Llamada perdida.

Con pesadez entro a la lujosa habitación que ese hotel tenía para ofrecerle, despeino un poco su cabello castaño, aflojando al mismo tiempo su corbata azul que contrastaba con ese traje gris, odiaba ese color, pero no tenía permitido usar el blanco regular que tanto amaba, el protocolo era estricto e inclusive el poderoso hombre de negocios Seto Kaiba tenía que seguirlo si quería cerrar el trato que finalmente había conseguido con mucho esfuerzo.

Cerro la puerta tras de sí dejando a los elementos de seguridad formados en todas direcciones fuera de su habitación, estaba cansado, pero por fin el día había terminado, tomo su móvil del bolsillo de su elegante traje y reacomodo su camisa, librándose de varios botones.

- Ishizu…..Ishizu…..Moky…..¿Yugi? Vaya esto si me da curiosidad, ¿será que volverá a jugar? - Seto se había enterado por Ryou que la retirada momentánea del máximo campeón de duelos se debía al fallecimiento de su abuelo, dese ese entonces había lanzado varias convocatorias invitándolo a participar, pero no había obtenido respuesta, era una lástima no haberlo vencido antes para proclamarse el máximo campeón, pero también entendía que Yugi en algún momento regresaría, y él lo vencería; Coloco su teléfono sobre la mesa de cristal frente a su sofá, tomando el menú para pedir algo de comer mientras escuchaba sus correos de voz moria de hambre.

- ¿Qué tienes para ofrecer Shanghái? espero sea algo rico, no quiero perder mi tiempo comiendo arroz. - Seto continuaba arreglando las mangas de su camisa sin despegar los ojos azules del menú que tenía al frente, probablemente pediría algo no típico de la región, no tenía mucho apetito de comida china esta vez.

- ¡Hermano! Se que estas ocupado, solo quería decirte que pronto saldré de vacaciones, y como te vas a casar y saldrás del país quería saber si podía salir de viaje también no quiero estar solo en Inglaterra, solo piénsalo antes de decir no, por favor. Fin del primer mensaje de voz. - La alegre y característica voz del menor de los Kaiba sonaba en el altavoz, distrayendo momentáneamente a su hermano que sonrió mientras negaba con la cabeza.

- Ni lo sueñes Mokuba. - Sonrió para sí mismo el CEO eligiendo por fin su cena, una deliciosa hamburguesa clásica acompañada de papas fritas y una soda dietética, así su culpa no sería tanta, su dieta era muy estricta, en especial ahora que estaba por contraer nupcias con Ishuzu, jamás se imaginó que la joven fuera tan estricta y cuidara tan minuciosamente cada detalle, ella se encargaba de los preparativos de la boda, se había negado a contratar a un equipo de organizadores, para ella mientras más pequeño fuera el evento mejor, muy al contrario de su prometido, el deseaba que todo el mundo estuviera ahí, que fuera algo grande y magnánimo, pero al final ambos acordaron un número considerable de invitados.

- Esto es perfecto. - Tomo el teléfono de la habitación para ponerse de pie, empezando a ordenar su cena solo esperaba que su mandarín fuera lo suficientemente bueno para ser entendido por la mujer que estaba al otro lado de la bocina, se alejó un poco del móvil que continuaba arrojándole los mensajes en alta voz, podía distinguir la suave y melodiosa voz de su futura esposa, pero no prestaba mucha atención a lo que ella le decía, era relacionado con la boda, si el daba su opinión ella le diría lo contrario así que siempre prefería mantenerse reservado en esos temas.

- Seto soy yo Yugi…Espero no interrumpir en tu trabajo, imagino que estas ocupado como siempre…. -

- Interrumpes mi cena, eso es lo que haces. - Dijo girando los ojos azules para continuar con su orden.

