Mientras que abajo se llevaba acabo la gran batalla entre las criaturas del bosque y el ejército de las tinieblas, arriba de la montaña la Bruja, Sangilak y el Oso del Odio veían como sus fuerzas eran superadas por las del bosque, aunque Kenai no podía ver que era lo que pasaba sabía que no era bueno para ninguno de sus enemigos por la expresión de sus rostros.
-¿Lo ven? No van a ganar-dijo Kenai victorioso.
Los tres se voltearon a verlo furiosos, la Bruja se acercó a él y tomo su cara entre sus manos.
-Eso puedes creer, pero mientras que tú estés aquí no habremos perdido.
Después de decir eso, la Bruja saco una pequeña bolsa de piel de venado, la abrió y vacío su contenido alrededor de Kenai formando un circulo de tierra, luego se sentó enfrente del oso y comenzó a recitar un hechizo, luego la tierra comenzó a evaporarse y el polvo comenzó a envolver a Kenai.
-Ahora Kisín reclamara tu alma oso, y una vez que te haya consumido, su sangre le dará la fuerza suficiente para regresar a este mundo y terminar con todo en él.
-¿Qué? ¡No!-grito Kenai, pero ya era demasiado tarde, el polvo se le estaba metiendo por la boca, rápidamente su cuerpo comenzó a arderlo por adentro y sus ojos se pusieron llorosos.
La nariz se le tapo y no pudo respirar.
-¿Qué me hiciste?-preguntó Kenai.
-Te presenté a tu destino-dijo la Bruja, sin embargo las palabras se esfumaron rápidamente, Kenai perdió la vista y todo fue oscuridad…
Kenai cayo inconsciente al suelo y la Bruja sonrió, luego se volteó a ver a Sangilak y al Oso del Odio.
-Los hermanos ya llegaron a la montaña, puedo sentirlos… No los dejen llegar hasta aquí, Kisín necesitara todo el tiempo posible para consumir su alma, hasta entonces, protéjanlo.
Los dos asintieron con la cabeza y comenzaron a bajar la montaña para enfrentar a los hermanos de Kenai, la Bruja vio el cuerpo inconsciente de Kenai y le susurro a su oído.
-No importa, tus hermanos jamás llegaran a tiempo, ya perdieron.
…
Kenai se sentía…
Desnudo.
Cuando abrió los ojos fue deslumbrado por un fuerte resplandor, se los tapo con su brazo derecho y se puso de pie lentamente, cuando sus ojos se acostumbraron a la luz vio que estaba en un bosque, era de día y el ambiente era cálido.
Los pájaros cantaban y a lo lejos una cierva con su cría se alimentaba de un arbusto, Kenai estaba acostado en el suelo y estaba desnudo, pero como al parecer no había nadie más alrededor no le molestó, es más, le gustaba estar sin ropas en ese lugar, lo hacía sentir más…
Natural.
Kenai se puso de pie y le echo un vistazo al lugar… era hermoso, todo era verde a su alrededor, el cielo estaba radiante ese día y los arboles le daban una sombra perfecta…
Jamás había estado en un lugar tan cálido y agradable como ese.
Se sintió tan bien y tan vivo que dio una vuelta y extendía los brazos mientras lo hacía, la naturaleza le respondió con una refrescante ola de aire que le alboroto el pelo a Kenai, pero el solo sonrió y comenzó a correr a través de los árboles, por primera vez se sintió libre.
Recordó como odiaba que Sitka o Denahi le dijeran que tenía que hacer, o las obligaciones que tenía en la aldea, sin embargo ahí al parecer no las tenía, solo podía correr y hacer lo que quisiera…
Eso fue hasta que le dio sed y se detuvo, parecía que tendría que buscar agua cuando diviso que había un arroyo a sus pies…
"¿Pero cómo?" se preguntó Kenai, estaba seguro que hace unos momentos no había estado ahí, había aparecido de la nada… tan solo había tenido que desearlo.
Kenai decidió que no le daría tanta importancia por el momento, así que se arrodillo y tomo un poco del agua con su mano, luego la bebía, fue refrescante y le devolvió las fuerzas.
