Sinopsis

Las madrastras son malas. Las madrastras son malvadas.

A las madrastras solo les importan su belleza y el marido rico que se consiguieron. Las madrastras ven a sus hijastras como sirvientas. Las madrastras planean matar a sus hijastras.

Las madrastras te encierran en una torre para que no te midas el zapato que perdiste en el baile del príncipe.

Las madrastras se convierten en brujas y te dan una manzana para envenenarte.

Es lo que siempre se dice de las madrastras, ¿cierto? Las madrastras son malvadas, punto.

Eso no es verdad. Al menos, no en mi caso.

Mamá murió cuando yo tenía cuatro años y papá me crió él solo hasta que cumplí ocho años. Se enamoró de una mujer más joven que él y muy hermosa, pero sobretodo, buena y se convirtió en mi madre.

Esme Platt, mi madre, se ha casado de nuevo, con un doctor sacado de un libro o un cuento de hadas, pero tiene siete hijos. ¡SIETE! A ella no le importa, adora ser madre de ocho niños, incluyéndome.

Nos mudamos al otro lado del país, ahora tengo una nueva vida. Vivo en una mansión en Seattle, con siete chiquillos ricos y mimados, voy a una escuela preparatoria privada, tengo un auto de lujo y… por fin sentí mariposas por alguien, alguien prohibido… Nunca me he enamorado, solo crushes, pero nunca sentí mariposas, de esas de las que Esme dice sentir al ver a Carlisle y que tan coloridamente las describe como: ganas de vomitar al verlo.

Las sentí por primera vez al ver a Beau, el chico más lindo y torpemente adorable que he visto. Mi maestro de historia, el profesor Beaufort Dwyer.

¡Diablos!


CAPÍTULO 7

Bella estaba sentada… sobre Edward. Se besaban como un par de adolescentes cachondos en baile de graduación… Él no tenía camisa, sus manos estaban debajo de la de Bella.

Edward los giró en la cama para quedar arriba de ella y Bella gimió cuando él mordió su cuello.

Posé mi mano sobre mi boca y retrocedí sin hacer ruido.

¿QUÉ. DEMONIOS?

Me recargué sobre la pared, tratando de asimilar lo que acababa de ver, pero estaba casi petrificada. Miré mis manos y en ella llevaba aun los menús y la libreta, tenía que moverme. Tenía que moverme, pero mis piernas me hormigueaban. Fui a la habitación que Emmett compartía con Jasper… solo para encontrar una escena parecida. Emmett y Rosalie se estaban besuqueando en su cama, pero ellos estaban completamente vestidos, acostados de lado, acurrucados en el cuerpo del otro.

¿QUÉ MIERDA?

¡¿Que estaba pasando?!

¿Carlisle sabe que sus hijos son…? ¿Qué son? ¿Son novios, solo se besan, solo se acuestan?

La Comuna Cullen. Emmett así llama a la familia.

Ok, los chicos no son hermanos. Emmett no es hermano biológico de Rosalie. Bella no es hermana de Edward, son adolescentes, con las hormonas desatadas, todos son malditamente atractivos… es… bueno… era de esperarse. Creo.

Pero aun así… se criaron juntos. Tienen años conviviendo como hermanos.

¡PUTO ASCO!

¿Así que este era el gran secreto?

Esa cosa que me decía que había algo raro con los niños Cullen. ¿Esto era?

Al menos Bella no se besaba con Emmett. Eso sí sería incesto.

Me sentí enferma.

Tragué saliva, dando tumbos por las escaleras, desesperada por llegar a mi habitación.

Cuando estuve en mi pequeño refugio, me encerré.

Necesitaba hablar con mamá y ducharme en agua bendita, lavar mis ojos con jabón e ir a confesarme.

Tomé el celular y le envié un mensaje.

MI HABITACIÓN. ¡AHORA!

Mamá tocó a la puerta después de un minuto.

-¿Qué ocurre? – preguntó asustada, entrando a mi habitación cuando le abrí.

-Acabo de… No sé ni siquiera… Es… tan… ¡Puaj! ¡Son hermanos! – me estremecí con horror.

-¿Qué?

