Hola a todos, como este es el capítulo número 18 y noten que el nombre de su autora es Older Skyland 18 es un capitulo que quise hacer especial, pero se me paso un poco de extenso así que lean con calma y disfruten del contenido, hay mucho drama aquí para terminar la semana.
Espero que les agrade.
Este fic tiene contenido YAOI, relación Hombre X Hombre, si no te gusta el material no lo leas.
Sin más comencemos con el fic.
::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
Capítulo especial
"Estoy aquí"
Las campanillas del timbre sonaban sin cesar por toda la hermosa casa, zumbando en los oídos del pequeño Ryou que bajaba a toda velocidad las escaleras con dirección a la puerta principal, pero ¿quién podía ser el que tocara con tanta insistencia el timbre? no era tarde aun, pero no esperaba visitas, Bakura había salido de la ciudad un par de días, sería imposible que hubiera regresado tan pronto, además el tenia llaves, llaves de la chapa que él había colocado como "nueva medida de seguridad" para el hogar que ambos compartían.
- ¡Ya voy! - Dijo el peliblanco mientras se dirigía a la cocina mirando la pantalla de su identificador. - Es… ¿Tristán? - El chico tomo el teléfono junto a la pantalla y contesto con algo de nerviosismo. - ¿H-hola? ¿Qué haces aquí? ¿Es tarde sabes? -
- No seas un anciano Ryou venimos a hacerte compañía, alguien nos dijo que estabas solo en casa últimamente y que tienes una enorme pantalla en tu sala esperando ser usada- El moreno le dirigió una gran sonrisa a la cámara, mientras mostraba un par de bolsas de frituras que llevaba consigo en brazos, esperando que eso le diera acceso a la morada de su amigo.
- ¿Quién te dijo que estoy solo en ca…?- Pero ni si quiera pudo formular su pregunta, miro mejor en la pantalla notando que tras Tristán se encontraba Katsuya cargando cajas de pizza caliente y justo a su lado se encontraba Marik con bebidas de distintos sabores, él egipcio era la única persona que sabía que Ryou estaría solo por varios días, no necesitaba preguntar algo de lo que ya había notado la respuesta.
- En un momento les abro la puerta - Resoplo el chico soltando un largo suspiro mientras sonreía y colgaba el teléfono junto a la pantalla, esta sería una larga noche.
El dueño del anillo se acomodó un poco la holgada ropa y peino ligeramente su cabello blanco, abriendo por fin la puerta de madera, donde inmediatamente sus amigos y su bullicio se apoderaron de la casa dejándo de lado a su anfitrión junto a la puerta.
- Es hermosa, es más grande de lo que imaginaba, ¿dónde está la sala? - Pregunto Tristán mientras giraba la cabeza examinando cada rincón del hogar de Ryou, era verdaderamente bella, con pisos de mármol blanco como el cabello de su compañero de clases, y acabados de madera, un diseño muy distinto a las casas Japonesas lujosas, pero era de esperarse, el chico no era Japonés y probablemente se sentía mas cómodo en un lugar así que en uno más tradicional.
- Es del otro lado, ven yo te muestro, hola Ryou. - Saludo Marik, tenía las manos ocupadas por diversas botellas de jugos y refrescos de distintos tamaños, dirigiendo a su amigo a la sala de estar, donde los esperaba esa gran pantalla; Marik conocía a la perfección la casa del albino, era la única persona además de Bakura que podía entrar en ella o mejor dicho que se aventuraba a entrar sin permiso.
- Es una mansión de ricos amigo, en serio de ricos tu padre debe de quererte mucho para darte cosas tan lindas. - El rubio admiro maravillado la casa del albino, empezando por la puerta, pasando de largo a Ryou que permanecía inerte colgado de ella, dirigiendo sus ojos castaños por los pisos y terminando en el techo, y los candelabros de cristal que colgaban del mismo. - Jamás vi un techo tan hermoso hermano, es una casa como para filmar una película. -
- Si, supongo que si…. Pasa por favor. - Ryou le sonrió a Katsuya mientras contemplaba con atención la cara de asombro del rubio, era muy tierno ver a alguien como Joey hacer ese tipo de comentarios tan ingenuos y llenos de verdad, eso le había salido del corazón, nadie jamás había dicho que el techo de su casa era hermoso.
Mientras el chico se alejaba por el corredor en dirección a la sala, Ryou soltó una pequeña risa, disponiéndose a cerrar la puerta y entrar con sus amigos a la sala, pero al empujarla algo lo freno de golpe.
- ¡Hola Ryou! Estaba estacionando el coche, traje más bebidas. - Dijo el de cabellos tricolor mientras entraba a la casa sosteniendo la puerta abierta con su mano extendida.
- ¿A-atem? hola - Probablemente el rostro de Ryou reflejo el desagrado que sentía al ver al muchacho parado dentro de su casa, pues este le miro por un segundo con tremendo enojo, cambiando rápidamente a una escalofriante sonrisa.
- ¿No te agrada verme verdad? -Rechazo, eso pudo distinguir en los ojos de su amado, siempre era el mismo rechazo y repulsión.
- No, no no no es eso….P-pensé que venía Yugi…Solo m-me sorprendí un poco es todo. - Mintió el dueño del anillo mirando el suelo fingiendo una media sonrisa, ver mucho tiempo los ojos de Atem le hacía entrar en pánico, aun no sabía que era, pero el estar solo junto a él le causaba repulsión, y un incontrolable terror.
- No, Yugi se quedó en casa por lo del abuelo, aun esta algo afectado por eso y….Yo no quería estar con él esta noche, por eso vine con ellos…. - Le dijo Atem arrebatándole la puerta de las manos para cerrarla de golpe, haciendo que el chico pegara un brinquito del susto, movimiento oportuno para acortar la distancia que separaba a Ryou de él.
- S-si, el…debe querer estar solo un rato…. - El chico continuaba mirando el suelo, sintiendo el intenso calor que le proporcionaba en la frente la respiración de Atem, se rehusaba a mirarlo.
