Sinopsis
Las madrastras son malas. Las madrastras son malvadas.
A las madrastras solo les importan su belleza y el marido rico que se consiguieron. Las madrastras ven a sus hijastras como sirvientas. Las madrastras planean matar a sus hijastras.
Las madrastras te encierran en una torre para que no te midas el zapato que perdiste en el baile del príncipe.
Las madrastras se convierten en brujas y te dan una manzana para envenenarte.
Es lo que siempre se dice de las madrastras, ¿cierto? Las madrastras son malvadas, punto.
Eso no es verdad. Al menos, no en mi caso.
Mamá murió cuando yo tenía cuatro años y papá me crió él solo hasta que cumplí ocho años. Se enamoró de una mujer más joven que él y muy hermosa, pero sobretodo, buena y se convirtió en mi madre.
Esme Platt, mi madre, se ha casado de nuevo, con un doctor sacado de un libro o un cuento de hadas, pero tiene siete hijos. ¡SIETE! A ella no le importa, adora ser madre de ocho niños, incluyéndome.
Nos mudamos al otro lado del país, ahora tengo una nueva vida. Vivo en una mansión en Seattle, con siete chiquillos ricos y mimados, voy a una escuela preparatoria privada, tengo un auto de lujo y… por fin sentí mariposas por alguien, alguien prohibido… Nunca me he enamorado, solo crushes, pero nunca sentí mariposas, de esas de las que Esme dice sentir al ver a Carlisle y que tan coloridamente las describe como: ganas de vomitar al verlo.
Las sentí por primera vez al ver a Beau, el chico más lindo y torpemente adorable que he visto. Mi maestro de historia, el profesor Beaufort Dwyer.
¡Diablos!
CAPÍTULO 8
Salí de la oficina del capitán Swan y lo primero que hice fue llamar a mamá.
Necesitaba consultarlo con ella. Todo esto era… demasiado. Tenía que ir de encubierta a una escuela preparatoria.
ENCUBIERTA.
El Capitán Swan quería que fuera una Nark.
-¿Mama, estas ocupada? – pregunté cuando contestó su celular y yo caminé hacia mi auto.
-No, ¿qué ocurre? – pregunto distraídamente, tal vez ya estaba ordenando en línea lo que necesitaría para su nueva oficina.
-¿Podemos vernos fuera de la casa?
-¡Claro! ¿Dónde quieres que nos veamos? – ahora si me estaba dedicando toda su atención.
Miré a mi alrededor, aun no conocía la ciudad, llegué al trabajo con el GPS.
-Hay un Starbucks en la calle donde estoy, te enviaré la dirección.
-¡Te veré ahí!
Media hora después, mamá entró a la cafetería abarrotada, donde yo estaba en una mesa que recién se desocupó. Ordené un mocca de caramelo salado con leche de coco y crema batida para cada una.
Mi nombre, por supuesto no lo escribieron bien, Ideth. Lo escribieron como se pronuncia. Bastardos.
Mamá me sonrió y se sentó frente a mí y tomó de su bebida calientita, llena de calorías. Una bebida hecha especialmente para Isma.
Isma = Esme.
Estúpido barista.
-¿Por qué tanta urgencia y misterio? ¿Te despidieron?
-No. Me ofrecieron un empleo, de hecho.
-¿Un empleo?
-Quieren que sea una nark – susurré.
Mamá ahogó un grito. Sabía que significaba ir encubierto. Así murió papa.
-No… Edythe, no.
-Espera, no en la mafia o algo así… ¿Te acuerdas de tu novio Channing Tatum? – traté de tranquilizarla.
-¡Sí! – se le iluminó el rostro a mamá.
-21 Jump Street. Así quieren que sea… En una preparatoria. En la preparatoria Halloway.
-¡Oh! –los hombros de mamá se relajaron, no iba de encubierta con la mafia, las pandillas o algo peor-. ¿Porque ahí?
-Porque necesitan que investigue lo que está pasando. ¿Los chicos no te han dicho nada?
-¿Cómo qué?
-Es un nido asqueroso lleno de drogas, suicidios, violaciones y nadie hace nada porque son hijos de personas influyentes –tomé un respiro-. Quieren que investigue que está pasando, quien hace eso, pero sobretodo quien es responsable de lo que le paso a Leah, la sobrina del alcalde. ¿Pero yo de regreso en la escuela? No, fue horrible y lo sabes, se lo dije al capitán Swan.
-¿A Hook y a Emma? - me miró como si estuviera loca.
-¡Lo sé! Casi me río cada vez que lo digo. Mi jefe es el Capitán Swan.
-¿Y cuándo inicias?
-Aun no me decido, pero… No quiero hacerlo, pero tengo que hacerlo. Y además, quiero saber por qué los chicos no con queridos en esa escuela. ¿Y si los maltratan? Serán egocéntricos pero son lindos y serán mis hermanos en unos días. Son unos niños solos y perdidos, podrán acostarse entre ellos pero… Hay algo que no me gusta… y quiero darle justicia a Lillian investigando que le hicieron a Leah. Dicen que no habla. Pero soy una novata, me acabo de graduar y ya me quieren de encubierta. Nada más y nada menos que como una nark.
-Yo te apoyo en lo que tú quieras –mamá tomó mi mano a través de la mesa y le dio un apreton-. ¡Iremos a comprar tus útiles! ¡Será divertido! Como cuando eras pequeña, ¿te acuerdas?
