U.K.

Las manecillas del reloj de la pared de su salón de clases estaban empezando a inquietarlo mucho, Bakura llevaba ya bastante tiempo hablando con su director y aún continuaba adentro con él, podía distinguir el vibrato de su voz y si se giraba por completo alcanzaba ver el cabello del hombre a lo lejos en una de las aberturas de las persianas de la oficina. Con pesadez regreso la mirada a su pupitre suspirando al mismo tiempo sin darse cuenta, llevaba dos horas ahí adentro y deseaba marcharse antes de que sus compañeros empezaran a salir de sus actividades.

- ¿Te preocupa que el director ahuyente a tu primo? - Interrogo su profesor bajando un poco el examen del chico que tenía en las manos captando la atención del menor, que por primera vez desde que había llegado le miraba atento.

- N-no n-no….es solo que sé que están hablando de mí, p-pero no sé qué dicen….-

-Sería una lástima que después de hablar con el director tu primo decidiera regresar a tu país y dejarte nuevamente solo. - Le dijo sonriendo colocando la tapa de su marcador rojo, al parecer ya había terminado de calificar el examen del chiquillo. - Por cierto me explicas ¿cómo fue que te lastimaste? Ibas a ayudarme en la prueba de natación, inclusive te hice un traje especial, solo para ti, ¿no estarás escapándote de tus obligaciones mintiéndonos o sí? -El hombre acomodo sus anteojos de media luna para dejar de lado el examen del chico, ya no estaba interesado en ello, quería examinar mejor a su alumno para cerciorarse de que esos golpes no fueran solamente maquillaje, ese ojo morado era de un tenue rojo que fácilmente podía haber sido hecho con sombras para los ojos o lápiz labial; Ryou era el único de sus alumnos que jamás había visto dentro de la piscina o cerca de ella, el chico siempre "enfermaba" o faltaba a esas horas de clase, una verdadera lástima porque esta semana de festivales el seria el que competiría forzosamente, y ahora con este nuevo problema, las oportunidades de ver ese joven cuerpo se escapaban.

- F-fue un a-accidente con la moto d-de papá, m-me rompí un-as costillas por eso es m-mejor estar en casa, s-son indicaciones del m-medico. - El chico trato de ignorar que su profesor se había puesto de pie para caminar a su asiento, con torpeza trato de levantarse pero lo único que consiguió fue tirar su pluma y sus útiles, que cayeron directamente al suelo, siendo opacados por el sonido de los pasos que daba su directivo sobre el limpio y lustrado piso de su salón de clases.

-P-puedo….-

- ¿Has practicado tus ejercicios para la disfemia Ryou? - Le dijo en tono bajo recogiendo sus útiles escolares uno a uno, examinando de cerca las piernas del chico, cubiertas por el pantalón del uniforme, poniéndose de pie, aun con el lápiz del chico en la mano.

- Y-y-yo….- Pero las palabras no salían de su boca, prefirió negar con la cabeza agachándose un poco sobre su pupitre, notando que su profesor no se movía de su lugar.

- Entiendo que estés nervioso, pero poco a poco debes solucionar ese problema. - El hombre tomo entre sus manos el rostro del chico, subiéndolo para acercar ese lápiz a sus labios, abriendo su boca con suavidad para introducir con suma delicadeza ese utensilio, que se sostuvo en los labios abiertos de Ryou por unos segundos.

- Deberías practicar más, sabes que cuando practicas dejas de tener tantos problemas al hablar. - El hombre miro el rostro del jovencito, apreciando lo hermoso que era, sus facciones tan finas y delicadas, su nariz tan pequeña y respingada, sus bellos ojos con un ligero toque felino y sobre todo esos labios rosados que le hicieron pensar un sin número de fantasías, donde ese jovencito era protagonista.

- S-solo quería agua….- Ryou se quitó el lápiz de los labios con rapidez bajando el rostro completamente rojo, escuchando una clara queja del hombre que se giró para después dejar caer sobre el escritorio del chico una botella de agua.

- Aquí tienes. - Le dijo con tono serio, el chico trato de tomar con algo de desconfianza, acercando su mano al envase al mismo tiempo que su profesor coloco una de sus manos sobre las del chico, que volvió a esconderla bajo su asiento.

