Una vida compartida
CAPITULO 10
Oliver despertó fue a ver a Lux como cada día, tenía una sola idea en la mente… Hablar con Lana. Después de llevar a Lux y acomodarla en su silla fue a buscar a Lana a su habitación; no la encontró.
¿Lana? ¡Lana!, la llamo una y otra vez, no obtuvo respuesta. Salió de la casa con Lux en brazos y la encontró en el jardín, mirando hacia la nada.
¿lana, estas bien? ¿necesitas algo?
No, estoy bien, no te preocupes, es solo que me quede pensando… ¡ya sabes!... en Wendy, no quiero arruinar tu día con mis problemas…
¿Quieres entrar para desayunar? Dijo Oliver
Claro que si… Dijo y entró a la casa.
Desayunaron juntos como cada mañana, Oliver intento hablar, pero no encontraba las palabras para expresarle lo que sentía, parecía un escolar enamorado, tan torpe para confesarle sus sentimientos, tan tonto. Pero estaba decidido.
Lana eh… yo… Tomo un poco aire.
¿Si, Oliver? Lana no lo miró, continúo comiendo mientras hablaba
Yo… solo… quería decirte… Dijo jugando un poco con la cuchara que tenía en la mano
¿Qué? Lana dejo de comer solo para escuchar lo que él quería decirle.
Que… no olvides que esta tarde pasare por ti para comprar tu vestido para la reunión de esta noche.
Oh sí, no te preocupes estaré lista, la Señora Figgins me dijo que estará aquí a las 2 de la tarde, es una persona muy agradable.
Si, lo es… Bueno, yo me voy.
Le dio un beso a Lux en la mejilla y se fue despidiéndose de mano de Lana. Se sintió como un niño, pero prefirió irse rápidamente antes de que los pensamientos le nublaran la mente y comenzara a sonrojarse frente a ella.
Lana solo lo vio extrañada, pero no le dio mucha importancia, después de todo Oliver era alguien ocupado, con un trabajo y una hija que cuidar seguro tenía muchas cosas en que pensar por su vida tan ajetreada. Y a pesar de todo siempre tenía tiempo para ayudarla.
Las horas pasaron rápidamente y Oliver llego a casa como había prometido. Lana lo esperaba con un vestido azul bastante simple, se fueron en su auto rumbo al centro comercial.
Lana caminó con Oliver agarrada de su brazo, él se sentía tan feliz de salir con ella y que todos vieran que eran un feliz matrimonio, en su mente así lo era. Los dos caminaron entrando a cada tienda Lana se probaba varios vestidos, Oliver la veía salir y entrar del probador sin quitarle los ojos de encima, algunas mujeres se volteaban para mirar al apuesto doctor, pero él ya tenía a alguien especial en la mira y por nada del mundo pensaba dejarla ir.
Perdona Oliver sé que me tardo mucho en elegir algo, pero quiero estar a la altura de la ocasión…
Por mí no te preocupes, lo que te haga feliz… Dijo Oliver, él quería consentirla en todo disfrutaba cada momento con ella, incluso si era algo tan trivial como ir de compras ¿Y qué tal si te pruebas este? le dijo Oliver entregándole un vestido largo y rojo vibrante. Lo vi y pensé que te quedaría muy bien, me gustó mucho el color y en ti se verá precioso.
Bueno… ¡Gracias por el cumplido! Dijo mordiéndose el labio algo nerviosa.
Luego salió del vestidor nuevamente y Oliver se quedó encantado, fue mejor de lo que imaginaba, estaba atontado, su amor por ella era evidente para todo aquel que lo viera excepto para Lana.
t-tte queda muy bien, comenzó a tartamudear.
Oliver estas nervioso…
Claro que no… dijo un poco molesto.
¿Qué paso? ¿por qué te pusiste así?
No es nada Lana, no es nada, llevemos ese vestido… y se puso nervioso, sonrojándose.