-Bella y Edward estaban besuqueándose en su habitación… y Rosalie y Emmett… Por eso es que vine a Seattle contigo, había algo en los Cullen que no me gustaba, demasiado perfectos y corteses, bien vestidos, educados… ¡Sabía que había algo en ellos! – balbuceé caminando de allá para acá, gesticulando sin sentido.

-¿Edythe…? – mamá se acercó a mi tratando de calmarme.

-Sí, son adolescentes, con las hormonas revueltas y viven en la misma casa… pueden escabullirse de sus habitaciones y… ¡Puaj! ¡Que asco, en serio que puto asco! Y ellos… ¿Ellos esperan que yo también? ¿O qué?

-¡Oh! –mamá abrió los ojos entendiendo mis balbuceos-. Eso… Um…

-¡Sí, eso! ¿Lo sabes? ¡¿Lo sabias y no me lo dijiste?!

-No pensé que fuera tan importante – se disculpó encogiéndose de hombros.

-¡Claro que es importante, mamá! ¡Son hermanos! – levanté mis manos exasperada.

-No, de hecho no lo son.

-Pero viven en la misma casa, tienen el mismo papá, su madre adoptiva murió hace años, eso los hace hermanos.

-No, de hecho no.

-¡Mama! Es… raro. Son hermosos, tienen dinero, tienen una casa increíble, ¿por qué no salen con alguien más? Me imagino que en su escuela privada tienen más compañeros, ¿no? ¿Por qué no salen con ellos y no entre… ellos?

-Nadie se junta con ellos – se sentó en mi cama.

-¿Qué? Eso no puede ser posible. Entran en el molde de los chicos que me… que me decían cosas – me crucé de brazos tratando de protegerme inútilmente, esos chicos ya no podían hacerme daño.

-En la escuela no son muy populares.

-Tal vez saben que son incestuosos – repliqué con la imagen de los niños calenturientos grabada a fuego en mi memoria.

-No son incestuosos. Edythe, creo que te crié de otra manera, una más tolerable.

-Sí, me criaste bien, no soy racista, veo a la persona, no su color o religión, apoyo totalmente a la comunidad LGBT y sus demás variaciones, pero ellos no se acuestan con sus hermanos.

-No son herm…

-¡Pero se criaron juntos! Imagina esto, en lugar de que mamá muriera, murió papá, ella se casó con otro hombre y después ella murió- Él me crió como un padre y después yo comienzo a verlo como hombre y él a mi como mujer… No somos familia pero me crié así. Durante años fuimos familia, pero ahora nos acostamos. ¿No me vas a decir que no es raro? ¿No crees que las personas nos juzgarían?

Mamá me miro feo. Disgustada, asqueada con el ejemplo que puse. Después, suspiró y me vio diferente.

-Edythe, cariño. Ponte en sus zapatos. Niños huérfanos, en otra casa, en otro estilo de vida muy diferente al suyo, solos, solo teniéndose entre ellos porque los otros niños no los aceptan, solo porque no nacieron en su círculo. Los niños pueden ser muy crueles y lo sabes. ¿Crecieron y en quien más se iban a enamorar? En el chico o la chica que siempre estuvo ahí para ellos en los momentos difíciles, esas cosas pasan.

Yo no entendía su punto de vista y ella no entendía el mío. Para ella era algo normal, casi natural que los niños Cullen se atrajeran y fueran novios, a pesar de que legalmente eran hermanos, no de sangre, pero si ante la ley. Ella no entendía que para mí era repulsivo. Punto.

-¿Y que más me vas a decir, que Jasper es novio de Renesmee?

-De Alice, de hecho. Renesmee es la única que tiene novio fuera de casa.

-Oh, al menos es la más sensata – levanté las manos en el aire, todavía en shock.

-Deja de juzgar a esos pobres niños y continua pidiéndoles la orden de comida de navidad.

-Hazlo tú, no quiero… No puedo verlos, aun.

Esme suspiró enfadada.

-Más te vale que te comportes en la cena de navidad, jovencita –mamá se puso de pie, tomó la libreta y me señaló con ella-. ¿Me escuchaste?

.

