Hola!

Espero que estén todos muy bien, he estado un poco ocupada y no había tenido tiempo de acomodar bien el Fic, a modo que me gustara, espero haberlo hecho bien.

Ojala lo disfruten, les deseo un excelente día.

ADVERTENCIA ESTE FIC CONTIENE ESCENAS DE SEXO EXPLICITAS, DEL GENERO YAOI (RELACIÓN HOMBRE POR HOMBRE) SI ERES SENSIBLE, NO TE GUSTA O SENCILLAMENTE NO TE LLAMA LA ATENCIÓN TE SUGIERO NO CONTINUAR CON LA LECTURA, NO AFECTA EL DESARROLLO DE LA HISTORIA.

Pd. Si alguien no quiere leer la parte "sexual del fic" ¿querrá leer lo demás? Es una duda existencial que se me acaba de ocurrir, es decir el género es romance…Bueno empecemos con el fic.

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Nuestra primera noche.

El agarre de Ryou era firme, aunque sus piernas temblaran bajo su cadera el pequeño había colocado su frente contra la espalda de Bakura, produciéndole cosquillas con todo ese largo cabello y ese aire caliente que salía de la boca del chico, probablemente su cuerpo luchaba para recuperar ese calor perdido.

- No sabes cuánto me alegra que tomes esa decisión, pero si lo estás haciendo solo por huir de Atem, no creo que sea la mejor idea.- Respondió el rey ladrón aun sin dar la vuelta, colocando el seguro en la puerta de la casa de su mejor amigo.

- No es solo por eso, sé que Atem es muy capaz de encontrarnos allá, encontró la manera de volver a la vida por ti es decir no es como que un poco de tierra y mar hagan que se olvide de nosotros pero….Me sentiría mejor estando en Londres, con mi familia, quiero dejar de escapar de ellos, de mis obligaciones, de mi difunta abuela…..Nunca quise volver a casa después de ese día, solamente corrí lo más lejos que pude y terminamos aquí por mi culpa…..-

- ¿Te parece si hablamos de esto en la mañana? Creo que es muy pronto para tomar una decisión así estando tan alterado. - El ladrón tomo las manos del chico que rodeaban su espalda desnuda, aferrándose a sus costados, le lastimaba un poco tal vez, pero le encantaba la cercanía del pequeño.

Con suavidad Bakura se giró para alejarse un poco del pequeño, lucia adorable a pesar de solo llevar puesta esa camiseta negra y sus diminutos boxers, el rostro del chico estaba completamente agachado, miraba el suelo pensando en quien sabe que, no pudo evitar acariciarlo adoraba deslizar sus dedos bajo ese sedoso cabello blanco que emanaba ese delicioso aroma que le hacía recordar su cuerpo, con ternura poso su mano sobre la mejilla del chico que le sonrió, devolviéndole el gesto, quedándose en silencio por un rato, amaba tanto a ese chico, le deseaba tanto, tras unos minutos de mirarse ambos en silencio surgió un beso rápido que pronto se convirtió en algo un poco más intenso, Bakura necesitaba sentir al chico cerca, sabía que no era el mejor momento ni el mejor lugar, pero quería darle paso a sus emociones esta vez, quería experimentar hasta donde podría llegar esa noche con Ryou.

Lo cargo con facilidad abriendo sus piernas para sujetarlo directamente por la retaguardia, deslizando sus dedos curiosos por la delgada tela de la ropa interior del pequeño que inmediatamente se quejó ahogando su propio gemido con las manos, sonriendo con algo de nervios ocultando su rostro en el pecho de Bakura que lo guio hasta la habitación.

Ryou se aferraba al torso desnudo de su obscuridad, era tan cálido, tan suave y acogedor, podría dormir ahí si lo deseara y sabía que el otro no le protestaría en lo más mínimo, el cuerpo de Bakura era algo que no podía dejar de contemplar, se ejercitaba bastante, se le notaba, la firmeza de sus brazos, lo musculoso de sus hombros, y esos definidos abdominales eran algo que no pasaría desapercibido esta vez por el chico que se sonrojaba con solo pensar en la posición en la que estaban acomodados en este momento.