Sonreí ante el entusiasmo de mamá de tenerme de nuevo como una adolescente.
-¿Si sabes por qué me ofrecieron ese puesto verdad?
-¿Porque casi te ves de la edad de Renesmee?
-Si – me enfurruñé y continúe bebiendo mis calorías liquidas.
Lo bueno es que los Cullen tenían gimnasio y podré deshacerme del millón de calorías corriendo un par de horas.
-¿Entonces… lo harás?
-Si –suspiré, preparándome mentalmente para los horrores de la preparatoria privada-. Tendremos que decirle a Carlisle, solo a él y… quedarme con el auto. O tal vez le pida otro, uno menos llamativo.
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Regresé con el capitán Swan y acepté ser su maldita nark en la Preparatoria Halloway. Él sonrió y le llamó al director, quien tuvo que ir hasta la escuela y hacer todo el papeleo de mi inscripción; no le importó hacerlo, él también necesitaba que yo entrara a limpiar lo que él no había podido. Ellos me inscribirían sin costo y me darían materias que llevé en la preparatoria para que estuviera familiarizada con el contenido. Estaría en materias de segundo año, de tercero y de cuarto, para que me pudiera mezclar con los sospechosos de siempre, los atletas y populares, así como los más inteligentes, pues tal vez ellos podrían ser los mezcladores, los químicos cabecillas o algo parecido.
-¿Tiene redes sociales, oficial Platt? – me preguntó el capitán.
-Solo Instagram, no es mi nombre ni mi foto real, no subo nada –solo lo uso para acosar celebridades-. ¿Por qué?
-Para que borrara cualquier información comprometedora o hiciera una nueva. Los chicos siempre están en línea, así es como se comunican ahora, o al menos eso me dice mi hijo.
-Haré cuentas en todas las redes sociales, no se preocupe. Pero… ¿no se le ha ocurrido que nadie se quiera juntar conmigo? Además seré la nueva, la forastera.
-Tonterías –se alejó del escritorio para acercarse a la impresora y saco un par de hojas-. Aquí tiene las reglas de la escuela, los útiles que necesitara, cuando ir por su uniforme, su número de estacionamiento, su número de casillero en el gimnasio y los casilleros de los pasillos. Rinesmi… Renusmi… ¿Cómo diablos se pronuncia los nombres de estos niños? ¿Por qué no se apegan a los nombres normales? – me entregó las hojas y vi a lo que se refería.
-Runezmey. Se pronuncia Runezmey. ¿Ella es la que me dará el tour por la escuela? – pregunté atónita.
-Sí. Es Runezmey Masen, es una buena chica. Es hija de mi amigo, el doctor Cullen, muy buena estudiante, muy educada, pero por la vida de mi hijo que jamás se cómo pronunciar su nombre. ¡¿En qué pensaban sus padres?!
Apreté los labios tratando de no reírme.
-Mi mamá se va a casar con el doctor Cullen, en la víspera de año nuevo – confesé en voz baja.
-¡¿Tu mamá es Esme Platt?! – me miró con los ojos muy abiertos.
-Sí. ¿La conoce? ¡Los niños Cullen son mis hermanos!
-Oh… esa es una complicación – el capitán se sentó pesadamente de nuevo en su silla.
-¿Por qué?
-¡Porque irán con usted a la escuela!
-Pero ya piensan que iré con ellos. Piensan que soy una de ellos, ni siquiera me preguntan nada sobre mí, solo asumieron que tenía su edad y que iría a Halloway con ellos y que me gustaría la empalagosa habitación que diseñaron para mí.
-¿No saben que es policía? – me preguntó atónito.
-No.
-¿Cómo es que no lo saben? – se cruzó de brazos y frunció el ceño.
-Llegamos a Seattle, era noche buena, ayer fue navidad y en año nuevo es la boda. Y no preguntan nada, yo no les digo nada porque creo que no les interesa. Son niños solo interesados en sus asuntos…
-Bueno, eso está bien, supongo. Nos va a servir que no sepan nada.
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Me inventaron un nuevo expediente escolar con fechas nuevas, pero en las mismas escuelas a las que asistí, hasta mi penúltimo año de preparatoria.
Estaba a punto de convertirme en una adolescente de nuevo, iba a ir encubierta a una preparatoria de ricos, haciéndome pasar por una de los suyos para saber que rayos ocurría ahí adentro y a Leah.
Era una especie de mezcla de Drew Barrymore en Never Been Kissed y Magic Mike en 21 Jump Street, con la diferencia en que si fui besada, ya no era virgen de hecho, y no soy tan estúpida como Tatum y Hill… o eso creí yo.
Me dieron mi nueva placa y mi nueva arma, firme los documentos necesarios que me hacían la nueva oficial de policía de las filas de los mejores de Seattle, Washington. Suspiré complacida, revisando mi arma y guardé mi placa en mi bolso, se sintió como si estuviera en casa.
Iba a salir de la oficina del capitán Swan, cuando me dijo:
-¿Oficial Platt?
-¿Si? – giré para verlo, a medio salir de su oficina, donde tendría reuniones semanales para entregarle mi reporte.
-Nada de sexo con estudiantes o maestros – dijo el capitán Swan con una mirada intimidante, una que te decía, no me busques porque me vas a encontrar.
