Antes que nada muchas gracias a KK y a gustavocondori por las ideas que me dieron, en verdad fueron excelentes, se ajustaron muy bien a la historia y espero haber podido combinarlas correctamente.

En cuanto a las preguntas, si, habrá más historias de Kenai y Koda una vez que esta historia esté finalizada, a pesar de que la trilogía termina aquí he considerado escribir algunos spin-offs que ayuden ampliar este universo (tengo en mente uno con Tanana como protagonista, y otra que abarque mas acerca del clan de los lobos, posiblemente Denahi sea un personaje principal) Pero además he querido escribir un fic del "Libro de la Selva" basado en una idea que KK me dio, así que tal vez le dé un tiempo a los fics de Tierra de Osos por escribir aquel, pero esto no significa que no volveré a escribir un fic de nuestros dos osos favoritos, tengan por seguro que vendrán más en el futuro.

Pero bueno, regresando al presente, aquí está el más reciente capitulo:

Denahi estaba siendo escoltado por Ojos Azules y Ash hasta el lugar de la prueba, ellos estaban detrás de él y aunque no podía verlos, Denahi sentía todo el odio y la desconfianza en las miradas de esos dos lobos.

"Creía que los lobos debían ser más sabios que esto" pensó, de repente se detuvo al ver un viejo abedul que tenía una D marcada en el tronco "No puede ser"

Ojos Azules le lanzo una mordida a la cola a Denahi pero este pudo esquivarla, se puso en posición de ataque, al igual que Ash y Ojos Azules.

-¿Qué te pasa?-pregunto Denahi.

-¡No te detengas!-Ojos Azules-¡Tu prueba te espera!

-No hay necesidad de ponerse violentos-dijo Denahi calmándose-Yo acepte este desafío y ten fe en que voy a cumplirlo.

-¡Yo no creo en las palabras de un traidor!-exclamo Ojos Azules-¡¿Cómo te atreves a poner a los humanos antes que a tu pueblo?!

-No estoy haciendo eso, quiero evitar una guerra, ¿Por qué no puedes comprenderlo?

-¡Porque creo que eres un cobarde y un mentiroso Denahi, eres un traidor que no tiene honor y que obviamente no tiene claro quién es su gente, ahora camina o voy hacerte pedazos en este mismo momento!

Denahi se dijo a si mismo que no valía la pena pelear, así que siguió caminando sin decir otra palabra, aún así no dejo de ver el camino ni los árboles en ningún momento, todo era demasiado familiar…

Demasiado.

"Yo he estado aquí antes"

Mientras tanto en la tienda, Sitka estaba recostado en una cama, sus heridas habían sido vendadas y estaba recuperándose, había pasado casi todo el tiempo en cama desde su regreso a la aldea, sin embargo…

-¿Donde esta Denahi?-pregunto tratando de levantarse, pero rápidamente fue devuelto a la cama por Ta´Linda.

-No te levantes cariño-le dijo suavemente-Siéntate y relájate.

-No puedo… mis hermanos…

-Tus hermanos están bien, no te preocupes-le dijo, aunque ella tampoco estaba muy convencida-Amy tráeme un poco de agua.

Amy, quién estaba en la misma tienda, asintió con la cabeza y salió, luego Ta´Linda regreso su mirada a su prometido.

-Todo estará bien querido, no te preocupes.

Pero ni ella creía eso.

En la tienda de Tanana, la Bruja tenía los brazos amarrados al igual que las piernas y tenía en la boca un pedazo de cuerda que le impedía hablar, Tanana se acercó a ella y le quito la cuerda.

-Se quién eres-dijo Tanana tranquilamente-Nos conocimos hace muchos años, ¿recuerdas?

-Claro-dijo la Bruja en tono burlón-Aunque en ese entonces no eras tan vieja… ni boba, ¿Qué paso con esa jovencilla alocada que solo quería divertirse y tener grandes aventuras?

-Eso fue hace mucho tiempo-respondió Tanana con suavidad-He crecido con los años, tanto física, como mental y espiritualmente Bruja, cuando tú sigues cometiendo los mismos errores de siempre.

-No lo creo, nunca antes había estado tan cerca de traerlo de vuelta.

-Tú nunca triunfarás, el bien siempre triunfa sobre el mal.

-No esta vez-dijo muy confiada la Bruja-Ahora tenemos algo que la última vez no teníamos…

-Kenai-dijo Tanana.

-¡Exacto!-dijo la Bruja con una sonrisa.

-No funcionará-Kenai es un hombre bueno que respeta las leyes de los espíritus, ellos lo protegen.

-No esta vez-la Bruja-Esta vez nosotros ganaremos, tenlo por seguro.

-No lo creo-sentencio Tanana-Levanta la maldición que impusiste sobre esta aldea, luego tendrás una buena charla con los lobos, vas a reparar todo el daño que has hecho.

-Lo que tú digas-se rio la Bruja.

Tanana salió de la tienda, no sin antes poner un hechizo protector para asegurarse de que la Bruja no intentará nada gracioso, lamentablemente la Bruja ya había hecho su jugada.

Sangilak y El Oso del Odio estaban de camino a la Montaña Oscura cuando un cuervo apareció surcando los cielos y aterrizo en el hombro de Sangilak, este le susurró algo al oído y Sangilak se volteó a ver al oso.

-La Bruja fue capturada, están en la aldea.

El Oso del Odio negó con la cabeza.

-Lo que faltaba-dijo enojado-Yo iré a rescatarla, tu llévalo a la Montaña, falta poco para la luna roja.