- Tienes unos ojos realmente hermosos Ryou, no dejes que tus problemas de habla empañen tu bello rostro, y sobre todo…. - Dijo recargándose sobre su escritorio, para tomar el examen calificado del chico para colocarlo en su butaca. -Tu buen desempeño como estudiante, una calificación casi perfecta, solo erraste en una pregunta. - El chico solo asintió con la cabeza, comenzando a guardar sus útiles en su portafolio, tomando su examen para ponerse de pie.

- ¿No olvidas nada? -El chico lo miro por un segundo, en verdad no deseaba decir nada, sabía que con esa ansiedad y nerviosismo seguramente se trabaría al hablar más de lo normal.

- Tenías sed, querías agua, aquí está tu botella, tómala. - El hombre la coloco sobre su asiento, mirando al albino que lo miro por un segundo nervioso.

- Y-ya n-n-no q-quiero gr-gracias. - Disfemia su maldita disfemia no mejoraba, no lo haría nunca si su confianza no mejoraba.

- Sabes, mucha gente se va a poner muy triste al enterarse de que ya no vives solo Ryou…. - El chico lo miro por un segundo sin decir nada, observando como el señor Okuda se acercaba a él para darle esa botella con agua en las manos.

- Es una lástima que ese hombre grande viva contigo yo tenía planeada una visita a tu casa. - El hombre tomo uno de los mechones blancos del cabello del chico aspirando de cerca ese delicioso aroma.

- E-ese hombre grande nos esta m-mirando y dudo que le guste…. - Mintió el chico haciendo que el profesor girara su rostro para verificar si la información era cierta, dando paso a que Ryou se escabullera por debajo para salir del aula y correr directo al corredor.

Respirando hondo por fin, sintiendo esa presión en su pecho, tratado de dejar de preocuparse por hacerse daño, pero para su sorpresa su pecho ya no dolía como ayer, ahora era más un ligero malestar que desaparecería en el transcurso del día.

El pequeño corrió directamente al baño del corredor, donde se colocó de espaldas contra la puerta para poder respirar, eso había estado muy fuera de lugar, el profesor Okuda siempre había sido "especial" con él, la forma en la que lo miraba, la manera en que se dirigía a él, siempre buscaba la forma de retenerlo después de clases, pero sus amigos Marik y Joey jamás le dejaban solo, lo cual agradecía bastante, también agradecía ser muy inteligente y no darle pie al profesor para "apoyarlo" en sus deberes académicos. Aunque había algo en lo que siempre intervenía, su disfemia adolecente, el hecho de que Ryou tuviera problemas con el habla había llevado al señor Okuda a ser un "hombre preocupado" por ello, buscando métodos que podían "ayudar" a que la tartamudez del albino mejorara.

Se acercó a uno de los lavamanos, abriendo la llave para rociar su rostro con agua fresca, el examen había sido algo extenso, y ese encuentro con su profesor le tenía nervioso, el chico suspiro tratando de alcanzar una toalla de papel para secarse el rostro.

Pero en cuanto miro el espejo pudo ver tras de sí como la puerta del baño se abría notando inmediatamente esa tan característica melena tricolor que le hizo temblar involuntariamente girándose de inmediato colocándose en la pared al lado de los lavabos.

Ryou guio sus ojos por toda la habitación, esperando encontrar algo con que defenderse, pero cuando regreso la mirada se topó de lleno con el rostro de su amigo Yugi, era un alivio por un minuto había creído que el que estaba tras de él era nada más y nada menos que el antiguo faraón de Egipto.

- ¿Ryou? Amigo ¿cómo estás? - Le dijo animadamente el otro tratando de abrazarlo, pero el chico lo detuvo con un poco de torpeza.

- A-abrazos por el momento no…..Tengo un par de costillas rotas creo, y es mejor no ejercer presión….- Ryou noto la tristeza en los ojos amatista de su amigo, sintiéndose culpable de inmediato, él y Yugi siempre se habían llevado bien, pero después de la muerte de su abuelo se habían distanciado bastante, el albino acerco sus brazos para darle un medio abrazo que fue inmediatamente correspondido por el tricolor, que lo acogió en su pecho con mucho cariño, acariciando su cabello blanco con su mano libre mientras que con la otra tocaba levemente su espalda baja; El abrazo duro un poco más de lo que a Ryou le hubiera gustado, pero era normal después de tanto tiempo de no hablarse.

