Una vida compartida

CAPITULO 9

En su mente aun recordaba ese sueño tan vívidamente, realmente podía hacerle eso a Lana, no no como podría, ella lo era todo para él y se iba a quedar con él. Si ella dijo que se quedaría, pero no indefinidamente, necesitaba tenerla por siempre junto a él, pero ¿cómo?

Ese sueño perturbo sus pensamientos todo el día, no iba a dañarla, matar lo que tanto amaba, ¡eso nunca!, ya había tenido dos oportunidades de tenerla y algo lo detuvo, estaba seguro que el amor que sentía por ella era más fuerte que sus deseos. Pensó en atraerla a él mostrándole su debilidad, para que ella supiera cuanto la necesitaba, y quizá ella después también se mostraría vulnerable a él.

Ese día no tuvo que ir a trabajar, lo cual fue un alivio para él, poder quedarse junto a Lana y Lux todo el día. Desayunaron, almorzaron, salieron a pasear y finalmente volvieron a casa.

El teléfono sonó y ya eran las 4 de la tarde. Lana estaba cuidando a Lux mientras el aún continuaba en la sala. Oliver tomo el teléfono y hablo; era su compañero Jimmy de la universidad que lo invito a una reunión de exalumnos.

Lana apareció con Lux apoyada en su cadera y asintió ante la pregunta del mismo. "Allí estaré y traeré a alguien especial" sonrió mirando a Lana

"¿Quién era?"

"Un excompañero de la universidad, me invito a una reunión mañana en la noche, es repentino, pero…" "¿quieres acompañarme?"

"Me encantaría, pero… ¿quién cuidara a Lux?"

"No te preocupes, le pediré a la vecina que lo haga, ella es muy amable y sé que aceptara". La noto un poco nerviosa.

"Les encantaras, estoy seguro".

"No es eso solo que… no sé si pueda ir… No quiero avergonzarte, es solo que…"

"No te preocupes, iremos de compras, no te sientas apenada, y aunque te vistiera con una bolsa de papas lucirías encantadora".

"Lana sonrió, gracias Oliver... por todo, prometo que te lo pagare…"

"No es necesario…"

"Si lo es…"

"Bueno, si eso te hace feliz, págamelo con intereses, incluyendo los impuestos". Se burló

Lana sonrió. "Lo hare…"

"Oh, lo olvidaba, enseguida preparare la cena".

"¿Te ayudo? Solo dime que hacer…"

"Está bien… lo haremos juntos, y Lux estará en su silla viendo como trabajamos".

Lana le dijo a Lux:

"Tu papá y yo preparemos la cena, tu solo observa como lo hacemos… mmm"

"Paapaa" dijo Lux.

"Oh oh oh ¿Lana la escuchaste?"

"Si ella lo hizo… levantando a Lux de la silla besándola en la mejilla"

"¡Dijo papa!, ¡mi niña hablo!" se quedó sorprendido mientras sujetaba su carita en sus manos y le besaba la carita. La tomo en sus brazos y la levanto mientras ella sonreía emitiendo ruiditos.

Fue algo tan encantador ver aquella escena, los tres como una familia. Oliver dijo:

"Estuvimos tanto tiempo solos y Lux no tuvo otra imagen materna, hasta que llegaste, ella está mucho mejor gracias a ti…" Cree que eres su madre, te ve así. Obviamente dijo esto para enredarla y hacerle saber que también Lucrecia la necesitaba.

Lana se sintió un poco incomoda ante su comentario, y simplemente beso a Lux y le dijo a Oliver: "Sera mejor que comencemos a cocinar, o terminaremos haciendo la cena".

Si, y puso a Lux en su silla, luego se quitó el saco poniéndolo en el respaldo de una silla y se colocó el delantal. A Lana le pareció gracioso verlo así, pero no le dijo nada para no molestarlo.

"Lana yo hare el espagueti, tu prepara la salsa y las albóndigas."

"De acuerdo, pero debes decirme que hacer o llamar a los bomberos…"

"Oliver se rio con fuerza, no te preocupes, yo estaré a cargo así que estaremos a salvo".

Lana sonrió, y lo miró a los ojos, él le devolvió una mirada cómplice compartiendo ese momento.