Debió ser increíble patrullar las calles con él, antes de que tomara un puesto detrás de un escritorio.
Pero su pedido me tomó con la guardia baja, pensé que eso estaba implícito, pero el que tuviera que recordármelo como si yo no lo supiera ya, me dio una vergüenza enorme. Solo lo miré con los ojos muy abiertos y asentí.
Cuando llegué al estacionamiento donde me esperaba mamá, aún tenía las mejillas enrojecidas.
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-¿Y como es la escuela? – pregunté a los chicos durante la cena.
Sus ojillos me miraron brillantes y aturdidos. No les había preguntado nada de la escuela y de ellos en específico en realidad. Ellos solo hablaban y yo escuchaba. Más o menos. Ahora, si tenía que poner atención, tomar notas y tratar de parecer una de ellos, era inútil tratar de alejarme de ellos porque no teníamos nada en común, pero ya no.
La Comuna Cullen se miraron entre ellos y después bajaron la mirada a su comida.
-Son como setenta u ochenta chicos por grado, supongo que así es en todas las escuelas privadas – dijo Jasper encogiéndose de hombros.
-Solía ser una escuela solo para chicos, pero en los 80's integraron a las chicas de una escuela cercana que se quemó, dejó de ser internado y los dormitorios los convirtieron en aulas para poder dar espacio a las nuevas alumnas – dijo Edward con una sonrisilla, como si me estuviera hablando de su película favorita.
-Está hablando sobre los alumnos, las clases y esas cosas, nerd. No de la historia de la escuela – Emmett dijo con la boca llena de comida, poniendo los ojos en blanco.
-Háblenme de las clases. Hoy mamá y yo vimos en línea las materias y ya hice mi horario –mentí, mamá y Carlisle ya sabían que tenían que seguir la corriente-. Después de año nuevo me inscribirán, iré por mi uniforme, elegiré las clases y me darán los casilleros y eso.
Lo del uniforme era verdad, solo la escuela lo vendía, no tenía una tienda o sastre local que lo vendiera, solo en las instalaciones y no abrirían hasta el cinco de enero.
-Los maestros son buenos, ya sabes, están los chicos populares, los atletas, ese tipo de grupitos, ya sabes, esas cosas – Alice murmuró encogiéndose de hombros.
Mucha encogedera de hombros y respuestas evasivas. Esto no me ayuda en nada.
-Te van a encantar mis amigos. Te presentaré con ellos – dijo Renesmee con una sonrisa enorme y Edward frunció el ceño.
Ah, la pequeña Renesmee, siempre tan entusiasmada, siempre tan dispuesta a darme la información que necesito. Tal vez la más pequeña de los Cullen sea la más útil.
-Nosotras ya tenemos nuestros horarios, obvio ya estamos inscritas para el siguiente semestre. Hay que compararlos después de cenar – dijo Bella entusiasmada y Rosalie asintió.
-Puedes cambiarte de clases si no te gusta la materia o el profesor, pero solo tienes hasta el final de la segunda semana – me advirtió Jasper.
-¿Y practican algún deporte? ¿Es obligatorio un club deportivo y uno cultural como en mi otra escuela?
-No, pero se ve muy bien en las solicitudes a las universidades que seas parte de más de dos clubs – dijo Edward.
Sí, no gracias. Solo lo mínimo, no tendré tiempo para todo eso como una adolescente normal, tendré que ir de fiesta y socializar.
-Yo estoy en el equipo de Futbol, Jasper en el equipo de Lucha, Edward-el-mariquita está en Lacross, antes solía correr – dijo Emmett y Edward lo pateó bajo la mesa.
-Niños – murmuro Carlisle, reprendiéndolos, pero Emmett continuo como si nada.
-Esa no es una buena palabra, Emmett – dije muy seria.
-Lo sé, lo sé. El término es gay, homosexual o lo que sea… Pero es porque a esas personas les gustan otras personas de su mismo sexo y eso está bien, cada quien hace lo que quiere, es un país libre… Mariquita, por otro lado… es alguien miedoso o debilucho… Como Edward – explicó Emmett con tono serio, como si estuviéramos hablando del Calentamiento Global.
Abrí y cerré la boca como un pez, Edward apuñaló su comida en el plato, Rosalie y Renesmee trataban de no reírse en voz alta, Jasper miró a Alice de manera coqueta y ella se sonrojó. Mamá miró a Carlisle y él se encogió de hombros.
-Rosalie está en el equipo de Tenis –continuó Emmett-. Bella lo creas o no, está en el equipo de Arquería, Alice en Gimnasia y Renesmee es la vergüenza de la familia, es porrista.
-¡OYE! – Renesmee miró a Emmett ofendida y dolida.
-Es broma, sé que entrenan duro, corren varios kilómetros y hacen gimnasia y eso… Pero no es un deporte – me susurró de manera audible para todos en la mesa y Renesmee le lanzó un pedazo de pan a la cabeza.
-Niños – los reprendió Carlisle de nuevo, pero una sonrisa trataba de escapar de sus labios.
-¿Como que lo crea o no, está en el equipo de Arquería? – pregunté mirando a Bella.
-Porque se tropieza con una superficie plana – murmuró Edward y Bella lo codeó.