-¿Y porque debería hacerlo?

-Porque yo no tengo manos para cargarlo hasta la montaña, y mucho menos para subirlo, además quiero divertirme.

Sangilak se lo pensó bien, pero luego asintió con la cabeza.

-Muy bien, los espero a ambos en la Montaña. Y no falles o haré una nueva capucha con tu piel.

El oso se rio.

-Me gustaría ver que lo intentarás.

Sangilak le dio una mirada desafiante, pero ninguno se movió.

-Por cierto, un último detalle.

El Oso se acercó a Kenai, quien estaba recuperando la conciencia, así que el Oso le dio un zarpazo que estrelló la cabeza de Kenai contra el suelo y el pobre quedo inconsciente de nuevo, luego con una pata abrió la red y con su mandíbula le arranco su tótem del Oso del Amor a Kenai.

-Sus hermanos querrán saber que su amado hermanito está bien.

Sangilak sonrió, El Oso del Odio le dio la espalda y se dirigió a la aldea, guiado por el cuervo, mientras que Sangilak continúo su camino arrastrando a Kenai detrás de él.

Denahi por fin llegó al lugar de su prueba, era un sendero y en el comienzo estaban los Grandes Jefes del Oeste y del Norte, entonces algo vino a su mente…

"¡Yo ya he estado aquí antes! Cuando era niño y ayudé a papa a instalar varias trampas junto a Sitka y Kenai!" Pensó con alegría, pero luego recordó algo "Oh no, ¡todas las trampas de aquí son mortales! Fueron hechas para alejar a los animales salvajes"

-¡Denahi!-exclamó el Gran Jefe del Oeste-Si quieres evitar el ataque a la aldea humana debes completar este sendero, lleno de trampas mortales creadas por el hombre, el ser que tú te empeñas tanto en proteger.

Denahi trago saliva.

-Así que si logras completar este sendero sin caer en las trampas del hombre cancelaremos el ataque y nos retiraremos, pero si fallas… Bueno, ni siquiera podrás salir.

Denahi vio el camino, era una trampa mortal… pero una que él conocía.

-Si te retiras ahora podrás irte en paz, pero el ataque será efectuado.

-No me retiraré Gran Jefe-dijo Denahi-Voy hacerlo.

El Gran Jefe asintió con la cabeza.

-Te esperaremos del otro lado, en caso de que termines, tienes una hora.

Luego los lobos se fueron, no sin que antes Ash y Ojos Azules le mandaran gruñidos a Denahi, luego se quedó solo y vio la prueba que tenía por delante.

"Muy bien Denahi, es ahora o nunca"

Denahi dio un paso al frente y miro hacia ambos lados, ahora si recordaba ese lugar por completo.

"Tal vez todas las trampas sean mortales, pero sabes dónde están y eso te da ventaja"

Denahi comenzó avanzar a través del sendero con tranquilidad pero sin bajar la guardia, sabía de las trampas que ahí había y si caía en una de ellas estaría frito.

No paso mucho antes de que se encontrara con la primera trampa, en el suelo, cerca de un árbol estaba un círculo de cuerda en el suelo, Denahi sabiamente lo paso por alto y continuo.

"Si el resto es así de fácil esto será pan comido"

Pero Denahi se confió y no se fijó cuando piso una cuerda que estaba sostenía por dos soportes, se escuchó movimiento en los arbustos que cubrían los dos árboles, Denahi rápidamente comprendió lo que pasaba y agacho la cabeza justo a tiempo para no ser aplastado por dos troncos que habían sido cortados y luego colocados entre los árboles.

"Tengo que tener más cuidado" se dijo a sí mismo.

Camino con los cinco sentidos bien atentos a todo a su alrededor, de repente reparo en que otro árbol tenía una D marcada en el tronco, Denahi se acercó y la olio, luego algo vino a su mente.

"¡Esa marca yo la hice, cuando vinimos ayudar a papa ese día, Sitka, Kenai y yo competimos para ver quién era el que podía instalar más trampas, cada quien marco su letra inicial en los arboles junto a la trampa! Así también podríamos recordar donde estaba instalada la trampa"

Denahi comenzó a olfatear y cuando detecto algo extraño vio que había un número considerable de hojas en frente de él, cualquiera que fuera por ahí no se habría dado cuenta, pero él sí.

Denahi saltó el montón de hojas sabiendo que debajo de este solo había in agujero cuya caída daba a un montón de picos puestos para penetrar el cuerpo, Denahi sabiamente saltó sobre las hojas y siguió.

"¡Debí convertirme en lobo hace años, estás patas son poderosas y mi olfato es mil veces mejor que antes, tal vez no pueda ver a color pero mi visión está mejor que nunca, desde aun puedo oler la aldea!"

Fijándose muy bien en los arboles Denahi comenzó a sentirse más tranquilo, creía que todo iba a salir bien, al menos hasta que escucho un ruido detrás de él, Denahi se dio la vuelta y olfateo…

Era un olor que ya conocía, retrocedió y encontró a Ojos Azules atrapado en una red que colgaba de la rama de un árbol.

-¿Qué haces aquí?-preguntó Denahi.

-¿¡Qué parece?!-respondió Ojos Azules de malas-¡Vigilándote!

-¿Vigilándome? ¿Por qué?

-Porque sabía que ibas hacer trampa, no podía permitirlo.

Ahora Denahi estaba muy molesto.

