Tutor.
Caminabas por los pasillos de la escuela con las mejillas sonrojadas y en completo mutismo, a tu lado el joven de cabellera azul parecía ir más concentrado en cuidar sus pasos que en la gente que lo rodeaba, en sus brazos llevaba tus libros de texto y útiles escolares lo cual te hacía sentir aún más avergonzada al haber dejado tu mochila en tu casillero en lugar de llevarla contigo.
— ¿Quién es él?
—Es muy guapo.
— ¿Cuántos años tendrá?
Los murmullos de tus compañeras no habían parado ni un segundo desde que salieron de su aula para el cambio de clases.
El día anterior no habías reparado completamente en lo atractivo que era el tímido chico pero ahora que lo contemplaste de cerca pudiste detallar sus finas facciones y su complexión, si bien no era un mastodonte como los integrantes del equipo de rugby de la escuela si tenía un físico bastante bien trabajado.
— ¿Y-Ya te han asignado un numero de c-casillero?— decidiste iniciar una conversación mientras de manera disimulada sacudías tu cabeza avergonzándote por tus recientes pensamientos. El chico te enfocó con cautela y asintió para después sacar de su pantalón un papel doblado y entregártelo en silencio absoluto. — Es cerca del mío. — sonreíste al leer en pulcra caligrafía un gran 609.
—¡Vuelve aquí, Hak!— Los dos voltearon hacia el origen del alboroto y se toparon con la imagen de Ki Ja, el encargado del área de disciplina y control escolar del instituto intentando alcanzar a Hak quien lucía un uniforme bastante desarreglado lo que te llevo a deducir que nuevamente se había saltado alguna clase.
—Blanco…— escuchaste la suave voz del chico y al regresar tu vista a él te sorprendiste, sus ojos color ámbar estaban fijos en el chico del consejo estudiantil y una seria expresión se había implantado en su rostro.
Como si lo hubiera escuchado, el joven albino se detuvo abruptamente y volteo hacia ustedes, las miradas de ambos chicos se conectaron. Ki Ja dejó de lado su labor de perseguir a Hak para avanzar lentamente hacia ustedes con una enorme sonrisa en el rostro. Por alguna razón la situación te hizo sentir incomoda, Ki Ja no era de las personas que se aprovechaban de su puesto en el consejo estudiantil para andar intimidando a la gente y desde lejos se notaba que Shin Ah era nuevo en la escuela por lo que no existía un motivo para que lo reprimiera, aunque se notaba que esa no era su intención por su expresión facial.
— Víbora albina—. La repentina aparición de Hak detrás del chico los sobresaltó a todos rompiendo el momento de tensión que se generó cuando los dos jóvenes estuvieron de frente, Ki Ja con una gran sonrisa y Shin Ah con el cuerpo demasiado tenso, pudiste notar como apretaba tus útiles entre sus brazos.— La campana ya ha sonado.— dijo sin más y el albino se escandalizó.
— ¡Deja de holgazanear aquí Hak, y acomoda tu uniforme! — se volteó hacia tu amigo y lo regañó haciendo uso de ademanes exagerados.
— Si, Si, como digas.— El moreno le restó importancia a los alegatos del peliblanco y se dirigió a ti. — (N), si no quieres que la víbora albina te regañe ve a clase.— Te indicó con su mentón y tú solo asentiste.
— ¡Ya te he dicho que no me llames así! — Ki Ja siguió reprimiéndole mientras ustedes se retiraban.
Tan pronto como desaparecieron de su vista el chico volvió a enfocar su mirada en la dirección que habían tomado, los demás alumnos, ajenos a todo lo acontecido, regresaban a sus aulas sin mayor preocupación.
— No es que crea nada de lo que me has contado pero, ese chico tiene algo que ver ¿cierto? — Los ojos azules de Hak se centraron en el joven vestido de blanco, uniforme que destacaba a los miembros del consejo estudiantil.
