Después de conocer la noticia del nuevo bebé, la familia disfruto más que nunca sus vacaciones en la Riviera Maya.
Dianna estuvo muy protectora con la morena, diciéndole que los 3 primeros meses eran los más importantes, la morena le tenía bastante paciencia a su esposa.
Dianna llevaba cargando a la pequeña que había se había quedado dormida durante la cena después de un día largo entre la playa y la alberca.
-No puedo creer que ya se nos acabaron las vacaciones- suspiro Dianna dejando a su pequeña sobre la cama
Lea miraba a su esposa en ese vestido rojo que le quedaba exquisito sobre su cuerpo
-¿Te parece organizar una cena para contarles a nuestra familia?- preguntó acomodando a su pequeña con almohadas alrededor para evitar que se cayera - ¿amor?- preguntó buscando a su esposa por su silencio
Se encontró con la mirada dilatada de la morena, que la veía llena de lujuria. Se pasaba la lengua entre sus labios.
-Lea- llamo su atención acercándose a ella
Lea levanto la mirada hasta encontrar los ojos de color de su esposa
-Podemos hacer lo que quieras, amor- se acercó pasando sus brazos por la cintura de la rubia
Dianna no pudo evitar sonreír, estaba muy enamorada de la morena después de tantos años.
-¿Quieres salir a jugar cartas? Es temprano aún- propuso acariciando la nuca de la morena
Lea negó y cerró el espacio entre sus labios. Fue un beso voraz
-No sé si son las hormonas pero estoy muy muy pero muy cachonda- bajo dándole un apretón en sus glúteos
-Espera...- susurro aguantando el gemido- está Maya...-
-Podemos hacerlo en el baño, en silencio...joder...eso me pone más cachonda- susurro con la voz ronca
Dianna asintió, mirando a su pequeña para asegurarse que no hubiera ningún peligro.
Ambas se encontraban desnudas bajo el chorro de agua. Ambas ya habían tenido un gran orgasmo.
-Podría pasarme toda la noche haciéndote el amor- dijo la morena besando su cuello
-Tenemos que ser responsables- gimió ante una mordida- nuestra hija está afuera-
-Y nuestro pequeño adentro- dijo con una sonrisa mirando su abdomen
-¿Piensas que será niño?- preguntó curiosa la rubia
-Sí, no sé cómo explicarlo...simplemente lo sé- dijo antes de volver a besarla
Se encontraban en la primera cita de control para saber cómo estaba el bebe, era la primera vez que lo verían
Lea estaba acostada sobre la camilla. El médico le estaba hablando pero no prestaba atención, estaba muy nerviosa por conocer a su bebé.
Dianna se colocó a su lado cuando el médico levanto su camisa para aplicar el gel.
Lea tomó la mano de su esposa, que la miro y le regalo una sonrisa.
-Bien, chicas...es hora que ver por primera vez a su bebé- dijo entusiasmado el médico
Pasó el ecosonograma por el plano abdomen de la morena.
-Mmm...- dijo para sí mismo el médico mirando la pantalla moviendo el aparato en diferentes direcciones - esto no es lo que esperaba...-
3 años después…
Lea suspiro con paciencia mirando el terrible tráfico en la ciudad camino al aeropuerto. Estaba más que segura que su esposa la mataría.
La noche anterior habían discutido debido a eso, la morena le juró que llegaría con más que tiempo de sobra al aeropuerto para ayudarla con sus hijos, mientras la rubia decía que le pidiera a alguien que la cubriera en su última clase para irse juntas pero no.
Ahora miraba impaciente su reloj y los mensajes de su esposa que no se atrevía a contestar.
-Estoy muerta…muy muerta…- susurro derrotada tapándose el rostro.
Dianna miraba cada segundo su celular para saber si su esposa se dignaba a contestarle.
No estaba preocupada por no tener respuesta, pues sabía que no la tenía por el temor de la morena y ella molesta se estaba saboreando el "Te lo dije".
-Mamá, tengo hambre- dijo Maya sentada a su lado
-Te comparé un gran emparedado cuando subamos al avión – acaricio su cabeza
-¿El viaje es largo? – preguntó aburrida
Llevaban cerca de 2 horas en la sala de espera. Quizás era mucho tiempo pero a la rubia siempre le gusto llegar con tiempo de sobra y no en tiempo límite como a su esposa.