-Soy torpe, ¿sí? ¿Eso qué? Tengo buena vista y buena puntería, fue el único equipo deportivo que no involucraba… deporte. Así que… Si –suspiró con tristeza-, Arquería.
-¡Eso es genial, Bella! Yo también tengo increíble puntería, fui la mejor de mi clase cuando estaba en la… - ¡MIERDA!
¡Sabía que había una razón por la que no hablaba de mis cosas ni me interesaba compartir con estos niños!
-¿Cuándo estabas en la que…?
-¿Puntería en qué?
Cuestionaron Renesmee y Edward poniéndome más atención que el resto, Bella se inclinó un poco más, esperando el resto de mi oración.
Miré a Esme por ayuda y ella encogió un hombro ligeramente.
Tragué saliva.
-Estuve en una escuela de tiro el verano pasado – susurré picoteando mi comida.
-¿De tiro?
-¿Sabes usar armas?
Emmett y Jasper me miraron con la boca abierta.
-Um… algo así.
Nota mental. Comprar una pequeña caja fuerte para mi arma y mi placa.
-¿Acabas de decir que eras la mejor en la escuela de tiro y esperas que nosotros nos quedemos así como si nada? ¡Cuenta, chiquilla! Suelta la sopa – Emmett me apuñaló el brazo con su grueso dedo índice.
-¿Qué quieres que cuente?
-¿Por qué escuela de tiro? ¿Cómo es que entraste? ¿Por qué? ¿Cómo?
-¿Porque… quiero ser… como papá? – susurré apenada. Dicho en voz alta, sonaba estúpido.
-¿Tu papa el que se murió?
-¡EMMETT! – la Comuna Cullen, incluido Carlisle lo miraron enfurecidos.
No sé por qué, pero yo si le vi la gracia a su pregunta.
-Si… él era… agente del… gobierno… Quiero ser policía…
-Wow – Renesmee abrió mucho los ojos, mirándome con admiración.
-Si – bajé la mirada a mi comida.
-Eso es asombroso, muy valiente y un poco estúpido, pero asombroso – dijo Jasper asintiendo para sí mismo.
Emmett soltó a reír.
-Papá nos enseñó una foto tuya, del pasado Halloween, cuando te disfrazaste de policía. Te veías adorable –Emmett palmeó mi cabeza-. Se imaginan a Edythe, toda chiquilla en una patrulla, persiguiendo pandilleros, desenfundado su arma y diciendo: ¡manos en la cabeza! ¡Tiene el derecho de guardar silencio!
Emmett le pegó a la mesa con los puños, aun riéndose de mí, hasta las lágrimas.
Niño estúpido.
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Por la noche, investigué a fondo a la Escuela Preparatoria Halloway. Ningún artículo de la prensa respecto a lo sucedido con sus alumnos, los suicidios, el bullying, las drogas. En apariencia era la escuela perfecta.
No todo lo que brilla es oro, por supuesto y por eso iba a entrar yo, para investigar y con un poco de suerte resolver qué diablos pasaba ahí dentro.
A mi lista de Netflix, le agregué casi una decena de dramas de adolescentes ricos en preparatorias privadas. Esperaba que sirvieran de algo.
Lo dudaba, pero eran jugosos y decadentes.
Me hice una cuenta de correo nuevo, una de Instagram y comencé a seguir a los niños Cullen, subí unas cuantas fotografías de cosas al azar. Luego entre a YouTube y me suscribí a los canales de Alice y Renesmee.
¿Qué rayos es Nessie?
.
Rosalie nos dio un itinerario específico de lo que teníamos que hacer en la casa antes de la boda.
Alice y los chicos le ayudaron a la Wedding Planer.
Mamá y yo no pudimos opinar sobre nada, a pesar de que era su boda. Solo asentimos cuando Rosalie, Alice y Bella nos pusieron al día sobre su gran día.
A mí me hubiera gustado organizar la boda de mamá con su príncipe azul, era mi lugar, no el de ellas.
Yo sugerí hacer una noche de chicas, que esa fuera su despedida de soltera y Alice me dijo:
-¿Estás loca? ¡Tienen que dormir al menos diez horas!
-Necesito un lienzo perfecto para el maquillaje –dijo Renesmee poniéndose del lado de Alice-. Necesito que mi lienzo este fresco, descansado, hidratado. Laven su cara y cuello con este jabón de carbón, luego exfolien su rostro y su cuello con este exfoliante de azúcar –nos entregó a todas un adorable neceser, lleno de productos coreanos… ¿coreanos?-. Después este tonificante, solo unas diez o quince gotitas en su palma y lo aplican como si fuera crema. Luego este serum de vitamina C, solo lo que contenga un gotero. Y al final esta lo mejor, esta gel es para el contorno de los ojos y elimina bolsas, arrugas y ojeras por doce horas, así que será lo último que se pongan al salir de la ducha, y conforme al horario irán yendo a mi habitación después de vestirse en la de Alice.
-Renesmee cariño… um, no se japonés… ¿Es japonés? – dijo mamá apenada.
-Es coreano, y tiene una etiquetita con números. Son los mejores productos que he probado en mi vida y es la compañía que me contactó para que sea la imagen, pero me da pena… Así que solo quedé en promocionarlos.