- La casa es casi tan hermosa como su dueño. - La voz aterciopelada de Atem parecía querer envolver a Ryou con su plagosa armonía; El espíritu del rompecabezas coloco una de sus manos sobre la pared, cerrándole el paso al chico, esta noche no se iría sin probar un poco de aquel ser que le robaba el sueño y perturbaba su tranquilidad; Un beso pensó, solo un beso por el momento.
- ¡ RYOUUUU ! APURATE QUE TRISTAN SE VA A ACABAR LA PIZAAAAAA! - Le grito desde el fondo de la sala un ruidoso pero como siempre oportuno Marik, distrayendo a Atem por un segundo y dándole luz verde a Ryou para escapar.
- T-tengo hambre, iré a cenar. - El chico se escabullo por el costado de Atem corriendo en dirección a la sala de estar, al lado de sus amigos, no sabía porque diablos habían invitado a Atem a su casa, pero ahora que lo meditaba mejor, él era el único que sabía manejar y tenía licencia para hacerlo.
En cuanto el chico llego a la habitación se colocó en el medio de Katsuya y Marik, esperando que ellos le mantuvieran alejado de Atem, implorando por que el hombre se fastidiara y se mantuviera a raya por el resto de la noche.
- ¿Podemos ver el partido de hoy? - Interrogo Katsuya girando para ver a Ryou con una sonrisa enorme, mostrando todos los dientes, como cuando un niño le pide algo a un adulto.
- ¿Partido de noche? -
- Si, en España se juega de noche, es genial así podemos ver el clásico desde tu casa, en realidad es pago por evento, acabamos de contratarlo. - Agrego Tristán ofreciéndole una bolsa abierta de patatas sonriendo de la misma forma que lo hacia su mejor amigo Katsuya.
- Di mi tarjeta, así que no te alarmes, no es como que vaya por la vida tomando tus cosas. - Continúo Marik también girándose para ver al albino mientras abanicaba con las manos.
- Sí, no importa está bien, no me molesta. - Respondió Ryou olvidándose por un segundo del mal rato que le había hecho pasar Atem, el ver como esos tres se complementaban para terminar las frases del otro, era un show de comedia que nunca le aburría, algunas veces el hecho de que esos tres se tomaran tantas libertades con él le resultaba agradable, como si se tratara de familia real, amigos de verdad.
- Qué bueno que no te molesta, porque no di mi tarjeta usamos la tuya. - Sonrió Marik acomodándose en su sillón, ese chico moreno era tal vez el mejor amigo que podía tener en la tierra, siempre alegre, siempre complaciéndose a sí mismo, egoísta y generoso a su manera, sin dudas la personalidad tan abierta de Marik era algo que le encantaba al albino.
- Si, me lo esperaba de ti. - Comento Ryou tomando un par de patatas de la bolsa que Tristán sostenía.
- ¿Dónde se metió Atem? Hey Atem, este no es tu palacio de Egipto es la casa de Ryou, no me digas que ya te perdiste. - Bromeo Katsuya gritándole al otro que en un par de minutos se hizo presente en el umbral de la sala, con la mochila al hombro.
- No me perdí, tampoco es una casa tan grande, tal vez lo sea para ti Katsuya, entiendo que nunca hayas visto casas más grandes que tu ratonera. -Ante el comentario de Atem los chicos se empujaron entre ellos, emitiendo alaridos, incitando a una pelea verbal, distrayéndose rápidamente con la televisión, el partido acababa de comenzar.
Durante el juego Marik, Tristán y Katsuya permanecieron muy atentos a la pantalla, haciendo comentarios y apuestas entre ellos, Marik quería que ganara un equipo de color rojo, y Katsuya y Tristán querían que ganara el contrario, y ante cada decisión arbitral, los chicos se levantaban de su lugar, recreando la escena antes vista, empujándose entre ellos, uno simulando ser el árbitro que los separaba, y los otros dos los jugadores en disputa, mientras el otro mostraba algún cartón amarillo o rojo, era muy entretenido ver a los chicos tan entrados en su papel de jugadores profesionales de futbol; Pero Ryou no podía disfrutar del todo de esas graciosas escenas, sus ojos se llegaban a encontrar con los de Atem de vez en vez, y aun cuando se alejaba de su mirada, podía sentirla sobre él, esos penetrantes ojos violeta rojizo que le examinaban de pies a cabeza, buscando constantemente un contacto visual que el chico se rehusaba a tener.
- ¿Es alcohol? ¿Huele a alcohol?- Interrogo rápidamente Katsuya bajando la mirada dirigiéndose a Atem que apenas se había servido un trago, devolviéndole la mirada al rubio con una media sonrisa.
- Sí, no creí que les importara mucho que yo bebiera hoy - Respondió el ex Faraón fingiendo falso arrepentimiento.
- ¿Podemos probar un poco? - Inquirió Tristán que también había salido del trance del juego y ahora miraba con curiosidad la botella que Atem había dejado junto a sus pies.
- No creo que tengan edad para ello, además esto es muy fuerte para ustedes, no fue hecho para primerizos - Después de todo, Atem siempre había sabido cómo convencer a las masas y manipular a las personas, negar y retar eran la mejor forma de descubrir quién de ellos sería el primer tonto en caer y ceder ante su plan.
- Yo sí puedo tomar un poco, porque he tomado antes alcohol, eso no me hará nada. - Respondió rápidamente Marik colocando un vaso frente a Atem que sonrió sin disimulo, ¡bingo! El primer tonto.
- No, aun eres menor de edad y no puedes beber alcohol. - Repitió el de ojos amatista reclinándose sobre su sillón mientras se cruzaba de brazos, si el anzuelo se dejaba caer muy pronto, la emoción se perdería y por lo tanto el interés también, ya no sería visto como un reto.
Si Atem jugaba bien sus cartas (y siempre lo hacía) esos tres estarían tan ebrios que dormirían hasta el día de mañana, cuando él y Ryou ya no estuvieran en casa, y probablemente tampoco en Tokio.
Ryou apretaba su servilleta con las manos mientras miraba el suelo, sentía algo de miedo y alivio al saber que Atem no les permitiría consumir alcohol, pero la idea de que quisiera embriagarlo a él también le alteraba un poco.
- Anda Atem, estamos solos Yugi no está, nadie le contara de esto a nadie. -Insistió Katsuya con mucho interés, deseaba probar quien caería primero si él o sus dos amigos.