- ¿Qué fue lo que te paso? Estas…..muy frágil - Interrogo separándose del chico para mirarlo un poco mejor, con esa luz del día tras su espalda, el cabello blanco del chico brillaba con luz propia.

- Lo sé, fue una tontería, tome la motocicleta de Bakura y…- Pero Yugi se acercó al chico tomando una toalla de papel para pasarla con suma delicadeza por la frente del albino que se había quedado completamente quieto mirándolo con algo de miedo, podía ver a Atem reflejando en el rostro de su compañero.

- ¿Tomaste su motocicleta o peleaste con él? - La voz de Yugi era tan similar a la de Atem ahora que Ryou solo lo miro sin decir nada un rato, hasta notar que el dueño del rompecabezas le miraba con insistencia.

- N-no el n-no…-

- ¿Desde cuándo las motocicletas dejan nudillos en los ojos morados de las personas? - Esa afirmación fue acompañada por un leve toque en su rostro.

- Yugi…- Pero el de cabellos tricolor no termino, tomo una de las manos del jovencito subiendo su manga hasta su codo, mirando esas marcas rojizas en su muñeca izquierda.

- ¿En serio? ¿Y esto como te lo hiciste? ¿Fuiste tú? - Le dijo sujetando su brazo, notando lo delgado que era, lo delicado que se había vuelto su compañero, definitivamente Atem tenía razón, Bakura le estaba maltratando y mucho, ¿Cómo había podido dejar así de solo a su amigo? ¿Cómo fue capaz de pensar más en la estúpida tienda antes que en sus compañeros?

- F-fue un mal entendido…..-

- No, malentendidos no Ryou, si necesitas ayuda debes decirlo, no voy a dejar que te siga haciendo daño así…. ¿Qué es eso? ¿Te mordió? - Con rapidez el campeón de duelos de monstruos desabrocho la camisa azul de su uniforme, tratando de ver un poco más de la piel del chico que lo detuvo alejándose un poco de él.

- N-no Yugi ya basta, d-deja de jalarme la ropa….- El albino se acomodó nuevamente el uniforme, cerrándolo otra vez, ¿Por qué todos desabotonaban tan fácil sus prendas? Usaría camisas lisas a partir de ahora.

- Ryou mírame, esto no está bien, por favor déjame ayudarte.-

- En serio estoy b-bien, p-por favor créeme. -

- ¿Seto sabe de esto? -

- ¿Qué? N-no no n-no le cuentes esto Yugi, por favor…. - Ya podía escuchar las palabras de su mejor amigo al teléfono, a sus guarda espaldas sacándolo a la fuerza de su casa para llevarlo directamente a Inglaterra, donde él y un inquieto Mokuba lo esperarían para verificar su estado de salud, su estado mental y su estado de ánimo, reteniéndolo en la torre Kaiba hasta que Seto comprara su tutela. - E-él n-no me dejaría volver jamás…..Nunca los volvería a ver…-

- Pero estarías a salvo Ryou, a salvo de ese monstruo de Bakura, te prefiero vivo y lejos que cerca y sufriendo, no me puedes pedir que no me preocupe. -

- Él - Ryou tomo el hombro del otro apretando los labios. - Él ya no es así, y-ya no es malo conmigo… -

- ¿Te estas escuchando? Suenas como una mujer golpeada. - Yugi sujeto las manos del chico sintiendo un fuerte cosquilleo al sentir su piel fría.

- Lo sé, sé que suena mal…..Pero tienes que creerme, dame tiempo por favor. -

- ¿Tiempo para qué? ¿Para qué te entreguen en una bolsa de plástico? No Ryou ahora mismo vienes conmigo. -Tomo al chico por las muñecas jalándolo con bastante facilidad, sintiendo esa ligera oposición por parte del otro que no quiera moverse de su lugar.