-¡Yo no hago trampa Ojos Azules, si voy a pasar la prueba es porque voy a dar lo mejor de mí para poder hacerlo y así asegurar la paz entre nuestras tribus! ¿Por qué te cuesta tanto entenderlo?

Antes de que pudiera protestar, Denahi camino hasta la cuerda que sostenía la red y la corto, la red cayó al suelo y Ojos Azules con ella, luego miro incrédulo a Denahi.

-Es muy peligroso que vuelvas, ven conmigo y juntos atravesaremos el sendero.

Ojos Azules no podía creer lo que escuchaba.

-¿Quieres que vaya contigo?

-Sí, no puedo dejarte aquí y si regresas puede que caigas en una trampa aún más mortal, si vienes conmigo puedo protegerte.

-Yo no necesito de tu protección-dijo Ojos Azules con orgullo, se dio la vuelta y comenzó a alejarse cuando sin darse cuenta piso otra cuerda que sostenía una rama que estaba doblada, la cual tenía unos picos de madera bastante afilados, en cuanto la cuerda sintió presión la rama se irguió y los picos salieron volando.

Por poco le dan en la cabeza a Ojos Azules de no ser porque Denahi salto sobre él y lo derribo en el suelo, los picos fueron a clavarse en el tronco de otro árbol y ambos lobos lo vieron.

-Sabes, creo que mejor si iré contigo-dijo Ojos Azules asustado.

Denahi sonrió y se puso en cuatro patas.

-Vamos, sígueme.

Los dos lobos avanzaron por el sendero, Ojos Azules sin decir una palabra.

-Así que… ¿El Gran Jefe del Oeste es tu padre?

Ojos Azules negó con la cabeza.

-No, no, mi padre es el Gran Jefe del Sur.

-¿El no quiso pelear verdad?

-No, decía que una guerra con los humanos nos traería muchas pérdidas, dijo que lo mejor era buscar otras tierras… Pero no le hice caso, quería que los humanos pagarán por lo que habían hecho… Creí que podría con ellos pero ahora…

-Oye-lo tranquilizo Denahi-Tranquilo, no eres el único que por poco muerte hoy, hace rato por poco me aplastan unos troncos.

-Sí, lo vi-dijo Ojos Azules-Tal vez si debía escuchar a mi padre… después de todo los adultos son más sabios que nosotros los jóvenes.

-No te sientas mal Ojos Azules, yo también he desobedecido a la autoridad más de una vez, tengo un hermano mayor que es mucho más sabio que yo, pero no siempre le he hecho caso y eso me ha causado problemas, ¿pero sabes lo bueno de eso?

Ojos Azules lo miro a los ojos, pidiéndole que continuará.

-Que aprendo de mis errores, créeme cuando te digo que las personas más sabias son las que más se equivocan.

-En ese caso soy muy sabio-dijo Ojos Azules.

Los dos se rieron y siguieron caminando.

-¿Sabes?-Ojos Azules-Te juzgue mal Denahi, no eres tan malo como aparentas.

-Gracias-dijo Denahi sonriendo-¿Y tu opinión sobre atacar la aldea sigue siendo la misma?

Ojos Azules se quedó pensando, luego miro a Denahi y dijo firmemente.

-Creo que aún no quiero unirme a Los Grandes Espíritus, quiero vivir para ser jefe, ver a mis hermanos crecer y tener mi propia manada.

Denahi sonrió y coloco una pata en el hombro de Ojos Azules.

-Lo harás-dijo Denahi-Ya verás como todo sale bien.

Ojos Azules le sonrió sinceramente a Denahi y los dos siguieron caminando como si fueron los mejores amigos.

-Sabes Denahi, cuando todo esto acabe puede que necesites una manada, la fuerza del lobo es la manada, podrías venir con nosotros, mi padre estaría feliz de ver que alguien comparte sus ideas.

"¿Ahora me ofrece que me vaya a vivir con ellos? Wow, esto si es inesperado, ¿Qué le digo? ¿Que no puedo porque soy en realidad un humano?"

-Eso sería genial Ojos Azules, pero… ya tengo una manada, cuatro hermanos.

Ojos Azules se encogió de hombros.

-Que vengan con nosotros, mientras más mejor.

-Dos de ellos son osos.

Ojos Azules se detuvo.

-¿Qué?-preguntó-¿Osos?

-Si-dijo Denahi deteniéndose y rascándose detrás de la cabeza-Es que… son adoptados…

-Oh-Ojos Azules-Nunca había oído de lobos que adoptan osos.

-Bueno… es una larga historia…

-¿Y esa piedra en el cuello con forma de lobo que traes en el cuello qué es?

"¡Lo que faltaba!"

-Es… un amuleto de la buena suerte, me da fuerzas… un día lo encontré en el bosque entre un montón de hojas, estaba de cacería, lo vi, me gusto y lo tome; desde entonces no salgo sin él.

-Debería buscar alguno un día-comentó Ojos Azules-Se te ve bien.

-Gracias-dijo Denahi sonriendo.

-Bueno sigamos-Ojos Azules-Aun así ten en cuenta eso que te digo Denahi, si quieres puedes venir a vivir con nuestra manada, puede que hasta acepten a tus hermanos osos, ¿tu otro hermano si es lobo verdad?

"No, es un águila"

-Claro que lo es.

-Genial, ahora vamos.

Mientras Ojos Azules continuaba, miles de cosas pasaban en la cabeza de Denahi.

"Ahora, ¿Qué voy hacer cuando esto termine?"

Los Grandes Jefes y Ash estaban esperando a Denahi al final del sendero.