- Es….Bueno hoy en la escuela vi a Ryou en el baño y….No sé si sea correcto lo que te voy a decir. -

- Te diré lo que no es correcto, espiar a Ryou en el baño, pervertido. - Dijo sin muchas ganas colgando el teléfono del hotel, su orden estaba lista y ahora solo le quedaba esperar, se acomodó en el sillón nuevamente y sonrió por un segundo, tenía mucho tiempo de no hablar con Ryou, tal vez un mes, la comunicación entre ambos era continua, a pesar de que el albino no quería saber nada de su familia siempre tenía tiempo para escribirle a su mejor amigo, y Seto por su parte también hacía tiempo extra para poder estar lo más cerca que Ryou se lo permitía, pero esa distancia ya le estaba cansando, era el responsable del menor después de todo, el querer tenerlo cerca era fundamental, su berrinche por querer estar solo debía terminar pronto, y al regresar de su luna de miel, tenía planeado sacarlo de Japón para regresarlo a su lugar de origen, a donde pertenecía, con o sin su cooperación.

- Bueno yo….Vi muy mal a Ryou, tenía golpes en el rostro, tenía mordidas en su cuello, sus muñecas tenían marcas rojas como si alguien le hubiera atado, esta tan delgado, tan frágil, no pude evitar preocuparme y por eso te estoy llamando a ti, sospecho que Bakura es el responsable, espero de verdad puedas hacer algo al respecto, si deseas puedo intervenir pero, pensé que sería mejor que tú lo hicieras…..-

- ¿Qué? - Su relajado rostro se tensó de inmediato abriendo los ojos azules a su máximo esplendor golpeando el respaldo del sillón donde estaba sentado.

- Fin del cuarto mensaje de voz, si desea… -

- Claro que quiero escucharlo de nuevo, maquina idiota. - Sus manos temblaban y esa fría gota de sudor recorrió su espalda arqueándola, debía haber algún error, debía ser una estúpida broma del fracasado de Yugi, era imposible que Ryou estuviera en malas condiciones, y era aún más improbable que Bakura fuera el responsable, él había confiado en ese tipo, aun dudaba de su procedencia, pero le conocía físicamente inclusive había tenido un par de charlas con él.

Escucho con atención nuevamente el mensaje de Yugi, molesto no se había equivocado, sus palabras eran claras, ¿estaría Ryou en peligro? Esto era su culpa por darle tanta libertad al albino, ¿Qué iba a hacer si estaba herido? Si algo malo le había pasado, ¿mordidas en el cuello? Qué tipo de maltrato estaba recibiendo su mejor amigo.

Tomo el teléfono y comenzó a marcar al móvil del menor en cuestión, no había línea, su ubicación geo satelital seguía en el mismo punto, su casa, pero su última conexión había sido hacia dos semanas, esto no pintaba bien y el maldito de Bakura tampoco le contestaba, como pudo dejar pasar ese detalle, era su culpa.

Se levanto de inmediato de su lugar para caminar fuera de la habitación, necesitaba llegar a Japón lo más pronto posible, la orden ya había sido dada, ahora el viajaría en su avión privado, necesitaba calmar su mente y aclarar sus ideas antes de hacer algo estúpido, como lo que estaba por hacer a continuación.

- Resiste Ryou ya voy en camino. - Se dijo mentalmente, solo deseaba que todo eso fuera un malentendido, pero llamaría nuevamente a Yugi para estar seguro de sus palabras.

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Se sentía protegida al lado de ese hombre, se abrazó un poco más a su pecho, podía sentir los pectorales de Bakura tensarse por la fuerza que estaba aplicando al cargarlos a los dos, en cuanto Ryou bajo al suelo estos se hicieron más suaves, pero seguían siendo firmes, sonrió por un segundo, respirando con fuerza el perfume del hombre que la había salvado, pero había algo más en el ambiente ¿era canela? ¿manzana tal ves? Algo frutal sin duda, se despegó un poco para mirar a su alrededor, era la primera vez que entraba a la casa de Ryou.

El hogar del albino era sin lugar a dudas una morada hermosa, esos pisos de mármol no eran algo común en Japón, jamás había apreciado cual grande era, ni que diferente se veía en comparación a la de los demás.

- ¿Anzu? ¿Estás bien? - En cuanto los pies del de ojos caoba tocaron el suelo de mármol se aproximó con cuidado a su compañera que seguía siendo sostenida por Bakura, el mayor miraba a Ryou con ligera preocupación, pero trataba de no hacerlo muy evidente.