El agua se vio tan deliciosa que decidió darse un chapuzón, se aventó al agua y comenzó a nadar, nado hasta el extremo y luego regreso a la orilla, descanso y mientras estaba quieto, pequeños pececillos se acercaron a sus pies y comenzaron a comenzaron a comerse la piel vieja.
-Jajaja… oigan ¡Paren!-dijo Kenai entre risas.
Finalmente los peces lo dejaron y Kenai salió del agua, decidió acostarse entre los arboles donde la sombra no le daba para secarse, mientras hacía eso su apetito despertó y comenzó a buscar algo para comer…
"Tal vez pueda pescar alguno de esos peces que hay en el lago, de seguro saben bien"
Iba a ponerse de pie cuando algo cayo de uno de los árboles y rodo hasta su lado… era un objeto redondo y rojo, Kenai lo tomo con una mano y después lo examino, parecía ser un fruto, pero ninguno como que hubiera visto antes, Kenai decidió darle una probada, lo mordió y le pareció delicioso, era dulce y fresco, en muy poco tiempo Kenai termino de comerlo, se puso de pie y al ver que había más de esos deliciosos frutos en el árbol tomo todos los que pudo con sus manos y luego comenzó a comerlos.
Cuando se sintió satisfecho se acostó nuevamente en el suelo, puso ambas manos detrás de la cabeza y se durmió por un rato, cuando despertó ya era de noche, en el cielo las estrellas brillaban y no se escuchaba otra cosa más que el canto de los peces, todo era tan hermoso y estaba tan tranquilo que Kenai deseo jamás tener que irse de ese estupendo sitio.
Aunque al anochecer la temperatura había disminuido un poco y Kenai deseo llevar puesto algo encima, le estaba empezando a dar frio, se froto los brazos y se puso de pie, iba a caminar un poco para tratar de entrar en calor.
-¿Tienes frio?-pregunto una voz detrás de él, femenina.
Kenai se dio la vuelta asustado y vio a una hermosa mujer de dorados cabellos, piel blanca, ojos azules y que además… brillaba como una estrella, Kenai no pudo evitar verla directamente a los ojos, mientras que la mujer jugaba con sus cabello, luego se rio felizmente mientras veía al joven.
Kenai recordó que estaba desnudo y se sintió muy avergonzado, rápidamente se tapó sus partes pudendas con ambas manos, la mujer solo se volvió a reír y se acercó a Kenai.
-No te preocupes, no me molesta y a ti tampoco debería, en este lugar todos… bueno, en este lugar todo es natural, tal y como nos trajeron a la vida.
-Ah… es bueno saberlo-dijo Kenai, pero aun así se sentía avergonzado.
La mujer se rio y levanto su mano.
-Bueno, si tanto lo deseas-al bajar su mano, algo se materializo por encima de Kenai, luego cayó sobre él, pero Kenai fue lo suficientemente rápido para atraparlo con ambas manos.
Era ropa para él.
-Ahí tienes querido.
-Oh gracias-dijo Kenai con una sonrisa-Em… te importaría si tu…
-Claro querido, no hay problema.
La mujer se dio media vuelta, dándole la espalda a Kenai, rápidamente se vistió, inmediatamente se sintió más caliente, feliz y cómodo.
-Muy bien, ya puedes voltear.
La mujer sonrió y se volteó, luego extendió ambos brazos hacia Kenai como si quisiera darle un abrazo.
-Ven a mi Kenai.
-¿Cómo sabes mi nombre?-pregunto perplejo.
-Porque estás aquí, verás Kenai yo soy Inungoark, soy la guardiana de este hermoso paraíso al que solo llegan personas muy especiales e importantes, tú eres una de ellas Kenai, has sido elegido para acompañarme en este paraíso.
-¿En serio?-pregunto Kenai feliz.
-Sí, lo es, verás Kenai no hay nadie como tú en la tierra, alguien tan fuerte, tan varonil, tan valiente, tan heroico, tan… bueno tú me entiendes-Inungoark comenzó a dar vueltas alrededor de Kenai mientras se le encimaba-Necesito alguien como tu aquí que me haga compañía.