Esme y yo nos miramos. ¿Nos íbamos a vestir en la habitación de Alice? ¿Eso también nos iba a quitar la Comuna Cullen? ¿No podríamos vestirnos mamá y yo la una a la otra como la otra vez?
Supongo que me hacia una egoísta de mierda querer tenerla solo para mí, estas cuatro niñas también se convertirían en sus hijas; yo ya la disfruté durante muchos años, ellas también querían una madre.
Pero era mi madre.
Así que me quedé callada, no dije nada más sobre la despedida ni de la rutina del día de la boda.
Pero mamá se escabulló a mi habitación por la noche.
-¡Alice te ve se va a enojar! – susurré haciéndome a un lado para que ella se sentara en la cama con la charola.
-No me importa, yo quiero pasar mi última noche de soltera con mi bebé, comiendo lo que yo quiera.
La abracé.
-Te quiero, mamá – susurré contra su hombro, envuelta en sus brazos, sintiendo su cálido ser contra el mío. Esme Platt era mi mamá, la adoraba pero ya no sería solo mi madre.
Eso comenzaba a dolerme.
-Y yo a ti, mi cielo. Y yo a ti –me arrulló por unos minutos, también disfrutando de nuestro apretado abrazo-. Por cierto, Edward ganó para ser el padrino de Carlisle. Las chicas sabían desde un principio que tú serias mi dama de honor, así que con eso no hubo tanto drama como con los chicos.
Con renuencia, me alejé de ella para comenzar a comer nuestro snack prohibido.
-No sabía eso. ¿Cómo es que lo disputaron?
-Jugando ajedrez.
-Y por esa razón es que no son populares en la escuela.
Mamá se rió.
-¡Hay que comer!
Comimos brownies y helado de menta, viendo Mamma Mia!
Nos dormimos juntas, abrazadas de cucharita, como solíamos dormir cuando murió papá.
Éramos todo lo que tenía la otra, ella era mi madre, ambas perdimos a papá y queríamos asegurarnos de no perdernos a nosotras.
Ahora la tendría que compartir con siete niños y un esposo. Nunca más seriamos solo ella y yo.
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-¡Mi hermosa princesa! – mamá corrió a mis brazos al verme vestida, peinada y maquillada con mi vestido de dama de honor, posando para el tutorial de Alice, ella prometió solo tomarme fotografías del cuello para abajo y de espaldas.
Renesmee me rizó el cabello y me hizo un peinado elaborado y fluido. Y mi maquillaje… Necesitaré ver más de sus tutoriales, para algún día lograr una versión patética de lo que hizo en mi cara.
-¡¿Yo que?! Tú te ves… Wow – su belleza me quitó el aliento. Mamá era tan guapa y con el vestido que le hizo Alice se veía aún más hermosa… y el peinado y el maquillaje.
-¡¿Y ese maquillaje?! – preguntó atónita.
-¡Lo sé! ¡Por fin no me veo como una niña prostituta! Renesmee es increíblemente talentosa.
Ambas estábamos tomadas de las manos, en nuestra propia burbuja en el rellano de las escaleras, ignorando sin querer al resto de las chicas.
-Edythe… -mamá se acercó más a mí-. Me gustaría que me entregaras también…
Mis ojos se llenaron de lágrimas. Eso me iba a romper el corazón, pero lo haría.
-Mamá…
-Si no quieres, no lo hagas yo solo… No quiero caminar sola.
-No te dejaré sola. Te entregaré – derramé un par de lágrimas y ella también.
Nos abrazamos tratando de no arruinar nuestros vestidos y peinados.
Una garganta se aclaró y nos separamos. Renesmee nos miraba enfadada sosteniendo un pañuelo en cada mano, lista para arreglar su trabajo.
-Lo siento – susurré y dejé que arreglara el desastre que éramos.
La lista de invitados a la fiesta anual de Año Nuevo de los Cullen estaba llena de personalidades de la ciudad. El árbol de navidad desapareció para darle paso a otro artificial color blanco, con decoraciones negras y doradas. El resto de la decoración navideña también desapareció y fue reemplazada por jarrones negros y dorados llenos de nochebuenas blancas. Luces navideñas fueron pegadas al techo y esa era toda la iluminación, se veía muy romántico. Pero mamá no pudo elegir nada de eso, las chicas y la Wedding Planner –que ni le dirigió la palabra a mamá- eligieron todo.
Mi jefe directo y su jefe estaban ahí, el capitán Swan hablaba con el alcalde William Black. Quise acercarme a ellos, pero mi trabajo como dama de honor oficialmente había iniciado y además tenía que entregar a mamá.
Cuando fue la hora adecuada, fui por ella a la planta alta. Ella bajó las enormes escaleras tomada de mi brazo, cuando Edward comenzó a tocar el piano y los invitados se reunieron en la sala, pero eran demasiados y unos estaban de pie alrededor del piano; todos vestidos con ropa de diseñador, eran personas hermosas y felices de ver a su amigo casarse. Caminamos por el estrecho pasillo lleno de personas desconocidas y de los niños Cullen. Nuestra nueva familia.
Con mi corazón hecho una pasa, tomé su mano derecha y la pose en la mano de Carlisle, quien me dio un beso en la mejilla. Mamá acarició mi otra mejilla y el alcalde Black comenzó a oficiar la boda.
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Sentía que no podía respirar en esa casa.