- Tranquilo viejo, ahora por fin está bien ¿verdad Anzu? - Joey se acercó también, ver de espaldas a Ryou le provocaba abrazarlo, en verdad ese largo cabello blanco le recordaba al suave cabello rojizo de su hermana, y esa mirada tan llena de pureza le hacían reafirmar que lo que había pasado hacia horas estaba justificado.

- Si, estoy bien Ryou algo cansada, pero bien. - Dijo la chica al mismo tiempo que era bajada con lentitud por Bakura, con esos tacones de aguja la hacían ver mucho más alta de lo que en realidad era, pero aun así ni si quiera era capaz de pasar la altura de Ryou.

- Porque no la llevas a una habitación donde pueda darse un baño y le prestas ropa limpia Ryou. -Ordeno el rey ladrón haciendo que su pequeño se moviera de lugar, entendía que probablemente su mirada estaba siendo demasiado curiosa con Anzu, lo corrido de su maquillaje y lo despeinado de su cabello era algo que nunca había podido apreciar jamás, la chica era sumamente vanidosa así que era sorpréndete verla así.

- S-si, sígueme Anzu. - Los tacones de la joven sonaban con un eco agradable por la casa, el dueño del anillo guiaba a la joven camino a la habitación de huéspedes de la parte trasera de la casa, de esa forma no la haría esforzarse para subir las escaleras, dejando a Joey y a Bakura solos en el corredor.

- Si quieres usar el baño puedes usar el de la habitación de Ryou. - Dijo Bakura, caminando por el amplio corredor de su casa, tal vez el rubio quería asearse también, después de todo el ladrón era el único de los tres que había usado guantes para castrar a Atem, jamás volvería a tocar la piel de esa cosa con su cuerpo nuevo, eso no pasaría en esta vida.

- Estoy bien así la esperare para llevarla a casa ya dimos muchas molestias por esta noche. - El rubio lo siguió directamente hasta la cocina tratando de no invadir demasiado la casa de Ryou, era muy extraño pensar que esos dos compartían el mismo espacio, que despertaban y dormían bajo el mismo techo, Ryou era tan distinto a Bakura, pero gracias a estos eventos desafortunados pudo entender porque ese hombre era el guardián de Ryou, poseía un corazón bondadoso, aunque también era un desalmado cuando se trataba de pelear con las demás personas; Verle cargar al menor asi de fácil por no usar zapatos, eran pequeños detalles que revelaban lo protector que podía ser Bakura con su amigo, y aplastaban la idea de que ese hombre abusaba física y mentalmente del otro.

- Descuida, si no hubieras llamado probablemente él se habría salido con la suya, y tal vez te hubiera lastimando a ti también. - Bakura se acercó al refrigerador, tomando una cerveza del fondo del mismo, acercándose a la mesa donde todavía había una caja de pizza sin abrir.

- No, lastimarme no, yo no sé pelear como tú, pero podría defenderme mejor que Anzu. - Por un segundo la mente de Joey lo hizo recordar la posición en la que había podido encontrar a su amiga, con las manos bien sujetas a la cama, con esa mordaza en la boca, empapada en licor indefensa ante el monstruo de Atem, cuando ambos Bakura y Joey entraron a la habitación él se había petrificado, tal vez en realidad no era tan rudo como quería creer, ese golpe de realidad le incomodaba, ¿Qué hubiera pasado si hubiera ido solo? Si hubiera tomado a la chica como rehén y le hubiera obligado también a hacer todas esas sucias cosas…Se sentía aliviado de haber ayudado a castrar a ese infeliz, era un peligro latente que probablemente frenaría por un rato hasta ser destruido por los tres, ahora más que nunca entendía la gravedad de la situación, lo importante que era robar ese rompecabezas y mandar al otro mundo a Atem, ese miserable no merecía una segunda oportunidad.

- Por su puesto. - Ese comentario sarcástico se escapó sin querer de sus labios, sabía que Joey no sería rival para Atem, a pesar de ser un chico fuerte el espíritu le superaba en habilidad, tenía mucha más experiencia que Joey en las peleas callejeras, así que esta noche no solo había ayudado a Anzu, les había salvado a los dos.

