Hola, antes que nada me gustaría desearles a todos los lectores un feliz Día de Muertos (escribo estando todo maquillado y disfrazado de la Parca), y así mismo quisiera mencionar que hoy 1 de Noviembre también se cumplen 13 años desde que Tierra de Osos fue lanzada al cine así que me pareció correcto actualizar esta historia como una pequeña celebración, sin más preámbulos vamos con el capítulo:

Kenai corría a través del bosque mientras Kisín lo seguía por detrás.

-¡NO PUEDES ESCAPAR DE MI! ¡ESTÁS EN MI MUNDO Y JAMÁS PODRÁS SALIR!

Kenai volteo la cabeza hacia atrás para ver a Kisín y no noto que había una zanja delante de él, tropezó con ella y cayo dando vueltas hasta el final, al toca el suelo se sintió adolorido.

-¡Maldición!-dijo en voz baja.

-¡¿DONDÉ ESTAS?!-pregunto la voz de Kisín desde arriba, le había perdido la pista a Kenai.

Kenai rápidamente se puso de pie y busco desesperadamente un lugar para esconderse, vio que había una roca pegada contra la pared y que podía caber debajo de ella, Kenai no perdió ningún segundo y corrió hacia la roca, se hizo un ovillo para poder entrar y luego se acomodó contra la pared. Hizo una rápida oración a los Grandes Espíritus para que Kisín no lo encontrara.

-¡SE QUE ESTÁS AQUÍ!-gruño Kisín.

Kenai cerro el puño y se lo llevó a la boca, lo mordió fuertemente para no gritar, la tierra tembló y la enorme pata de Kisín aterrizó afuera de la roca, era horrible, de un color rojo y le salían picos por detrás justo por encima del tobillo, las garras eran casi tan grandes como una ballena, Kenai se mordió aún más fuerte para no hacer ningún sonido.

La pata desapareció pero el hocico de Kisín se asomo y Kenai intento retroceder, pero era imposible, ya estaba contra la pared; Kenai cerró los ojos y espero que Kisín no lo detectará, inmediatamente pudo sentir la respiración de Kisín sobre él, sentía que iba a llorar, el aliento de Kisín era cálido pero apestaba y cada vez que Kenai lo inhalaba podía sentir como Kisín estaba cada vez más cerca de él.

Sin embargo rápidamente Kisín se alejó y Kenai pudo escuchar los pasos de ese enorme demonio.

-¡ADELANTE ESCONDETE! ¡TE ENCONTRARÉ DE TODOS MODOS Y CUANDO LO HAGA TE MATARE!

Kenai se sacó el puño de la boca y respiro, eso había sido aterrador y Kisín por poco lo había descubierto, pero tan solo había logado retrasar lo inevitable, Kisín lo encontraría y cuando lo hiciera todo habría terminado.

Kenai intentó pensar en que podría hacer para detener a Kisín pero no se le ocurría nada, y escuchar los gritos y pisadas del demonio afuera de la cueva no lo ayudaba en nada.

"¡Vamos, debe haber algo que pueda hacer!"

Mientras tanto, en el mundo material a muchos kilómetros donde la batalla se estaba llevando a cabo, Tanana seguía recuperando sus fuerzas en una de las tiendas, estaba acostada con su cabeza reposando sobre una almohada y tapada con una manta de piel de reno hasta los pies, cuando sintió otro dolor en el pecho, solo que este no había sido como los demás, era una señal.

"Kenai" inmediatamente pudo sentir como el joven necesitaba ayuda.

Tanana cerró los ojos y haciendo uso de sus últimas fuerzas se concentró, le tomo un poco pero finalmente pudo visualizar a Kenai en el plano astral, estaba escondiéndose debajo de una gran roca, desnudo y asustado; luego vio lo que temía, alrededor del bosque estaba Kisín, lo habían despertado, estaba caminando entre los arboles buscando a Kenai, si lo obtenía todo estaría perdido y la ira y el poder maligno de Kisín sería liberado en el mundo y no habría nada que hacer.

Sin embargo aún se podía hacer algo, aunque Tanana no pudiera interferir físicamente en ese mundo, no significaba que no podía darle unos consejos a Kenai para detener a Kisín.

"Kenai"

Kenai abrió los ojos y miro a su alrededor, debía estar volviéndose loco, podía jurar haber escuchado la voz de Tanana.

"Kenai, escúchame" la volvió a escuchar, pero aun no podía darle crédito a lo que escuchaba.

-¿Tanana?-preguntó en voz baja-¿Eres tú?

"Si Kenai, soy yo"

-¿Pero cómo…?-antes de que Kenai pudiera preguntar Tanana lo interrumpió.

"No hay tiempo para explicar, lo que importa ahora es que venzas a Kisín y salgas de ese horrible lugar"

-¿Cómo?