— No es como si ya te hubiera contado todo, Hak. — Ki Ja tomó una profunda respiración y cerró los ojos sintiendo como el aire le llenaba los pulmones. — Puede que ahora no lo creas, tampoco te lo conté esperando que lo hicieras, simplemente quiero proteger a las señoritas.— respondió antes de volver a circular por los pasillos ahora desiertos.
El moreno se quedó en su sitio por unos segundos más intentando asimilar toda la información que había recibido, según el propio Ki Ja, lo había hecho conocedor de esa información por el gran apego que parecía tener con Yona y su hermana. Pero el sospechaba que se trataba de algo más, después de todo Soo Won era, a su parecer, el más cercano a las hermanas, la mayor, Yona, estaba enamorada del él desde niña y (N) era el foco principal de las atenciones del rubio. Tampoco era como si se tomara en serio las palabras del chico pero aun así existía algo que no lo dejaba estar cien por ciento tranquilo.
— ¿Conoces a Ki Ja?— te aventuraste a preguntarle a tu compañero una vez que se instalaron en sus puestos del salón, para su buena suerte el docente a cargo de la materia aún no había llegado. Shin Ah te miro confuso. — El chico de hace rato.— Le clarificaste.
— No.— respondió sin dejar de mirar el pupitre sobre el cual reposaban sus manos. — E-Es la primera vez que lo v-veo.— apretó sus puños sobre la mesa. — Pero siento c-como si…— lo observaste con curiosidad, a tu parecer era un chico demasiado hermético por lo que el hecho de que respondiera tu pregunta y que se esmerara en darte una respuesta detallada te sorprendió. La frase quedo inconclusa al ingresar el maestro al aula.
—B-Buenos días alumnos.— notaste el decaimiento en el semblante y tono de voz de tu profesor al observarte entre su alumnado.
— ¡kya!— Un grito casi generalizado recorrió el salón.
La boca del mayor formaba una sonrisa perfecta sobre su rostro pero esa sensación no lograba llegar a sus ojos.
— Soy su nuevo profesor de Artes, mi nombre es Jea Ha.— habló manteniéndose sereno.
— ¿Sensei, tiene novia?— Tu compañera de banco continuo gritó provocando que te arrinconaras a un lado por lo alto del sonido. Las risas de tus compañeros no se hicieron esperar.
— Eh, bueno...— el profesor se rascó la nuca con gracia y nerviosismo.
— ¡Deja de bribonear!— La puerta se abrió bruscamente dando paso a Gi Gang-sensei, el salón entero cayó esperando a que la estricta mujer hablara.
— ¡C-Capitana!— Jea Ha pareció intimidarse por la presencia de la mayor.
— Vuelve a llamarme así mocoso y afrontarás las consecuencias.— la mirada de la profesora podría haber matado al peliverde si se tratara de dagas. — Esto es de la directora.— le entregó un papel y después comenzó su retirada. Ningún presente se atrevía a pronunciar nada durante la estancia de la docente.
— ¡P-Pero!— El rostro del hombre se transformó en una mueca de horror al leer el contenido de la hoja recibida.
—Trabajo es trabajo.— Gi Gang tomó el pomo de la puerta sin darle la cara al hombre que aún lucía desconcertado. — Si no puedes con ello deberías retirarte.— dijo en voz más baja y abandonó el aula.
— B-Bien alumnos.— después de un periodo en silencio viendo únicamente el camino que la mayor había tomado el nuevo maestro decidió encararlos.— Por órdenes de la directora a partir de ahora soy su nuevo tutor.— dijo con fingida emoción.
Un nuevo grito surgió por parte de las féminas del salón. Pusiste los ojos en blanco ante las reacciones altamente hormonales de tus compañeras.
— ¿Sensei, cuántos años tiene? — Otra chica con el rostro rojo se atrevió a hablar.