Eran demasiadas personas las que querían saber sobre mí y mamá. Todos viejos amigos de Carlisle; el Alcalde Black me miró con especial atención, él y el Capitán Swan compartieron una mirada y yo solo sonreí.
Todos hablaban sobre los Cullen y los ocho niños que tenían ahora, de cómo mamá iba a lidiar con nosotros, que es lo que quería hacer al graduarme. Se suponía que ya estaba trabajando de encubierto, así que dije que aún no sabía. No podía arriesgarme y decir que ya era mayor de edad y de hecho era policía de Chicago recién transferida.
El año nuevo estaba a una media hora de llegar. Mamá ya estaba casada de nuevo con su príncipe azul, rodeada de niños sacados de revista. El pastel había sido cortado y miles de fotografías tomadas. La champaña y la comida fluía, grupitos de amigos y viejos conocidos se formaron y charlaban ruidosamente con estruendosas carcajadas.
La música del Rat Pack me estaba dando jaqueca, las luces titilantes, las velas y el resto de la decoración en blanco y negro daban vueltas a mí alrededor.
Los niños Cullen eran la atracción principal… Pero jamás me dirigieron la palabra o siquiera me miraron en cuanto Esme se convirtió en una Cullen, en su nueva madre.
No podía respirar, mamá se acababa de convertir en una Cullen, ya no era una Platt. Ella ahora sería Esme Cullen.
Se veía tan hermosa abrazada de Carlisle, bailando en la improvisada pista de baile o riendo con una copa de champaña en la mano y la otra entrelazada con la mano de su nuevo esposo, riendo con sus nuevos amigos.
No me di cuenta como pasó, pero yo estaba al otro extremo de la casa, viendo como fotografías eran tomadas sin mí.
Iba a acercarme a ellos y tomarme más fotografías, pero la mirada de triunfo que me dieron los niños Cullen me dejó en mi lugar.
Eran miradas maliciosas, miradas burlonas.
Isabella se pegó más a mamá y ella no miró en mi dirección, miró a Bella como me mira a mí. Como me ha mirado todos estos años. Como si ser mi madre o la de ellos le fuera igual a ella.
Todos ellos me vieron, no dijeron una palabra. Acapararon la atención de mamá, evitando que mirara en mi dirección.
Ellos eran sus nuevos hijos, yo fui reemplazada sin vergüenza alguna. Todo era teatro, eres nuestra hermana, bienvenida a la Comuna Cullen…
Sabía que esa habitación era una broma. Tal vez incluso la ropa no era de diseñador, solo pusieron etiquetas que lucieran reales, yo me lo creería. Tal vez era una pequeña venganza por como Carlisle era conmigo, el costoso auto que me dio valía más que el de cualquiera, excepto el de Alice.
Di media vuelta y salí por la cocina llena de meseros del catering. Abrí la puerta trasera y salí al crudo invierno de diciembre.
Mi corazón se acababa de romper.
No podía respirar.
Nunca me sentí tan sola como en ese momento.
No podía detener las lágrimas.
Estaba sola.
Sentí como mi pecho se oprimía, necesitaba alejarme, no conocía a nadie ni nada a mí alrededor, bajé las escaleras del pórtico en la oscuridad, hacia el jardín, cuando me estampé con algo.
-¡Ow! – exclamé con dolor.
¿Mierda, eso fue un árbol?
-¡¿Estás bien?!
-¡AH! – pegué un grito y miré a mi alrededor, a la oscuridad del pórtico trasero.
Nadie en su sano juicio saldría al patio trasero con este frio, por eso las luces no estaban encendidas.
No había nadie, yo escuché. Pero estaba sola.
Las lágrimas se sentían como témpanos de hielo en mis mejillas. No tenía abrigo sobre mis hombros y brazos desnudos.
-Lamento haberte asustado, ¿te hice daño? – me tomaron de los brazos vi su silueta, acostumbrándome a la oscuridad y de repente una luz iluminó su rostro.
Llevaba su celular encendido para que pudiera verlo y poder verme.
-¿Estás bien? – preguntó de nuevo con amabilidad y sus ojos azules brillaron.
Era un chico, uno muy alto. Buscó algo al interior de su abrigo y me lo entregó. Era un pañuelo de lino. Como solían hacerlo los caballeros hace mucho tiempo.
¿Quién rayos es este chico?
-Gracias.
Mis dedos helados rozaron con los suyos secos y cálidos al tomar el pequeño cuadro de tela.
-De nada.
Traté de limpiarme sin arruinar el maquillaje… Pero a quien engañaba, nadie notaria mi ausencia, así que no era necesario que me esforzara en no manchar mi cara.
-¿Alguien fue grosero contigo? – pregunto encorvándose para estar un poco más a mi altura. Era muy alto, casi dos metros.
Tomó el pañuelo de mi mano e iluminando mi rostro con su celular me ayudó a limpiar mis lágrimas.
¿Podría ser esta situación más humillante?
-No… - contesté a su pregunta, evitando mirlarlo.
-¿Alguien te hizo daño?
-No realmente.
-Ya está. Soy Beau – extendió su mano hacia mí.
-Soy Edythe – mi pecho hizo una cosa rara cuando estreché su mano.
-Gusto en conocerte – murmuró con una sonrisa y apagó su celular.
Nos quedamos en silencio en la oscuridad y después sentí algo cálido en mis hombros.