Gracias, pero no entiendo por qué te sonrojas… Te ves tan tierno. Era la primera vez que lo veía así, le pareció tan divertido, y dulce. Su expresión tan habitual fue completamente distinta a esta.
Fue a la caja y le pago a la vendedora, quien le hizo un cometario
Su esposa debe ser muy afortunada…
No… yo soy el afortunado.
Lana no logro escucharlo pues estaba distraída mirando los sombreros en un sector de la tienda, ella lo miró con esa bella sonrisa que iluminaba sus días, que haría el sin ella.
Luego salieron de la tienda y volvieron a casa rápidamente casi sin intercambiar palabras, Lana no quería decir nada que lo incomodara. Ella sentía un gran aprecio por él, y sabía que no podía dejarlos, aun no era el momento, él era su mejor amigo, su cómplice, fue como el hermano que siempre quiso tener, quien la apoyo en momentos difíciles. Ella haría lo mismo por él.
Oliver la quería bien y la quería mal; sin importar su inclinación, su pasado, no podía contener sus sentimientos por su bella Lana. Necesitaba gritarlo al mundo, y que todos lo supieran, que ella le dijera que también sentía lo mismo, se quedarían juntos con Lux en su casa. Pensaba en tener una gran familia, con Lux y otro niño jugando en el jardín, Lana esperándolo tan radiante como siempre cerca de la puerta, con la cena preparada… Con un enorme vientre de embarazo. Se perdió en sus pensamientos mientras se preparaba para salir.
Oliver tenía puesto un traje negro muy elegante, con solapas en un tono gris con una camisa blanca y una corbata de moño.
¿Lana estas lista? Llegaremos tarde.
Si, ya voy
Salió con su precioso vestido rojo que dejaba su espalda y brazos descubiertos, se acomodó el cabello en una cola que permitía apreciar su largo cuello y caía en un perfecto rizo. Nadie ni nada pudo quitarle la sonrisa a Oliver, estaba emocionado, todos al fin conocerían a su esposa.
Llegaron al lugar, que era muy elegante, y se encontró con otro compañero de la facultad de medicina.
Hola Thredson no esperaba que vinieras este año, siempre rechazabas la invitación, pero ahora te veo feliz y bien acompañado, ¿quién es este ángel?. No me la vas a presentar.
Ella es Lana, Lana Thredson, mi esposa. Dijo con orgullo. Y él es Albert Richards
¿De qué pintura la sacaste? Es maravillosa, sin duda ella es más de lo que mereces, ¿cómo la atrapaste eh?. Talvez la embarazaste y ella no pudo escaparse de ti. Le dijo sarcásticamente. Esto hizo enojar al doctor, quiso responder, pero Lana se adelantó.
Oliver es un gran hombre, con un gran corazón, eso fue lo que me enamoró de él.
Yo tengo algo más que un gran corazón… le dijo de forma descarada acercándose demasiado a ella, esbozando una sonrisa maliciosa. Oliver solo quería matarlo.
El hombre le beso la mano sin quitarle la vista de encima; su ira estaba a punto de brotar, lo enfureció el hecho de que este hombre intentara conquistar a su esposa, su esposa, necesitaba caer sobre él y acabarlo a golpes. Lana simplemente no le dio importancia y tomo el brazo de Oliver besándole la mejilla para calmarlo, le pidió que se marcharan de allí.
Este hombre, bien parecido, un mujeriego que se había divorciado de su última esposa por que la había engañado, era alguien que no deseaba ver, siempre lo humilló; aun lo hacía. Lo odió aún más ahora, siempre lo molestaba. Se estaba convirtiendo en una amenaza. Años atrás se burlaba de él porque no tenía novia, Oliver nunca fue popular con las chicas y es que en realidad no tenía tiempo para ellas por que debía trabajar para continuar con sus estudios y mantenerse.