Tuve que vestirme para la cena de navidad. No quería, pero usé uno de los vestidos nuevos. Saqué del closet el vestido azul marino DKNY, me maquille y até mi cabello en una alta coleta. No quería bajar y ver a los chicos, pero mamá se enojaría y me arrastraría por las escaleras.

Cenamos en el comedor, con un gran despliegue de comida rápida de varios lugares del mundo y entre cada bocado vi a la Comuna Cullen… ¡Oh! ¡Es por eso que Emmett la llamaba así y a Carlisle no le gustaba! Por qué literalmente era una comuna, todos contra todos.

¡PUTO ASCO!

Pero tuve que callar mi opinión y continúe con mis observaciones de los niños calenturientos.

Vi la sutil manera en que se tocaban, las miradas secretas, la manera que Edward miraba a Bella, como si quisiera detener una bala por ella o algo así. La manera protectora de Emmett hacia Rosalie, como si quisiera protegerla de todo mal en el mundo y la mirada calenturienta que se daban Alice y Jasper.

Renesmee hablaba sobre los nuevos maquillajes que encargó y la línea de cosméticos que se puso en contacto con ella.

Alice también habló sobre telas y diseños y el número de visitas que tuvo su nuevo video en YouTube.

-Encargué esta nueva máquina de coser que es genial y un nuevo maniquí, también una lampara nueva… No te va a costar nada Carlisle, los patrocinadores lo pagaran.

-¿De qué hablas? No entiendo. ¿Cuáles patrocinadores? – pregunté dedicándole toda mi atención.

-De mis tutoriales.

-¿Cuáles tutoriales?

Bella y Rosalie dejaron caer su comida al plato y me miraron como si les acaba de confesar que me acuesto con mi hermano adoptivo.

-¡Oh, por Dios! – susurró Rosalie y miró a Renesmee y a Alice.

-¿Ella no sabe? – preguntó Bella, igual de anonadada que su hermana.

-¿Saber qué? – ¿que son unos incestuosos? Sí, eso sí.

-Renesmee tiene un canal en YouTube de cómo maquillarte y Alice sobre cómo hacer tu propia ropa – me explicó Edward con amabilidad.

-¿EN SERIO? – eso no salió en mi investigación. Solo sus antecedentes.

-Sí, son muy populares, tienen su botón de oro y todo.

-¿Botón de oro?

-YouTube te envía un botón de play de plata, oro, diamante y así según los subscriptores que tengas.

-Son famosas de internet. ¿Eso es lo que me quieren decir? – pregunté mirándolos a todos.

-¡No! ¡Claro que no! – Renesmee se rió avergonzada y Alice la contradijo.

-¡Claro que lo somos! Tenemos fans que nos envían comentarios, correos, regalos.

-¿Regalos?

-Sí, tenemos un PO Box, papá dijo que no era seguro que dijéramos nuestra dirección, porque hay muchos locos allá afuera.

Carlisle tenía razón.

¿Y aun así estos niños no eran populares ni queridos en su escuela? Para eso viven los adolescentes, para ser famosos y ricos, estas dos niñas lo eran, ¿y aun así tuvieron que recurrir a sus hermanos para coger?

Raro.

-Espera, espera… ¿Tienes tutoriales de YouTube sobre cómo hacer tu ropa…? Pero todo lo usan de diseñador, me regalaste un closet entero con ropa de diseñador. ¿Por qué no me regalaste ropa que tu creaste?

-No pensé que te gustaría – Alice se mordió el labio, apenada.

-¡Le hiciste a mamá su vestido de novia y el mío de dama y son increíbles!

-¡Si modelas para mi saldrás en el próximo video! ¿Modelarías para mí? – Alice me miró como un cachorrito abandonado en busca de un hogar.

-Um…

-Ya tengo todo grabado y editado, solo me falta la modelo, usualmente es Rosalie, pero me gustaría que tú lo modelaras.

-¿Yo en internet, en un video popular…? Mmm no lo creo. A menos de que quites mi cara.