- N-no Yugi p-por favor. - Yugi miro por un momento al albino, notando esas gotas de agua que corrían libres sobre su cuello, esos flequillos mojados, al igual que sus labios rojos, no pudo evitar apreciar lo bello de su rostro, lo suave de su piel, y ese ligero aroma a vainilla que provenía de su cabello, sin mucho que pensar tomo el rosto del chico acercando sus labios para tratar de alcanzar los suyos, cerrando sus ojos en el acto, recibiendo un fuerte empujón por parte del otro.

-No ¿Qué estás haciendo? -

- Ryou lo siento mucho…- Yugi se detuvo en seco analizando por un momento lo que acababa de pasar, ¿había tratado de besar a su amigo? Sacudió la cabeza para aclarar sus ideas, tomando nuevamente a Ryou por el brazo antes de que se alejara demasiado para regresarlo a la pared.

- Ya me tengo que ir. - Pero el chico no se movía, Yugi seguía de pie frente a él cerrándole el paso con las manos sin soltarle del brazo.

- Ryou no puedo dejar que te vayas….-

- ¿Lo del intento de besarme no te basto para querer olvidarte de todo esto? - Ahora los dedos del chico se habían posado sobre los suyos, tratando de zafar su agarre, consiguiendo solo que Yugi lo arrinconara un poco más, no a propósito, pero a cada acción le recordaba lo mucho que estaba conectado con Atem.

- Fue un impulso, lo siento pero no quiero que Bakura te haga más daño…No podía con el cargo de conciencia-

- Él no va a hacerme daño Yugi, te lo prometo, por favor confía en mí. -

- Atem me dijo….-

- Del que tienes que cuidarme es de Atem, no de Bakura…. - La voz de Ryou sonaba distinta, ¿estaba molesto? Tal vez la insistencia del rey de los juegos había sido muy inapropiada para el inglés que se había separado por fin, alejándose un poco de su compañero. - Gracias por tu preocupación, en verdad estaré bien, te envió mensaje más tarde, así puedes estar más tranquilo….Me dio gusto verte Yugi - Ryou camino hasta llegar a la puerta del baño, sonriéndole nerviosamente al dueño del rompecabezas mientras acomodaba su cabello tras su oreja.

- Ryou….-

- Estaré bien confía en mi por favor. -El chico salió del baño cerrando la puerta tras de sí asustado topándose de lleno con el pecho de Marik que lo tomo por los hombros para después recoger el teléfono que había caído de sus manos.

-Justo estaba pensando en ti, te busque por toda la escuela, incluso tuve que saludar al idiota de Okuda para encontrarte, que bueno que estas bien, vamos a pasar la tarde en mi casa, ¿es genial no? -

- ¿Dónde está Bakura? -

- Salió hace un rato, me pidió que te buscara no quiere que te quedes solo en casa, tiene cosas que hacer, así que andando. - El egipcio tomo la muñeca del albino y emprendió el paso de camino al elevador, ignorando a sus demás compañeros que los miraban de reojo susurrando entre dientes.

Cuando los dos amigos caminaron al estacionamiento Ryou noto que el auto de Bakura ya no se encontraba en el lugar donde habían aparcado, el chico se encogió de hombros, probablemente no todo había salido tan bien como él le había asegurado.

- Marik ¿Por qué? -

- No te apures, todo está bien solo relájate. - Marik abrió la puerta de su auto deportivo rojo que Ryou conocía bien, entrando a la parte trasera, acomodándose con cuidado, dejando que Marik ocupara el asiento del copiloto.

- Hola Ryou, Bakura me pidió que te retuviera ouch! - El mayor miro con enojo al otro que le había pellizcado justo en el brazo. - Que te quedaras con nosotros en casa, él ira por ti más tarde. - "Siempre tienes que lastimarme ¿porque no usas el maldito lazo mental? ¡Para eso es para que no me lastimes cada vez que digo o hago algo que no te parece! "

- Claro…. ¿Él está bien? ¿Todo está bien verdad? - Ryou miraba a los dos chicos con mucha inseguridad, no le hacía falta estar conectado a su "red personal" para saber que ambos peleaban mentalmente.

- Yo lo vi molesto ¡oyee! - Ahora el que había recibido un fuerte pellizco en el brazo fue Marik, propiciado por su oscuridad que sonrió ampliamente acomodándose en su lugar para empezar a manejar de camino a casa.

