porque uno tenía más espacio que el otro, por los juguetes, por todo.

Su rivalidad llego a tales niveles que un día, Palo-de-Lluvia fue al mar, quería inundar el hogar de Trueno-Susurrante, ahí encontró al señor del agua y le pidió prestado su tridente para poder regresar el agua a su tierra, pues los animales se morían de sed. Pero El Señor del Agua era muy listo, así que no cayó en su trampa, así que Palo-de-Lluvia se fue, pero regreso con un arco al día siguiente y cuando El Señor del Agua estaba distraído, Palo-de-Lluvia disparo y lo hirió en el cuello, matándolo.

Luego robo su tridente y con el inundo el hogar de su hermano, Trueno-Susurrante furioso, fue al hogar del Señor de los Truenos y le robo sus truenos, luego bombardeo con ellos a Palo-de-Lluvia.

Los dos hermanos comenzaron una feroz batalla, el mar contra el cielo, hubo mucha destrucción y muchas muertes, la tierra quedo totalmente destrozada. Los Grandes Espíritus estuvieron muy molestos con Palo-de-Lluvia y Trueno-Susurrante, y los castigaron.

Como los dos hermanos se odiaban, el peor destino para ellos era estar juntos, y ese fue su castigo, los Espíritus fusionaron a Palo-de-Lluvia con Trueno-Susurrante en un solo ser, un oso.

El oso era de un lado del cuerpo totalmente rojo y del otro negro, su ojo del lado rojo era negro y el del lado negro era rojo, y del lado rojo sus patas eran negras, mientras que en el lado negro sus patas eran rojas, además de que en cada lado tenía manchas del color de su contraparte, los dos hermanos ahora eran ese mismo horrible ser.

Fueron condenados a la inmortalidad y ahora vagan la tierra, incapaces de morir, pero ninguno de los hermanos acepta su error pues ambos no solo son egoístas, sino que también son muy malos.

Por eso no se les deja salir a los niños de noche solos, porque tal vez, El Oso del Odio este por ahí.

Denahi POV: No salimos del riachuelo hasta la mañana, cuando estamos seguros que el incendio ha acabado, con dificultad salimos del agua y luego reposamos en la tierra, mi herida me sigue doliendo y creo que por fin se ha infectado.

Sitka cose mis heridas y yo las de él, pero el verdadero problema es la quemadura en la pierna de Sitka, por suerte fue de segundo grado y no de tercero, me gustaría poder ir por una plantas para tratar su herida, pero mis cicatrices hacen que no pueda moverme, eso y debo dejar descansar mi herida; con algo de suerte podremos movernos para mañana.

No podemos usar magia pues estamos muy debilitados, así que decidimos que lo mejor de hoy es descansar, tomamos agua del riachuelo y comemos raíces, que se encuentran en el fondo.

Ningún depredador nos molesta y el sol esta en un punto exacto, donde no hace ni mucho calor ni mucho frio, de no ser por nuestras heridas, esto podría ser un día perfecto.

Se escucha el sonido de los arbustos moviéndose y luego un rasgado, me pongo de pie a pesar de mi dolor.

-¿Ahora qué?-pregunta Sitka mirando al cielo.

-No lo sé-le respondo, sin dejar de mirar en la dirección en la que vino el ruido.

-Tal vez fue una ardilla-dice Sitka.

-Puede ser-respondo, aunque no estoy muy seguro, me acerco un poco más y analizo la escena.

Uno de los arboles ha sido rasgado, hay tres líneas perfectas marcadas en él, y creo reconocer esa marca…

-Sitka…-digo volteando a verlo-Creo que hay un oso cercano.

A Sitka lo toma por sorpresa y se pone de pie, aunque tiene que apoyarse en un árbol por su pierna.

-A menos que sean Kenai o Koda, debemos irnos de aquí.

Asiento con la cabeza, luego miro alrededor y no veo más señales del oso, luego miro hacia el suelo y las veo…

Huellas de oso, y son enormes, mi mano podría caber tres veces ahí… Y las garras son… enormes.

-Sitka, creo que en serio deberíamos irnos de aquí.

De repente una sombra enorme sale de entre los árboles y me derriba en el suelo, escucho un rugido y lo único que sé es que mi hermano cae al suelo también.

Me incorporo y lo veo…

Una cosa que jamás creí ver en mi vida.

Un oso, mide por lo menos cinco metros, fuerte, sus colmillos afilados como cuchillos y sus garras casi tan largas como lanzas, de un lado del cuerpo era rojo y del otro negro, su ojo del lado rojo es negro y el del lado negro es rojo, del lado rojo sus patas son negras, mientras que en el lado negro sus patas son rojas, además de que en cada lado tiene manchas del color de su contraparte.

El Oso del odio.

-¿Qué pasa?-pregunta, es como si dos personas diferentes estuvieran hablando-¿Sorprendidos de verme?

-Tú no eres real…-digo, aunque la verdad no sueno muy convencido.

-¿Ah no?-pregunta sonriendo y moviendo la cabeza hacia los lados.

-Eres… solo un cuento para asustar a los niños.

Sitka me asusto una vez con esa leyenda, a mí y a Kenai, pero se supone que eso es; solo una historia para asustar a los niños…

-Entonces… creo que esto no será real.