Con rapidez el hombre cerró la puerta tras ellos, deslizando el cerrojo asegurándose de que nadie interrumpiera, y probablemente nadie lo haría, el reloj de la mesa marcaba las 2:45 de la madrugada de un día martes.

El mayor dejo caer al chico sobre la cama colocándose inmediatamente sobre el niño que protesto con rapidez tratando de levantarse de su lugar.

- No….Tu estas herido y….- El gesto de Ryou no lucia preocupado, mejor dicho solo estaba nervioso, admirar el cuerpo de Bakura era sencillo, pero tenerlo sobre él, poder tocarlo era estresante y excitante, pero también preocupante, las proporciones del espíritu le abrumaban él le doblaba en tamaño y manipulaba con mucha facilidad su cuerpo, le hacía sentir aún más frágil de lo que en realidad era.

- No tienes que preocuparte por mí. - Pronto esos fragmentos de sus recuerdos, de las manos del espíritu recorriendo cada espacio de su piel, arañando su espalda, mordiendo su cuello, forzándolo a gritar de dolor al no sentir piedad por profanar su pureza estaban regresando.

- No Bakura es la casa de Marik y esta es su cama de huéspedes y….- Pero la lluvia de besos ya había comenzado, el hombre no había perdido tiempo, saboreaba el cuello del menor, respirando su embriagador perfume, su delicioso sabor, sintiendo la suavidad de su piel bajo su lengua que le enloquecía.

- Espera por favor espera.- Suplico el chiquillo tratando de detener las manos del otro que ya viajaban bajo su camisa, acariciando su piel, recorriendo con esos largos y gruesos dedos su espalda, ese toque tan cálido hizo que el chico se enderezara de inmediato, dándole más acceso al otro a su cuello que continuaba devorando con deseo.

Esa vorágine sensación estaba empezando a llenar el pecho de Bakura, y probablemente algo más dentro del espíritu, que dirigió sus manos a los huesos de la cadera del chico con el único objetivo de retirar esa prenda interior que se vería mejor en el suelo.

- No no no no no no. - El albino trato de tomar el rostro de Bakura con las manos para detenerlo, consiguiendo que una de las manos del espíritu se retirara para tomar su mano y besar su palma con suavidad.

Bakura estaba siendo amable, pero los recuerdos de su agresión, de su ataque seguían llegando a su mente, ¿Qué acaso nunca iban a irse? Pero esta vez su miedo no era tan fuerte, esta vez estaba disfrutando de la cercanía del otro, de ver como ese ser tan perfecto se apoderaba de su alma y se alimentaba de su cuerpo.

- ¿Hasta cuándo vas a decirme que no?- La voz del de cabello grisáceo no sonaba molesta, si no relajada, sabía que Bakura se reía bajo sus hombros, sus acciones no se detenían, sus manos seguían su trayectoria, tomando los bordes de la holgada camisa negra del muchacho retirándola de un solo tirón.

- B-bakura por favor d-detente.- Ryou cubría su rostro con las manos, ahora lo único que arropaba su desnudez era su largo cabello plateado que se caía gentilmente en la mayor parte de las almohadas y ese diminuto bóxer que le hacía juego a la camisa.

- Relájate. - Sonrió el mayor separándose un poco del chico para admirarle mejor, su piel lucia impecable, por primera vez esa piel de marfil no tenía ni un moretón, ni un solo rasguño, era tan pura como el día en que lo vio por primera vez, antes de profanar la castidad del pequeño.

- B-bakura t-tengo miedo. - El rostro del chico había adquirido esa tonalidad rojo brillante que trato de cubrir con sus manos, sentía que su pecho iba a estallar, su corazón latía tan deprisa, tan rápido que casi le estaba haciendo daño, mirar a ese hombre sobre él, con esos enormes brazos y esos abdominales tan bien formados acompañados por esa sonrisa traviesa que no se borraba del rostro del otro le iba a producir un infarto.