- No creo que sea buena idea. - Respondió Atem, cediendo lentamente.
- Vamos amigo, en verdad lo mantendremos en secreto. - Agrego Marik con rostro suplicante.
- Bueno….Tal vez….si beben con moderación pueda dejarlos hacerlo ¿cierto? - Atem miro a los chicos que inmediatamente colocaron sus vasos frente al hombre que los miro sorprendió por un segundo, eso había sido demasiado fácil.
- No son competencias para saber quién puede beber más, así que tómenlo despacio. - Advirtió mientras serbia el licor castaño sobre los vasos de cada joven que inmediatamente lo bebieron hasta el fondo, haciendo gestos y levantándose de sus lugares con los rostro enrojecidos; Atem los miro con atención, esos cerebros de ostra se embriagarían más rápido de lo que él pensaba y más porque la botella contenía un ligero toque de cloroformo.
- ¿Tú no deseas un poco Ryou? - Pregunto con interés Atem dedicándole una perversa sonrisa al otro que no la pasó desapercibida.
- No gracias, y-yo veré el juego. -
- Anímate, esto te relajara. - Insistió el sol de Egipto.
- En verdad estoy bien así. -Pero en realidad no estaba bien, estaba comenzando a tener miedo por las cosas que estaban sucediendo en su casa, sus amigos seguían bebiendo como si no hubiera un mañana a pesar de la insistencia de Ryou en que dejaran de hacerlo, el partido había acabado ya, el equipo de Marik había perdido con un total de 4 goles en contra, los chicos se habían distraído bastante, el resultado ahora era mero comentario, bromas y burlas seguían saliendo de la boca de Katsuya y Tristán mientras un rojo y alcoholizado egipcio solamente abrazaba el cojín marrón de la sala de Ryou comenzando a roncar.
- Se terminó, ¿Alguien quiere un poco más? - Atem se burlaba de los chicos mientras los observaba haciendo estupideces entre ellos, sin apartar su vista del albino que en varias ocasiones había querido abandonar la sala, siendo traído de regreso por sus amigos que insistían en permanecer con él, abrazarlo y contarle muchas de sus verdades ocultas.
- Creo que es suficiente por esta noche, es tarde y ellos deben de dormir, hoy se quedaran en mi casa. - Respondió Ryou rápidamente con un tono serio. - Así que….Supongo que regresaras solo a casa de Yugi. - El hikari del rey ladrón había tratado de encontrar las palabras adecuadas para que Atem no se sintiera ofendido, pero no dejaría de ninguna manera que el hombre permaneciera en su casa toda la noche, estaba cansado y deseaba dormir, sus amigos no le preocupaban en lo absoluto, sabía de antemano que asaltarían su refrigerador, tal vez romperían un par de cosas o ensuciarían otras, nada del otro mundo; Pero Atem, él le hacía sentir diferente, y era una sensación desagradable que recorría cada bello de su piel erizándolo hasta la nuca.
- ¿Pero cómo asi? Yo no puedo manejar en este estado. - Resoplo sonriendo el mayor mientras se acomodaba en el sillón, esa ropa ajustada le hacía ver un poco más corpulento de lo que en realidad era.
- Creo que te ves muy bien, no tomaste demasiado, solo dos…dos copas. -
- ¿Entonces me veo bien? - Interrogo mientras se cruzaba de brazos fijando su vista en el suave rostro del ángel que tenía enfrente, en verdad iba a disfrutar esto como la primera vez, incluso un poco más, Ryou no era tan salvaje como Bakura.
- Sera mejor que te vayas Atem. - Insistió el menor, Atem quería hacerle caer en su juego y el no quería ser partícipe del mismo, hacía que salieran palabras que en realidad no quería decir, no con el significado que él le daba.
- Entiendo…. ¿Te molesta mi presencia aquí verdad? -
- No, no es eso es….Yo no te conozco muy bien y…- El albino se detuvo en seco, al sentir la cálida palma del Yami de Yugi sobre su mejilla derecha, la piel de Atem despedía un fuerte olor a perfume, un perfume que inmediatamente repudio el olfato del menor; Ante el contacto no pudo evitar mirarlo a los ojos, viendo su rostro muy cerca del suyo, alarmándolo de inmediato, esos enormes ojos de Atem no solo parecían desnudarle con la mirada se adentraban en su alma, buscando algo que solo el Rey de Egipto conocía.
- ¿No quieres conocerme mejor? - Interrogo con tono seductor el otro sin despegar sus ojos amatista de los labios de Ryou acercándose con el propósito de besarle, no podía resistirlo más, necesitaba sentir esa suavidad de los labios del otro, recordar viejos ayeres, pero el menor se alejó de inmediato, rechazando el contacto que el otro quería tener con él.
- No….es decir, no ahora no de esa manera yo…..Te acompaño a la salida. - Ryou bajo la mirada, y cerro ligeramente los ojos apretando los puños, esperando que eso no hubiera sido lo suficientemente incómodo para ambos, no era la primera vez que Atem intentaba hacer algo como eso, ya le había pasado antes con él y con otras personas, los rechazos no eran algo de lo que Ryou fuera ajeno, se la pasaba rechazando a la gente, pero siempre se sentía como la primera vez.
- Ultima oportunidad Ryou…- Le dijo Atem apretando los puños, el chico era tan escurridizo como el viento que soplaba en sus cabellos, pero esta noche no se le escaparía de las manos, el hombre bufo con enfado mirando a su alrededor, notando que los chicos seguían dormidos en sus lugares, su oportunidad era ahora.
Ryou se levantó de su lugar en el sillón mientras caminaba con calma hacia la salida de la sala, al pie de las escaleras, pero antes de poder girar para poder verificar si el mayor le seguía, este lo tomo por la espalda justo a la altura de la cintura, inmovilizando sus brazos en el acto, tapando con su otra mano la boca del menor que comenzó a patalear mientras era subido a la fuerza por las escaleras de su propia casa.
-No te hace falta conocerme cariño, te hace falta recordarme - Le dijo mientras le subía por las escaleras, Ryou trataba de gritar a sus amigos, intentaba morder la mano de Atem, pero él no la apartaba de sus labios, le pateaba lo mejor que podía, pero el otro tampoco cedía; esa impotencia y ese terror sería algo que Ryou viviría mucho más adelante, en otro tiempo, y con una persona diferente.