-No, ¿recuerdas cuando fuimos a sorprender a mamá? – la pequeña asintió – pues es el mismo viaje, seguro te duermes un ratito y se te hará muy corto – le sonrió a su hija mayor
-Pero primero comeré – frunció el ceño tocando su estomago
-Mamá, ya se acabó – la pequeña que estaba a su otro lado llamo su atención
-¿Tan rápido se acabó la película? – se sorprendió tomando la Tablet para colocarle otra a su hija menor, Lucy.
Lucy, era una pequeña rubia con los ojos verdes y pecas sobre sus pómulos.
-Llevamos toda la vida aquí – dramatizo Maya, era un rasgo heredado de la morena
-No exageres, para que se te pase más rápido el tiempo mira la película con tu hermana –
Dianna cambió de lugar con su hija para que ambas vieran la película.
Lea llegó corriendo a documentar para su vuelo, por suerte no traía maleta con ella, lo cual aceleró su proceso.
Al llegar a la sala de abordar no tuvo ningún problema en encontrar a su familia. Dos pequeñas niñas mirando una película a lado de una sexy rubia con ganas de matar a alguien.
Respiro profundo para tomar valor y acercarse a ellas.
-Hola – dijo animada con una sonrisa
Dianna levanto la mirada y antes de que hablará, la morena ya tenía sus labios sobre los de ella
-Hola, amor de mi vida – susurró al separarse
-El beso no hará que se me quite el enojo – dijo cruzada de brazos
-Lo que tengo planeado hacer no lo puedo hacer aquí – dijo sobre su oído coqueta
Dianna trato de no sonreír
Lea saludo a sus pequeñas que poca atención le pusieron por la película
-Oye…- se sentó a lado de la rubia – creo que se te perdió uno – señalo a sus pequeñas
Dianna la miró más enojada, en ese momento se arrepintió
-¿Tú crees? – dijo sarcástica, la morena asintió levemente – Si hubieras llegado con nosotros, sabrías donde esta -
La curiosidad llegó al cuerpo de la morena pero aún tenía muchas ganas de vivir por lo que prefiero quedarse callada.
A los pocos minutos la morena visualizo a Isabella acercándose a ellas con un pequeño de la mano
-Siento tardarme, había demasiada gente – se disculpo
-No hay problema, muchas gracias por llevarlo – contesto la rubia
-Hola Noah – saludo feliz la morena, el pequeño la saludo con una sonrisa
Dianna y el pequeño entablaban una secreta plática porque no alcanzaba a escuchar nada
Isabella saludo a su cuñada y se sentó a su lado
-¿A dónde fueron? – le pregunto a su cuñada
-Noah quería ir al baño, y como yo ya iba pues fuimos juntos – contesto regresando a su celular
Su duda estaba resuelta. Miró a los 3 pequeños que miraban la película en la Tablet y no pudo evitar sonreír.
El avión comenzó a despegar. Del lado derecho se encontraba Noah, Dianna y Lucy, y del izquierdo Isabella, Maya y Lea.
-Mami, me pides algo de comer – le pidió
-Claro, ahora que se acerque la aeromoza pides lo que quieras, cariño – beso la mejilla de su hija
-Mami…¿voy a tener otro hermanito? – pregunto por lo bajo
-¿Por qué dices eso? – pregunto curiosa
Ella ni Dianna habían hablado de tener más hijos
-Porque la última vez que fuimos a ese lugar me dijeron que iba a tener un hermanito y…salieron 2…si me dicen que voy a tener otro pueden salir 3 – dijo angustiada
Lea e Isabella no pudieron ocultar la carcajada
-Nada de eso, vamos a celebrar el aniversario de los abuelos…no más hermanitos…además tu dijiste que serían dos – le hizo cosquillas a su pequeña
-Yo lo provoque – dijo la pequeña entre risas
La familia Agron-Safarti ya se encontraba en su habitación, reservaron una Suite Junior para que los 5 estuvieran cómodos. Una cama King size y un sofá cama.
Después de una discusión donde Dianna peleaba como niña pequeña por dormir en la cama
-¿Por qué ellos se tienen que quedar con en la cama? – pregunto la rubia mirando a su esposa
-Porque ellos son 3, nosotros somos 2…- contesto paciente guardando las cosas para ir a la playa
-Pero somos las madres, los mandamos…- protesto con obviedad
-Amor, ¿quieres mandarlos a dormir en el sofá cama? – pregunto la morena señalándolos
Los tres se encontraban en fila india con sus mochilas listos para ir a la alberca esperando a sus mamás.
Dianna suspiró mirando a sus pequeños, podría sacrificar unos días en el sofá cama por esos pequeños.
