Jamie se fue a su habitación tal y como su mami le había dicho, aún estaba algo confundida por todo eso del divorcio.

A pesar de tener 5 años Jamie entendía perfectamente que su mami se iría y la vería muy poco y eso le dolía demasiado, pero no entendía por qué quería irse. Era mucho que procesar para una niña de 5 años.

Jamie se sentía culpable, como si de cierto modo Ellen se fuera por su culpa, probablemente había hecho algo que la hizo enojar y no quería volver a verla. Sus ojos inmediatamente se llenaron de lágrimas al pensar en la posibilidad de que su mami ya no quería verla, probablemente por eso pasaba tanto tiempo fuera de casa.

Cuando escuchó la pelea de la sala sus lágrimas empezaron a correr violentamente, escuchó un pequeño rasguño en la puerta, la abrió lentamente y Gertrude entró corriendo a su habitación, al parecer tampoco le gustaba escuchar las peleas de Alex y Ellen. Jamie se agacho para acariciar al perro, Gertrude le empezó a lamer la cara, como si de algún modo quisiera que Jamie dejará de llorar.

"¿Tú nunca te irás, verdad Gertrude?" abrazó a su perrita mientras sus lágrimas seguían corriendo por sus mejillas.

Jamie se levantó mientras limpiaba sus lágrimas, quería irse, tenía miedo, no sabía a donde podría ir, jamás había salido de su casa ella sola, entonces se le ocurrió que no estaría sola, Gertrude la acompañaría.

Tomó su mochila, hechó un paquete de galletitas a medio comer, un jugo de manzana que no se había tomado en la escuela, una chamarra y obviamente el Sr. Bigotes no podía faltar.

"Ven, Gertrude" Susurró Jamie mientras la llamaba con la mano para que la siguiera.

-:D-

Maggie regresó del departamento de policía, solo había ido para checar un par de papeles, realmente no se había tardado nada. Winn le había avisado que saldría hasta muy tarde del trabajo, así que no tenía muchas ganas de pasear por la ciudad ella sola.

"¿Ahora que?" Se preguntó a si misma mientras agarraba una botella con agua y se sentaba en el sofá de la sala.

Tomó el control de la televisión y empezó a pasar canales, así estuvo un rato, dio dos vueltas completas a todos los canales, pero no había nada interesante, todo era noticias o programas de cocina, simplemente la apagó. Tomó su celular, pero no tenía a nadie con quién hablar, Maggie Sawyer no era una persona de amigos, utilizaba su celular para asuntos del trabajo y para hablar con Winn, claro.

Harta de su aburrimiento, se levantó del sofá y fue hacía su habitación, hacía un lindo clima, así que saldría al parque a correr un rato, se colocó su ropa deportiva y se recogió el cabello en una coleta.

Caminó unos 10 minutos hasta llegar al parque, realmente quedaba muy cerca, en el parque habían muchas personas paseando a sus perros, niños jugando y personas yendo de un lado a otro, realmente todo estaba muy tranquilo.

Maggie tomó una gran bocanada de aire antes de comenzar, empezó trotando lentamente para después poco a poco ir más rápido. Correr la relajaba, se sentía libre cuando lo hacía, a su parecer correr era una de las mejores maneras de matar el tiempo, realmente disfrutaba de ello y no lograba entender como había gente que lo odiaba.

Llevaba unos 30 minutos corriendo, su corazón latía rápidamente y una capa de sudor cubría su rostro así que decidió detenerse por un rato. Iba a dejar de correr para caminar un poco y calmar su respiración, pero algo llamó su atención. Una pequeña niña de unos 5 años estaba sentada en una banca del parque llorando, Maggie se acercó hasta donde estaba la niña, probablemente la pequeña estaba perdida.

"Hey ¿Estas bien?" Preguntó Maggie con suavidad al llegar junto a la niña.

La chica se sobresaltó al notar la presencia de Maggie, simplemente la veía con miedo sin decir una sola palabra.

"Esta bien, tranquila, no te haré daño" Maggie se sentó lentamente junto a ella, al parecer la niña no tenía intenciones de hablar, solamente la estaba viendo como si estuviera viendo un fantasma, así que Maggie decidió aligerar un poco el ambiente. "Que lindo perrito, ¿es tuyo?" Preguntó al observar al pequeño perro color chocolate que estaba acostado en el suelo, ahora mirándola atento.

La chica asintió mientras secaba las lágrimas con las manos.

"¿Puedo acariciarlo?" Preguntó, a lo que la chica volvió a asentir con la cabeza. "Ven pequeño" Maggie hizo un pequeño chasquido con los dedos, el perro se acercó hacía ella, Maggie lo cargó.

"Gertrude!" Jamie rió cuando el perro empezó a lamerle la cara a Maggie.