Continúo presentando a Lana al resto de sus ex compañeros, todos quedaron maravillados con ella, bella e inteligente, Oliver estaba encantado y no la dejo sola en ningún momento hasta que decidió ir por unas bebidas. En ese momento alguien se le acerco, Albert.
Hola Lana…
Hola… Lo miro con indiferencia.
Lamento lo ocurrido antes, hable hace unos instantes con Oliver y me disculpe, ahora estamos en paz; él me dijo que te llevara a la oficina de Vincent el anfitrión, él te está esperando allí.
¿De verdad? Lana dudó un momento.
Por supuesto, bueno, yo cumplo con informarte, espero no se moleste. A Lana le pareció sincero.
Está bien, iré contigo.
El la guio hasta una habitación alejada de los invitados, y de Oliver. Al entrar ambos allí Albert cerró la puerta con llave.
¿Dónde está Oliver? ¿Por qué cerraste la puerta?, una alarma se encendió en su cabeza.
Relájate, no quiero hacerte daño, solo vamos a divertirnos un momento sin que tu esposo nos interrumpa.
¡Déjame salir ahora!, oh te juro que gritare tan fuerte que todos me oirán.
Estamos tan lejos que nadie te escucharía, pero quiero que lo intentes… Lana sintió pánico y comenzó a llorar sin poder contenerse.
Mientras tanto Oliver quien se distrajo unos minutos hablando con la esposa de unos de sus colegas que no paraba de contar acerca del viaje que había hecho con su esposo a Londres. Al volver donde estaba Lana no la encontró; por supuesto que Lana no haría eso, no era propio de ella, comenzó a preguntar a los invitados, y uno de ellos le dijo que Lana se había ido acompañada de un hombre alto y con el cabello castaño a uno de los pisos de la mansión.
Apenas escucho esto, subió corriendo las escaleras, algo no estaba bien, Lana estaba en peligro.
¡Ayuda!, ¡por favor Auxilio! Grito todo lo que pudo mientras él se le acercaba más y más…
No me tengas miedo, después de todo vas a disfrutarlo, aunque quizá no tanto como yo. Sabrás lo que es estar con un hombre de verdad.
La atrajo hacia su pecho agarrándola fuertemente de la cintura, imposibilitando su escape.
¡Déjame por favor! ¡Suéltame!
¿Porque iba a hacerlo?, no entiendo por qué ese idiota de Thredson tuvo tanta suerte si siempre fue un perdedor. Luego de decir esto la empujo junto a él en dirección al piso.
No por favor no, te lo ruego…
Shhh shhh shhhh, no llores y comenzó a besar su cuello mientras ella se retorcía debajo de él intentando apartarlo. La abofeteo para controlarla. Fue entonces que él le sujeto ambas muñecas con una mano mientras acariciaba su muslo en movimientos circulares y luego en dirección a su centro.
¡Detente!, ¡No! Continuo gritando mientras lloraba profusamente.
¡Ayuda! ¡Auxiliooooo!
Nadie va a ayudarte preciosa… solo estamos tú y yo. De repente alguien tumbo la puerta, era Oliver, quien rápidamente lo alejo de ella lanzándolo con toda su fuerza hacia él escritorio, y comenzó a golpearlo una y otra vez cegado por la ira, no pudo soportar ver así a Lana.
Continúo golpeándolo sobre el escritorio sin darse cuenta que Albert alcanzo un abrecartas en una de sus manos y tomándolo por sorpresa lo apuñalo en dos ocasiones por la espalda Oliver cayó al piso, sangrando profusamente. Albert decidido a terminarlo intento apuñalarlo una vez más pero Lana lo golpeó con una lámpara
Lana comenzó a gritar mientras Oliver comenzaba a perder la conciencia por la pérdida de sangre, lo último que escucho fue la voz desesperada de Lana que le rogaba para que no se cerrara los ojos, pero no pudo cumplir con su petición.