-Vamos a la playa – dijo resignada ganándose un beso por parte de su mujer
Isabella jugaba con Maya y Noah en la arena construyendo castillos, mientras la pequeña Lucy se encontraba dormida en un camastro a lado de sus madres.
Lea estaba recargada sobre el pecho de la rubia, que le dejaba sutiles caricias sobre sus costados y brazos.
Una Camila embarazadísima estaba junto a su esposo, Jason.
-Estas enorme – le dijo a su amiga, que se acarició su vientre
-Ya se…me siento una sandía… -
-La sandía más hermosa – dijo Jason dejándole un beso sobre sus labios – le pueden platicar un poco como es el parto…no ha podido dormir en los últimos días –
-Pues…es un jodido dolor, que piensas que vas a morir pero en cuanto escuchas el llanto, todo el dolor se va….pero el parto no es lo más difícil… - le conto Dianna
-Lo difícil es cuando sales del hospital y ya no tienes ayuda…ahora con los mellizos nos volvimos locas, casi casi invito a vivir con nosotras a nuestras madres – recordó
-Había veces donde lloraban los tres – recordó divertida – Lea con un bebé en cada teta, yo con Maya consolándola –
-Y nada de sexo…- suspiro la morena – eso es lo más jodido, yo sufrí cuando Di le daba pecho a Maya…eran tan grandes – hizo la seña con sus manos – y todo eso era para mi hija – negó
Dianna consoló a su esposa, Camila soltó una carcajada, Jason miró a sus sobrinos
-¿Y con los mellizos no sufriste? – le pregunto a su amiga
-Horrible, me dolían los pezones demasiado y no era por la boca de ella – señalo a Di que se puso colorada
-Podemos cambiar de tema, no quiero saber la vida sexual de mi hermana – protesto Jason con cara de asco
-La vida sexual saludable y muy satisfecha de tu hermana – dijo Lea para molestarlo
Por la noche la familia se encontraba en su habitación. Lea terminaba de bañar a pasársela a Di y que le colocará la pijama, mientras ella bañaba a los mellizos.
Noah, era igual a Lucy, la única diferencia eran las pecas que la pequeña tenia. En cuanto al carácter el pequeño era tranquilo, Lucy era más intrépida y siempre quería hacer lo mismo que su hermana mayor.
Lea siempre que bañaba a los mellizos se la pasaban jugando, tanto que la rubia tenía que ir a decirle que ya había pasado una hora.
-Mamá, mañana es la fiesta de los abuelos – dijo Maya feliz, la morena le había prometido que bailaría con ella.
-Si, por la noche, cariño – le termino de colocar el pijama – en la tarde tenemos que regresar para bañarnos y ponernos lindas – beso su mejilla
-Voy a jugar con mis primos – dijo brincando en la cama
-Nada de brincos…veamos que hay en la tele mientras salen –
Se acostó en la cama junto a su pequeña, que se acurruco con ella.
-¡Mamá! ¡Te necesitamos! – se escuchó el grito de su esposa después de un rato
Al llevar al baño la rubia se encontró con su esposa, ya mojada, tratando de colocarles las toallas a sus hijos.
-¿Están muy divertidos? – pregunto recargada en el marco de la puerta
Los pequeños gritaron felices, Noah corrió a sus brazos desnudo
-Se te escapo este pequeño – no le importó que la mojará
-No es justo, claramente son 2 contra 1- se quejó Lea con un mohín
Entre las dos le colocaron el pijama a los mellizos. Dianna les preparaba sus biberones mientras la morena los metía a la cama.
-Es hora de dormir pequeños – dijo suave
-Pero es muy temprano mami – se quejó Noah que estaba revolucionado
-Mañana es un gran día y tienen que descansar…es la fiestasy los tres van a bailar conmigo –
-Si, no dejaré que nadie baile contigo – dijo bastante serio Noah, era muy celoso con sus madres
-No te preocupes, cariño…estoy segura que mamá no dejará que alguien se acerque – dijo divertida
-¿Qué yo que hare? – le entrego a los mellizos sus leches
-Mami dice que tú la vas a cuidar para que nadie baile con ella – dijo Lucy
-Es correcto, mami solo bailará con nosotros – miro a su esposa
-No me puedo quejar – beso suave los labios de su esposa – Bien, es hora de dormir –
Les dieron el beso de buenas noches a sus pequeños y apagaron la luz del techo. Solo una pequeña pared separaba la habitación principal, donde dormían los niños, de la pequeña sala, donde dormirían ellas.