Una vez que prepararon el almuerzo, se sentaron para comer, como tantas veces, pero de alguna forma; era diferente, había un lazo muy fuerte que los unía. Oliver y Lux la necesitaban, pero ella aun no sabía bien.

Después del almorzar Oliver y Lana se sentaron el sillón frente al televisor, Oliver se puso a Leer un libro sin prestar demasiado interés al televisor.

"Lana se sintió curiosa ante eso y le pregunto ¿Qué lees?"

"Cumbres borrascosas de Emily Brontë".

"¿Eres un romántico?"

"No es así, solo me gusta mucho la literatura inglesa".

"Lana logro leer un pequeño párrafo que Oliver había subrayado".

"Pues amo el suelo que pisa y el aire que respira y todo lo que toca y lo que dice. Me gusta su forma de mirar y de comportarse, me gusta todo él de arriba abajo..."

"Es tan romántico… no conocía esa parte tuya. Seguro así conquistabas a las chicas…"

"En realidad, no, debo confesar que nunca fui muy popular con ellas en la universidad no tuve novia, no tenía tiempo para tener una..."

"Mi historia es tan diferente a la tuya, supe desde siempre que me gustaban las mujeres, muchos chicos me invitaban a salir, pero obviamente siempre preferí a las mujeres, siempre fue así… Recuerdo que hace mucho leí ese libro en la secundaria, me gustaba leérselo a Wendy cada noche…"

"¿Lana? ¿Qué pasa?"

"No… es nada solo que aún me duele recordar cosas de mi vida con Wendy, a pesar del tiempo y de lo que me hizo, no puedo olvidarla, y no deja de dolerme… ya no quiero hablar de esto. Dijo colocando sus manos sobre las de Oliver entrelazando sus dedos".

"Cambiemos de tema".

"¿Si así lo deseas?"

"Si, Oliver dime…"

"¿Si?"

"¿Alguna vez le escribiste alguna poesía a tu esposa?"

"No, en realidad nunca fui así de romántico, ni siquiera con ella, era muy torpe. Sonrió".

"Bueno ya lo creo, soltó una risita, pero ella era inteligente vió algo más en ti, por eso te eligió… por tu gran corazón".

Oliver se quedó viéndola sin decirle nada más, quizás ella comenzaba a sentir algo más que una amistad por él, si eso tenía que ser por fin ella se entregaría a él por completo. Lana estaba totalmente distraída leyendo partes de aquel libro, que no pudo notar la forma en que la miraba.

"Esta es mi favorita".

"Nunca confeso abiertamente su amor, pero si es cierto que los ojos hablan, y hasta un idiota se habría dado cuenta de que estaba locamente enamorada…"

Fueron interrumpidos por el llanto de Lux. Lana se levantó inmediatamente para ir a atenderla como haría cualquier madre, pero Oliver la tomo del brazo para detenerla

"No te preocupes, yo iré".

"Vamos los dos".

"Está bien".

Lux tenía pequeñas lagrimitas en sus ojos, y tenía la carita muy roja.

Mi Pequeña calma, ya estoy aquí, Oliver la tomó en sus brazos mientras le cantaba:

Duerme pequeña no tengas temor, papa te comprara un ruiseñor…

Si su canto no suena placentero, papá te comprara un sonajero…

Y si el sonajero no suena bien, papa te mecerá en un vaivén…

Y si te cansas del vaivén, para te comprara un acordeón… y Lana continuó la canción.

Y cuando el acordeón ya no se escuche mama te va a comprar un perrito de peluche

Y si el perrito no sabe ladrar, mama te comprara una muñeca y un chupete…

Lux retomó su siesta, y Lana la acomodó suavemente sobre la cuna, quien podría resistirse a una bebe tan encantadora como ella.

"Lo hiciste muy bien Lana, tienes un gran instinto maternal".

"No, bueno mi madre me cantaba esa canción para dormir".

"No me refiero a la canción…"

Lana se sintió incomoda e intento cambiar el tema.

"Ya es tarde Oliver y debes trabajar mañana, es hora de dormir, no debes desvelarte…"

"Lana… espera". Oliver intentaba decirle algo

"Anda ve…

"Mañana hablaremos… ¿te parece?" Dijo Lana con nerviosismo

"Como digas…"

Oliver se quedó pensando el Lana, tuvo la oportunidad de confesarle lo que sentía, pero no pudo, y no quería seguir así.