-¿Donde esta Ojos Azules?-preguntó Ash.

-No lo sé hijo-le respondió su padre-Tal vez este con las tropas.

-No, venía con nosotros estaba justo detrás de mí.

-Estoy seguro que está cerca-dijo el Gran Jefe del Oeste.

A la distancia se pudo ver a dos lobos acercándose, eran Denahi y Ojos Azules, Ash corrió al encuentro con su amigo y le enseño los dientes a Denahi.

-¿Qué le hiciste?-preguntó.

Pero Ojos Azules se interpuso.

-Denahi no tiene la culpa de nada, justo después de que el comenzará su prueba yo lo seguí al sendero por voluntad propia-admitió.

-¿Pero porque hiciste eso?-preguntó incrédulo Ash.

-Creí que Denahi haría trampa o algo por el estilo… pero me equivoque, Denahi es un lobo honesto y muy sabio, salvo mi vida dos veces allá atrás.

Ash miro a Ojos Azules y luego a Denahi.

-¿En serio le salvaste la vida?

Denahi asintió levemente la cabeza.

-No es por presumir pero… Pues sí.

Ash abrió mucho los ojos, luego se acercó a Denahi e hizo una reverencia.

-Gracias por salvar a mi mejor amigo Denahi.

Denahi hizo una reverencia también.

-No hay nada porque agradecerme.

-Estoy realmente sorprendido-dijo el Gran Jefe del Oeste acercándose-No solo completaste la prueba sin un rasguño Denahi, sino que trajiste de vuelta con vida a un miembro importante de mi armada, y el sucesor del Jefe del Sur, y creo que lo has hecho cambiar de opinión sobre ti; de verdad podría usar a un lobo con tus cualidades en mi manada, serías un gran miembro.

-Gracias por su generosa oferta Gran Jefe-Denahi-Pero ahora necesito que el ataque a la aldea de los humanos sea cancelado.

-Cierto, yo prometí que si tu cumplías con el sendero el ataque ya no sería efectuado, y soy un lobo de palabra. Gran Hermano del Norte, el ataque queda cancelado, infórmale a las tropas.

El Gran Jefe del Norte asintió con la cabeza, Denahi debería sentirse feliz, el ataque ya no se llevaría a cabo y además parecía haberse ganado la confianza de Ojos Azules y Ash, pero había algo que aún no lo hacía sentirse del todo bien…

Los lobos seguían sin confiar en los humanos, y Denahi quería cambiar esto, quería hacerles ver a los jefes que se podía confiar en su clan y así evitar esta clase de conflictos en el futuro.

-Grandes Jefes, si me permiten quiero ofrecer un trato de paz entre nosotros los lobos y los humanos.

Los Grandes Jefes lo miraron sorprendidos.

-Así es-continuo Denahi-Creo que lo mejor sería hacer esto para que los pueblos no estén nunca en guerra en el futuro.

-Denahi… los humanos son impredecibles, no podemos confiar en ellos.

-Estoy seguro que en unos de ellos-aseguró Denahi-Por favor déjeme mostrarles.

-¿Pero cómo?

-Hablando con el Jefe de los humanos en su aldea, ya sé que suena como una locura pero créanme que todo saldrá bien si lo intentamos, estoy seguro.

Los Grandes Jefes intercambiaron miradas confusas, luego tomaron una decisión.

.

Tanana estaba en la entrada de la aldea, el maleficio había sido retirado pero la amenaza de los lobos aún estaba presente y para colmo de males no tenía ni idea de donde estaba Denahi, Tanana sentía gran preocupación por su aprendiz y además podía sentir la preocupación de Sitka por su hermano, del cual no tenían noticias aún.

Sin embargo todo esto cambio cuando Tanana vio que un lobo estaba corriendo en dirección a la entrada de la aldea, rápidamente Tanana vio que era Denahi, levantó su mano para indicarle a los arqueros colocados en las torres de vigilancia que no atacarán, el lobo se detuvo cuando estuvo enfrente de Tanana.

-¡Denahi, has vuelto!-dijo alegremente.

El lobo ladró y luego comenzó a saltar ansioso.

-Cálmate-dijo ella sonriendo-Normalmente no eres así de imperativo, ¿qué pasa?

Denahi comenzó a trazar dibujos en el suelo con su garra, en él había dos grandes lobos y toda una manada detrás.

-Los Jefes-dijo Tanana.

Denahi asintió con la cabeza y luego la señalo.

-¿Yo?-preguntó Tanana.

Denahi asintió y luego señalo otra vez a los lobos y luego a Tanana, entonces ella lo entendió.

-Los Jefes Lobos vienen conmigo.

Denahi asintió con la cabeza, luego señalo a su alrededor, luego a los lobos y después al bosque que rodeaba la aldea; Tanana razono las palabas (si así podía decírsele) de Denahi y luego hablo.

-¿Los lobos vendrán a la aldea, y después se retiraran de vuelta al bosque?

Denahi nuevamente asintió con la cabeza, luego apunto con la cabeza a todos los miembros que se habían reunido alrededor, Tanana lo comprendió al instante.

-Entonces todos deben estar en calma cuando los Jefes lleguen, para que vean que no hay razón por la cual pelear.

Denahi le dijo que si y Tanana sonrió.

-Muy bien Denahi, has encontrado una manera pacífica de resolver el conflicto, ¡Bien hecho!

Denahi sonrió y aulló, después se echó a correr de nuevo hacia el bosque, Tanana se volvió hacia los miembros de su aldea.