¿Iba a hacerlo? Ese pensamiento paso por la mente de Ryou, esta vez si iban a hacerlo, las intenciones de Bakura eran claras, no estaba escuchándolo como en encuentros pasados, él siempre se detenía por el dolor que pudiera experimentar el pequeño, pero esta vez era diferente, esta vez no iba a detenerse porque el cuerpo de Ryou ya había sanado completamente, entonces ¿esta ves iban a hacerlo?

Nuevamente el espíritu se acercó para tratar de besar al chico que lo detuvo con las manos para tratar de incorporarse, tratando de cubrir su desnudez con ese espeso cabello blanco.

- Entiendo, si de verdad quieres que me detenga lo hare, dije que no quería forzarte a nada.- El hombre se levantó de sobre el chico liberándolo de su mando, en verdad quería continuar, quería avanzar pero probablemente era muy pronto para su protegido, con pesadez el hombre suspiro para sentarse en la cama. - Lo que resta de la noche la pasare en la sala si no te molesta. -

Ryou se sentó sobre sus rodillas escondiendo su rostro bajo su sombra, apretando los labios escuchando la intensidad de la nevada que se desataba afuera, era como si el enojo de Bakura se manifestara a través de la nieve ¿de verdad quería que él se detuviera? ¿Qué saliera por esa puerta así como así? Rechazo, siempre le rechazaba por temor, sentía temor y vergüenza de hacer lo que quería hacer.

¿Si el no vuelve? ¿Si él se va? Jamás me daré la oportunidad de amarlo…..Jamás será mío nunca sabré que significa, que se siente de verdad…..Tengo miedo, pero no quiero que se vaya, no quiero que se detenga, no quiero dejar de sentir su calor ¿entonces porque sigo tan aterrado? ¿Por qué no puedo relajarme?

La habitación seguía siendo únicamente iluminada por los rayos de la luna, que ahora marcaban la espalda herida del espíritu, algo más se había herido esa noche y no era precisamente su cuerpo.

Debía ser paciente, pero ¿hasta cuándo? Ryou estaba jugando con él, un chiquillo tan inocente no podía ser tan cruel, darle un manjar y después apartarlo así sin más, dejándolo muerto de hambre por su carne, de sed de su ser, era egoísta pensar en tomarlo a la fuerza nuevamente, pero no veía muchas opciones y su paciencia no iba a durar para siempre.

Antes de levantarse de la cama sintió ese tirón bajo su brazo, y las manos del chico envolver su pecho, ese toque frio le produjo escalofríos, pero los labios de Ryou en su cuello le sorprendieron sobremanera, podía distinguir lo delicado de sus labios, lo inexperta de su toque, y podría jurar que temblaba otra vez.

- ¿Qué estás haciendo? -

- No quiero que te vayas…..Tampoco quiero que te detengas….por favor. - Ahora el rostro de Bakura lo miraba directamente, el hombre le sonrió para después acariciar su cabello, besando al chico que lo detuvo nuevamente para mirarlo y detener su rostro con las manos.

- Quiero….quiero….-

- Lo que quieras lo tendrás, solo pídelo.- Esa voz, tan varonil, tan segura, ver a Bakura parado frente a él con su espectacular anatomía y esa aura sexy era realmente atemorizante para el otro, era como ver a un hombre diseñado para "eso" específicamente y no saber cómo usarlo le frustraba un poco ¿de verdad estaba pensando esas cosas?

- Quiero….de verdad quiero ha-ah…..Hacer el amor contigo, p-pero no sé cómo. - Esa afirmación, ¿Ryou había dado la luz verde que tanto había esperado? Por un segundo esas palabras no podían ser procesadas por la mente del espíritu que se había quedado mudo ante la revelación de su hikari, pensaba que su primera vez sería un poco más forzada de su parte, pero sus palabras eran ciertas, notaba el nerviosismo de Ryou, el temblor involuntario de su cuerpo, y lo agitado de su pecho.