-¿Que…?
-Te va a dar hipotermia – murmuró ayudándome a meter mis brazos en su abrigo.
Estaba tan calientito por su cuerpo, las mangas me llegaban casi hasta las rodillas y el dobladillo a mis tobillos.
-¿Y qué hay de ti? – pregunté preocupada, al que le daría hipotermia seria a él.
-Nah, está bien.
-¿Qué haces aquí afuera? – cuestioné encogiéndome dentro del abrigo, acurrucándome en el y el delicioso y adictivo aroma de su loción.
-Um… no me gustan este tipo de reuniones, las personas preguntándote por tu vida como si te conocieran… Papá trabaja con ellas, yo acabo de regresar a la ciudad y piensan que de una u otra forma tienen el derecho de saber todo… No sé, es raro –dijo de manera fastidiada, dándome un pequeño detalle sobre él-. ¿Y tú?
-Ya no quería estar ahí adentro. Vi algo que…
-Te hizo daño – dijo tocando mi brazo.
-Si – Dios, sonaba tan patética.
Nunca me consideré una persona dramática, pero salí corriendo en la oscuridad, tratando de huir de la Comuna Cullen y su victoria, bien pude haber corrido escaleras arriba. ¿Qué rayos hago aquí en el frio con un desconocido?
-Lo lamento –volvió a encender su celular y lo giró hacia un columpio en el pórtico-. ¿Te quieres sentar?
Asentí y seguí el haz de luz.
Era preferible quedarme en el frio con Beau, que regresar a esa fiesta.
Él se sentó a mi lado y momentáneamente la luz iluminó su rostro por completo.
Y sentí lo que mamá dice sentir al ver a Carlisle.
Ganas de vomitar.
O mejor dicho: mariposas.
Jodidas mariposas.
Sentí mariposas por Beau.
Era un chico muy guapo, en sus mediados o tardíos veintes, cabello castaño y algo despeinado, ojos azules, labios… Tragué saliva cuando vi sus labios rosados con una adorable curva, rodeados por una sombra de las cinco de la tarde.
Mierda.
Era lindo. Demasiado. Y caballeroso.
Lo más probable es que fuera gay. Los chicos así siempre lo son.
Llevaba el cabello peinado hacia atrás, se veía suave; me dieron ganas de hundir mis manos en el, jugar con su cabello por horas mientras me miraba con esos ojos tan lindos y cálidos. Una gruesa bufanda estaba alrededor de su cuello, subió las solapas de su traje negro y comenzó a ponerse unos guantes cuando dejó el celular en mi regazo.
Yo solo lo miré y deseé que me mirara y que no me rechazara como cada chico que me ha gustado. Y que no fuera gay, por piedad de Dios.
Quería que me viera guapa, femenina y de mi edad.
Que no me dijera que era rara, marimacha o que parecía una niña.
Mírame Beau.
Él giró a verme, como si me hubiera escuchado, o tal vez lo dije en voz alta, pero él me miró, realmente me miró y sonrió con calidez.
-Nunca te había visto en estas fiestas – murmuró frotando sus manos enguantadas y las posó bajo sus brazos.
-Es la primera a la que vengo –y tal vez la última-. ¿Eres amigo de la familia?
-Papá conoció a Carlisle cuando él era un novato y el doctor Cullen era un interno de guardia. Papá llevaba a un chico herido en un accidente de auto. La ambulancia jamás llegó al accidente, solo la policía, sus padres estaban mal heridos y rogaban que llevaran al chico inconsciente al hospital, papá lo sacó del auto y con cuidado lo metió a la patrulla. Llegó al hospital más cercano, era uno pequeño, casi no había enfermeras ni doctores y papá tuvo que ayudarlos –Beau soltó una pequeña risa-. O al menos eso es lo que me contaron. Pero salvaron al chico y ese chico es el Alcalde Black. Desde entonces, los tres son mejores amigos.
-Eso es lindo.
-Si – él suspiró, como si anhelara algo.
-¿Entonces conoces a los chicos Cullen? – quería que me dijera que eran unos monstruos que los odiaba, que le hicieron daño. Que eran falsos y que esa era la razón porque nadie los quería en la escuela, que me advirtiera de ellos, que dijera que me alejara y llevara a mamá lejos de aquí. De ellos.
-Sí. Son buenos chicos. Yo aún vivía aquí cuando los adoptaron, pero vivía en Phoenix cuando su madre murió. Es bueno que Carlisle encontrara a alguien bueno y con chicos como ellos.
Oh, entonces no sabía que era la hija de la nueva señora Cullen.
-Si – dije con amargura, recordando sus sonrisas al fotografiarlos con mi madre, como si fueran una gran y hermosa familia. Donde yo no tenía cabida.
-¿Y tú? ¿Eres amiga de la familia?
-Algo así. Soy nueva en la ciudad. Conozco a la nueva señora Cullen. Me estoy quedando aquí por unos días.
¿En eso me convertiría ahora, una conocida de la nueva señora Cullen?