- Todo está bien Ryou, no te preocupes por nada. - Mariku dio la vuelta y emprendieron el rumbo, donde un ruidoso Marik no dejaba de cacaraquear, el chico estaba muy emocionado con la semana de festivales, el participaría en varias de las competencias de atletismo, siendo relevo de Ryou en la prueba de natación, en la cual juraba que ganaría.

Cuando llegaron a casa el Yami del dueño del cetro se separó de ellos, diciendo que tenía llamadas que hacer y que permanecería en el estudio de casa con la puerta abierta por si lo necesitaban.

- Ya sé que te hace falta para relajarte, un buen helado ven, tengo de tus favoritos Morelli"s Gelato amigo, tengo de toooodos los sabores sé cuánto te gustan. - El moreno corrió de camino a la cocina, dando la vuelta para decirle con una sonrisa. - Acomódate en el sillón, veremos la televisión o una película no se elige algo, tengo muchas cosas que contarte. -

Ryou suspiro profundo sonriendo, ya había olvidado como eran las tardes en casa de Marik, llenas de comida, películas, platicas sin sentido pero entretenidas, y en un punto de la tarde el moreno empezaría a masajear la espalda de Ryou, para después trenzar su cabello y por ultimo ordenarían algo para cenar y probablemente armar un torneo entre ambos de videojuegos.

-¡A ANZUKI SE LE ABRIO LA FALDA! - Grito desde la cocina el egipcio saliendo poco después por la puerta corrediza con dos botes de helado y dos cucharas respectivamente, él sabía que Ryou debía ganar peso y que mejor que con un tentador, cremoso y calórico litro de helado.

- ¿Qué? - El chico a penas y había encendido el televisor cuando esa oración revelo todo lo que se tenía que contar.

- Si, toma come, la muy idiota estaba animando a los demás para que entraran a nuestro estante y se le ocurrió la brillante idea de empezar a bailar, Joey y yo hicimos apuestas para ver si se caía o si se e abría la falda primero, porque hoy la uso realmente ajustada, entonces después de dos canciones el cierre no aguanto y ¡pum! Estallo haciendo un ruido que opaco la música, se puso tan roja en serio debiste verla. - El moreno se removía dentro de su lugar haciendo una gráfica representación de la chica en apuros, Ryou sabía lo mucho que odiaba a Anzu, y la mala vibra que podía sentirse cuando esos dos se sentaban juntos, siempre terminaban haciéndose comentarios agresivos los unos a los otros, empezando con un "creo que Tea esta bizca" pasando por "Marik usa los pantalones muy ajustados y no tiene nada de trasero que mostrar".

Eso era justo lo que necesitaba en este momento, olvidarse de todo por un rato, de su escuela, de Yugi, del estúpido de su profesor, inclusive necesitaba tratar de dejar de pensar en Bakura por unos minutos, le preocupaba que le hubiera dejado así sin más, algo no andaba bien y sabía que el espíritu del anillo lo solucionaría antes de darle una explicación, lo cual no siempre era bueno, siempre cuestionaba los métodos de Bakura, era muy violento para su gusto.

- Esa película me gusta! Déjale ahí, ¡ay no es la segunda parte la odio cambia de canal! - Marik giro a ver a Ryou cerrando la boca por un minuto, lo cual no pasó desapercibido para su interlocutor que al no ser bombardeado por tanta información le devolvió la mirada estando así unos segundos antes de los dos romper a carcajadas, ninguno sabia porque reía, pero era una excelente manera de aliviar la tensión que ambos sentían.

-extrañe mucho verte así de feliz, y creo que te estas recuperando muy bien, te ves mucho mejor. -

- Y me siento mejor, sonara tonto pero ayer no me sentía tan bien como hoy, incluso creo que Bakura se equivocó, no creo tener las costillas rotas. -

- Imagino que Bakura está haciendo una trasferencia, ya era hora. - Respondió el chico subiendo sus pies al sillón acomodándose sobre un cojín al mismo tiempo que tomaba su cuchara para coger un gran bocado de helado, su favorito, chocolate y crema de maní.