— No es hermoso que desconozcan a su tutor.— el tono del mayor te transmitió sinceridad en esa ocasión. — Como ya les había dicho me llamo Jea Ha, tengo 22 años, soy originario de Awa y seré su maestro de artes y su nuevo tutor.— finalizó su presentación y el aula se llenó de suspiros y susurros. — Ahora quisiera que ustedes también se presenten.— hubo murmullos en la clase. — Me dirán como se llaman, que materias les gustan y cuál es su meta en la vida.— sonrió genuinamente al finalizar.
— ¡M-Mi nombre es Midori, desde hoy está es mi materia favorita y mi meta en la vida es poder ser la novia de sensei!— una efusiva chica de cabello corto color turquesa fue la primera en comenzar, de nueva cuenta las carcajadas y burlas de parte de tus compañeros no se hicieron esperar.
—Un gusto Midori-san.— La sonrisa divertida del hombre te intrigó, dedujiste que sus emociones no eran estables o el intentaba ocultar algo.
Las presentaciones continuaron entre burlas y chistes, al llegar a ti pudiste notar como el tutor trataba de no ponerte mucha atención, lo mismo pasó con Shin Ah y te preguntaste si acaso ustedes habían hecho algo para molestar al docente. Tus pensamientos se vieron interrumpidos por el sonido de golpes en la puerta, Jea Ha-Sensei interrumpió la clase para abrir y otro murmullo enloquecido se generó en el salón.
— Buenos días, sensei, lamentamos interrumpirlo.— El tono inconfundible de Soo Won se adentró al aula. — Somos del Consejo estudiantil.— una vez frente al grupo recorrió con la mirada cada asiento hasta dar contigo y sonrió para luego dar paso a un gesto serio en cuanto se percató de la presencia de Shin Ah a tu lado.
— ¿Qué requieren?— lo observaste detenidamente, ahí se encontraba nuevamente el tono forzado del hombre que te intrigaba.
— Queremos hablar sobre las actividades del festival cultural.— Joo Doh-sensei, el profesor a cargo de las actividades del Consejo utilizó un timbre de voz que estremeció a muchos.— La clase 1-B es la única que no ha entregado un reporte de actividades ¿¡creen que pueden eludir sus responsabilidades!?— la represión logró que todos temblaran de miedo en sus asientos.
Tu clase al no tener un tutor que autorizara sus actividades participativas en el festival cultural había tomado la decisión de no realizar nada en este año, el permiso maternal de Yuko-sensei había sido autorizado en un mal momento para la clase puesto que la firma del tutor era obligatoria.
—Tranquilo Joo Doh-sensei.— Soo Won se interpuso entre el rudo maestro y la clase.
—Bien, díselos tú.— El pelinegro se cruzó de brazos y se recargó sobre la pizarra cerrando los ojos y dándole paso al joven.
— Compañeros, el festival cultural es un evento para dar a conocer a la escuela pero también está diseñado para que los alumnos se diviertan participando.— el silencio se mantuvo en el aula. — La Clase 1-A está a cargo de los puestos de comida externos, la clase 1-C se encargará de guiar a los visitantes hacia todos los puestos y actividades y también de los puestos de dulces, La clase 2-A realizará una obra de teatro en el gimnasio y se encargará de los puntos de descanso entre los recorridos, la clase 2-B llevará a cabo un concierto después de la obra y se encargará de los puestos de manualidades, La clase 2-C realizará un reto de pruebas a lo largo de la escuela y atenderán los puestos de ramen, la clase 3-A junto a los clubes deportivos se encargarán de las competencias y de los puestos de pan tradicional, mi clase está a cargo del planetario y de los puestos de crepas, la clase 3-C estará a cargo de un recorrido embrujado, el Consejo estudiantil se encargará del concurso de belleza y de la organización del baile.— La mayoría se asombró por la cantidad de actividades registradas. — Sólo faltan ustedes.— Algunos alumnos se removieron incómodos en sus asientos, la lista de actividades sonaba interesante pero tu grupo no tenía el mismo tiempo para planear algo.