- No importa, ¿quieres cenar? - Dijo sin mucha atención, abriendo esa caja de pizza fría para comenzar a comer, había algo que Ryou y el adoraban hacer a escondidas compartir rebanadas de pizza completamente fría.

- Si, muchas gracias… ¿Quieres que la caliente? Tal vez no sepas usar el horno. - Ante tal comentario Bakura no pudo evitar soltar una carcajada, haciendo que Joey le siguiera la corriente, pero sin entenderlo, reía más por compromiso.

- Que tierno, si como quieras. - Respondió el rey ladrón mientras se levantaba de su lugar para caminar directamente a la barra del comedor, tomando su teléfono celular para revisarlo con detenimiento al mismo tiempo que Joey calentaba su cena, con la prisa que tuvo al salir de casa lo había olvidado por completo y Ryou no era capaz de desbloquearlo, jamás había adivinado su contraseña.

- Diablos esto no es bueno…- Pensó mientras la pantalla se iluminaba, esas letras que aparecían sobre ese recuadro informaban un total de 106 llamadas perdidas de Marik, Mariku, Ishizu, y por supuesto, Seto Kaiba a quien había renombrado en su teléfono como la bestia blanca.

Joey lo miro por un segundo sonriendo, Bakura no era como Atem, el antiguo faraón de Egipto no era capaz de usar nada más que una cámara, lo demás era "demasiado complicado" o tal vez solo fingía no entender nada de lo que los demás le explicaban, teléfonos, microondas o los modernos baños de Japón eran un fastidio para el monarca.

-Empieza tú, necesito hacer una llamada. - Dijo el espíritu de la sortija excusándose para salir al patio, si alguien tenía respuestas seria Marik, el ave cantora siempre se enteraba de todo antes que los demás.

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Una vez dentro de la habitación la joven se quitó la gabardina que llevaba puesta, y se sacó las zapatillas que le estaban lastimando, ese tacón tan alto le favorecían bastante, pero también le entorpecía moverse y caminar, no estaba tan acostumbrada como deseaba aparentarlo, observo con detenimiento la casa de Ryou, esa habitación era enorme, y preciosa, tenía ese estilo contemporáneo que tanto le fascinaba, el albino se movía por toda la habitación abriendo la puerta del baño y tomando del armario una sudadera que la chiquilla había podido apreciar antes en Ryou, la llevaba puesta el día que salieron en grupo a comer y celebrar el cumpleaños de Marik, también tomo unos pantaloncillos de tela suave que coloco en la cama, junto con una camisa de cuello alto adicional y unos calcetines de algodón.

- El agua siempre sale muy caliente, es mejor que no entres hasta que esté a la temperatura que tú quieres….Espero que la ropa que te di te quede bien….S-si necesitas algo… - Ryou se había llevado las manos a la espalda, se sentía un poco inútil, y deseaba con todas sus fuerzas saber que había ocurrido, pero no iba a presionar a Anzu.

Por un segundo se ruborizo al ver lo atrevida de su vestimenta, sus altos tacones, sus medias de red, ese diminuto top acompañado de esa falda corta que le a penas y cubría su trasero, era obvio que había salido esa noche, pero las cosas no habían terminado bien para la joven.

Su compañera se acercó a Ryou para abrazarlo con fuerza y comenzar a llorar, enredando sus dedos en su cabello blanco, acariciando su cuello para repentinamente besar cualquier parte de la piel de Ryou a su alcance, desde sus manos hasta sus mejillas pasando por su frente y sus ojos.

- ¿E-estas bien? - El menor no se esperaba ese ataque de besos, había sido algo muy impulsivo, pero también muy tierno, no había ningún tipo de lujuria en esos besos, había pureza, un cariño similar al de una madre que besa a su hijo para transmitir ese amor maternal.

Pero no todo eso había sido de su agrado, podía distinguir licor y un asqueroso perfume que le producía nauseas ¿sería tal vez el perfume de Atem impregnado en su piel?

-Siéntate un rato por favor, quiero hablar contigo. - La voz de la joven se cortaba, pero era clara, no deseaba seguir llorando, Bakura le había recordado lo fuerte que era y lo valiente que había sido a lo largo de la noche, diciéndole que ella misma era su propia heroína.