"¿Se llama Gertrude?" Maggie alzó las cejas con sorpresa, la única persona cuerda que le pondría así a un perro era Alex Danvers.

"Si" Ahora la chica le dedicó una pequeña sonrisa mientras acariciaba la cabeza de su mascota.

"Me llamó Maggie, Maggie Sawyer" se presentó, aprovechando que la niña se veía más relajada.

"¿Maggie?" La pequeña frunció el ceño mientras miraba a Maggie con detenimiento, como si la estuviera analizando tratando de encontrar algo en ella, esa mirada de concentración se la hacía conocida a Maggie, no sabía porqué, pero le parecía que había visto ese gesto antes.

"Si…ese es mi nombre, ¿Por qué?" Levantó la ceja un poco divertida al ver que la pequeña la seguía observando detenidamente.

"¡Tú eres Maggie!" Sonrió la niña "Eres amiga de mi mamá, vi una foto en su teléfono" exclamó con emoción.

Ahora Maggie es la que veía a la niña con confusión, ¿Amiga de su mamá? Por su mente paso una idea muy loca, pero la deshechó de inmediato…aunque era demasiada coincidencia, aquellos ojos castaños se le hacían cada vez más familiares y el nombre del perro no era un nombre que las personas normales usarían para nombrar a sus mascotas.

"¿Cómo te llamas?" Preguntó Maggie con un nudo en la garganta, le iba a preguntar a la chica cuál era el nombre de su madre, pero no estaba segura de estar lista para escuchar la respuesta.

"Jamie Danvers" sonrió señalándose con un dedo.

Maggie abrió los ojos como platos 'Jamie Danvers' repitió en su cabeza, por poco deja caer al perro cuando escuchó el apellido de la chica, su corazón empezó a latir fuertemente, tenía una montaña se emociones dentro de ella, no sabía ni que decir, decidió que lo mejor sería bajar al perrito, no sentía fuerza para sostenerlo y no quería tirarlo.

"Tú…¿Tú mamá es Alex Danvers?" Esa pregunta ya estaba de más, pero era lo único coherente que pudo preguntar, quería que Jamie lo confirmara, por que aún no lo podía creer.

"Si" ahora Jamie tenía una gran sonrisa en el rostro. "Vi una foto tuya en su teléfono y mamá me dijo que a ti te gustan las armas y que eras amiga suya"

Maggie se quedó un par de minutos sin decir una palabra, aún estaba procesado todo lo que acababa de escuchar, era bueno saber que Alex había logrado ser feliz, aunque aún estaba un poco sorprendida por la noticia.

"Y…¿Dónde esta tú mamá?" Preguntó la detective con nerviosismo mientras buscaba a Alex con la mirada.

"No quiero ver a mamá" Jamie se cruzó de brazos con un gesto de enojo pero se veía un poco de tristeza en su mirada.

"¿Por qué?" Preguntó con asombro ante la respuesta de Jamie. "¿Te peleaste con ella?"

Jamie negó con la cabeza mientras sus ojos se volvían a llenar de lágrimas.

"Ella y mi mami siempre pelean" contestó en voz baja mientras abrazaba al Sr. Bigotes. "Y no me gusta que peleen"

"¿Te escapaste de tu casa?" Alzó las cejas con asombro, Jamie asintió suavemente.

"No voy a regresar a casa" respondió la pequeña con determinación sin mirar a Maggie.

"Jamie, no puedes vivir en la calle, tienes que regresar a casa" Maggie le habló con suavidad mientras acariciaba suavemente su hombro. "Seguramente tus madres estan buscándote, deben estar muy preocupadas por ti"

Jamie no decía nada, un par de lágrimas silenciosas rondaron por sus mejillas, tenía la mirada clavada en el suelo mientras movía sus pies hacia adelante y hacia atrás.

"Escucha Jamie, yo se que a veces los adultos podemos ser muy tontos, cometemos muchos errores y sin darnos cuenta lastimamos a las personas que más amamos" Ahora Jamie la miraba con ojos tristes. "Tus madres están pasando por muchas cosas, pero conozco a tu mamá y estoy segura que ella y tu mami te aman con todo el corazón"

Jamie ahora tenía una mirada de arrepentimiento, Maggie guardó silencio, esperando a que la chica pensara un poco, mientras estaban en silencio observó a Jamie con más detenimiento, sin duda alguna sus ojos eran iguales a los de Alex, y tenía facciones y rasgos faciales casi iguales a ella.

"Extraño a mi mamá y a mi mami" Dijo la pequeña rompiendo el silencio.

Maggie sabía que si la acompañaba a su casa significaría ver a Alex y realmente no estaba lista para volver a ver a su ex, pero no podía dejar a Jamie sola, tenía que asegurarse que llegase bien a casa. Así que de levantó y extendió su mano ofreciéndosela a Jamie. La niña inmediatamente la tomó.

"Vamos, te llevaré a casa"