Capítulo 6:
Era algo temprano, cerraba la puerta de su casa con llave, acomodo la bufanda recorriendo su cuello, al caminar sus botas crujieron junto con las hojas secas que yacían en la vereda. La tarde estaba adornada por nubes negras anunciando una lluvia, el aire era frio, resguardo sus manos en los bolsillos de su campera.
Apreciaba el paisaje a su alrededor, era de un pequeño poblado con unas hermosas casas cubiertas por hojas en tonos amarillentos, generaba un ambiente tétrico pero ella lo disfrutaba, la casa de su abuela no quedaba muy lejos.
Al llegar a la esquina doblo a la izquierda, y camino media cuadra más, y se encontró con una de las casa más viejas del lugar, aunque no quitaba que sea de las más bonitas, abrió la cerca y golpeo la puerta de madera.
-Abuela, soy yo- Elevo la voz.
-¿Quién es yo?-
-Hikari- Una mujer de edad avanzada la saludo con un cariñoso abrazo, el cual fue correspondido por su nieta.
-Pasa, te estaba esperando- La joven retiro su abrigo y bufanda dejándolos colgados en un perchero cercano a la puerta. –Iba a preparar chocolate, ¿se te apetece?-
-Sí, ¿necesita ayuda?- Cuestiono, le hizo señas para que la siguiera a la cocina, coloco leche a fuego lento y la mujer cortaba el chocolate, después lo dejo cocinarse solo mientras revolvía la mezcla con una cuchara de madera.
-Bien aquí me tienes- la pelirroja tomaba asiento en la silla que se encontraba frente a él, quien llevaba al menos 15 minutos esperándola.
-Es un placer verte amiga, yo estoy bien y también te extrañe…- Dio una introducción antes de comenzar.
-Me preocupa lo que me escribiste anoche, es que se trata de Hikari…-
-De eso te quiero explicar, digamos que ahora tú vives más con ella que yo, y quiero que me avises cualquier cosa que notes diferente en ella…-
-¿Por qué lo dices? ¿Tuvo una recaída?-
-No lo sé, anoche estaba de pie frente a las escaleras, la escuche levantarse y parecía estar dormida, se llevó un susto cuando le hable-
-Eso no me lo esperaba, con nosotras no pareció actuar distinto…- La interrumpió.
-Ella es así, no les va a confesar nada porque no va a querer preocuparlas, no quiero ser malo con ella, sufrió mucho con tantos medicamentos pero si es necesario tendrá que regresar a terapia…-
-Tai, no es justo para ella, sufrió mucho en su infancia, le costó hacer amigos y no vivió una vida saludable… No puede regresar…-
-Lo se Sora, pero es por su bien, tampoco me gusta verla tan solitaria, ha estado muy callada sin decir palabra alguna, y pareciera que esté viviendo en una burbuja… Fue terrible verla así…-
-Eres observador, si llego a ver algo en ella te lo diré…-
-Por favor, solo observa su mirada con atención, y si la notas como ausente por favor dile algo y luego avísame a mí, ¿si?- Estaba desesperado.
-Puedes confiar en mi- Le sonrió y acaricio su mano, sintiendo la calidez de ambos –¿tienes planes? Mis padres no regresaran hasta la noche…-
-Suena a que necesitas compañía- Pago la cuenta de ambos y al salir le abrió la puerta para que ella pasara primero.
Su abuela tarareaba la canción que sonaba en su tocadiscos, era fanática de las cosas antiguas y su casa era el claro ejemplo, estaba decorada con diferentes muebles del , algunos retratos de diferentes artistas, solo con la música se daba cuenta.
Un retrato en especial llamo la atención de la joven castaña, quien observaba con atención cada pincelada, no recordaba haberlo visto antes.
-Abuela, ¿ese retrato?- Lo señalo para que la mujer sepa de su interrogación.
-Ah, lo encontré en un viejo baúl de recuerdos que teníamos con el abuelo, ahí también había un violín, es ese que está allí- en una de las paredes estaba colgado el instrumento que parecía tener años de antigüedad.
-Es muy bonito abuela- se levantó para observarlo mejor, tenía una marca en el mástil formando una hermosa flor de Lis.
-Sí, el cuadro es un circo- Aunque parecía ser algo de diversión, sus colores no eran alegres, más bien eran llenos de tristeza incluso le provocaba escalofríos de solo verlo, le recordaba a sus sueños y al payaso que se aparece con constancia.
Sintió que su piel se erizo, le faltaba el aliento y se le dificultaba respirar, sentía que se encontraba dentro de aquella pintura, el ambiente era frio, y el viento movía su corto cabello, a la vez la capa del espectáculo, cuando comenzaron a recitar la bienvenida:
"Sean bienvenidos al circo, les brindamos un gran espectáculo, contamos con todo lo que se pueden imaginar para que pasen una noche inolvidable.
No se asusten porque la maravillosa función tiene su estilo de terror, atrévase a conocer a la bella AnaMaría, es mitad mujer mitad cabra, que secretos ocultan los siameses, no se pierdan el ballet de la bailarina de trapo, el gran show de magia del joven mago y el espectáculo más temible payaso, y muchas, muchas sorpresas más en este escenario lleno de emoción, no se olviden, las funciones son solo a la noche, están todos invitados."
Recordaba que cuando el circo había llegado a su ciudad, esa era la presentación que habían anunciado en la radio, y ahora la vivía nuevamente.
Movió su rostro negando que no se encontraba en aquel mundo, y nuevamente regreso con su abuela quien aún tenía los ojos cerrados, ella se percató que su abuela cada vez estaba peor…
Las horas habían pasado, aun no oscurecía pero debía regresar a su casa, se despidió de la anciana y realizo el mismo recorrido que había hecho con anterioridad. Pisaba las hojas con sus botas, cuando se percató de que habían otros pies junto a los de ella, al elevar la mirada se encontró con alguien alto, la sonrisa pintada en el rostro, con la mirada penetrante y profundamente azul se hizo a un costado.
-¿Qué haces aquí?- Cuestiono la castaña.
-Venía a acompañarte, no quería que regresaras sola- un leve sonrojo apareció en sus mejillas, era hermoso, ella no creía que el insistiera tanto, pero acepto como lo habría hecho de pequeña, el estiro su mano esperando una respuesta –¿qué dices?- ella tomo su mano y comenzó a caminar.
Luego de la cena, se acostó observando la caja de madera, la cual abrazo con cariño y deposito a su lado para descansar, al poco tiempo soñaba con un rubio muy familiar que la invitaba a su función.
Ella era la única espectadora, él se dedicaba a su actuación, llevaba la misma vestimenta que el payaso de sus sueños, antes de que finalizara, la tomo de la mano para que suba al escenario, la beso en los labios y le sonrió.
-Gracias por aceptarme Hikari- Le dijo al oído y ella comenzó a temblar.
Fin de la función.
Algo corto el capítulo, pero no quería agregar algunos detalles. Para el siguiente capítulo les prometo mucha acción (lemon), solo tengan paciencia.
Les agradezco por seguir la historia y si tienen alguna duda o sugerencia no duden en escribir, sus opiniones son muy importantes.
Espero que anden bien, nos leemos pronto :D