-Genial. Yo también me quedé aquí un par de semanas en el verano, mientras conseguía donde vivir. Papá me ofreció su casa, mi vieja habitación, pero… No puedo vivir con él, su nueva esposa, su hijo y menos con las cosas que están pasando con mi hermanastra. Suena egoísta, pero ya tuve suficiente cuidando de mamá, no necesito más drama en mi vida –dijo tomando su celular de mi regazo y luego cambió de tema-. Papá dice que es muy guapa la nueva señora Cullen, pero no la he visto. Cuando ella estuvo aquí yo aún vivía en Phoenix con mamá y me perdí la boda. No le digas a nadie –se acercó a mí y susurró-, me escondí en la biblioteca, pero papá me encontró y pretendí salir, pero me escabullí al jardín, preferí casi congelarme que responder miles de preguntas personales. Ese tipo de fiestas y personas… no son lo mío – dijo encogiéndose de hombros alejándose de mí, viéndose tímido, jugueteando con su celular.
Respiré el atractivo olor de su loción, algo dulce y varonil. Casi me inclino hacia él cuando se alejó, para seguir oliéndolo.
Además me gustaba su voz, baja, masculina, sin ser ronca. Solo una voz de chico guapo que quedaba con él. Podría escucharlo hablar todo el día.
-Son demasiadas personas –dije asombrada-. ¿Cómo alguien puede ser tan social?
-No lo sé – soltó una risilla.
-Soy tan perdedora que nunca he tenido una amiga o un amigo… Menos a toda una horda de personas para invitar a una boda así.
Y ahora, no tenía familia.
-Yo puedo ser tu amigo – ofreció Beau con una sonrisa tímida.
Más mariposas.
-Enviada a la Friendzone tan rápido, ese debe ser un record – murmuré para mí.
Pero Beau me escuchó.
-No quería sonar tan desesperado.
Me reí.
-Eres lindo. Me gustaría ser tu amiga – con beneficios. Muchos beneficios, todos ellos. ¡Por favor!
-Enviado a la Friendzone tan rápido, ese deber ser un record – copió mis palabras.
-No quería sonar aún más desesperada.
Ambos nos reímos apagadamente.
-¿Y en que trabajas?
-Soy… trabajo para el Gobierno. ¿Y tú? – la gente se pone rara cuando le dices que eres policía. El chico nuevo de la cafetería cerca de casa en Chicago, me preguntó un día en que trabajaba, coqueteándome y le dije que era policía, cada vez que entré todo el personal actuaba diferente y eso que no llevaba el uniforme.
Tal vez algo escondían y creían que lo sabría de una manera u otra, tal vez con mis súperpoderes de policía novata.
-Soy maestro.
-Eso es genial – profesor castígueme, no hice la tarea.
¿QUE DEMONIOS?
Necesito tener sexo.
No es que ande por ahí follando, solo he tenido sexo con dos chicos, por lo cual lo he hecho menos de diez veces en mi vida.
Wow, en serio que soy una perdedora total. Sin padres, con un empleo que no quiero, sin amigos y sin sexo.
Tal vez Beau pueda cambiar eso. Tal vez él pueda se mi amigo… o me folle aquí en la oscuridad, lo que ocurra primero. Pero preferiría mejor que fuera mi fuckbuddie. Necesito uno de esos, quiero uno de esos.
¿Querrá Beau se mi amigo con beneficios?
-Si, eso creo – ¿dije eso en voz alta? Ah, no. Era la respuesta a mi comentario, no al calenturiento, sino al de una persona normal.
Al interior de la casa, escuchamos la cuenta regresiva. Un año nuevo estaba iniciando y no me gustaba para nada como pintaba.
Suspiré.
¿Mamá siquiera se daría cuenta de que no estoy ahí dentro?
¿Los niños Cullen se darían un beso en frente de los invitados, respetando la tradición o solo se lo darían en la mejilla?
-Feliz año, Edythe – susurró Beau a mi derecha, apagando su celular.
-Feliz año, Beau.
Y entonces, me besó.
WOOOOW Todo un record en esta historia! SEIS COMENTARIOS EN EL CAPITULO ANTERIOR!
Si he sabido que les gusta el seudo incesto con eso inicio... pero no me sorprende dada la respuesta que Bad Romance tuvo hace años... Jejejeje pillinas. No se llaman Litttle Perverts por nada.
LAS AMO.
Ahora si, a contestar los comentarios!
AIDEE SANCHEZ SALGADO Bueno, no tiene mente pura y casta, como ya nos dimos cuenta. Se quiere comer al pobre Beau... Pero la misma Bella (creo k tambien Beau) dicen en sus respectivos libros que en sus escuelas los Cullen tambien serian causa de habladurias al estar juntos. Aqui tambien. YEEEEIII. Estas viendo uno de mis programas favoritos ONCE UPON A TIME! Lo amo! No notaste a Sebastian Stan (Beau) en la primera y segunda temporada. Cosa linda, cosa bien hecha jajaja.
helenagonzalez26-athos Ya veremos!
Ladyvani Espera lo que viene en los siguientes capitulos!
Fran Ktrin Black Date una vueltecita por mi pagina de Facebook, ahí estará Beau (Sebastian Stan) en toda su hermosura y esplendor! Un beso para ti también, de parte del Soldado de Invierno! jejejeje
CCNH . Tributo - Runner Te dije que solo una de tus teorias era correcta! No te preocupes!
TrisJackson Edythe Gracias!Edythe solo piensa así por que lo acaba de descubrir, ya veremos como piensa mas adelante.
Ahora, a esperar sus tomatazos!
Bessos!