-Bueno… señorita, eso me parece genial, si, si-parecía que al fin Kenai había encontrado a alguien que lo veía como él pensaba que era, alguien que apreciaba lo que ni Sitka ni Denahi parecían notar.
Pero Koda sí…
"Un momento… ¿Dónde están Sitka, Denahi y Koda? ¿Cómo llegue a este lugar en primer lugar? Vaya eso fue repetitivo pero no importa, ¿Cómo termine aquí? ¿Dónde está la aldea? ¿Y? Esperen, yo era un oso la última vez que recuerdo, ¿Por qué soy un humano otra vez?"
-Lo único que tienes que hacer… es entregarte a mí, y después una vida llena de lujos, riquezas y fama, la gente te verá como el gran hombre que siempre has sido.
"Pero yo ya tengo a alguien que me ve así"
-¿Y cómo haría eso señorita?-pregunto Kenai, se había dado cuenta de que algo no andaba bien con todo eso, pero tenía que saber que era-¿Cómo es que debe entregarme a usted?
-Fácil, solo tienes que decirlo, y después entregarme el único objeto que desafía tu lealtad hacia mí… Eso.
Inungoark señalo el cuello de Kenai, donde estaba su tótem, Kenai lo tomo y lo saco de su chaleco.
-¿Mi tótem?-pregunto.
-Sí, deshazte de él y demuéstrame lealtad, después de eso podrás vivir aquí para siempre conmigo, nada te faltara y te daré lo que siempre has querido, serás como mi hijo favorito Kenai, solo arroja ese tótem lejos.
Kenai vio su tótem.
-Vamos, no es tan difícil, ni siquiera lo querías en primer lugar.
"Tiene razón, jamás quise este tótem, lo odie desde el primer día en que me lo dieron… pero me ha hecho el hombre que soy, me ayudo a aceptar a Koda por quien es, y me enseño que no hay fuerza más fuerte que el amor… y creo que ella sabe eso, y por eso quiere que me deshaga de él, pero no lo haré, aquí hay algo raro y no pienso confiar en ella"
-No lo hare-dijo decididamente.
-¡¿Qué?!-pregunto Inungoark furiosa.
-Ya me escuchaste, no sé quién eres, o que eres, pero todo esto me parece demasiado perfecto para ser verdadero, además de que a pesar de que yo no quería este tótem me ha guiado con éxito toda mi vida… y me guio a la mejor cosa que me pudo pasar en la vida-vio el tótem y al ser un oso le recordó a Koda, Kenai sonrió y continuo, el recuerdo de su hermano le daba fuerza-Así que no pienso caer en tus engaños, si todo lo que dices es cierto ¿Porque mis hermanos no están aquí? Prometes muchas cosas menos la que de verdad importa… el amor.
Todo se quedó en silencio por un momento, Inungoark miro al suelo y su cabello cubrió toda su cara, pero de repente la tierra comenzó a temblar, el cielo se puso gris y el viento soplo violentamente.
-Amor-susurro Inungoark-Amor… amor… ¡AMOR! ¡AMOR!
Comenzaron a caer relámpagos, el viento soplo aún más fuerte y parecía que todo iba a venirse abajo, Kenai quería correr pero no iba hacerlo, tenía que averiguar qué era lo que estaba pasando.
-¡EL AMOR NO IMPORTA! ¡NO HAY MENTIRA MAS VIEJA Y HORRIBLE QUE EL AMOR! ¡EL AMOR HA CAUSADO MAS MUERTES QUE CUALQUIER ARMA O BESTIA EN EL MUNDO!
Inungoark levanto la cabeza y de su boca salió un horrible hocico extendido, luego sus manos fueron remplazadas por filosas garras que destrozaron la piel, sus piernas empezaron a sangrar y algo horrible estaba saliendo de ellas, eran como picos, una cola le salió por la parte de atrás y Inungoark se puso en cuatro patas, Kenai miro horrorizado el espectáculo que tenía adelante.