Ryou se mordió el labio inferior recargando sus brazos sobre los amplios hombros de Bakura para deslizar sus dedos bajo su cabello, acariciando su nuca, siendo el él que lo guiaba para poder besarlo, incitando al otro a colocar sus manos sobre su estrecha cintura, y recostarse nuevamente sobre la cama, sentía el sabor de la piel de Bakura en sus labios era masculinamente embriagador.

- Yo puedo ayudarte con eso. -

- S-sí, s-solo ve despacio p-por favor.-

- Lo haré lo más despacio que pueda, yo me encargo a partir de ahora.-

- Eso me asusta.-

- No voy a hacerte mucho daño, nos detendremos cuando tú lo pidas ¿ de acuerdo? .- Esa sonrisa tan confiada, su rostro tan varonil, ese brillo en sus ojos, lo viril de su cuerpo acompañado por esa confianza que desprendía la esencia de Bakura le hacía sentir más seguro sobre lo que quería hacer, de verdad quería entregarse voluntariamente a él, esta vez iba a cooperar, Bakura se separó un poco de Ryou para acomodarlo mejor sobre las sabanas, tomando con gentileza sus muñecas para colocarlas sobre la almohada, un poco arriba de su cabeza, empezando a besarlo nuevamente, recorriendo con sus labios esa dulce y pura piel de sus brazos, eran tan pequeños, se estremecía con tanta facilidad bajo sus dedos.

Continuo con su recorrido besando su cuello, el aliento de Bakura sobre su cuello tan cerca de sus oídos le producía un fuerte cosquilleo acompañado de otra sensación que aún no podía reconocer, se sentía bien, tremendamente bien; Sin notarlo un par de gemidos salieron de su ser.

El mayor miro por un segundo al muchacho que yacía bajo de si, sus mejillas encendidas sus ojos cerrados, esa ligera capa de sudor que podía apreciar contra la luz de la luna que reflejaba sobre esa piel tan blanca haciéndole brillar, era un chico muy glamuroso, su cuerpo era tan perfecto, tan firme, tan delicado, era como apreciar un espectáculo solo para él.

Con las yemas de sus dedos recorrió las líneas de los planos abdominales del menor, que luchaba por no dejar salir ruido alguno de su garganta, sabía que no estaban en su casa, y que ante cualquier provocación Marik o Mariku podrían bajar de su habitación, pero no pudo evitarlo cuando sintió la lengua de Bakura sobre uno de sus pezones.

Trato de controlar su cuerpo, pero este se movía a voluntad propia comenzó a retorcerse sobre sí mismo, la hábil lengua de su amado parecía estar bien entrenada, aun sentía las muñecas atadas a la mano de Bakura, pero ante aquella acción él le soltó, probablemente así se sentiría menos indefenso.

Todas esas sensaciones, toda esa suavidad, la inocencia que podía apreciar en los gestos del chico que no podía pasar desapercibidas por el espíritu que trataba de moderarse lo mejor que podía, estaba disfrutando mucho de poder tocar con libertad el cuerpo de su amado y de que este disfrutara de sus acciones, orle gemir de placer y no quejarse de dolor era magnifico.

Sentir ese roce de la piel del pequeño con la suya, poder admirarlo, navegar con libertad por su cuerpo, acariciar esas largas y torneadas piernas, ese plano y alargado abdomen, abrazar su reducida cintura, jugar con su cabello, sentir sus manos sobre las suyas, sus murmullos, la mirada del pequeño, esto de verdad estaba siendo mejor de lo que imaginaba.

Con lentitud Bakura se colocó bajo las piernas del chico que inmediatamente se levantó un poco sobre sus codos asustado, sentía mucha pena, todas esas acciones habían hecho que su cuerpo por fin reaccionara, podía ver su erección, era demasiado evidente no podía ocultarla.

- N-no pude evitarlo l-lo siento mucho.- El rostro de Ryou estaba completamente rojo, se tapaba el miembro con las manos, tratando de apaciguar su emoción, ni si quiera había notado cuando su "amiguito" se había levantado.