-Prepárense, vamos a tener invitados.

Koda POV: Ya casi llegamos a la aldea, estamos realmente muy cerca y aún no hemos visto a un solo lobo, creo que esa es una buena señal.

Emily se me acerca y camina a mi lado.

-Hola-dice-Fue muy valiente eso de enfrentarte al tigre solo, y ahora volver a una aldea de humanos para enfrentar a todos los lobos del bosque.

-No es que sea valiente Emily-le digo-Pero no puedo dejar que mis hermanos enfrenten esto solos.

-Pues creo que aun así es muy valiente de tu parte, y además no es un acto egoísta, eso lo hace mejor.

Yo le sonrió, es agradable saber que mi compañera tiene una buena imagen de mí.

-Tú también eres una buena osa Emily, y una grandiosa amiga, no me abandonaste después de que te dijera toda la verdad… Muchos hubieran echado a correr después de oír mi historia.

Ella se ríe ligeramente.

-Bueno… para ser honesta si creí que estabas un poco loco… pero tú y Bucky han sido lo mejor que me ha pasado últimamente, además no puedo desperdiciar a mis amigos, ¿verdad?

Yo le doy una sincera sonrisa, pobre Emily después de pasar tanto tiempo sola de seguro nuestra compañía le vino bien, me alegro de haberla podido ayudar.

-Oigan chicos… ¿sigo aquí saben?-dice Bucky que se quedó atrás de nosotros.

Nos reímos y lo esperamos, una vez que nos alcanza caminamos los tres en línea recta, ahora sé que todo va a estar bien, tengo a mis amigos y muy pronto estaré con mis hermanos, no hay manera en que las cosas puedan salir mal, estoy seguro.

Al menos hasta que escucho un grito que proviene de la dirección de la aldea.

-¿Qué fue eso?-pregunta Emily-¿Llegamos tarde?

No, no, no, no pudimos haber llegado tarde…

-¡Rápido vamos!-grito y los tres corremos hacia la aldea.

¡No se preocupen ahí voy!

Normal POV, algunos momentos antes:

Denahi iba al frente y detrás suyo estaban los Grandes Jefes, algo preocupados pero con la frente en alto y el pecho salido, demostrando confianza y seguridad.

Mientras tanto Denahi tenía plena confianza en que los Jefes estarían a gusto en la aldea, y con algo de suerte los dos clanes estarían en paz y se evitaría que un horrible incidente como aquel volviera a pasar.

Lo que pasaba era que Denahi no contaba con un invitado no deseado…

Todo marchaba bien cuando los tres lobos cruzaron la entrada a la aldea, los humanos se habían reunido alrededor de sus tiendas sin sus armas para demostrarles a los lobos que no había nada que temer, sin embargo los hombres estaban alertas por si cualquier cosa llegará a pasar, las mujeres tenían bien vigilados a sus hijos que estaban emocionados al ver a los lobos, ellos pensaban que simplemente eran otra raza de perros con los que jugar; y hablando de eso, los perros guardianes estaban junto a los hombres, listos para protegerles.

-¿Puedes creerlo?-le preguntó El Gran Jefe del Norte-¿Viviendo con humanos?

-Parecen bien alimentados y fuertes-señalo el Gran Jefe del Oeste-Los humanos cuidan bien de ellos.

-Aún así no cambia mucho mi opinión sobre ellos, mira este lugar, es de locos, ¿para qué necesitan todas esas… cuevas delgadas? ¿Y porque se visten con la piel de otros?

-Sabes que los Grandes Espíritus privaron a los humanos de un pelaje para protegerlos del frio.

-Sí, y tampoco les dieron dientes, ni garras afiladas para cazar.

-Pero les dieron algo más letal hermano, la capacidad para hacer otro tipo de armas, y una inteligencia nada despreciable.

-Aún así creo que este lugar esta de locos-El Gran Jefe del Norte reparo en los restos de una fogata-Mira, la bestia que muerde caliente… o lo que quedo de una de ellas.

-Para mí es mejor, mientras no llegue al bosque estoy feliz.

Mientras los Grandes Jefes estaban viendo alrededor, las tiendas, los juguetes de los niños, los restos de fogatas, los tótems grandes de madera y las ofrendas.

-Todo está hecho con cosas que los Grandes Espíritus les dan-Gran Jefe del Norte.

-Así es hermano, pero recuerda que nuestras manadas también dependen de la generosidad de los Grandes Espíritus, nosotros nos alimentamos de la carne de otros animales, y luego cuando morimos nuestra alma se va a unirse a las luces del cielo, y nuestros cuerpos se quedan en la tierra para convertirse en plantas, que los animales que cazamos comen.. todo es un ciclo hermano.

-Yo no veo que los humanos aporten nada al bosque, pero debo admitir que deben ser creativos para hacer todo esto… No aprender de su cultura sería un… desperdicio.

-Recuerda que estamos aquí por un tratado de paz, no para ver, pero… tu idea no me parece tan descabellada, pero recuerda que aún no podemos confiar en ellos, no bajes la guardia.

-No lo haré.

Finalmente llegaron a la tienda de Tanana, quien los recibió con una sonrisa y una reverencia.

-Mira, ella debe ser la Gran Jefa de esta aldea-dijo El Gran Jefe del Norte-Al parecer también con los humanos mientras más viejos más sabios.

-No me sorprende-dijo el Gran Jefe del Oeste, ambos Jefes hicieron una reverencia y luego Tanana comenzó hablar.

-Bienvenidos Grandes Jefes-dijo.