"Bueno Kenai, tu alma está en estos momentos en un lugar astral donde Kisín fue encerrado hace mucho tiempo, y ahora tú estás atrapado ahí, pero hay una forma de salir"

-¿Cuál es?

"Tienes que derrotar a Kisín"

Kenai miro con ojos perdidos hacia el techo de la cueva.

-No te ofendas Tanana, pero es más fácil decirlo que hacerlo.

Si Tanana hubiera podido le hubiera dado un buen golpe a Kenai en la cabeza.

"Escucha Kenai, usa tu magia, con ella puedes materializar cosas en este mundo que te ayudarán a derrotar a Kisín"

-¿Qué, cómo?

"Igual que siempre Kenai, solo que esta vez cerrarás los ojos y te concentrarás en aquello que quieres, el objeto"

-Entiendo, suena fácil.

"Pero debes utilizar todas tu fuerzas Kenai, y concentrarte de verdad"

-Bueno, creo que puedo hacerlo.

"¿Crees?"

Kenai sabía que Tanana se hubiera llevado una ceja hacia arriba si hubiera estado enfrente de ella.

-Está bien, puedo hacerlo-dijo rodando los ojos.

"Muy bien, ahora debo irme Kenai pero recuerda que estoy contigo si me necesitas"

-Gracias Tanana, pero lo que necesito ahora mismo es un milagro.

Kenai dejo de oír la voz de Tanana y supo que era hora de actuar, se acomodó dentro de su pequeño escondite, cerró los ojos y pensó en que era lo que necesitaba…

Primero que nada necesitaba ropas, eso fue fácil, Kenai visualizo su típica vestimenta, los pantalones y el suéter de piel de venado, y sus botas de piel de alce, se las imagino en su mente tratando de recordar hasta el último detalle de ellas, su color, la textura e incluso el olor, y antes de que se hubiese dado cuenta, su cuerpo ya estaba cubierto con su ropa, era la misma que solía usar antes de convertirse en un oso.

-Al menos ya no estoy desnudo-pensó Kenai en voz alta-Muy bien, ¿Qué sigue?

Ahora necesitaba de un arma para defenderse de Kisín, podía usar una lanza pero no quería tener que acercarse demasiado a Kisín, un movimiento en falso podría ser fatal, si podía lanzar la lanza desde una gran distancia pero luego recuperarla sería un problema, eso y si lograba atinarle a Kisín, sino todo habría sido en vano.

Entonces encontró la solución.

¡Un arco y flechas!

Así podría dispararle a Kisín desde una posición segura y tendría más de un tiro, Kenai nunca había tenido muy buena puntería pero ahora no podía pensar en otra cosa que no fuera atinarle a ese engendro.

Kenai salió de la cueva de cuclillas y luego se puso de pie, aprovecho para estirarse un poco antes de imaginarse un arco, un carcaj y unas flechas, recordó que alguna vez había hecho uno de pequeño, pero como la paciencia no había sido su mejor virtud durante sus años de infante no le quedo bien el arco, enojado Kenai culpo a los materiales e incluso a su padre porque no le había explicado bien cómo hacerlo en vez de reconocer su error…

En ese momento un arco delgado, con la cuerda rota apareció en sus manos.

"¡No! No debiste pensar en eso, tienes que pensar en un arco bueno, fuerte y resistente" pensó "No es momento para recordar tus errores"

En ese momento se escuchó a la madera crujir detrás de él, Kenai se dio la vuelta y vio como Kisín se abría paso destruyendo todo a su paso.

-¡AQUÍ ESTAS!

Kenai dio un brinco antes de que la enorme pata de Kisín cayera encima de él, dio una vuelta al llegar al suelo y luego quedo con una rodilla en el suelo y la otra lista para saltar en caso de que Kisín atacará de nuevo.

-¡NO TE MUEVAS, NO PUEDES EVITAR ESTO!

-Eso ya lo veremos-pensó Kenai, luego el arco que había estado imaginando apareció en sus manos, y a su espalda un carcaj lleno de flechas, rápidamente tomo una flecha, la puso en el arco y disparo.

Kisín logro esquivarla, moviendo la cabeza hacia un lado, luego se volteó a ver a Kenai con una mueca burlona, pero Kenai ya había puesto otra flecha en el arco y había disparado otra vez, esta vez la flecha logro darle en el ojo a Kisín quien grito de dolor y elevo la cabeza, rugiendo hacia el cielo.

Kenai sonrió, ahora él tenía la ventaja, puso otra flecha esperando en darle en el cuello, pero Kisín fue más rápido y con su cola golpeó a Kenai y lo mando a volar hasta el otro lado del bosque, Kenai golpeo el suelo y ahogo un grito de dolor, su espalda había chocado contra las rocas y le estaba doliendo.

"Muy bien, tal vez no debí confiarme tanto"

Antes de que pudiese ponerse de pie, la pata de Kisín cayó encima de él y lo levanto del suelo para después dejarlo caer de nuevo en el suelo mientras el demonio se reía.