Una vez arriba el hombre entro a la primera habitación abierta que encontró, arrojando a Ryou en el suelo, dejando salir un sonido sordo de su cuerpo, el chico había caído sobre su costado, lastimándose una muñeca en el acto; Atem cerró la puerta tras de sí, colocándole el seguro y el pasador.
- No sé qué quieres hacer, p-pero no va a pasar, p-por favor vete de mí c-casa, no voy a decirle a n-nadie te lo j-juro. - Le dijo el muchacho que se había puesto de pie tratando de buscar una salida rápida, algún lugar que lo condujera a la calle o fuera de la habitación de Bakura, que era donde se encontraban; Ryou a penas y podía creer que Atem le hubiera subido a una habitación, eran claras sus intenciones, pero el chico no dejaría que algo así pasara, no a él, no con él. - ¡NO! NO TE ME ACERQUES, ¡ALEJATEEEE!. -Le grito el dueño del anillo, el terror podía escucharse en su voz entrecortada, se alejaba a pasitos del perímetro de Atem, tratando de mantener una distancia prudente, buscando el baño de la habitación de Bakura, que probablemente sería su único escape, su ventana daba a la calle, y aunque tuviera que saltar de los dos pisos no le importaría romperse una pierna, era preferible ese tipo de dolor a acabar en las asquerosas manos de Atem.
- Tranquilo, esto va a pasar ¿de acuerdo? Por las buenas o por las malas, eso lo decides tú…. Yo te sugiero que sea por las malas. - Le dijo con una perversa sonrisa, la misma que le había dirigido varias veces durante toda la noche, no podía esperar a probar la dulce piel de Ryou, poder admirar nuevamente su "nuevo" cuerpo, someterlo a su voluntad, sabía de antemano que esta vez sería fácil.
- ¡KATSUYAAAA! ¡TRISTAAAAAN! ¡MAAARIK ! ¡ESTOY ARRIBA! POR FAVOR AYUDENME - Grito el muchacho arrinconado a la pared, mientras buscaba sin descanso algo que pudiera servirle como arma, pero lo único que le venía a la mente eran las pesas de Bakura, algo que no sería capaz de levantar para defenderse.
- Creo que deberías gritarles más alto si quieres que te escuchen, algo así como ¡AAAAAYUUDAAAA! ¡POR FAVOR, KATSUYA IDIOTA! - Grito el mayor soltando una estruendosa carcajada al final, esos tipos no iban a despertar, no en toda la noche.
El hombre acelero un poco su paso en dirección a Ryou mientras se quitaba la chamarra de cuero negro que dejo caer al suelo, el temor que se veía en los ojos del muchacho le emocionaba tanto, esa excitación iba a arruinar sus planes si no calmaba un poco sus animos.
- N-no te me acerques, p-por favor v-vete…. - Insistió el chico arrojándole el bote de basura que cayó sobre los pies del otro, pateándolo en el acto.
- ¿Es tu primera vez? - Interrogo Atem desabrochándose la camisa, dejando a la vista su trabajada musculatura, él era sin duda muy diferente a Yugi que aunque había crecido bastante, no era para nada fornido.
- ¡MAAAARIK AYUDAMEEE POR FAVOR ALGUIEN POR FAVOOOR! - La desesperación de Ryou había alcanzado por fin sus ojos, de los que emergieron lagrimas que rodaron por sus mejillas, sentía terror, podía imaginar las manos de Atem tocando su piel, desnudando su persona, quebrando lentamente su alma, era algo que no podía permitir, pero a la vez sabía que no tenía oportunidad contra él, nunca había aprendido a defenderse y Atem parecía saber exactamente lo que estaba haciendo.
- Es una bendición, me siento aliviado, seré nuevamente tu primera vez, que exquisito regalo de los dioses, te prometo esta vez ser suave. - Dijo el otro acortando por fin la distancia entre ambos, dejándolos a escasos centímetros, sabía que Ryou iba a tratar de huir pero no lo dejaría, esta vez no podía aguantar más, necesitaba tenerlo, saciar su sed con su piel, su deseo con sus caderas y su amor con su alma.
- Deja de hablar como si me conocieras jamás hice nada contigo ¡ALEJATE! - El chico no sabía qué hacer, estaba aterrorizado, la intención de Atem ya había sido exteriorizado, quería hacer algo impropio con Ryou, algo que ni el mismo había tenido la inquietud de experimentar por su propia cuenta, además los constantes comentarios de Atem solo lograban alterarlo más.
- No dejes de llorar, me gusta verte llorar - Antes de quitarse la camiseta por completo la arrojo al rostro de Ryou sin previo aviso, haciendo que el chico tratara de sujetarla con las manos, evadiendo el falso ataque, siendo nuevamente rodeado por los brazos de Atem que lo atrajeron a la cama, sentándose sobre el muchacho.
- SUELTAME! ¡DEJAME POR FAVOR ! ¡ALEJATE DE MIIII! - Grito con todas sus fuerzas el pequeño albino pataleando y golpeando el pecho de Atem con las manos, quería zafarse de su agarre y a pesar de sentir que su muñeca se lastimaba más en cada ataque, no dejaría de defenderse, no quería ser abusado por el hombre que tenía enfrente.
En la sala un atolondrado Marik se puso de pie, al igual que sus otros dos compañeros que se miraban perplejos los unos a los otros, se habían quedado momentáneamente dormidos, pero su nivel de alcohol no era tan alto como para no escuchar nada.
- Creo que Ryou no está….- Dijo Marik señalando el lugar que había ocupado el albino durante la noche, su cabello estaba hecho un desastre al igual que sus ropas, había perdido un arete y sentía muchas nauseas, pero no podía dejar de sentir ese mal presentimiento en su pecho.
- Atem no está….Sssshh escuchen. - Les dijo un mareado Katsuya acercándose un dedo a los labios mientras agudizaba su oído, al principio no escucho nada, pero después un par de gritos le alarmaron de inmediato.