- S-si….-El nerviosismo de Ryou se incrementó, tomo asiento junto a su compañera que trato de calmarse un poco para después tomar aire y empezar a hablar había un desgarrador sentimiento de melancolía en su ser.

- Quiero que sepas que yo, Joey y Bakura daremos la vida por ti, te vamos a proteger lo mejor que podamos ¿de acuerdo? No debes tener miedo. - Esos ojos azules que lo miraban directamente habían perdido parte de su belleza esa noche, parte de su inocencia ya no se reflejaría jamás en ellos, pero también crecía una determinación que brillaba con luz propia en la chica.

- Tengo miedo ahora, no entiendo que está sucediendo. -

- Sali con Atem esta noche….-

- ¿Por qué? - Ahora si se imaginaba lo peor, las medias de red rotas de Anzu, su maquillaje corrido, los chupetones en su pecho, algo andaba mal.

- Solo escucha lo que tengo que decir por favor…Hace un par de semanas que he salido con Atem en plan de amigos, el para mí era maravilloso, no es un secreto para ninguno de ustedes que siempre estuve enamorada de él, que lo quise desde el primer momento en el que lo vi, tampoco es un secreto que estaba celosa de ti, no sabía cómo habías podido rechazar a Atem tantas veces, yo hubiera hecho lo que sea por tener las migajas de su amor…..Fui tan estúpida, pese a sus advertencias yo nunca les creí, pensaba que Tristan Joey y tu solo estaban inventando que Atem había querido abusar de ti para desacreditarlo…Ya se estúpida Anzu…..- La chica comenzó a llorar en voz baja para después calmarse un poco y continuar con su relato.

- No digas eso Anzu. - La voz preocupada de Ryou le incitaba a ir más rápido con su relato, si se extendía demasiado ese nudo en su garganta se cerraría por completo.

-Hice cosas de las que me arrepiento, como engañar a Yugi con el….Al principio no era malo, él era de lo más atento y amable siempre fue dulce, cariñoso por eso no creía nada de lo que me decían Joey y tú, ese hombre tan maravilloso sería incapaz de querer abusar de ti, estaba furiosa de que ustedes continuaran con ese cuento de que Atem estaba obsesionado contigo, creí que….Que tenía una posibilidad con él, que te olvidaría conmigo. - La chica continúo llorando, las palabras salían solas de su boca, era como si tuviera un vomito verbal del que deseaba liberarse, purgarse y confesarse ante Ryou. -Me ilusione tanto cuando me pidió salir esta noche con el…..Yo, de verdad confiaba en que Atem era bueno, sabía que él me usaba para sacarme información tuya, pero yo lo dejaba pasar para estar a su lado, estaba tan ilusionada, tan ciega tan estúpida…..- Anzu se cubrió el rostro con las manos tratando de frenar su llanto, se sentía culpable nuevamente, había olvidado lo tonta que podía ser una persona al entregarse al amor equivocado, pero el daño estaba hecho y no había forma de repararlo.

- Le diste información a Atem como mi cumpleaños o mi número celular, ¿no entiendo? eso no es malo Anzu, está bien, no importa en verdad no tienes que preocuparte por eso. - Ryou no sabía cómo actuar, generalmente él estaba del otro lado de la escena, jamás tuvo que consolar a nadie, solo tal vez a Mokuba cuando los enviaron juntos al internado donde también estaba Seto, aun recordaba los gritos y los pucheros del menor de los Kaiba, pero con Tea era diferente, el daño era real, y su dolor le contagiaba, abrazo momentáneamente a la joven que le devolvió el cariño con creces, aferrándose con mucha fuerza a su pecho para después continuar hablando desde ahí.