-¡PATETICO, NO PENSASTE QUE ME VENCERÍAS VERDAD!

"Usa tu cabezota Kenai"

Kenai hizo caso omiso del dolor que sentía por todo el cuerpo y saco un brazo afuera de la garra, lo extendió y abrió la mano, un cuchillo apareció en ella y lo clavo con todas sus fuerzas en la garra de Kisín, el demonio grito y soltó a Kenai, quien se puso de pie y salió corriendo de ahí, se escondió detrás de un árbol mientras Kisín se recuperaba del golpe.

"Muy bien, ahora que está distraído puedo atacarlo" Kenai busco el arco pero se dio cuenta que lo había dejado justo debajo de Kisín, donde antes había estado detenido "¡NO! Eres un tonto Kenai, debiste tomar al arco antes de huir"

Kisín aún estaba distraído, lo cuál podría ser su única oportunidad.

Inhalando una gran bocanada de aire, Kenai hizo uso de todo el valor que tenía y lanzo un grito de guerra antes de impulsarse a sí mismo hacia adelante, dio una voltereta y tomo el arco con una mano antes de darse la vuelta completa; y justo a tiempo porque Kisín lo oyó y disparo fuego de su boca, pero Kenai logró escapar de la zona de peligro, se resguardo otra vez detrás de un árbol, donde casualmente el carcaj había caído también y aún tenía algunas flechas, Kenai lo tomo y cargo una flecha, se asomó y disparo contra Kisín, la flecha le dio en el cuello, Kisín rugió y lanzo fuego nuevamente hacia el árbol donde Kenai se escondía, por suerte el terreno estaba cubierto por el pasto que había crecido bastante, lo suficiente para que Kenai se deslizara entre el sin que Kisín lo viera, Kenai simplemente se movió de un árbol para el otro y volvió a disparar; enojado Kisín quemo el otro árbol pero Kenai solo corrió hacia el otro y volvió a disparar.

Frustrado con ese estúpido juego, Kisín se puso en dos patas y lanzó su fuego contra todos los arboles del bosque, incendiándolos, ahora Kenai estaba en un gran aprieto.

-¡¿A VER COMO SALES DE ESTA?!

Kenai se obligó a sí mismo a mantenerse bajo control, pero no a respirar, el aire ya estaba inundado por el humo.

"¡Un paño mojado!" pensó de repente, un paño mojado cubrió su boca "Esto funcionara por un rato, pero tengo que pensar en algo más"

El bosque estaba en llamas pero con su magia Kenai se sentía confiado, podría usar todos los elementos a su favor.

"Veamos, todo está ardiendo, ¿Cómo podría apagarlo?"

De repente la solución se le vino a la mente, pero no sabría si podía logarlo, eso significaría usar todas sus fuerzas.

"Al menos debes intentarlo"

Kenai se puso de pie y camino con cuidado para que las llamas no lo devoraran, se puso en el centro y estiro ambas manos hacia el cielo, se concentró pero no lo logro, nada paso.

"Vamos, esfuérzate más, Sitka, Denahi y Koda están allá fuera peleando por ti, pero no pueden hacerlos solos, necesitas poner de tu parte, hazlo por ellos, por ti, por todos los que están allá afuera luchando por ti, tienes que regresar con ellos, con todos ellos, este no es tu final"

Con esos pensamientos, una gota de agua le cayó justamente en la nariz.

Luego otra y otra hasta que comenzó la lluvia, el cielo rojo se tornó gris, las llamas se apagaron con el agua y Kenai quedo empapado hasta los talones pero no le importo, lo había conseguido, había hecho que cayera la lluvia.

Kenai bajo los brazos y sonrió mientras veía como las gotas de lluvia caían del cielo, no podía creer que realmente lo hubiera hecho, Tanana le había dicho que podría invocar objetos pero no que también podía hacer llover, Kenai se sintió muy orgulloso de sí mismo.

Lamentablemente el momento no duro, antes de que pudiera reaccionar, la cola de Kisín salió de la nada y golpeo a Kenai, mandándolo al suelo otra vez, Kenai probo la tierra en la boca y a sus costillas arder, pero antes de que pudiese levantarse, Kisín lo tomo con una de sus garras y lo levanto del suelo.

Luego de su espalda salieron dos enormes alas negras-rojizas, eran enormes y se elevó por los cielos con Kenai entre sus garras, el intento materializar otra arma pero Kisín lo apretó y Kenai escucho a todos los huesos de su cuerpo gritar.

-¡OH NO, ESTA VEZ TUS TRUQUITOS NO TE VAN A SALVAR!

Cuando finalmente llegaron a una altura muy alta, Kisín miro a Kenai y sonrió malévolamente.

-Dime, ¿los osos saben volar?

Y entonces lo soltó, y Kenai cayó.