- ¿de verdad?...- El hombre hizo una breve pausa y miro lo angustiado de su hikari, el chico sentía vergüenza, eso era evidente, ¿pero porque? ¿Entendería Ryou que todo eso era parte del juego? - Ryou, es….normal. - De todos sus encuentros amorosos, de todas sus pequeñas aventuras, nadie jamás se había disculpado por algo así, algunas veces tanta ternura le parecía graciosa.

- P-pero.-

- Relájate, respira hondo. - Con paciencia el hombre coloco sus manos sobre las de Ryou, retirándolas con un poco de firmeza, el chico estaba empeñado a no dejarlo terminar de admirarlo. Pero eso no ocurriría esta noche, esta noche lo amaría y lo haría suyo, por fin…con su cooperación por su puesto, con suavidad bajo la tela que le cubría, deslizándola por sus bellas y largas piernas, besando sus muslos sonriendo, por fin su glamuroso muchacho estaba desnudo frente a él en la cama.

La luz blanca que se filtraba por la ventana de la habitación, los copos de nieve que caían con suavidad sobre la repisa de la ventana, ese dulce perfume que podía oler proveniente de la piel del muchacho, todo eso hacía de esa noche algo especial.

Las manos del hombre acariciaron con toque dócil el miembro del chico que evitaba mirarlo, se sentía muy avergonzado, de verdad estaba haciendo esto? ¿Con él? Pudo sentir el firme agarre del ladrón que separo por fin sus piernas, esos fuertes hombros se deslizaron bajo sus rodillas Ryou ya sabía lo que vendría a continuación.

- E-eso n-no no no no -

- Ssshhh - El menor de los albinos se mordió los labios y apretó las sabanas bajo sus manos, tratando de no hacer más ruido de lo necesario, sentía la lengua experta de Bakura sobre su miembro, ese toque, sus caricias, su piel se estremecía ante el contacto del otro, suave, relajado, para comenzar a adquirir un ritmo un poco más rápido.

- P-por favor.-

- Lo estoy haciendo despacio, tranquilo se lo que hago.- Le sonrió el otro, consiguiendo al fin que el niño se volviera a recostar sobre las almohadas y respirara, el chico se llevó las manos a la cara, no era capaz de decir que su guardián no sabía lo que hacía, claro que lo sabía, pero tanta experiencia le asustaba ¿y si no era lo que esperaba?

Rápidamente sus ideas dejaron de fluir en su mente, sus manos habían abandonado sus ojos, ahora se cubría la boca, ese torbellino de sensaciones que no eran para nada desagradables le estaban haciendo alcanzar lo inevitable, sentía que en cualquier momento culminaría, esa cálida sensación, un orgasmo recorrió todo su cuerpo, haciéndole estallar de placer, llenándolo de esa increíble sensación de liberación que le hizo gemir bajo las sabanas, su largo cabello platinado se deslizaba por los bordes de la cama, esa cascada de plata brillaba con la luz de la luna.

¿Estoy haciendo mío a un ángel? Por un segundo Bakura lo miro, extasiado, sus ojos no daban crédito a lo que veía, la delicada figura del chico relajada por fin, el orgasmo que había alcanzado le había calmado bastante, Ryou estaba sonriendo ¿le estaba sonriendo?

Con rapidez el hombre se quitó lo que le quedaba de ropa tratando de no hacer evidente sus ansias por poseerle, tomando la cadera del chico y llevándola de frente hacia su sexo, una posición donde la penetración no fuera tan profunda era lo ideal para esa ocasión y la más tradicional sería buena para empezar.

- B-b-bakura n-no creo que….no creo poder n-no…- Las piernas de Ryou temblaban bajo la pelvis del espíritu milenario, él menor pudo apreciar por unos segundos aquel miembro de su amado, físicamente era imposible que algo de ese tamaño entrara en él, le partiría en dos, no era posible ¿Cómo diablos entro la primera vez? Ahora comprendía mejor el dolor que sentía, y la poca movilidad que le había acompañado el día anterior.

