Disclaimer: Naruto y sus personajes no me pertenecen, sólo esta historia es mía.
Tenten me sonrió agradecida, nerviosa, todavía sorprendida y con el miedo de un nuevo fracaso; pero pude ver algo de esperanza que no veía en nadie desde Charlotte.
V. Nada es tan fácil.
Tenten estaba sentada en la misma mesa en la que la fleché, decir que estaba nervioso era poco, pero era algo que no iba a decir abiertamente. Estaba seguro de que esa era mi última esperanza de conseguirle una pareja a Tenten, si Sasuke no era su pareja ideal estaba dispuesto a lanzarme al metro porque simplemente no pensaba vivir como humano y mucho menos trabajar con alguien igual al dios del inframundo.
Después de quince minutos esperando Sasuke se presentó, a primera vista se veía como un hombre serio, alto, de piel clara que contrastaba con su pelo y ojos oscuros. Sus ojos me recordaban la muerte, eran fríos y sin ninguna pisca de humanidad en ellos. Vestía un traje de color oscuro y su mano izquierda tenía un yeso que era sostenido por un soporte de brazo.
Había algo extraño en él, su simple presencia me hacía recordar a las divinidades que había conocido anteriormente, su cara era similar a la de mi jefe, pero sus ojos eran iguales a los del Dios del inframundo. Tal vez estaba alucinando, tal vez era el hijo de alguno de ellos. No sería novedad encontrar a un semidios.
La cita fue bien, pero que he de saber yo de citas, no soy un experto. Yo simplemente disparo las flechas. Charlaron un rato, una plática que trataba de romper el hielo y al mismo tiempo los ponía al tanto de sus vidas. Y como eso era algo que realmente no me importaba no le preste mucha atención. Hasta que Tenten preguntó acerca de su brazo herido.
Sasuke se vio notablemente incomodo con la pregunta, pero aun así le respondió sinceramente. Unas semanas antes se había peleado con la que en ese momento era su esposa. Espera, ¿Qué demonios? Ni Naruto ni Hinata-sama habían dicho algo sobre un divorcio en curso. Al parecer la mujer tenía un mal genio y una fuerza bruta, por lo que él salió lastimado cuando su exesposa le arrojó algo realmente pesado.
Lo único que le molestaba en ese momento a Sasuke era que pasaría con su hija pequeña, a la cual no veía mucho por el trabajo. Tenten se sorprendió con la respuesta, seguramente no se esperaba algo así. Ella por su forma de ser que siempre quiere aliviar al dolido, trató de alcanzar la mano sana de Sasuke, pero él rehuyó el contacto como si el toque de Tenten quemara.
En los meses que conozco a Tenten, siempre había creído que era algo infantil y demasiado soñadora. Seguía comiendo dulces como un crio, veía caricaturas y películas románticas después de llegar a su casa. A pesar de ser una de las pocas personas en el mundo que se sentía completa y que no necesitaba a alguien más; ella creía en el amor a primera vista, el amor que a pesar de todas las diferencias salía vencedor. Pero a pesar de sus momentos infantiles, ella sabía cuándo ser madura con sus decisiones. Esa fue una de esas veces.
El ambiente en el lugar se puso incómodo después de eso. Tenten no sabía cómo retomar la charla y Sasuke se mantenía a la defensiva, incluso sus palabras se volvieron cortantes y Tenten se notaba menos interesada a cada momento.
Tenten no hizo afán de enojarse o insistir el toque, pero yo sabía que se sentía un poco humillada. Sabiendo que yo los vigilaba, se acercó a Sasuke y le susurro algunas palabras que nunca supe cuales fueron. Después de sacar algunos billetes de su bolsillo y colocarlos en la mesa, se levantó de su asiento.
—Espero que todo se arregle con tu esposa, creo que todavía la quieres. Suerte —. Tenten se despidió de Sasuke con una ligera reverencia y una gran sonrisa. Oh no, seguramente esa era la cita que había colmado su paciencia.