Me da un zarpazo en el pecho y me hiere, vuelo en el cielo hasta que golpeo el suelo, me dejo sin aire, y puedo sentir la sangre expandiéndose por todo mi suéter, intento levantarme pero no puedo, ahora sí que estoy acabado.

El oso ruge y corre hacia mí, pero una bola de energía amarilla lo golpea en la cabeza, esto lo despista y cae al suelo, veo que fue Sitka, quien rápidamente me toma del brazo y luego lo coloca en sus hombros.

-Vámonos de aquí.

El oso se levanta y sacude la cabeza, ruge de nuevo mientras nos mira, Sitka le dispara un rayo que le da en la cabeza y esto lo hace retroceder, pero rápidamente las fuerzas de mi hermano se acaban y deja de dispararle.

El oso nos mira furioso y Sitka ve impotentemente su mano, el oso vuelve a rugir y comenzamos a correr lo más lejos posible de él, sin embargo podemos escuchar cada vez más sus pisadas detrás de nosotros, de un momento a otro nos alcanza y con un golpe nos separa, yo ruedo por el suelo y aterrizo sobre el lodo, luego intento levantarme pero algo coloca su pata encima de mí y me hunde en el lodo.

-No te levantes lobo, solo será peor.

Intento luchar… pero ya no me quedan fuerzas para pelear, lo único que sé es que después de eso solo hay oscuridad.

Cuando recupero el conocimiento, intento moverme de nuevo pero mis manos están atadas, y siento un sabor amargo en la boca, me siento muy cansado así que intento abrir mis ojos pero el cansancio me gana, luego siento como alguien me avienta agua fría y me despierto de golpe, luego me doy cuenta de la terrible realidad…

Estamos en una cueva, el demonio con forma de Kenai está sentado encima de una roca y está sonriendo, detrás de él, tapando la entrada de la cueva está el Oso del Odio, intento moverme pero no puedo, me doy cuenta que estoy atado de las manos a un palo de madera clavado en el suelo, miro a mi lado y veo que Sitka también esta atado, y semiconsciente.

-Por fin los tengo donde quería-dice alguien enfrente de nosotros, no puedo verla pues está a oscuras, luego sale de las sombras y puedo verla…

Es la bruja.

-Tu-digo débilmente.

Al ver su horrible rostro, Sitka despierta de golpe y la confronta.

-¡Libéranos o ya verás!

-¿En serio?-pregunta mofándose-Porque no creo que estén en condiciones para amenazar.

-Libéranos y ya verás-le digo.

Ella se ríe y saca un cuchillo de la manga de su túnica negra, luego lo coloca en mi garganta, puedo sentir como el filo corta mi piel, quiero gritar pero me aguanto.

-¡Déjalo en paz!-le grita Sitka.

El oso ruge y amenaza con atacarlo, pero la Bruja lo detiene levantando su mano.

-¡No!-dice-Palo-de-lluvia, Trueno-Susurrante, su tarea aquí ha terminado, sin embargo aún hay algo por hacer… El Oso del Odio se dirige hacia el Salto del Salmón, ahí tendrás tu oportunidad para atacarlo.

-¡NO!-gritamos tanto Sitka como yo, intentamos liberarnos de nuestras cadenas pero es inútil, no tenemos la fuerza necesaria.

La Bruja nos mira y sonríe.

-Sí, así es. Pronto será la luna roja, y su hermano morirá y la oscuridad reinara para siempre.

-¡Solo eres una loca!-grita Sitka, luego hace algo que es muy impropio de él, le escupe a la cara.

La Bruja se limpia la cara y mira a Sitka, luego le da una cachetada que lo derriba en el suelo, yo intento golpearla pero no puedo liberarme.

-La única razón por la que siguen vivos es porque será más dulce ver sus caras cuando vean a sus hermanos perecer, y créanme, será muy pronto.

No, no, no, no, no, todo este viaje fue para detenerla, pero ahora estamos a su merced.

-¡Eres una cobarde!-le grito-¡Ni siquiera das la cara para pelear, atacaste a una aldea llena de niños y ancianos, eres basura!

Ella mi mira de reojo y se ríe.

-Oh si, el sabio lobo ¿no?-dice la Bruja-El aprendiz de la vieja esa.

-Tanana siempre será el doble de mujer de lo que tú serás siempre.

-No en el nuevo mundo-me responde ella-Pero te diré algo, liberare a tu preciosa aldea de mi maleficio, para que vean la bondad de su nueva gobernante.

"Aun sin mi maleficio, los lobos reducirán esa aldea a pedazos"

-Tú jamás gobernarás nada-le asegura Sitka.

-Eso está por verse-responde, luego mira al oso-Ahora ve, y tráeme al Oso del Amor.

-Oh… esto será divertido-responde el oso sonriendo, mostrando todos sus dientes.

Luego se aleja corriendo de la cueva y solo podemos oír sus pasos, La Bruja y el demonio ríen horriblemente y Sitka y yo intercambiamos miradas, en los ojos de ambos se puede reflejar el miedo…

Kenai está en problemas… y no hay nada que podamos hacer.