- ¡ES RYOU! - Grito el rubio levantándose de su lugar, resbalando con sus propios pasos, cayendo al suelo pero levantándose a sí mismo con voluntad, se palmeo un poco el rostro, no podía dejar a que su estado etílico le impidiera abandonar a su amigo.
- Mi celular…necesito mi celular.- Afirmo Marik tomándolo del bolsillo de sus vaqueros marcando inmediatamente.
Con torpeza Katsuya y Tristán subieron las escaleras, fallando en su intento varias veces, tropezando el uno con el otro en más de una ocasión, encontrando al fin la puerta cerrada de donde provenían los gritos de Ryou.
- ¡RYOU! ¡¿ESTAS AHÍ?! - Grito Tristán con todas sus fuerzas, dirigiéndose a la puerta de la habitación de Bakura.
- TRI….- Trato de gritar el albino, pero su boca fue sellada con la mano de Atem que la cerro de inmediato, tratando de silenciar al menor que no dejaba de moverse.
- Esta adentro, lo escuche, tenemos que tirar la puerta, anda a la cuenta de tres. - Katsuya y Tristán dieron un par de pasos hacia atrás, tomando impuso para ir contra la puerta, estrellándose contra la pared de los costados sin si quiera tocarla.
- Tranquilo Ryou, ya vamos a sacarte. - Pronuncio Katsuya, con una risa nerviosa, sentía que se había dislocado un hombro con el impacto de la pared, pero estaba seguro de que aunque su cuerpo no le respondiera al cien, su deber era salvar a su amigo en problemas y eso le ayudara a enfocarse.
Dentro de la habitación, sobre la cama estaba Ryou que continuaba pateando con todas sus fuerzas a Atem, que ahora sujetaba sus muñecas con mucha fuerza, sabía que una de ellas se había dislocado, podía verla moverse más de lo normal, y el agudo dolor que sentía era bastante potente, pero era absorbido por la angustia y el miedo que sentía en esos momentos.
- ¿Quién lo diría?, ninguno se quedó dormido por completo, es por eso que tengo un plan B. - Atem acerco su rostro al chico admirando cada detalle que le hacia diferente a Bakura, pero a su vez le hacía pensar en él, tanto como la primera vez, y ese dulce aroma que emanaba de las ropas del muchacho y de su piel, era realmente embriagador, delicioso, un aroma que ya había olvidado. - Si te doy la vuelta sería mucho más sencillo y más rápido, esos dos de ahí no van a poder entrar, te juro que esa puerta no va a ceder, Bakura le puso un pasador arriba y abajo, él sabía lo que hacía. - Atem no podía creer su suerte, miro bajo sus piernas, estaba teniendo una erección, el volver a respirar el aroma del perfume del albino y sentirle moviéndose bajo él le hacían sentir esa cálida y vorágine sensación que solo podía ser saciada con la piel del dueño del anillo; Quería disfrutar de cada roce, de cada gemido, de cada milímetro de la piel del pequeño niño, pero con los dos amigos afuera, sería mejor terminar las cosas rápido y huir con el muchacho para gozarlo después, lo único que necesitaba hacer era ponerlo a dormir, así podría llevárselo a un lugar alejado y tranquilo.
Por fin Atem dejo de tapar la boca del muchacho que estaba desesperado por respirar, sentía mucho miedo a pesar de sentirse cansado no dejaría que Atem se le acercara mas.
- TRISTAAAAN - Grito Ryou con todas sus fuerzas, alarmando a los otros que se miraron el uno al otro, definitivamente tenían que abrir esa puerta a como diera lugar.
Ambos comenzaron su cuenta en voz alta.
- A la una. - Dijo Katsuya.
- A las dos. - Le siguió Tristán.
- Y a las… - Ambos chicos estaban a punto de emprender el paso con dirección a la puerta reuniendo todas sus fuerzas para poder tener éxito esta vez, pero la puerta se partió en dos pedazos de una fuerte y certera patada.
- Ese era….-
- Bakura…-
Las fuertes pisadas de espiritu del anillo podían oírse dentro de la habitación, el hombre tomo a Atem por el cuello mientras lo tiraba al suelo, dando repetidos puñetazos uno más fuerte que el otro directamente en el rostro del sol de Egipto.
Por otra lado Ryou a penas y podía respirar tosió varias veces, Atem sin duda quería hacer que perdiera el conocimiento, se calmó un poco, tomando en su mano la muñeca afectada, reincorporándose poco a poco sobre la cama, sabía que ambos se estaban peleando, podía escucharlos, era una pelea bastante violenta, Atem se defendía, pero Bakura no cedía, nunca lo había visto así, tan fuera de sí, tan furioso; Agradecía infinitamente al cielo porque él estuviera en casa y porque le hubiera salvado de la peor experiencia de su vida, pero el salvajismo con el que golpeaba a Atem, simplemente le aterraba.
- Ya suéltalo. - Tristán entro en la habitación, intentando tomar a Bakura del cuello para poder emplear en él una llave y dejarlo fuera de combate, pero no funciono, el rey ladrón lo derribo pateándolo en el pecho empujándolo junto al hermano de Serenity que cayó de espaldas sobre el suelo.
- ¡¿QUIERES AYUDAR A ESTE MALDITO?!- La voz de Bakura sonaba como un trueno, era estruendosa, llena de cólera, sujeto con sus manos a Atem del cuello, apretándolo con tanta fuerza que Ryou pensó que le sacaría los ojos, de la garganta de Atem salían sonidos sordos, con sus manos trataba de tocar los ojos de Bakura, pero sus manos flaqueaban, la falta de oxígeno estaba haciendo su efecto.
Fue en ese momento que Ryou miro el rostro de Atem, era en verdad estaba destruido, uno de sus ojos estaba tan hinchado que parecía una pelota, su labio inferior estaba partido y sangraba al igual que su nariz, que no estaba del todo en su lugar, eso había sido muy rápido, o el tiempo había trascurrido muy lento para el menor.
Bakura regreso a su presa, Katsuya detuvo a Tristán en sus brazos, el no quería intervenir en la pelea, tampoco tenía muchos ánimos de detenerla, simplemente el hecho de mirar a Ryou sobre la cama con la ropa ligeramente abierta y verle llorar le habían animado a incitar a Bakura para seguir golpeando a Atem, incluso él le ayudaría, algo así era inaceptable para el rubio.