-No importa lo que digamos, ella no nos entenderá-dijo el jefe del Norte.

-Tal vez, pero nosotros si a ella, así que escuchemos.

-He sabido que ha habido un malentendido entre nuestros clanes, sé que piensan que los humanos hemos arremetido contra ustedes, pero les aseguro que no es así para nada, verán, tengo una explicación y está justo aquí.

Tanana abrió su tienda y dejo que los Grandes Jefes vieran a la Bruja, que seguía estando amarrada, la Bruja vio a los Grandes Jefes y sonrió, luego su boca se hizo para adelante y se convirtió en un hocico, las orejas se le hicieron puntiagudas y sus manos y pies se hicieron patas, su piel quedó cubierta por un pelaje gris y le salió una cola, era una loba.

Los Grandes Jefes retrocedieron sorprendidos, pues la reconocieron como la loba que les había advertido sobre los humanos.

-¿No me recuerdan? ¡Fui yo quien mató a todas esas manadas y luego envenene sus mentes para que atacarán esta aldea!

Luego regreso a la normalidad y sonrió.

-No puede ser, hemos sido engañados-dijo El Gran Jefe del Norte.

-Sí, pero eso se acabó-dijo el Gran Jefe del Oeste-Como torpemente has revelado tu identidad, y has admitido la culpa, nadie estará de tu lado ahora, el ataque no se efectuara y tú serás castigada.

Los Grandes Jefes hicieron una reverencia frente a Tanana, pidiendo perdón por todo lo que había pasado, la vieja shaman solo sonrió.

-Está bien, no hay ningún problema.

-Hermano del Norte, hay que avisarles a las tropas.

-Sí, las manadas deben saber quiénes son nuestros enemigos, y hay que decirle a nuestro hermano del Sur que es seguro volver.

-¿Lo ves?-le preguntó Denahi a la Bruja sonriendo-Tu plan se viene abajo, todo lo que hiciste está cayendo, estás sola y no ganarás.

La Bruja se rio.

-Humano o lobo, eres igual de estúpido, ¿No creerías que dejaría todo a la suerte verdad?

Antes de que Denahi pudiera pensar a que se refería la Bruja, se escuchó un grito detrás suyo y todos se dieron la vuelta…

Había tiendas viniéndose abajo, las personas volaban por todas partes y había gritos, los perros estaban ladrando pero eran rápidamente callados, las mujeres corrían asustadas con los niños en los brazos.

-¿Qué está pasando?-preguntó el Gran Jefe del Norte poniéndose en posición de lucha-¡Denahi!

-¡No lo sé! Pero no puede ser nada bueno.

Una hilera de hombres armados se colocó al frente de ellos pero todos volaron por los aires, luego pudieron ver bien al atacante…

-Oh no-dijo Denahi.

-¿Un oso?-preguntó el Gran Jefe del Norte sorprendido, sabía que los osos eran la criatura más poderosa del bosque, pero nunca antes había visto algo como eso…

-No Gran Jefe, no es un oso, es un demonio-se volteó para ver a Tanana, que estaba detrás de él y con la cabeza le indico su tienda.

Tanana asintió con la cabeza y entro en su tienda, luego echo un hechizo de protección para que el oso no entrara y se llevara a la Bruja.

-Pero mira que tenemos aquí-dijo el Oso del Odio moviendo la cabeza hacia los lados y sonriendo-¿Así que seguiste el consejo de tu hermanito eh?

Denahi ladró y le enseño los dientes, se le unieron los Grandes Jefes, cada uno colocándose al lado de él.

-Váyanse Grandes Jefes, yo lo detendré.

-Denahi, me ofendes al decir que me retiré de una pelea.

-Pero su manada lo necesita Jefe del Oeste.

-¿Qué clase de Jefe sería si dejara a un amigo solo en una pelea? No Denahi, pelearé a tu lado.

-Y yo también-añadió el Gran Jefe del Norte.

Denahi los vio ambos.

-Será un honor pelear a su lado.

-Ah pero que lindo-se mofo el Oso del Odio-Pero acabaré con ustedes, al igual que hice con ese estúpido oso del amor.

Las palabras fueron como una apuñalada para el corazón de Denahi.

-¿Qué fue lo que dijiste?-preguntó asustado.

El Oso sonrió.

-Digamos que me lo encontré en el bosque… de hecho le debo esto-con su pata señalo el colmillo superior que se le había caído en la pelea con Kenai-Y esto.

En la cara el Oso del Odio tenía la marca del golpe de Kenai, Denahi sonrió al ver que su hermanito le había dado lucha a ese demonio.

-Pero… digamos que no fue lo suficientemente fuerte…

Con su boca le lanzó el tótem de Kenai que aterrizo a las patas de Denahi, Denahi lo vio con los ojos bien abiertos… El tótem tenía marcas de garra por todas partes, una oreja se le había caído y un ojo estaba desaparecido.

-Creo que el amor no es tan fuerte después de todo.

El Oso comenzó a reírse mientras que Denahi se desmorono frente al tótem, las lágrimas comenzaron a llenarle los ojos y cayeron encima del tótem…

"Kenai… no"

-¿Denahi que pasa?-le preguntó uno de los Jefes pero Denahi no estaba prestando atención, miro hacia el frente y con ojos llenos de odio le dijo al oso.

-¡Tu!

Ladró y se lanzó contra el oso, dio un salta y saco las garras, listo para atacar, pero Denahi no sabía era que su odio alimentaba al Oso del Odio, era justamente lo que quería.