-¡Oh! ¡Yo puedo hacer que te veas totalmente diferente! –exclamó Renesmee emocionada, casi saltando en su asiento-. Sé que salir en internet y convertirte en viral puede ser aterrador, pero puedo hacer que te veas como otra persona. Mira – sacó su celular y buscó algo por unos segundos.

-¿Qué clase de maquillaje haces?

-¡De todo! Hoy subí un video de cómo maquillarte en año nuevo. Mira – me mostró una fotografía de Angelina Jolie.

-¿Así quieres que me vea para el video de Alice? No me parezco a Angelina.

-¡Es Rosalie! La maquillé así en un video, ¿genial, verdad?

-¡¿Qué?!

Al terminar la cena, Alice y Renesmee me mostraron toda la parafernalia de sus videos, las cámaras, las luces, los regalos que les envían, las telas, los maquillajes. Jamás me imaginé que esas niñitas llenas de sí mismas, fueran tan increíblemente talentosas.

Digo que están llenas de sí mismas, porque jamás me han preguntado algo sobre mí. Sabían que mis padres murieron, que Esme era mi madre adoptiva, mis tallas, me decoraron horriblemente la habitación y me hicieron regalos costosos y nada más.

Jamás me preguntaron sobre mis gustos, mi trabajo, donde estudié y asumían que iría a la misma escuela que ellas, al término de las vacaciones de navidad.

¿O será solo por mi cara? Me pones junto a ellos y parezco una más de la Comuna Cullen, podría hacerme pasar por la hermana de Renesmee y Edward.

.

Al día siguiente tenía una cita con el Capitán Swan… No, desafortunadamente no con el Capitán Hook y Emma Swan de Once Upon A Time, sino con mi nuevo jefe. Su secretaria me dio la cita el día después de navidad.

Sin otro auto en que moverme, tomé el regalo de navidad/bienvenida que me dio Carlisle y vestida de civil –jeans, botas, suéter negros y la suavecita chaqueta de cuero que me regaló Renesmee-, me subí a mi auto y conduje con cuidado entre los pesados copos de nieve hasta la estación.

Dejé el auto en un estacionamiento público y caminé una calle hasta mi nuevo recinto laboral, no quería que me vieran en ese auto de lujo. En la otra estación solo sabían que era hija de madre soltera y nada más.

Entré al reconfortante calor de la estación y me quité mi gorrito de lana y guantes de cuero y caminé hasta el mostrador.

-Buenas tardes, tengo cita con el Capitán Swan – dije con una sonrisa, al oficial afroamericano que parecía un estereotipo de película. Malhumorado. Músculos donde no sabía que podía haber músculos así de hinchados. Calvo.

-¿Quién eres?

-Um… Edythe Platt.

Me miró de arriba abajo y torció el gesto.

-Por ese pasillo vas a las escaleras y ahí preguntas por él.

-Ok, gracias.

Seguí sus instrucciones y en el piso de arriba había escritorios, agentes con uniformes, detectives con ropa de civil sentados en sus escritorios con una brillante placa colgando de su cuello.

Olía a crimen, café y frio. Respiré profundo, complacida. Esperaba que en unos tres cuatro años vistiera de civil con una placa colgando de mi cuello o en mi cinturón y ser de una unidad cool, como la de Brooklyn Nine-Nine.

-Disculpe, tengo cita con el capitán Swan, soy la oficial Platt – así debí de haberme presentado en un principio, pero el tipo era intimidante y esta señora era una secretaria o… detective. No veía ninguna placa en su escritorio que la identificara.

Pero se parecía a Madea. Alta, robusta, con una sonrisa y una actitud de chica sé que soy fabulosa, no te metas conmigo. O algo así. Se veía agradable.

-¿Oficial Platt? ¿Con esa carita de niña de primaria…? ¡Oh! – primero me miró de arriba abajo y después sus ojos se iluminaron.

-Cumpliré veintitrés este verano –dije tratando de no ser grosera, quería hacerme su amiga-. Puedo mostrarle mi identificación.

-No es necesario, cariño. Es en esa puerta del fondo. Solo toca a la puerta.

-¡Gracias!

Me dirigí hacia la oficina del Capitán Swan y noté como un par de agentes y un detective me miraban. Uno de ellos se acercó a mí con una sonrisa.