Bakura regreso a su presa, tomando a Atem por la camisa azotando su cabeza contra el suelo un par de veces, esta sangraba, el muchacho ya no se movía, pero el rey ladrón continuaba con su castigo, repitiendo los puñetazos en su rostro, el menor vio claramente como uno de los pómulos del otro se movió de lugar, eso no era normal, la violencia de Bakura contra Atem no era algo normal.
- ¡BAKURA ! YA SUELTALO.- Le grito Ryou que se puso de pie junto a él, tomándolo de la espalda, recibiendo un fuerte codazo por parte del mayor que lo miro por un momento.
Ryou jamás olvidaría esa mirada, era la de un animal herido, uno que había sufrido y estaba cobrando su venganza, había tristeza y desolación en sus ojos, pudo sentir su corazón roto.
- Bakura por favor…- Insistió Ryou, a pesar de tener miedo y enojo en contra del Yami de Yugi, ver tan cerca su castigo le provocaba escalofríos y generaba más miedo del que ya le tenía a su espíritu guardián.
Atem comenzó a toser, se estaba ahogando con su propia sangre, los nudillos de Bakura sangraban, juraría que había cabellos de Atem enredados en sus anillos, pero no iba a decir nada al respecto, el mayor ya había parado, pero su enojo no había descendido.
- Ba…bak… - Comenzó a balbucear el espíritu del rompecabezas.
- ¡LARGATEEEEEE! -Le grito Bakura dándole una patada en el rostro, noqueándolo por fin.
- Lo mato… - Pensó Katsuya mientras murmuraba en voz baja, ver el rostro y el cuerpo del otro caer directamente al suelo sin oponer resistencia le hicieron pensar que esa potente patada le había roto el cuello.
- ¡FUERA DE MI CASA! ¡LAAAAAARGO USTEDES TAMBIEN FUERAAAAAAA TODOS! - Grito el Yami de Ryou, mientras las venas de su cuello saltaban, en cualquier momento iban a estallar al no ser capaces de contener tan atronadora voz.
Los chicos tomaron a Atem por los hombros, arrastrándolo escaleras abajo, Marik se asomaba fuera de las escaleras, ayudando a sus amigos a bajar a Atem mientras corrían a sus casas.
Una vez que escucho la puerta principal cerrarse se dirigió a Ryou que permanecía de pie junto a la cama, el muchacho escondía sus manos tras su espalda, mientras la mayor parte de su cabello alborotado le cubría el rostro, pero podía distinguir con claridad el camino que sus lágrimas trazaban bajo su mentón.
- B-b-bak…- Los labios de Ryou fueron sellados abruptamente por una fuerte bofetada que le hizo perder el equilibrio y caer directo al suelo, el pequeño miro por un segundo a su Yami, frotándose la mejilla que inmediatamente adquirió un tono rojizo, al igual que so rostro.
- ¿QUÉ DIABLOS ESTABAS HACIENDO TU CON EL EN MI CAMA? - Le grito colérico el otro dirigiéndole una mirada asesina, el menor de los albinos podía notar el odio en su mirada, era odio de verdad.
- Y-yo n-no q-quer… - Pero nuevamente, no pudo terminar su oración pues recibió otra bofetada, ahora del lado contrario, provocando el mismo resultado en su piel; el chico temblaba de miedo, Atem le había aterrado con algo como eso, y ahora tenía enfrente a un impetuoso Bakura que se desquitaría con él, solo esperaba no terminar como Atem, porque él no resistiría ese castigo.
- ¿DESPUÉS DE ACOSTARTE CON ATEM QUIEN ERA EL SIGUIENTE? ¿ERA KATSUYA? ¿ERA TRISTÁN? ¡ ESTARÍAS CON TODOS A LA VEZ HASTA QUE YO VOLVIERA PARA DARME CUENTA DE QUE ESTA MALDITA CASA TUYA ES UN BURDEL DONDE TUS AMIGOS VIENEN ÚNICAMENTE A ALCOHOLIZARSE Y A REVOLCARSE CONTIGO CUANDO TIENEN GANAS! -
- N-n-no y-yo n-no…. - Bakura se puso frente al chico levantando su mano para proporcionarle otra bofetada, a lo que el chiquillo cubrió su rostro con sus manos colocando su cabeza bajo sus rodillas, esperando recibir más golpes del otro, cada vez que el hacía algo así Bakura le pateaba o continuaba su castigo dándole un par de puñetazos, pero esta vez lo tomo directamente de los cabellos y lo jalo con dirección a su armario.
- ¡P-p-por f-favor n-no, e-enciérrame e-en el baño, en e-el armario n-no, e-esta oscuro y-yo no quiero e-estar a oscuras por favor! - Ante el fuerte agarre del rey ladrón el chiquillo había abandonado su posición de defensa, ahora sujetaba las manos de Bakura tratando de que no le arrancara todo el cuero cabelludo y no le llevara directo a ese lugar; Ryou odiaba estar encerrado en el armario, era un lugar oscuro, y pequeño, donde solo había una rendija de luz, los candados y pasadores le hacían imposible salir, y generalmente Bakura le encerraba ahí por varios días, dejándole comida y un balde.
- Entra y no me reproches, solo quédate ahí. - Ordeno encerrando al muchacho, pero esta vez no lo estaba haciendo para castigarlo, si no para alejarlo de su vista, no deseaba ver a Ryou llorar, no del modo que lo estaba haciendo, le traía viejos recuerdos que no era capaz de soportar ahora, sus heridas estaban abiertas, su mente seguía bloqueada, sentía ese ardor en el rostro y ese temblor que no podía controlar, dejar al chiquillo fuera sería dejarlo en riesgo; El hombre cargo al chico y lo arrojo dentro, mirando por un segundo el rostro de su luz, sus lágrimas, su mirada lastimera, su rostro dañado, esa mueca de dolor, era algo que le partía el corazón, pero no podía verlo, no ahora, no en ese estado. Muy a su pesar cerró la puerta colocando el candado y los pasadores, escuchando los golpes que el chico le daba a las puertas de madera desde el interior.
