Por fin Dianna se encontraba en Atlanta, le había encantado viajar por varios lugares junto a su esposa pero estar cargando a su bebé era algo complicado, ya que a veces la comida le caía mal, se levantaba de pésimo humor o se cansaba demasiado rápido.
Por lo que esa mañana se levantó muy tarde, pidió su pizza favorita y se acostó en el sofá a mirar su serie favorita.
Para Lea, la ausencia de su esposa no estaba siendo fácil, extrañaba mirarla dormir por las mañanas, acariciar el vientre...por suerte el trabajo la mantenía la mayor parte del día ocupada.
Solo 3 meses faltaban para que naciera la pequeña, si era niña...
Flashblack
El primer día que llegaron a Atlanta tenían cita para conocer el sexo de su bebé, todos los abuelos junto a los hermanos de la rubia estaban esperando en una cafetería cerca del consultorio del doctor.
Dianna estaba acostada en la camilla ya lista para saber el sexo de su bebé. Lea estaba a su lado, un tanto nerviosa.
El doctor apareció saludo a la pareja y fue directo al motivo de la consulta.
Cada vez que escuchaban latir el corazón de su bebé, los ojos se les aguadaban, era lo más lindo que habían escuchado.
-Veamos...el bebé se ve en perfecto estado para el tiempo de gestación...-movía el eco para encontrar una buena imagen- pues...felicidades entran una hermosa niña- dijo el médico explicando la imagen que salía en la pantalla
-Tendremos una niña- dijo Lea besando a su esposa, dejándose llevar por el momento olvidando que había gente presente
Dianna se separó un poco avergonzada pero feliz.
Últimamente las hormonas estaban muy altas, con solo un beso de la morena se excitaba y terminaban haciendo el amor.
Después de que el doctor les hizo algunas preguntas para tomar el control del embarazo y revisar los papeles de las demás citas les confirmó que la pequeña se encontraba en perfectas condiciones y les dio una fecha aproximada de nacimiento.
En la cafetería todos se encontraban nerviosos. Vieron a la pareja llegar de la mano.
-¿Y bien?- preguntó impaciente Edith
Lea saco un pequeño pañalero que decía "soy hermosa" en color rosa.
Fin del flashback
Dianna seguía en la búsqueda de la nueva casa, tenía algunas visitas ese día por lo que le pidió a Naya que la acompañara, ya que su mejor amiga era muy sincera.
Recorrieron un par de casas hasta llegar a una localizada en una calle tranquila, cerca de toda su familia y amigos. Por afuera la casa lucia cual típica casa americana. Al ingresar vieron que estaba totalmente renovada de dos pisos, cocina grande, 4 cuartos y un hermoso jardín con un árbol grande junto a un columpio.
Desde que entro a la casa se imaginó a su pequeña viviendo en ese lugar, quizás con la compañía de una mascota. Le pregunto a Naya que le pareció la casa y le dio el visto bueno.
Hablo con el agente para decirle que su esposa tendría que venir s verla pero que ya tenía casi segura la compra.
La rubia le hablo a la morena para hablarle sobre la casa. Ante la emoción de su esposa pidió permiso para ausentarse 2 días para ir a mirar la casa.
Dianna estaba en su departamento, tenía un día duro donde la bebe no paraba de moverse, lo cual la hacía sentir incomoda.
Estaba por dar un paso para lograr que la bebe se calmara cuando escucho la puerta de entrada.
-Hola amor- saludo a Dianna
La rubia camino lo más rápido que pudo para abrazar a su esposa, tenía un mes que no se veía.
-Joder, te extraño- dijo la rubia con algunas lágrimas
-También las extraño demasiado- beso los labios de su esposa que se separó cuando intento intensificar el beso
-Lo siento, sigues calentándome con un beso- dijo algo avergonzada
Lea negó, se agachó para besar el vientre de su esposa y saludar a su pequeña
-Hey, peque...mamá está de visita-
Al escuchar la voz de Lea, la bebe detuvo la fiesta que tenía dentro
-¿A dónde ibas?- se levantó mirando a su esposa
-Iba a dar una vuelta porque la bebe no dejaba de moverse, pero escucho tu voz y paro- sonrío acariciando su vientre
-Parece que me extrañaba- volvió a besar a su esposa- y también te extraño mucho-
La rubia canceló el paseo para después, decidió quedarse acurrucada junto a su esposa hasta que llegara la hora de la cita para mirar la casa.
Lea miraba la casa con detenimiento ante la explicación del agente mobiliario.
Al terminar la visita, el sujeto les dio un tiempo a solas en ella para que hablaran
-Es perfecta, ¿no crees?- pregunto ilusionada la rubia.