Finalmente el cuerpo de Inungoark exploto y de el salió la criatura mas horrenda que Kenai hubiera visto en su vida…
Kisín.
-¡Y EL AMOR ES LO QUE CAUSARA TU MUERTE HOY, ESTUPIDO Y DEBIL MORTAL!
No existían palabras para describir el horror que Kenai tenía enfrente, no podía cerrar los ojos, su pulso se había acelerado y ni podía mover ni un musculo del cuerpo, jamás en su vida había tenido tanto miedo.
-¡TE DI LA OPORTUNIDAD DE TENER UNA VIDA PRIVILEGIADA, TAL VEZ INCLUSO PUDISTE HABER REINADO A MI LADO! ¡PERO NO, TE HICISTE EL DIFICIL Y PREFERISTE SEGUIR CON LAS LEYES DE LOS GRANDES ESPIRITUS EN VEZ DE RECONOCERME COMO TU AUTORIDAD ABSOLUTA, AHORA PAGARAS POR ESO KENAI!
-N…n….no…yo no… Yo no te tengo miedo-fue lo único que pudo decir, aunque era mentira.
Kisín solo se rio burlonamente.
-¡TONTO, ESTE ES MI MUNDO! MIRA.
Al terminar esa oración, Kenai comenzó a sentirse frio y pegajoso, se vio a sí mismo y comprobó horrorizado que el suéter que le habían dado estaba sangrando, literalmente, Kenai grito y rápidamente se lo quitó de encima y lo aventó al suelo, todo su pecho estaba cubierto de sangre.
Lo peor fue que el suéter comenzó a moverse, se arrastraba por el suelo con sus mangas, luego Kenai se percató de otro horrible detalle, el suéter tenía un gorro y el gorro tenía orejas… de oso.
Y no solo eso, el color del suéter era café oscuro, como el pelaje de Koda…
El gorro era la cabeza de Koda.
-Kenai… creí que me querrías… ¿Por qué me hiciste esto?-dijo el suéter con la voz de Koda, aunque era más como un lamento.
-¡NO!-grito Kenai horrorizado-¡KODA, YO NO HICE NADA, YO NUNCA!
De repente, sus botas y el pantalón comenzaron a sangrar también, la sangre de Koda, estaba usando la piel de su hermano.
Rápidamente se desvistió y arrojo la ropa lo más lejos que pudo, por encima de el Kisín solo se estaba riendo.
-PATETICO, AHORA NO TIENES NADA MORTAL, ESTÁS EN MI MUNDO Y PIENSO TOMAR TU ALMA POR LAS MALAS, DESPUÉS POR FIN PODRÉ SALIR DE ESTE MALDITO LUGAR Y MI MALDAD SE EXTENDERA A TODO EL MUNDO, Y TU ESTARAS EN PRIMER LUGAR PARA VERLO… TAL VEZ PUEDAS SER MI ESCLAVO NUMERO UNO.
Kisín comenzó a reírse, mientras que el pobre Kenai no podía hacer nada, todo estaba en su contra… Kisín era mucho más poderoso que él, y podía jugarle cualquier tipo de truco mental, y lo peor es que fuera lo que fuera ese lugar estaba en su contra, ni siquiera podía proteger su cuerpo desnudo del fuerte viento que lo golpeaba.
Kenai odiaba tener que hacerlo pero no tenía otra opción, se dio una vuelta y comenzó a correr lo más rápido que pudo.
-¡ESO ES, CORRE! ¡PUEDES CORRER, PUEDES ESCONDERTE, PERO NO PUEDES ESCAPAR DE MÍ! ¡NO IMPORTA DONDE ESTES, TE ENCONTRARE Y TE MATARE!
Y tras decir eso Kisín comenzó a perseguir a Kenai.
Hola, si se preguntan cómo es que Kenai tenía su tótem en este capítulo, si El Oso del Odio se lo quito en capítulos anteriores, es porque en realidad Kenai no lleva puesto su tótem, como él y Kisín están en un plano astral el tótem solo representa la conexión que tiene Kenai con el mundo verdadero ya que el aún no está muerto, además de que es el símbolo de todo lo que cree y por lo que está luchando.