- P-por favor Bakura, abre la puerta, perdóname y-yo quise defendermm-me…- Dijo el niño soltando a llorar sentía el peso extra de la puerta, sabía que Bakura estaba del otro lado, sabía que el sentía sus golpes en la espalda, pero él no iba a abrir.
- ¡QUEDATE ADENTRO Y CALLATE RYOU!- Grito Bakura apretando los puños, esperando que el dolor que sentía no se reflejara en su entrecortada voz, pensando que el niño estaría más seguro adentro que afuera con él, tan alterado, tan enojado y triste a la vez.
- N-no quiero estar aquí A-atem t-trato d-de….-
- ¡QUE TE CALLES DE UNA VEZ RYOU O ABRIRE LA PUERTA Y NO SERA PARA DEJARTE SALIR! - Le amenazo su guardián, no deseaba escuchar al pequeño, sus explicaciones y lloriqueos le hacían sentir tan culpable y tan miserable, sentía tanta rabia con Atem, tantos deseos de venganza, que lo único que podía hacer era apretar los dientes mirándose los puños, los anillos que llevaba puestos le habían causado daño a él también.
- Y-yo n-no quiero estar s-solo…. - Continuo mientras se limpiaba las lágrimas con su holgado suéter gris, pero al no obtener respuesta su angustia regreso exteriorizándose en golpes a las puertas del armario, acompañadas de más llanto y unos incontrolables deseos de salir. - ¿Estás ahí? Bakura ¿estás ahí? Por favor quédate - Dijo el chiquillo limpiándose las lágrimas que seguían saliendo sin control de sus lastimados ojos, colocando una mano sobre la puerta de madera, esperando de corazón que Bakura estuviera cerca, necesitaba de su contraparte para sentirse a salvo, Bakura era el único ser sobre la tierra que le hacía sentir terror y seguridad a la vez.
- Estoy aquí…- Fue la respuesta del mayor. Una lagrima rodo por los ojos de Bakura que inmediatamente se tapó del rostro con las manos, no iba a abrir, aunque los lloriqueos de su hikari le partieran el alma, en esos momentos no estaba preparado para enfrentar su pasado, amar su presente y pensar en su futuro, sencillamente necesitaba estar solo, y no quería lastimar demasiado al pequeño niño que ya se había cansado de golpear la puerta y ahora solo lloraba en silencio.
- Bakura, lo siento. - Dijo el niño apoyando su cabeza contra la puerta, sus lágrimas ya habían cedido, ya no le importaba estar a obscuras, entendida que Bakura no lo dejaría salir, ya se había resignado, pero no quería permanecer solo durante esa noche en particular y el silencio era algo que no soportaba, le hacía imaginar que el espíritu se había marchado y que Atem regresaría para terminar lo que había empezado - ¿sigues ahí?-
- Estoy aquí. - Respondió nuevamente el otro, un poco más calmado.
- ¿vas a dormir aquí? - Había algo que Bakura había aprendido viviendo con Ryou, y era que el pequeño odiaba dormir solo, siempre abría la ventana de su habitación para meter al gato, incluso después de las palizas que Bakura solía darle él se había mudado de habitación a la continua, cerca de la del espíritu, el albino necesitaba sentir que alguien estaba cerca de el para poder descansar, y había algo que podía hacer en ese momento para que el alterado niño se sintiera más seguro.
- No pienso moverme, no voy a dejarte solo, relájate ¿quieres? - Ryou se colocó de costado, pegándose lo más que podía a la puerta, donde podía oler el cigarrillo que Bakura había encendido, sabía que estaba sentado del otro lado, eso a pesar de todo, le reconfortaba, minutos después el chico esbozo una gran sonrisa al escuchar música proveniente de la radio que el mayor tenía en su habitación, la música era algo con lo que a Ryou le gustaba dormir, eso y la compañía del matón de su Yami le hacían sentir seguro otra vez.
- Gracias. - Dijo acomodándose en el pequeño armario.
::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
Por fin la puerta principal se abrió, dejando escuchar el tintineo del timbre que sonaba cada vez que alguien entraba por la tienda, el sonido fue apagado por las manos del sujeto que se aproximaba a las escaleras con paso lento, estaba exhausto, moriría por un plato de comida caliente, pero sabía que en casa, nadie esperaría a su regreso, y mucho menos habría algo de comer, "Salí a comer con los chicos, te llame miles de veces pero no contestaste, en la casa hay fruta y leche", estaba tan harto de esa respuesta que evitaba formular la pregunta, el solo pensar en los amigos de Yugi sonriendo y en la odiosa Anzu mirándolo de esa forma le hervía la sangre.
Subió el último escalón y encendió la luz de pasillo, notando como una figura se levantaba del sillón, era Yugi.
- ¿Qué hacías durmiendo en la sala? ¿Anzu duerme en tu cuarto? - Le interrogo desganado el otro quitándose la chamarra de piel negra mientras la dejaba en el perchero junto a la pared.
- Muy gracioso, ¿qué hora es? - El hikari trato de acercarse al otro, que lo evito al instante caminando con dirección a la cocina.
- No lo sé, yo usaba reloj de arena o el sol para medir mis unidades de tiempo. - Dijo el hombre acercándose al refrigerador con el ceño fruncido.
- No te hagas el listo conmigo otra vez Atem. -
- Yugi, de verdad no tengo energía para pelear contigo, son las 3: 23 de la mañana, en que siglo determinaron ¿a qué hora debes estar dentro de casa? Yo podía salir a cabalgar si quería a las 4 de la mañana con las estrellas en mi espalda….-
- Cierto, pero aquí no eres Faraón, aquí eres mi amigo…. Si buscas comida prepare un poco, puedo calentarla si quieres, necesito hablar contigo. -
- ¿Hablar de qué? si es uno más de tus sermones, que Ra te acompañe e ilumine tu camino prefiero no cenar nada. - Dijo el mayor girando los ojos amatista sobre su órbita dando media vuelta, no necesitaba oír más, seguía muy irritado por lo que había pasado en esos últimos días, como había podido ser tan tonto.