-¿Crees que tarden mucho en dormir?- pregunto la rubia sacando sus pijamas
-No creo, estuvieron de un lado para el otro…te apuesto que ya se durmieron….-
-¿Qué apuestas? – entro en el juego de su esposa
-Si ya están dormidos, te quiero…mañana en la noche, después de la fiesta solo para mí… - le guiño el ojo coqueta
-Vale, lo puedo hacer posible… yo quiero…- lo pensó un poco – durante una semana dormirás a los pequeños –
-Vamos, pensé que sería tu esclava sexual o algo así…me desilusionas – negó
-Discúlpame pero eso lo eres siempre – dijo arrogante - veamos quien gano –
Ambas se asomaron a la habitación, no había movimiento en la cama… Se acercaron silenciosas para verificar.
Lea hizo un pequeño baile de la victoria, Dianna salió de la habitación.
Al día siguiente se levantaron para desayunar, después regresaron a la habitación para prepararse para la alberca y playa.
La rubia colocó a toda su familia una gran cantidad de bloqueador. Al llegó el turno de su mujer
-Yo tampoco quiero parecer camaroncito – estiro los brazos para que le colocara la crema
-Te odio – dijo cerrando el bote de bloqueador
-¿Para mi no hay? – puso ojitos
-Con tu bronceado de revista, solo te estas burlando de mí – dijo muy digna
Lea la abrazo por la espalda para evitar que escapará
-No me burlo, me encanta tu piel – beso su cuello – recuerda que hoy tienes que cumplir con la apuesta, quiero recorrer todo tu cuerpo – le beso otro beso antes de decirles a sus hijos que era hora de ir a la playa.
La fiesta estaba siendo un éxito total, los mellizos estaban bailando junto a tus primos, después de que Lea los sacará a bailar porque ambos no se atrevían. Todo lo contrario con Maya que le encantaba bailar, no se lo tenías que pedir dos veces.
-¿Ya te dejaron agotada? – pregunto la rubia a su esposa que llegaba a sentarse
-¿Agotada? – bufo – esa serás tú en unas horas –
-Por Dios, recuerda que estoy aquí – se quejó Jason
-Lo siento, pensé que hablaba bajo – levanto los hombros para quitarle importancia
-Ya regreso, iré a hablar cosas de hombres – dijo levantándose para ir con un grupo de hombres que estaban cercas
-Me lo van a traumar – dijo divertida Camila
-Traumadas quedamos nosotras después de escucharlos el día de su boda – negó Lea
-No era mi culpa que ustedes pretendieran lo mismo que nosotros en el baño – se excusó Camila
-No quiero hablar de eso, aún me dan escalofríos – dijo dramática
Dianna golpeo su brazo suave para que dejará de hablar sobre ese tema
-¿Quién les cuidará a los pequeños? – pregunto Camila
Lea la había puesto al tanto en el bar de la piscina
-Pensé que se los dejarías a ellos – la morena miro a su esposa
-No, tus padres se ofrecieron…quieren hacer una pijamada –
-Solo espero que nos lo regresen completos - dijo divertida
-Hola cariño – su madre se sentó a su lado, haciendo que se asustará
-Mamá, tú me quieres matar del susto – dijo dramática, la rubia solo sonrió amaba cuando era de esa forma
-Fuiste la única, no es mi culpa que salieras como un chihuahua – se justificó – solo venía a verificar si nos quedaremos con los pequeños, tu padre y yo armamos un plan que estoy segura que les encantará –
-¿Por qué no eran así conmigo? – seguía el drama
-Claro que lo fuimos, tu padre cumplía todos tus caprichos…incluso los de Camila – la susodicha se sonrojo
-Claro que sí, Edith…ya tengo la maleta lista con sus cosas –
-Bien, era todo lo que necesitaba saber…espero otro nieto tan lindo como ellos – dijo haciendo que la pareja se sonrojara
La noche siguió su curso, las dos se encontraban bailando ridículamente junto a sus hijos hasta que una canción lenta interrumpió la diversión familiar.
Los pequeños vieron la oportunidad de hidratarse, los tres corrieron a su mesa por sus bebidas. Dianna tenía toda la intención de ir detrás de ellos pero la mano de su esposa sobre su muñeca lo impidió.
-Bailemos esta canción amor –
Aunque aún no le gustaba el baile a la rubia accedió al pedido de su mujer. Un baile lento con la morena era imposible de negar, además sabiendo lo que les esperaba más tarde pero algo para ir calentando sus cuerpos.