Antes de que Denahi pudiera aterrizar sobre el Oso, este lo derribo con un poderoso zarpazo que lo mando a volar contra una tienda.

-¡Ja, creo que durarás menos que tu hermano, lobo!

-Muy bien esto se acaba-dijo el Gran Jefe del Norte, él y su hermano corrieron hacia el Oso.

Este los vio y trato de derribarlos, pero los Jefes fueron más rápidos y esquivaron el golpe, luego el Jefe del Oeste subió por la espalda del Oso y cuando llego a los hombros comenzó a morderlo, el Oso rugió y trato de quitárselo de encima, pero no podía porque sus brazos eran muy cortos.

El Gran Jefe del Norte le ladraba, el oso trato de darle un golpe pero el Gran Jefe lo esquivo y le araño la cara, El Oso rugió y el Gran Jefe del Oeste se bajó de su espalda, los dos ladraron y El Oso respondió con un rugido aún más feroz.

Pero en eso Denahi regresó a la batalla y saltó al cuello del Oso, con sus dientes lo sujetó y con sus garras rasgó el cuello, que atravesó el pelaje y llego a la piel del Oso.

"¡Por Kenai!" pensaba Denahi.

Los Grandes Jefe aprovecharon la oportunidad y derribaron al Oso en el suelo, luego comenzaron a morderlo y arañarlo en todas partes, Denahi se le unió y el Oso gritaba de dolor.

Pero con un solo golpe con su brazo basto para derribar a los tres lobos en el suelo, antes de que el Jefe del Norte pudiera levantarse, El Oso lo tomo del cuello con su mandíbulas y lo arrojo por los aires, luego comenzó a penetrar la piel del Gran Jefe del Oeste con sus garras, el pobre lobo aullaba de dolor, Denahi trató de levantarse pero estaba débil, los golpes del Oso del Odio equivalían a veinte golpes de veinte hombres fuertes.

-De… déjalo en paz.

El Oso miro a Denahi sonriendo, sus garras estaban manchadas con la sangre del Jefe del Oeste, el pobre lobo estaba tirado en el suelo, estaba totalmente cubierto en sangre y agonizaba, con trabajos respiraba.

El Oso camino hasta Denahi y puso sus garras encima de su cabeza, luego lentamente la movió hasta su estómago, y con una sola garra dibujo una línea irregular en el cuerpo de Denahi, él quería aullar de dolor pero se aguantó.

Vio que Tanana quería salir de su tienda pero el negó con la cabeza, no tenía caso, el Oso los mataría a ambos.

El Oso prosiguió a cortarle la mejilla a Denahi, y luego le puso su pata sobre la cabeza y comenzó a apretarla contra el suelo, Denahi cerró los ojos e imploro porque esa tortura terminará.

-¡Me atacaste por odio, y eso me hizo más fuerte, así que te lo agradezco, como muestra de mi agradecimiento… déjame reunirte con tu hermano!

El Oso se preparó para dar el golpe final, alzó su pata en alto, mostrando las garras, Denahi dio una rápida oración a los Grandes Espíritus, y pido disculpas por haberle fallado a sus hermanos.

"Lo siento… espero que… al menos mi sacrificio no sea en vano…"

Pero antes de que la garra cayera sobre el pobre lobo, una bola de pelos café obscura derribo al Oso y lo alejó de Denahi, mientras el Oso se preguntaba qué había pasado, recibió un golpe el cara y luego otro en el pecho que lo mandó al suelo.

-¡Aléjate de él!-gritó Koda enseñándole los dientes al Oso-¡He dicho que te alejes de él!

Sin darle cuartel al Oso del Odio, Koda le lanzaba golpes a diestra y siniestra, sus garras se mancharon con la sangre del Oso, mientras tanto, Denahi intentaba levantarse pero no podía, hasta que sintió como era levantado del suelo.

-¿Quién?-preguntó.

-Hola, soy Bucky, soy un amigo de Koda y estoy aquí para ayudarte-le dijo-Debemos llevarte a un lugar seguro.

Mientras tanto, El Oso del Odio se había recuperado y estaba dando vueltas alrededor de Koda.

-¡Estúpido oso, tu solo no puedes conmigo!

-¿Quien dijo que estaba solo? ¡EMILY AHORA!

De la nada Emily apareció y tomo al Oso por el cuello, sus colmillos se clavaron en el cuello del Oso y luego Emily lanzó al oso contra los restos de una fogata, la cara se le quemo y se levantó lo más rápido que pudo.

-Oh, espera un momento por favor-le dijo Bucky a Denahi, dejándolo en el suelo, luego le dio un último zarpazo al Oso que lo hizo dar vueltas y finalmente cayo contra una tienda.

-Te lo dije-Koda-No estoy solo.

Los tres osos se pusieron en frente del Oso del Odio, dejándole claro que iban a pelear con todas sus fuerzas.

-Tu si-sentenció Koda.

El Oso del Odio se puso en cuatro patas y los miro furioso, iba a atacar cuando escucho pisadas, muchas… eran las manadas de lobos, estaban entrando a la aldea.

-Ya nos veremos en otra ocasión-sentencio, luego se echó a correr hacia el bosque.

-¡Si, mejor corre!-le gritó Bucky.

Koda se dio la vuelta y vio que Denahi estaba en el suelo, corrió hacia él y se puso de cuclillas cuando estuvo a su lado.

-Denahi-dijo.