- Es sobre Ryou. -
- ¿Disculpa? - Su oscuridad dio media vuelta sobre sus tobillos, mirando directamente el rostro de Yugi, que siguió parado frente a él, con un semblante sereno, desgraciadamente eso no le proporcionaba ninguna señal de alarma, y tampoco deseaba bajar la guardia, tal vez al fin Ryou se había armado de valor y le había comentado a Yugi sobre sus repentinas visitas en los últimos días.
- Sé….Bueno sé que Ryou te gusta, ahora que lo se entiendo muchas cosas, antes pensaba que estabas celoso de mi relación con Anzu, pensé que ella te atraía y era por eso que nos insultabas a cada oportunidad. - La voz de Yugi denotaba nerviosismo, había pensado mucho en cómo iba a acercarse a Atem, esperaba que sus ensayos no hubieran sido en vano y este no saliera huyendo.
- Tú pensabas que…. ¿Quién te dijo que Ryou me gusta? ¿Estas molesto por que a mí me guste? -
- En lo absoluto, me alegro por ti, Ryou es un chico maravilloso. -
Inmediatamente la postura de Atem se relajó, le sonrió a su compañero mientras lo miraba, era ese tipo de sonrisas que jamás había vuelto a apreciar en el rostro del Faraón desde hacía mucho tiempo, estaba feliz, él estaba verdaderamente feliz.
- Creo que si tengo hambre después de todo. -
- Si, siéntate por favor. - Yugi le respondió la sonrisa mostrando una igual o más amplia, sentía que por fin su mundo comenzaba a girar otra vez, siempre había sido apegado a Atem y a su abuelo, pero desde que este había fallecido, sentía un gran nudo en la garganta que no podía disolver, cada mañana era igual, la figura de su "padre" se había ido, dejándolo vulnerable y desprotegido, sintiendo que podía obtener apoyo en él, en ese ser milenario que había llegado a sus manos por casualidad, pero cuando busco ese apoyo de Atem, él se había marchado, había cambiado, algo en él no era igual que antes; Aun y cuando había podido conseguir el amor de Anzu, no era suficiente para llenar el vacío que habían dejado esas dos figuras suyas, su familia, era por eso que tener esa proximidad con Atem le hacía tremendamente feliz.
Dar con la verdad había liberado el estrés de Yugi, ya que entendía a la perfección las bromas, los malos comentarios, los malos modos, el enojo constante de Atem, ahora sabía lo que debía hacer, apoyar a su Yami.
- ¿Quién te dijo que me gustaba Ryou? - Interrogo el mayor sentándose en la silla de la barra mirando como su compañero se aproximaba al horno de microondas.
- Hoy a los chicos se les escapo decirlo. -
- ¿Te mencionaron algo más? -
- No, solo eso, Anzu no los dejo hablar de mas, ahora sé porque estas molesto con todos nosotros y es porque no te apoyamos lo suficiente, Ryou es nuestro amigo, y tú también, fácilmente podíamos ayudarte a relacionarte con él, y en cambio los alejamos a ambos sin darnos cuenta.- Aunque Yugi estaba de espaldas podía sentir en su corazón la emoción que sentía su contraparte, Atem no daba crédito a lo que estaba escuchando, ¿Yugi quería ayudarlo con Ryou?
- ¿De verdad piensas eso? - Pregunto con incredulidad el otro, mientras Yugi le serbia un tazón con fideos y pescado frito.
- Por su puesto, estoy aquí para apoyarte, conozco a Ryou desde hace tiempo mi relación con él es buena.- Yugi también se sentó junto a él en la barra de la cocina, observando con atención como el rostro de Atem se iluminaba a cada palabra
- Creí que estarías molesto, no se…es tu amigo - Dijo el mayor frotándose la nuca, tomando después los palillos para comenzar a comer.
- Es alguien a quien estimo mucho, siempre me pareció atractivo, tienes buen gusto Atem, además Ryou es un buen muchacho, harían una bonita pareja. -
- Lo sé, créeme que lo he pensado….Pero no creo que pueda acercarme mucho a él. - Dijo cambiando su semblante de repente, debía aprovechar esa oportunidad, si Yugi estaba dispuesto a ayudar entonces podía aprovecharse un poco de la situación.
- ¿Porque? -
- Por Bakura, el…..Él se pone celoso cada vez que me acerco a Ryou él está obsesionado, cuando trato de ayudarlo o de hablarle, el interfiere está enfermo, controla a Ryou, lo golpea y lo mata de hambre, él lo tiene completamente dominado Yugi. -
- No, esto no puede estar pasando, ¿cómo no me di cuenta? He estado tan alejado de todos que, sencillamente me he perdido de mucho…. No puedo creer que cosas así le pasen a Ryou, ¿porque no me lo dijiste?- La preocupación de Yugi era real, conocía desde hacía mucho tiempo al albino, y había notado cierto cambio en su persona, mucho más delgado, más callado, más tímido que de costumbre, ahora lo entendía todo.
- Sentía un poco de vergüenza, de que conocieras mis sentimientos, preferí callarlo, creí que lo tenía controlado, pero Bakura….físicamente es más fuerte que yo, el me impide ver a Ryou. - Dijo Atem recordando vívidamente la fuerte golpiza que le había propinado Bakura, de la cual no pudo defenderse.
- Y que lo digas, lo vi hace poco, es un monstruo, ¿en que momento creció tanto? pero regresando al tema, yo te conseguiré tiempo con Ryou, confía en mi amigo. -Yugi acerco su mano a la de Atem, notando cierto escalofrió en su piel, ignorando aquel mal presentimiento, si su Yami estaba feliz, él también lo estaba.
- Solo pido unas horas para hablar con él, solo un par de horas, solo necesito saber que está bien, jamás sería capaz de hacerlo infeliz o de hacerle daño. - Mintió el actual campeón del torneo de monstruos, fingiendo preocupación, muchos planes estaban empezando a adquirir forma dentro de su cabeza, ahora sí podría estar con Ryou Bakura por la eternidad.
- Lo sé, eres un buen partido Atem, sé que Ryou te aceptara. -
::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
Hasta aquí con el fic!
Espero les haya gustado y no se les haya hecho muy pesado, pero no había modo de cortarlo sin hacerme ver como una maldita.
Espero pasen una excelente dia y disfruten de su fin de semana!
Saludos !
Att
OlderSkyland18