Tenten siempre iba al mismo lugar después de una mala cita, por suerte o desgracia yo sabía a donde se dirigía. Por desgracia porque yo era un cupido, mi trabajo se basaba en que ella ya no tuviera citas de ese tipo por el resto de su vida; por suerte porque no pasaría horas buscándola como había pasado la primera vez que tuvo una cita desastrosa.
Al llegar a su lugar especial, ella se encontraba sentada en la banca del parque, no era tan grande como el que estaba cerca de la casa de Hinata-sama pero era lo suficientemente grande como para tener algunos árboles que le hacían sombras agradables a las bancas y en medio del parque había una fuente, la estatua que estaba en la fuente era de una mujer de cabello rizado tocando el arpa con un cisne a sus pies*.
Varias palomas blancas** se mantenían cerca de Tenten, puesto que ella desmenuzaba un pedazo de pan y se los arrojaba. Ella mantenía la vista en las palomas cuando me senté junto a ella.
—A veces creo que todo es culpa mía —sentenció Tenten para después aventarle migajas a las palomas.
—Sí, todo es tu culpa —traté de bromear—, hasta el calentamiento global es todo culpa tuya—. Tenten sonrió de medio lado aun sin mirarme.
—¿Qué tal si yo soy la que no está hecha para esto? —Tenten seguía sin mirarme, solo veía a las palomas picotear el pan —, ¿No ha pasado por tu mente que quizá mi otra mitad ya haya muerto?, tal vez en otro país, en la prisión o quizá este con otra persona que lo ame incluso más de lo que yo podré amar a mi alma gemela.
—A veces pienso —siguió con su monologo, porque eso era; ella no quería oírme hablar en ese instante— que la única razón por la que estoy "completa" según tú, es porque no tengo a nadie a quien perder. He tenido amigos, he tenido novios, pero algo siempre falta. Siempre me siento sola. No importa la compañía que tenga. Tal vez por eso estoy completa, porque he tenido que estarlo para sobrevivir.
—Eso es ridículo —. No podía dejar que ella viera mi trabajo de esa manera— Si, quizá Sasuke no era la persona indicada, pero no es culpa tuya el que no lo sea. Sólo trata de no cambiar por otra persona. Eso sería estúpido y una mentira.
Tenten finalmente cedió a mirarme. Su mirada era triste, pero no tanto como en veces anteriores. Tal vez ya estaba acostumbrada a que las citas no funcionarán. Era peor de lo que pensaba.
A pesar de todo por lo que había pasado por mi culpa, Tenten no me veía con rencor u odio. Y en un momento fugaz sus brazos fueron a engancharse por detrás de mi cabeza.
—Gracias, Neji —. Sonrió. Y de la misma forma repentina en la que me abrazó, Tenten acercó sus manos al pecho; tenía un gesto de dolor en la cara y yo estaba paralizado. Había visto varias veces ese gesto como para saber lo que pasaba: Cupido.
¡¿Cómo no me di cuenta antes?! Estaban todas las señales de que ahí estaba Eros: el locus amoenus, las palomas, ¡la fuente! Soy un idiota, he traído otra inocente a morir en manos de Amor.
—Neji, Neji, Neji ¿Acaso nunca aprendes? —Esa voz cantarina, burlona en extremo, la reconocería hasta en el inframundo. Delante de mi estaba mi jefe, sus ojos rojos mirándome con burla, en su mano sostenía con firmeza el corazón de Tenten, presionando para infligir dolor, pero sin llegar a matar. Su forma de tortura favorita.
No era el corazón como músculo bombeador de sangre. Era el cúmulo de sentimientos que hacían sentir a la persona. Todo eso en un corazón rojo púrpura que tenía la consistencia similar a un cristal, pero mucho más frágil.
Si él quisiera romperlo, Tenten moriría y seguramente yo con ella.
*Caer, la doncella cisne, amada de Angus.
**Las palomas blancas tiran del carro de Venus, la diosa del amor.
ENSERIO lamento haber actualizado hasta ahora, pero tuve muchos problemas que no quieren saber. Juro que seré más constante.
Gracias por leer.