- ¿Qué es una trasferencia? -

-No te ha explicado, bueno imagino que poco a poco lo hará, en fin "ellos" refiriéndome a todos los espíritus de los objetos milenarios toman energía de nosotros para vivir, cuando la energía es buena, es decir cuando tú estas sano es fácil para ellos mantenerse, la energía fluye porque están en un equilibrio, cuando por el contrario uno de los dos está débil el otro puede darle su energía para balancear las cosas, por eso creo que si te estas recuperando tan rápido es porque Bakura te está dando su energía. -

- Eso quiere decir ¿que el estará débil por un tiempo? -

- No creo, es muy grande esta en buena forma, tal vez llegue a tener un par de moretones o golpes extra, pero se los merece por tosco. -

- No quiero eso…-

- Tranquilo, él puede con eso, imaginemos que solo se volvió a pelear por ahí. - Le dijo cerrando uno de sus ojos volviendo a su helado. - Oye….Hablando de temas incomodos, quiero contrate algo, pero por favor promete escucharme hasta el final -

- De acuerdo, te escucho - El albino inclino su rostro mirando su bote de helado, para empezar a revolverlo un poco.

- Extraño mucho a mi hermana… - Con esa revelación Ryou volvió a ver a su amigo, Marik lucia muy pequeño, como un niño perdido, sus ojos lavanda se estaban tornando acuosos con rapidez y podía notar por su tono de voz que tal vez se pondría a llorar en cualquier momento.

- Extraño verla físicamente, quiero abrazarla, tenerla cerca cuando me necesite, quiero verla más seguido, si es que llega a tener hijos quiero conocer a mis sobrinos y ver como se pone gorda por el embarazo. - Dijo riendo aunque su voz se quebraba a cada palabra que daba, Ryou se acercó un poco más para dejar su helado en la mesa de enfrente, acercándose más a su amigo. - Extraño a Odion y sus regaños….quiero estar con ellos, por eso decidí….Mudarme a Inglaterra. - Ryou lo miro sorprendido, eso había sido muy repentino, su mejor amigo se iba lejos, para estar acompañado de su familia, era muy razonable, pero le dolía tener que dejar de verle, no podría volver a hacer todas esas cosas que acostumbraban juntos, no escucharía su risa y ese parloteo tan característico de ese chico, esa notica le rompía el corazón.

- ¿Te vas? - Ryou lucho por contener sus emociones, debía darle apoyo, no ponerse a llorar con el cómo probablemente ocurriría en unos minutos.

- Hable con Mariku y él está de acuerdo…..Ryou - El de piel castaña tomo las manos de su compañero para después abrazarlo con ternura, siendo recibido por el otro que no pudo evitar romper a llorar, sin su mejor amigo en Japón, solo tendría a Bakura para hablar.

- Ven con nosotros por favor, tus eres de allá, ¿Qué te cuesta regresar? -

- Marik….Si regreso mi familia no me dejaría vivir con Bakura, me vigilarían mucho…-

- Ellos entenderán, dile que se quite la camisa cuando lo presentes con tus tías y ellas dirán que está buenísimo te lo pedirán prestado, además así podrías quitarte a Atem de enzima para siempre, Yugi es pobre no puede viajar a Inglaterra, y Atem es muy idiota como para poder falsificar documentos. - Los dos chicos se separaron nuevamente empezando a reír y llorar al mismo tiempo.

- Siempre dices cosas así de tontas cuando estas nervioso ¿verdad? -

- Si, tu ta-ta-tartamudeas amigo, es mejor decir cosas estúpidas. - Ryou le sonrió ampliamente, su amigo tenía razón, era mejor decir cosas incoherentes para aliviar la tensión que generar más al desesperar a las personas con su disfemia.

- Lo voy a pensar…..Te juro que ahora si lo voy a pensar. - Afirmo el pequeño abrazando de cuenta nueva a su amigo, Marik era la persona más cercana a él después de Bakura, ese chico le había cuidado todo este tiempo, siempre le ofrecía su ayuda, su calor, su simpatía, sin duda si Marik se fuera de su vida esta perdería parte de su brillo.

-No lo pienses tanto, vengan con nosotros. - Repito Marik hundiendo su rostro en el blanco y denso cabello blanco de su mejor amigo.

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Hasta aquí con el Fic!

Espero que tengan un bonito inicio de semana, que estén bien y seguros en casa o en donde quiera que estén.

Att: Olderskyland18.