-¿Te podemos ayudar en algo?

-Tengo cita con el Capitán Swan – cada vez que digo eso, me imagino a Hook y Emma en su bochito amarillo.

-Yo puedo llevarte. ¿A qué vienes con él? ¿Para una asignación de la escuela o algo?

Otro que cree que soy una niña.

-No. En realidad no tengo idea. Solo me dijeron que viniera.

Llegué a la puerta y toqué, el oficial me miraba sospechoso.

-¡Adelante! – se escuchó amortiguado por la madera.

Abrí la puerta y asomé la cabeza.

-¿Capitán Swan?

-¿Si?

-Soy la oficial Platt de Chicago.

El Capitán Swan me miró con los ojos entrecerrados y después los abrió demasiado.

-Entre, pase. ¡Pase! Cierre la puerta – le cerré la puerta en la cara al otro oficial metiche.

-Mi jefe me dijo que le llamara en cuanto llegara a la ciudad y saqué una cita.

-Tome asiento, oficial. ¿Te dijo para que me llamara? – preguntó buscando algo en su escritorio.

-Nop – respondí sentándome frente a él.

-Bien, leí su expediente y me impresionó y más su cara –encontró lo que buscaba, era mi expediente-. Es… es muy bueno.

Me abstuve de poner los ojos en blanco tan fuerte, como para quedarme trabada. De nuevo mi puta cara de muñeca de porcelana. Algunas les parecería una bendición, para mí una maldición por mi trabajo…

-Tengo un nuevo programa, estamos reclutando a agentes como tú, que se vean como tú…

-¿Que se vean como yo?

-Eres la primera que encaja perfectamente en el perfil. Queremos que te infiltres en una escuela preparatoria e investigues lo que sucede ahí. La venta de drogas, la violencia, se está saliendo de control y nadie nos dice nada porque los niños de papi tienen abogados.

-Espere, espere –puse una mano en alto-. ¿Quiere que un agente, un oficial, alguien como yo se infiltre en una preparatoria…? ¿Cómo en 21 Jump Street?

-¡No como en 21 Jump Street! – le dio un puñetazo al escritorio y yo me sobresalté.

No me lo esperaba del Capitán Swan, se veía tranquilo. De piel clara, cabello castaño rizado, ojos color chocolate, delgado, era el tipo de padre bonachón que ves en Disney Channel o Nickelodeon. Pero al mencionar la película del actor que fue stripper, se puso rojo y una vena en la frente se hinchó de manera peligrosa.

-Perdón – dije en voz baja.

-Disculpe, oficial Platt… es solo que… desde que comenzamos a reclutar, todos dicen eso – masculló aun enfadado, abriendo y cerrando sus puños con hostilidad.

-Bueno, ciertamente no se ve como Ice Cube – aun no me decía: cierra la boca, hija de perra.

Me miró y juro que casi sonrió.

-Como decía –se aclaró la garganta-, es un programa nuevo y muy necesario. Si acepta se le pagará lo usual más una bonificación, porque no solo investigará en la escuela, hará trabajo de campo, tendrá que convertirte en una chica de preparatoria que va a fiestas, muchas.

Respiré profundo antes de contestar.

-Gracias, pero no, gracias. Usted tiene mi expediente, era del club de atletismo y de teatro. No era una porrista popular y fui más o menos bullyeada. No soy la indicada para el trabajo.

-Tonterías, ahora es de la Fuerza Policiaca del país, de Chicago, una de las ciudades más peligrosas para la policía. En Seattle somos un poco más respetados porque no tenemos policías racistas que disparan al ver un color de piel diferente al suyo… ¿No cree que podrá con un montón de chiquillos de preparatoria?

-No. Mamá se va a casar de nuevo y el hombre tiene siete hijos, todos de preparatoria.

-¿A qué escuela van?

-A la escuela Halloway.

El Capitán Swan asintió y medio sonrió.

-Mi hijo iniciará este semestre ahí. Ahí es donde quiero que vaya.

Solo lo miré.

-Mire, sé que cree no poder con…

-La angustia juvenil – aporté, cuando no encontró las palabras.