El lobo abrió ligeramente los ojos y lo vio… era su hermanito oso, reconocería esos ojos donde fuera, a su mente vinieron montones de recuerdos, el día que él y Koda habían pasado juntos para conocerse mejor, el día en que le enseño a pescar como humano, cuando juntos le jugaron una broma a Kenai, o cuando hicieron su primera red juntos, Denahi recordó todos los buenos ratos pasados con su hermano oso.

-Hola Koda-dijo Denahi sonriendo-¿Qué… qué haces aquí?

-¿Cómo qué que hago aquí? No podría dejarlos solos… lamento haberlos abandonado pero… creí que sin mí no habría más problemas…

-Bueno, creo que te equivocaste hermanito-dice sonriendo Denahi.

Koda sonríe mientras las lágrimas comienzan a resbalársele por los ojos.

-Prométeme que jamás volverás a abandonarnos Koda-dice Denahi-No quiero perder a mi hermano.

-Jamás volveré a huir Denahi, y jamás vas a perderme, siempre estaremos juntos.

Denahi sonríe.

-Si no me hubieran dado una paliza… te daría el abrazo más grande del mundo hermanito.

Los dos hermanos rieron, pero después el rostro de Koda se ensombreció al ver el cuerpo herido de Denahi.

-No te preocupes-lo tranquilizo su hermano mayor-Viviré, esto aún no ha acabado.

Koda iba a añadir algo cuando escucho una voz familiar detrás de él, era Tanana, Koda se dio la vuelta pero su sonrisa desapareció al ver el cuerpo del Gran Jefe del Oeste ensangrentado en el suelo.

-Oh no.

-¿Vivirá?-pregunto Emily.

-No lo sé-Bucky-Se ve muy mal.

Tanana lo estaba revisando.

-Podemos salvarlo, pero si lo atendemos ahora.

Fue a su tienda y regresó con todo tipo de cosas en sus brazos, plantas medicinales, botes de agua y toallas, se puso de cuclillas junto al jefe y comenzó por limpiarle las heridas, luego comenzó a poner las plantas y hierbas en un plato de madera y después las molió, coloco el brebaje sobre las heridas del Jefe, este se aguantó las ganas de aullar de dolor.

-Tranquilo-dijo Tanana poniendo una mano sobre su cabeza-Todo estará bien, sé que duele pero esto te hará sentir mejor, y ayudará a las heridas a cicatrizar.

Mientras tanto, El Gran Jefe del Norte regresó a la escena, al igual que su hermano del Oeste estaba malherido, vio a los tres osos y sonrió.

-Más osos…

Se desplomo en el suelo y Bucky y Emily fueron en su ayuda.

-Denahi-Koda-¿Qué está pasando? Los lobos… no iban a atacar la aldea.

-Iban, pero yo los convencí de que no lo hicieran… pero no pude evitar que El Oso del Odio…

-¿Oso del Odio? Denahi, ¿de que estas hablando? ¿Dónde están Kenai y Sitka?

En ese momento, las manadas de lobos llegaron, comandadas por Ojos Azules y Ash, quiénes al ver lo ocurrido corrieron al lado de los Grandes Jefes.

-¿Qué les paso?-preguntó Ojos Azules.

-¡Padre, padre!-gritó Ash a su padre, quien estaba inconsciente en el suelo-¡Padre!

Luego miro furioso a Denahi.

-¡¿Qué fue lo que hiciste?!

-Ash espera-intervino Ojos Azules, señalando las marcas en el cuerpo del Gran Jefe del Oeste-Mira, esa no es la marca de un lobo, o de un arma humana, son de osos y mira el cuerpo de Denahi.

Ash vio a Denahi y vio que también tenía las marcas del oso.

-No fue Denahi ni los humanos-Ojos Azules-¡Fueron ellos!

Con su pata apuntó al trio de osos, quiénes intercambiaron miradas preocupadas.

-¿Nosotros?-preguntó Bucky.

-No-Koda, Denahi puso una mano en su hombro.

-Ve con ellos.

Koda asintió con la cabeza y se unió a sus amigos.

-Nosotros no le hicimos daño a estos lobos-dijo Koda.

-¡Sí! Cuando llegamos ya estaban así-Emily.

Un gruñido por parte de toda la manada le respondió.

-Emily creo que esa no es la mejor manera de hablarles-le susurró Bucky.

-Ahora no Bucky, creo que estamos metidos en un buen apuro-Koda.

Ojos Azules camino hasta Denahi y lo ayudo a ponerse de pie.

-Las marcas en el cuerpo de Denahi muestran que el ayudo a los Jefes en la pelea, ¡Yo digo que Denahi es uno de los nuestros al defender a nuestros Jefes!

Los lobos aullaron en aprobación y luego miraron a los osos.

-En cuanto a estos rufianes-gruño Ojos Azules-¡Hay que hacerlos pagar!

Ash miro furioso a los tres osos.

-¡Hay que hacerlos sufrir!-gruño.

-Esperen, dejen que nos expliquemos-dijo Koda-No lo entienden, nosotros no somos el enemigo.

-¡Denahi, al ser el que defendió a nuestros líderes, tendrás el honor de decidir, junto Ash y a mí, el castigo de estos criminales!-sentenció Ojos Azules.

Koda vio a Denahi preocupado, mientras que Denahi vio a Ojos Azules y después a Koda.

"No, o sacrifico la confianza que los lobos me tienen y arriesgo a toda la aldea, o pongo en peligro la vida de mi propio hermano…"

-Bien Denahi. ¿Qué decides?-preguntó Ojos Azules.