- Tienes que entender que estaba enamorada, que pensaba que todo estaría bien, pero me equivoque….Hoy por la noche salimos a divertirnos, estuvimos en un karaoke un rato, el me invito un par de tragos y después me dijo que si yo lo deseaba podíamos seguir con nuestra fiesta en otro lado…..Yo estaba feliz por fin había logrado lo que quería, quería estar con el de esa forma, quería sentirlo, besarlo, pensé que él se fijaría por fin en mí, y que se olvidaría de ti…..Fuimos a un hotel a las afueras de la ciudad, cuando estuvimos en la habitación el….Se transformo en el monstruo que ustedes decían que era, me golpeo, trato de ahogarme en el baño, me amarro a la cama y me puso una estúpida peluca blanca…..Decía tu nombre mientras el…..El abusaba de mi….Me decía que era una perra y que me lo merecía…..¡EL ME VIOLO RYOU, ME VIOLO!- Ahora el llanto de Anzu era mucho más fuerte, su cuerpo temblaba podía sentir esas lagrimas mojar su ropa, con fuerza Ryou la abrazan tratando de contener su tristeza, no podía creer lo que acababa de escuchar, su compañera había sido víctima del maldito de Atem, ella no había tenido tanta suerte como él, el solo se había librado de ese degenerado gracias a Bakura, pero su amiga, esa chica alegre y obstinada, la organizadora oficial de las salidas en grupo, la brillante alumna, esa chica que siempre media su cintura con un listón y la comparaba con la suya, ella había caído en las manos de Atem y el maldito la había herido, había abusado de ella, ahora entendía porque ese desagradable aroma que le inducia al vomito estaba en su piel.

- Lo siento tanto Anzu. - Dijo Ryou besando la frente de la joven mientras una lagrima descendía de sus ojos caoba, se sentía tan culpable, si tan solo hubiera hablado con Yugi, si este se hubiera enterado de que Atem estaba mal de la cabeza tal vez habría hecho algo al respecto, pero quiso mantenerlo en secreto, por la vergüenza y el miedo que le producía decir algo que podría llegar a los oídos de Seto o peor aún de su familia.

- No quiero que nada de esto te pase a ti, jamás Ryou, me escuchaste jamás, él nunca va a poder tocarte, nunca te hará daño, no abusara de ti como lo hizo conmigo. -

- T-tranquila. - Anzu se despegó de Ryou para sujetar su rostro con las manos, sonriendo momentáneamente.

- Cuando Atem trato de ahogarme otra vez en la tina del baño me hice la muerta, y en cuanto se alejó llame a Joey por mi celular, enviándole mi ubicación, y el llego con Bakura, tu Bakura fue el que me salvo, el golpeo a Atem tan fuerte, hizo exactamente lo que yo deseaba hacer, le rompió la quijada de un golpe, es mi héroe…..Después yo castre a ese maldito, le corte el pene, y le metí el maldito vibrador en el ano justo como él lo hizo conmigo, después intente ahogarlo, le golpee con esa cuerda le hice vivir un infierno igual que hizo conmigo, y no me arrepiento…..No me arrepiento ni un poquito, si pudiera lo volvería a hacer. -

- T-tu…-

- Gracias por estar aquí, Bakura me salvo la vida, el ahora significa mucho para mí, y hare todo lo que este en mis manos para protegerte y para protegerlo a él, me escuchaste es una promesa. - La joven sonrió para tomar las manos de Ryou y besarlas con delicadeza.

- Gracias Anzu…No sé qué decir. -

- No digas nada, ahora todo está bien Ryou. - La joven lo miro por un segundo sin decir nada, por supuesto que daría su vida para proteger lo más preciado para Bakura, y lo haría sin chistar, ella más que nadie se sentía agradecida porque Ryou apareciera en su vida, había sentimientos de remordimiento y de culpa por lo que había hecho en el pasado, por no confiar en el albino y por tratarlo como a un mentiroso, pero sabía lo bondadoso que era Ryou, y sabía que el la perdonaría por ello.

- Ahora me daré un baño, espero me quede tu ropa. - La chica se levantó de la cama para sonreírle al otro, el trago amargo ya había pasado, la pronta y dulce venganza había calmado su pena, pero sabía bien que debería ir a terapia para calmar su depresión, no podía derrumbarse, eso era lo que Bakura le había sugerido, y ahora para ella ese espíritu era una deidad.

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Hasta aquí con el fic. Espero no haberlos aburrido mucho.

Espero tengan excelente semana.

Saludos a todos!

Att OlderSakyland18