Un corto silencio se extendió incomodando a todos. Joo Doh-sensei parecía estarse conteniendo para no gritarles nuevamente pero la expresión en su rostro advertía que su paciencia estaba por acabarse.
—Este año.— Soo Won retomó la palabra. — El consejo estudiantil y los docentes han decidido exentar el último período de evaluación al grupo que gane en las actividades a parte de otros premios que se tiene planeado entregar.— La euforia y competitividad comenzaba a flotar en el aire.
— ¡Eso era información confidencial!— el rostro rojo del pelinegro y su estridente tono de voz no lograron aplacar la emoción naciente de la clase.
—Participaremos.— declaró la presidente de la clase y tu rubio amigo sonrió acercándose al asiento de la chica.
—Me alegra oír eso.— colocó una hoja en las manos de la chica. — Este es el formulario de actividades, esperamos recibirlo al terminar las clases en el salón del Consejo.— El de mirada turquesa volvió a su lugar junto al enfadado Joo Doh y después de despedirse cortésmente desaparecieron.
—Bien ahora que han decidido participar es mi deber como tutor ayudarles a rellenar ese formulario.— comentó con tranquilidad y una sonrisa sincera en su rostro.— ¿Qué planean hacer?— preguntó divertido.
El silencio se generalizó en el salón, estabas segura en un 100% de que el incentivo de Soo Won había sido lo suficientemente potente como para hacer que tu salón participará aún sin saber qué actividad realizar y con tan poco tiempo para decidirlo.
—¿Que tal un café?— sugirió un chico de lentes al fondo de la clase.
—No eso es muy común.— respondieron otras compañeras.
— ¿Un puesto de comida? — sugirió otra chica.
— ¿No escuchaste a sempai? Ya hay un encargado para los puestos de comida.— habló otro joven.
—¡Ya se!— Las miradas se centraron en Midori. — Nuestro viaje de fin de curso está cada vez más cerca.— Muchos se miraron entre sí intentando hilar la conexión de sus palabras. — ¿Por qué no hacemos algo que nos genere ingresos?— Algunos asintieron y otros aun no comprendían a que intentaba llegar la chica.
—¿Cuál es tu Idea, Midori-chan?— la voz de Jea Ha intervino.
—Una subasta de acompañantes.— dijo orgullosa.
—¿QUÉ?— La incertidumbre se generalizó.
—Piénsenlo, sólo tendríamos que invertir en el vestuario al contrario de las demás clases que deberán comprar materiales y eso.— A este punto muchos parecían considerar la propuesta como algo más serio. — Además tenemos buen material.— te observo y después dirigió su mirada a Shin Ah.
—Estoy de acuerdo.— Las manos comenzaron a alzarse poco a poco y por decisión mayoritaria Jea Ha anotó la actividad en el formulario.
— Aquí dice que también deben de tener una candidata para el concurso de belleza.— El de pelo verde leyó el apartado del formulario.
—Sobre eso...— la mirada lasciva y traviesa de la presidente de clase se clavó en ti haciéndote sentir incómoda. Jea Ha te miró con diversión y tus pómulos adquirieron un fuerte tono carmesí, no te agradaba en absoluto lo que fuera que esa chica estuviera planeando.
Cuando el timbre anunció el término de la clase Jea Ha ya había abandonado el aula. Te sentías molesta por tu falta de firmeza al negarte a las peticiones de tus compañeros pero lo hecho ya estaba hecho, no servía de nada llorar por la leche derramada. Con la intención de relajarte decidiste enseñarle a tu compañero la ubicación de su casillero y recoger tus cosas para la siguiente clase sin que él tuviera que cargar con tus libros. Te mantenías alerta por el suceso de Ki Ja en la mañana pero el albino no aparecía por ninguno de los pasillos.