-Estoy esperando ansiosa esta noche – susurro sensual sobre el oído de la rubia
-Yo también, me hace recordar mi primera vez aquí…nuestra primera vez- no pudo evitar su sonrisa
-Doy gracias que te haya gustado…sino no tendríamos a nuestra hermosa familia –
-¿Tuviste dudas? – pregunto sorprendida
-Sí, no eras como las demás donde solo era sexo, todo carnal…desde que te vi algo dentro de mi cambio –
-Te amo – beso suavemente los labios de su esposa
Lento, ignorando todo a su alrededor, existiendo solo ellas.
-Tenemos que parar sino la noche comenzará antes – confeso tratando de regular su respiración
-No me molestaría nada – volvió a besarla lento
Solo hizo falta ese beso para que Lea se separará buscará a su madre para decirle que ya se irían. Le pidió su llave para ir por la maleta de sus pequeños y dejársela en su habitación, no quería interrupciones.
Dianna les dijo a sus hijos que se irían a dormir con sus abuelos, estuvieron más que felices y no tardaron en regresar a jugar con sus primos.
Lea llegó de nuevo a la fiesta solo para ir por su esposa para irse a su habitación.
Ambas estaban ansiosas por el tiempo a solas. Al llegar a la habitación lanzaron sus zapatos. Lea coloco contra la puerta a la rubia que gustosa aceptaba los besos en su cuello.
La mano de Lea bajo hasta su centro, levanto el vestido de la rubia hasta colar su mano dentro de su ropa interior.
-Dios – gimió la rubia al sentir los movimientos
-Estas muy mojada – susurro sobre su cuello
Dianna no se quedó atrás y también coló su mano dentro de la ropa interior de la morena.
Muchas veces la pasión les ganaba y terminaban haciéndolo con ropa, como en esta ocasión.
Los movimientos de ambas manos aumentaron, tanto que no tardaron en llegar al orgasmo, con segundo de diferencia.
-Dios, este es solo el primer orgasmo – dijo con la respiración acelerada la rubia
-Que bien me conoces – sonrió la morena
Lea comenzó a bajar por el cuerpo de la rubia hasta hincarse frente a ella. Dianna sabía lo que se venía, una gran sesión de sexo oral.
Lentamente comenzó a levantar el vestido rojo de la rubia, besaba sus muslos mientras bajaba de manera muy pero muy lenta su ropa interior de encaje…
Dianna cerró fuerte los ojos esperando la lengua de su mujer en su centro.
Lea se saboreó los labios al mirar el centro húmedo de su mujer, sin duda terminaría doblemente mojado.
Estaba por enterrar su lengua cuando alguien toco la puerta de la habitación.
-No contestes – dijo Lea dando el primer lengüetazo
-No me puedo concentrar, será rápido –
Lea a regañadientes se levantó, Dianna arreglo su vestido.
Al abrir la puerta se encontraron con el padre de Lea, cargando al pequeño Noah que sollozaba.
-Siento la interrupción pero Noah no se siente bien y quería venir con ustedes – se disculpo
Lea tomo al pequeño en brazos que escondió su rostro en el cuello de su madre
-Muchas gracias, Mark, no hay problema –
-Voy a regresar a mi habitación, cualquier cosa nos avisan –
Dianna se despidió de su suegro y fue con su esposa que tenía en su regazo al pequeño
-¿Qué pasa cariño? – pregunto la morena
-Me duele mucho mi pancita – se la toco le pequeño, volvió a esconder el rostro ahora en su pecho.
La rubia acariciaba la cabeza de su pequeño, de pronto le grito a la morena que llevará a Noah al baño.
En cuanto llego el pequeño saco todo lo que había comido durante el día.
Al terminar dejaron al pequeño sobre la cama, que inmediatamente se acurruco en las almohadas y se durmió
-Pobre Noah – dijo la rubia mirando a su pequeño
-Creo que tomaré una ducha muy muy helada –
La rubia no pudo evitar sonreír, su noche estaba arruinada pero ambas preferían que su pequeño se encontrará mejor antes de tener intimidad.
Antes de que entrará al baño, la morena abrazo por la espalda a su mujer.
-Incluso cuando la noche cambia, eso nunca nos cambiará a mí y a ti (Even when the night changes, It will never change me and you) – dejo un beso sobre la mejilla de su mujer
N/A: Aquí el final de la historia, muchas gracias a tod s los que comenzaron a leer y llegaron hasta el final.
Espero que sea de su agrado, siempre me cuesta mucho despedirme de las historias porque termino encariñada
Y como forma de agradecimiento haré dos capítulos extras pero me gustaría que ustedes me dijeran de que serian, que se quedaron con ganas de saber :D
Espero sus comentarios!