-Um, si eso. Pero… la sobrina del alcalde, Leah, iba a esa escuela, no sé qué pasó, ella no quiere hablar. Pero en el baile del verano pasado, algo le pasó, algo le hicieron. Le dieron una droga que estos niños esconden muy bien y no sabemos que es. Ella está ahora en una… ejem, en un lugar donde la tratan bien.

-No quiero ser una nark. No sé si… Me acabo de graduar de la Academia, póngame a patrullar, póngame en las calles, seré de más ayuda ahí y no en una escuela llena de niños pomposos, drogadictos, hijos de papi. Sin ofender a su hijo. Ya pasé por eso, no fue bonito. ¿Por qué querría regresar yo a ese lugar infernal a buscar drogas?

-Si no lo hace por no querer ser una nark, como tan despectivamente lo dijo, entonces como investigadora. Esa chica era… alegre, era dulce, su sonrisa iluminaba una habitación… ahora… Ella no es la única, el país está plagado de historias como esa - el Capitán Swan negó la cabeza con tristeza.

Tragué saliva.

Eso pasó en mi escuela, solo que ella era una chica callada y dulce, nadie se metía con ella, hasta que un día a los chicos del equipo de futbol se les ocurrió la brillante idea de invitarla a una fiesta, drogarla, violarla y subir el video al grupo de Facebook. Nadie hizo nada, las autoridades no pudieron hacer nada, porque no se veían sus rostros y el video no tenía sonido.

Todos sabíamos quienes fueron y no pudimos hacer nada. Y aun así, tuvimos que soportarlos burlarse de ella, llamarla zorra. Sus padres la sacaron de la escuela y dos meses más tarde se quitó la vida.

Si no pude hacer nada por ella, entonces haría algo por Leah.

Para eso entré a la Academia, por eso soy oficial de policía. Para servir y proteger.

-Dígame, que tendría que hacer específicamente.

-Ir a clases, hacerte de los amigos indicados, dile a tus nuevos hermanos que sean discretos, que no le digan a nadie sobre ti, que no eres una de ellos.

-No creo que eso sea problema, no se han molestado en preguntarme nada. Me incluyen en sus cosas y son… amables y eso, pero no saben nada de mi… de hecho piensan que soy una de los suyos, no creen que sea policía.

-¿Ve? Pasará desapercibida aún más. Tendrá la ventaja de que ellos tienen amigos y la presentaran, asegúrese de ir a fiestas, o pregunte quién puede conectarla.

-¿Conectarme?

-O como sea que le digan los niños ahora.

-¿En la escuela sabrán que voy?

-El director y la psicóloga. Si ve o se enteras de algo ilegal inmediatamente hable con ellos y conmigo.

-Aun no estoy segura.

-Inténtelo al menos un mes. Leah, no es la primera. Hay al menos tres suicidios por semestre, una sobredosis cada mes, necesitamos saber que está pasando en esa escuela, sin que los padres interfieran o aconsejen a sus hijos.

Y como ahora le pasó a la sobrina del alcalde, ahora si deciden intervenir.

Callé mis pensamientos, pero tenía que tomar el trabajo y de paso averiguar por qué la Comuna Cullen no era popular… Esperaba que no me etiquetaran con ellos, tenía que ser popular y ser invitada a fiestas… para que intentaran drogarme… creo. No eso no está bien.

Pero por ahí va.


AIDEE SANCHEZ SALGADO Estas malita? Aaaw, pobeshita. Espero que este capitulo alegre un poco tu semana.

CCNH . Tributo - Runner Espero que ya tengas días menos ocupados y libres de estress. Espero que tambien te alegre la semana este nuevo cap.

Y bueno, ya sabemos que era lo que el sentido arácnido de Edythe le advertía que había de raro con los Cullen. Era muy obvio con las bromas de Emmett y la Comuna Cullen.

Beau y toda su hermosura (piensen en Sebastian Stan) está cada vez mas cerca y viene con todo.

Tengo pensado publicar un Edward/Beau, esto de leer fanfics de Bucky y Steve me esta afectando. Tengo unos cuantos capitulos de Snow Angel adaptados a ellos. Que dicen, lo publico?