- Lo hare muy despacio avísame si duele mucho.- Antes de que el otro se acercara más a aquella zona, Ryou lo detuvo mirándolo con temor.

- ¿Puedes besarme? -

- Por su puesto…. -

Con cuidado coloco su miembro en la entrada del chico, que mantenía los ojos cerrados, estaba asustado podía sentir la presión, pero eso que se había introducido en su entrado era uno de los dedos del otro, que trataba de acostumbrarlo a esa sensación.

-Muy despacio. - Se repitió Bakura, introduciendo con cuidado su alargado y excitado pene, al principio parecía que Ryou tendría razón, que físicamente sería imposible, pero poco a poco el chico se relajó cada vez más, dándole mayor acceso al otro a su zona.

Por fin, el miembro viril del espíritu se introdujo poco a poco en la entrada del chico, con la primera embestida Ryou se mordió el dorso de la mano, sentía dolor, mucho dolor, presión, sabía que algo ahí abajo se había roto, ¿piel? ¿Huesos? ¿Tenía huesos ahí abajo?

- ¿Estas bien? - Su voz, su mano sobre su mejilla, Bakura lucia preocupado, de verdad estaba siendo suave con él ¿Estaba siendo suave para él?

- S-si e-está bien, c-creo que me rompiste a-algo-

- Jajajaja, ni si quiera he entrado completamente. - El rostro del chico era una mezcla de sentimientos encontrados, terror, negación, dolor nerviosismo y esa risa involuntaria que le hizo revolcarse sobre su espalda con cada movimiento que sentía bajo su pelvis.

- ¿E-en serio? -

- Relájate, si sigues así de tenso solo va a doler más.-

- C-como me relajo si me dices que….- Pero esa segunda embestida fue aún más dolorosa que la primera, ahora un par de lágrimas descendían de sus bellos ojos caoba, sentía mucho dolor, pero también emoción, quería hacerlo feliz a él.

- ¿Te estoy lastimando mucho? Podemos déjalo así.- De ninguna forma iba a lastimarlo otra vez, sabía que las primeras veces de las personas eran complicadas, generalmente el acto nunca se culminaba, y para él estaba bien, era un grandísimo avance, la entrada del chico era demasiado estrecha él también se preguntaba ¿Cómo diablos entro la primera vez? Salvaje idiota, pensó para sí mismo recordando lo mal que se había portado con el chico, imaginaba el intenso dolor, el mismo había experimentado algo así antes, así que entendía a la perfección que era lo que estaba pasando.

Trato de incorporarse nuevamente, iba a salir de las entrañas de Ryou, pero este le detuvo, sujetando sus brazos pudo contemplar las lágrimas en sus ojos, el sudor que cubría su cuerpo, ese temblor involuntario de cada musculo.

- N-no, en serio está bien, p-por favor continua.-

- No tienes que hacer esto, no tiene nada de malo llegar hasta aquí, no quiero lastimarte más de lo necesario. -

- Por favor, yo quiero esto. -

Con un poco de inseguridad el hombre continuo con su labor, embistiendo la entrada del chico, podía ver la sangre que se deslizaba por los muslos de su ángel, pero no había escuchado ni una queja salir de la boca del menor.

Beso sus labios, sabía que Ryou lloraba bajo ese largo y espeso flequillo que le cubría los ojos, pero sentir sus brazos apoyándose en sus hombros, sus suplicas porque el continuara en este punto no eran suficientes para continuar.

Las penetraciones no eran tan profundas como el espíritu habría querido, pero había que darle tiempo al otro de que se acostumbrara a ese nuevo "grosor" en su entrada, después de un par de minutos, las lágrimas del chico se habían detenido, podía sentir las caricias del otro sobre su torso desnudo, Bakura le acariciaba, besaba su rostro y su cuello buscando aliviar un poco su dolor.