—¿T-Te gustaría comer con mi hermana y mis amigos?— preguntaste tímidamente temiendo una negativo de parte de tu compañero.
—Hmm…— asintió con ese simple sonido.
Se encaminaron hacia la cafetería, el retraído joven caminaba a la par tuya con la mirada baja. No te preocupaba la reacción de tus amigos sobre llevar a un desconocido a almorzar con ustedes, y después de todo era una orden directa de Gi Gang-sensei, eso bastaría para que ninguno protestara, aunque dudabas que hicieran algo así, si bien eran un grupo un tanto cerrado no eran personas selectivas en las amistades. Pasaron a tomar sus raciones correspondientes y buscaste con la mirada la ubicación de tus amigos.
— ¡Chibi-chan!— Tetora alzó su mano y la agitó de un lado a otro repetidas veces con la intención de que pudieras ubicar la mesa en la que estaban ella y el resto. El siempre alegre rostro de Tetora se contrajo por unos segundos en un gesto confundido al ver a tu acompañante y luego regreso a su habitual sonrisa.
— Buenos días, Tetora-San, Lily-San, Ayura-san.— hablaste en cuanto llegaste hasta ellas. A diferencia de Tetora que observaba sin miramiento alguno a tu compañero Lily y Ayura simplemente te devolvieron el saludo con un asentimiento.
—B-Buenos días.— saludo el peliazul en tono bajo pero lo suficientemente audible para ser escuchado por ellas.
— ¿Y tú eres?— Tetora se acercó demasiado a él con una brillante sonrisa en su cara logrando poner incomodo al chico, sentiste pena por Shin Ah al haber atraído el interés de la extrovertida rubia.
— Él es Shin Ah, mi nuevo compañero de clase, s-soy encargada de enseñarle las instalaciones y e-eso.— El valor que habías recaudado para darle la explicación a tu amiga se esfumo ante su mirada profunda y su enigmática sonrisa. — ¿D-D-Dónde están Y-Yona y los demás?— decidiste cambiar de tema para evitar que te siguiera avergonzando, sentías las mejillas arder y por el cambio en su sonrisa estabas cien por ciento segura de que te habías ruborizado.
— Yona había ido al baño.— contesto Ayura acomodándose en una de las sillas e indicándote que te sentaras junto a ella con tu compañero antes de que Tetora continuara con su burla.
— Soo Won tiene reunión con el consejo así que no vendrá y creo que Hak no ha de tardar en llegar.— concluyó Lily sentándose al otro lado de Shin Ah y dejando al último a Tetora.
— Chicas ya regresé.— Tu hermana se acomodó junto a Tetora con su almuerzo en manos. — (N) ¿Cómo te has sentido?— te miro con seriedad y te preguntaste si de nueva cuenta habías dicho o hecho algo en la noche que la hiciera interrumpir su sueño.
— Estoy bien.— le respondiste y le regalaste una sonrisa, ella pareció satisfecha con tu respuesta.
Aquella fue una comida divertida en la que todos se dedicaron a interrogar a tu acompañante y a realizar alguna que otro burla sobre el hecho de que tú fueras su guía. Hak, quien se les había unido tarde a ustedes devoró en cuestión de segundos su almuerzo y ahora intentaba sacar más información del chico de ojos ámbar. Tu mirada se concentró en otro punto distante al sentir una insistente mirada sobre ustedes, lograste distinguir una cabellera verde entre la multitud de estudiantes, el nuevo profesor se encontraba rodeado por las maestras del instituto y parecía ignorarlos por completo más la sensación de ser observados no desaparecía.
Lamento el largo tiempo de ausencia, pasaron muchísimas cosas que no van al caso en este momento.
Agradezco a las personas que aún leen mis historias.
Primero actualizar lo más pronto posible mi otra historia de Akatsuki No Yona.