Lea se movió por la casa ante la mirada de su esposa
-Es más linda de lo que me imagine, perfecta para formar nuestra familia, la ubicación es inigualable y el precio razonable- sonrío
Al día siguiente firmarían los papeles para hacerlo oficial y también la visita de Lea terminaría.
Por lo que Dianna fue envidiosa y esos días no estuvo para nadie más que para su esposa
-El siguiente paso sería elegir las cosas para el cuarto de la bebe- dijo Lea
-Debemos dejar de decirle bebé y llamarla por su nombre-
-Me gustaría esperar hasta verla para elegir el nombre, su nombre- se acercó a su esposa
-¿Para ver de qué tiene cara? A veces los nombres no combinan las caras de las personas- hizo una mueca graciosa- me gusta tu idea, y sobre el cuarto podemos mirar en internet algunas ideas-
-Si, eso había pensado pero lo podemos dejar para después...ahora tengo una creciente necesidad de ti- beso los labios de su esposa- creo que es el embarazo-
Dianna rió al escuchar lo último, ya que era su excusa para pedirle que le hiciera el amor.
Después de firmar los papeles, fueron a una tienda especializada en muebles para bebés.
Compraron ropa para la bebe, algunos utensilios, el portabebe y eligieron algunos muebles para la habitación.
-Lo bueno es que solo íbamos a mirar- dijo divertida Dianna
-Eran excelentes promociones además están hermosos los muebles- dijo Lea con una sonrisa
Pasaron lo que quedaba del día en su departamento. Se dieron una ducha juntas que terminó en la cama.
Aún el sol no salía cuando Lea ya estaba lista para partir. Entro a su habitación mirando a su esposa en la cama con apenas la sabana cubriendo su desnudez.
Se acercó a ella besándola por el rostro para despertarla
-Aún tengo sueño- se quejó la rubia
-Lo sé amor, pero es hora de irme-
Con esa frase hizo que se sentará en la cama,descubriendo su pecho desnudo
-Me encantan tus pechos- dijo con lujuria logrado una sonrisa en la rubia
-Te acompaño- Lea se lo impidió
-El taxi no tarda en llamar, mejor duerme...sólo quería despedirme y decirte que en un mes estoy de regreso junto a ustedes- beso los labios de su amor.
El mes se había compartido en más, ya era cuando regresiva para el nacimiento y Lea no se encontraban con ella.
El ánimo de la rubia no era el mejor, aunque tenía a su familia,mejor amiga incluso a sus suegros se sentía sola.
Lea debería de acompañarla en las clases de parto, en cambio Naya era quien la acompañaba y gracias a ella no había abandonado las clases.
Ella estaba amueblando su casa con ayuda de sus hermanos quienes armaron la habitación de la pequeña.
Cada noche que hablaban era la misma excusa, falta poco para regresar, lo siento.
Ella lo sentía porque se estaba perdiendo el crecimiento de su hija, solo esperaba que estuviera para el nacimiento de esta.
En otro estado Lea terminaba un nuevo concierto. Tenía la adrenalina a full, decidió hablarle a su esposa pero esta no le contesto.
Algo frustrada fue con Camila
-¿Por qué esa carita?-
-Porque Di no me contesta el teléfono- hizo una mueca de malestar
-Para escuchar decirte que ya vas a regresar y retrasarlo- le dijo
Camila siempre había sido directa con ella, para bien o para mal
-Es mi trabajo- se excusó
-Tu trabajo Lea, es a lado de tu esposa, tu hija puede nacer en cualquier momento. No sé tú pero yo mañana me regreso a Atlanta para mí hoy termino el tour...-
-Aún faltan algunas fechas...-
-Hace 2 semanas que terminó tu trabajo aquí, ya deberías de estar con ellas, dime la verdad ¿qué haces aún aquí?- la miro sería
-Yo...-suspiro - ten...tengo miedo, me convertiré en mamá y no...-
-¿Tienes miedo a miles de kilómetros de tu esposa? Imagínate cómo está Dianna, sin tu apoyo, sin tu presencia...Sarfati ponte los pantalones y ve con ella, le tienes que dar apoyo, es ella quien tendrá a tu hija, quien sufrirá en el parto...es hora de que realmente sientes cabeza y eches raíces-
Dianna se levantó incomoda del vientre, por momentos le dolía, era normal según dijo el médico y entre más seguido fuera el dolor el nacimiento llegaría.
El estar sola le causaba algo de temor pues si pasaba algo no había nadie quien la ayudara por lo que aceptaría la oferta de su madre de irse con ellos.
Estaba terminando su maleta cuando escucho la puerta del departamento.