Lo estrecho de Ryou estaba excitando mucho al otro que buscaba bajar sus ánimos, pero tenerle así, él era suyo, era completamente suyo, memorizaría cada lunar, cada línea, cada gesto, esa noche era para amarlo a él y solo a él. Verle moverse a la par, sentir que su cuerpo se movía junto al suyo, siendo él el que lo dirigía, le extasiaba.

Con cuidado el hombre retiro su miembro del chico que soltó un largo suspiro de alivio, sentía que todo su cuerpo pulsaba, sus muslos temblaban involuntariamente, esa capa de sudor bajo su espalda le hacía sentir un frescor que agradeció infinitamente, Bakura lo giro colocando al chico de espaldas, introduciendo una almohada bajo su adolorida cadera, levantando su trasero levemente tomando su delgada cintura con una sola de sus manos.

Probablemente eso sería más cómodo para el chico, lo haría despacio, así él tendría más control sobre su cuerpo, y lo haría un poco más rápido.

- P-pero. - Ryou había creído que todo había terminado, pero al parecer no era así, ahora estaba comenzando a arrepentirse de hacerle dicho que no se detuviera, sabía que si le decía que parara él lo haría, pero deseaba con todas sus fuerzas que Bakura sintiera un poco de placer, seria egoísta de su parte ser el único que había alcanzado el clímax esa noche.

El espíritu no perdió el tiempo, admirando la retaguardia de su compañero, era una escena hermosa, digna de recordar, la espalda del chico, esos hoyuelos sobre su espalda baja, su reducida cintura, su largo cabello que tapaba casi la totalidad de su hombro derecho, memorizaría los lunares de su espalda, la suavidad de sus asentaderas, no pudo evitarlo debía morder uno de sus glúteos, y así lo hizo haciendo que el otro girara la cabeza asustado.

- Fue un impulso no lo vuelvo a hacer.- Se disculpó el otro, sonriendo tras la espalda desnuda de Ryou, embistiéndolo con cuidado, coloco una de sus manos sobre el trasero del pequeño, estaba bien torneado, se veía tan liso y terso, como un durazno al cual acababa de morder, quería hacer algo más con esa perfecta retaguardia.

Pero la excitación le estaba ganando, pronto las embestidas estaban siendo un poco más profundas un poco más fuertes, un poco más salvajes. Magnetismo, eso sentía ahora, ese magnetismo animal estaba haciéndole perder la razón nuevamente, ese pulso eléctrico que le estremecía bajo su propia piel estaba tan presente buscaba culminar dentro del chico, marcarlo para siempre como suyo.

- B-bakura m-me duele. - Las palabras de su protegido le hacían regresar a la realidad, estaba disfrutando tanto de hacerle suyo que estaba olvidando que esa era la primera vez que el pequeño "lo hacía" con él, formalmente hablando claro.

Bakura se inclinó sobre el menor, besando su espalda, acariciando con gentileza sus pezones y masturbando su miembro, esos gemidos ya habían subido de nivel, probablemente ahora estaba empezando a disfrutarlo un poco, pero no podían hacer mucho ruido, con su mano libre tapo la boca del chico que entendió el mensaje, tratando de ahogar sus gritos con la almohada bajo su rostro, gimiendo en lo bajo.

El placer era algo que los dos estaban experimentando, por fin Bakura podía afirmar que Ryou estaba pasando un buen rato a su lado, su pene nuevamente se había erguido, significaba que era más el placer que el dolor.

Así pasaron un par de minutos más, donde rotaron posiciones, donde las embestidas eran ligeramente más fuertes, ahora era Ryou el que arañaba la espalda de Bakura, el que mordía sus brazos y el que se aferraba a él con las manos, no deseaba que todo eso terminara.

Solo la luna y la nieve fueron cómplices de esa noche, donde los dos amantes culminaron su amor, fusionándose el uno con el otro, siendo un solo ser, esa noche por fin Ryou había experimentado que era el verdadero amor.

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Listo, espero haberlo hecho bien, estas escenas son difíciles de describir, pero imagino que les pude dar una idea de lo que había en mi cabeza, en fin.

Que pasen una excelente noche o día, feliz inicio de semana.

Att OlderSkyland18.