-Isa, ayúdame, me iré a vivir con ustedes- gritó desde su habitación
-¿Cómo que te vas?- preguntó Les, dejando a un lado su maleta
Dianna se giró a mirarla, no sabía que su esposa regresaría, la noche anterior lo le había contestado el teléfono pues ya sabría lo que le diría. Y si era sincera no esperaba ver aún a su esposa, ya se había mentalizado para que Naya estuviera con ella durante el parto.
Iba a responder a Lea pero un fuerte dolor hizo que tomara haciendo en la cama.
La morena se acercó rápidamente a ella
-¿Estás bien? ¿Están bien?-
-Si...-cerraba los ojos por el intenso dolor- duele, el doctor dijo que es normal, se está acomodando para nacer- le explico mientras respiraba como le enseñaron en el curso
Lea acariciaba el vientre
-¿Te ibas de casa?- preguntó cuándo observó que Di se encontraba mejor
-Sí, no sabía cuándo volverías, y tenía miedo de estar sola-
-Lo siento- contestó después de unos segundos de silencio- debería de haber estado acá hace tiempo-
-Me alegra que estés acá ahora- la abrazo
Lea apretó a su esposa. Lo que quedaba del embarazo no se despegaría de ella.
Y eso fue lo que hizo, consintió a su mujer en todos los caprichos que deseaba. Organizó toda la mudanza de casa.
Decidieron que llegarían a la casa nueva con la bebe, por lo que tenían tiempo para amueblarla y empacar las cosas.
Lea se puso los pantalones, tal como Camila le había dicho...
Tomo junto a su esposa las últimas clases de parto y otras extras para estar al tanto.
Lea se encontraba preparando una comida ligera, pues la rubia se había levantado con malestar estomacal.
-¡Lea! ¡Amor!- escucho los gritos de la rubia desde su habitación
Lea apago la estufa y corrió.
Se encontró con su esposa gimiendo de dolor y con un líquido debajo de ella.
Su alarma se activó, y lo más tranquila que podía, se acercó a ayudarla
-Creo que la bebe ya quiere nacer, ¿puedes caminar?- Dianna asintió - ve caminando a la entrada, tomó los bolsos y nos vamos-
Lea abrió el closet y tomo los bolsos que apenas unos días prepararon para su esposa e hija.
Corrió a la cocina para inspeccionar que hubiera apagado la estufa, tomó las llaves.
Ayudó a su esposa a caminar hasta el elevador e ir al auto.
Mientras bajaban envió un mensaje a Camila que sería la encargada de avisar a todos.
Llegaron al auto lo más rápido que pudieron. Las contracciones eran más fuertes y seguidas.
Lea comenzó a cantar en el auto y mágicamente el dolor se calmaba.
Lo que resto de camino Lea cantaba la primera canción que se le cruzaba por la cabeza.
Llegaron al hospital y unos camilleros ayudaron a la rubia a bajar.
Lea iba detrás de ella, con los nervios de punta.
La pasaron al piso de maternidad y la cambiaron.
-Amor, ¿les avisaste a todos?- preguntó en un momento de tranquilidad
-Si, le envié un mensaje a Camila, ella avisaría a todos...¿cómo estás tú?- preguntó tomándola de la mano
-Siento que en cualquier momento reviento...aaahhh- de nuevo el dolor se hizo presente
El medico llego a revisarle y le dijeron que estaba a nada de nacer por lo que la llevaron a la sala de partos.
Lea seguía a una enfermera para cambiarse. En el camino se encontró con sus padres y suegros
-Hola, ya va a nacer...voy a cambiarme- fue todo lo que les dijo
Se cambio rápido y ya estaba a lado de la rubia
-No tardaste nada- le dijo Di al sentirla a su lado
-No quiero separarme de ti, de ustedes- beso suave sus labios
Iba media hora de parto cuando un fuerte llanto inundó la habitación
Dianna lloraba de felicidad y de cansancio
-Nacio,es hermosa- le explico Lea mirando a la bebe sin separarse de su esposa
Una enfermera acercó a su hija a ellas
-Felicidades mamas,es hermosa y saludable-
Colocó a la bebe en el pecho de la rubia, que la acaricio maravillada. Lea miraba con detenimiento para rasgo de su hija
-Toma a nuestra hija- la animó la rubia
Con algo de temor lo hizo, sonrío cuando la pequeña tomó su dedo.
-Creo que ya tengo el nombre perfecto- dijo embobada mirándola
-Yo también lo tengo- dijo con una sonrisa Dianna mirando a sus dos amores
N/A: Feliz Navidad a tod os quien leen la historias, gracias por seguir leyendo y mis mejores deseos!
