Cambio de corazones.
Todos hicieron silencio por unos minutos, las lagrimas que corrían por las mejillas del ex campeón de duelos rompían de lleno en el limpio piso del hospital, el alma de su amigo se había extinguido el rompecabezas estaba inerte colgando de su cuello, como un juguete esa magia en su interior ya no podía sentirse por ninguno de los tres portadores de los artículos milenarios, ¿A caso en verdad Atem había muerto?
- Yugi…- Dijo con un nudo en la garganta Ryou, que también había comenzado a llorar, ver así de afectado al tricolor le dolía demasiado. - ¿Se ha ido? - En realidad eso no había sido una pregunta, tampoco una afirmación ni una negación, el destino de Atem era incierto, lo único verdadero era que su cuerpo tangible ya no estaba con ellos y que su presencia y energía se había disuelto casi por completo.
- Lo lamento mucho Yugi. - Continuo Marik que se puso de pie tratando de tirar de Ryou, pero el chico se rehusó, luchaba desesperadamente por ver el rostro de Yugi que seguía escondiéndolo entre sus manos, lloraba cual niño al perder a su madre, ahora que podía observarlo mejor su amigo, el gran duelista, el chico que había aumentado varios centímetros en estos pocos años de conocerse ahora lucia igual de pequeño e indefensamente infantil que antes.
- No pudo haberse ido…Por favor Ryou dime que tu lo sientes, dime que lo sientes por favor. - Suplico con lagrimas en los ojos el portador del rompecabezas tomando las manos del albino conduciéndolas a ese milenario objeto dorado, con la esperanza de estar equivocado, de que todo esto fuera obra de su debilidad, de su dolor, que aún había esperanza de ver nuevamente a su parte obscura.
Por unos segundos ambos se miraron a los ojos, Yugi sabia la respuesta de Ryou sin que respondiera, sabia por el dolor y la preocupación en esos ojos avellana que el tampoco sentía nada dentro de ese rompecabezas.
-L-lo siento mucho Yugi….- Dijo el chico recibiendo de lleno al de cabellos tricolor en sus brazos, Yugi se sujetaba a su torso con mucha fuerza, lejos de incomodarle solo le provocaba más dolor el afectado estado en el que el pequeño se encontraba, ya había perdido a su abuelo y la perdida de Atem le vencería más de lo que todos querían aceptar.
Aun en el suelo y con sus brazos acariciando el cabello y la espalda de Yugi, Ryou miro a sus amigos, Anzu no pudo evitar sonreír fugazmente ella no podía esconder la felicidad que la invadía el saber que ese infeliz de Atem ya no pertenecía mas a ese mundo, pero Joey, Tristán y Marik evitaban su mirada, no sabían que más hacer, solo le quedaba consolar a su mejor amigo, al pequeño Yugi que se derrumbaba ante sus ojos.
- Yugi, el volverá no te preocupes, es solo temporal ¿verdad? - Marik se inclino un poco para unirse al abrazo de ambos, no le agradaba ver a Yugi de esa forma, tan vulnerable y devastado, aun no sabía que había ocurrido pero sabia que el Yami de Ryou tenia todo que ver en ese asunto.
- S-si, el volverá, tal vez en unos meses, solo debes ser paciente ¿sí? - Ryou trato de despegar un poco a Yugi de su diminuto torso pero el chico se rehusaba a alejarse, el pecho del albino le estaba brindando la calidez y la comodidad que necesitaba.
- Si, ellos tiene razón viejo, cuando el regrese vamos a darle una gran sorpresa, una fiesta con mucha comida. - Katsuya también se inclinó abrazando la espalda de Yugi mostrándole su unidad, odiaba a Atem, pero Yugi era punto y aparte, él era distinto, por el daría la vida.
- Joey tiene razón, vamos a hacerle una gran fiesta de bienvenida, tal vez no recuerde nada de esto, tal vez es mejor así. - Insistió Tristán abrazando también a los chicos buscando una respuesta de Yugi, pero el pequeño continuaba de la misma forma, sus lágrimas ya habían mojado la ropa de Ryou que estaba luchando por no llorar de la misma forma que Yugi.
- Es mejor que nos vayamos a casa Yugi, es tarde y mañana debemos ir al colegio. - Dijo Anzu para la sorpresa de todos que la miraron inmediatamente ¿Qué había ocurrido con la chica positiva? ¿la unión del grupo? Todo ese discurso de amistad, este era un momento realmente difícil ¿y ella solo quería marcharse?
- No quiero ir a casa, por favor no quiero estar solo…..-
-No lo estarás viejo, puedo dormir en tu casa si quieres o mudarme no me vendría mal. - Le sonrió Katsuya sacudiendo los cabellos rebeldes del tricolor que lo miro con una tierna sonrisa.
- Gracias. -
- Yo también puedo quedarme contigo Yugi. - Se unió Tristán tomando la mano de su compañero, sonriéndole, si Anzu no iba a apoyar entonces no iba a necesitarla más, esa chica le tenía harto, él era el único de todos ellos que la había visto repetidas veces en compañía del Yami de Yugi y no precisamente de la mano.
- Yo puedo quedarme y hacerles un buen desayuno, soy bueno cocinando. - Sonrió Marik devolviéndole el gesto a Yugi guiñándole un ojo, ellos eran sus amigos y le habían acompañado tantas veces en malos momentos que era imposible no unírseles en una situación tan delicada como esta.
- ¿Ryou tu puedes venir? - La cabeza de Yugi le miro de frente, la distancia entre ambos era incómodamente reducida, el albino se quedo sin habla por un segundo, ver tan de cerca a Yugi le hacía remover esos viejos sentimientos, se había ruborizado, ese acto no paso desapercibido por Bakura que apretó con tanta fuerza esa lata de soda que tenia en la mano que esta simplemente estallo.
- Y-yo….B-Bakura…- Ryou trato de desviar la mirada hacia su protector pero las manos de Yugi lo sujetaron para obligarlo a mirarlo directamente a él y unir sus frentes la una con la otra.
- Por favor, en serio quiero que te quedes, por favor solo hoy. - Su voz, sus ojos amatista, esos rasgos aniñados, Ryou trago saliva sonoramente, sabia que estaba en problemas, Bakura no estaría feliz con eso.
- S-sí, está bien sí. - Se atrevió a decir para recibir un fuerte abrazo por parte del otro que poco a poco se puso de pie con sus amigos.
- Solo iré a avisarle a Bakura que me quedare con ustedes en casa de Yugi, no tardo. - Dijo tímidamente Ryou para alejarse un poco de sus amigos y continuar con su paso, sentía la pesada mirada del rey ladrón, y podía escuchar murmuras por parte de Mariku que probablemente quería calmar los ánimos del oscuro.
- Te estaremos observando, si las cosas se ponen feas nosotros te ayudaremos. - Aseguro Tristán extendiendo su dedo pulgar con una sonrisa.
- Lo ayudaras tú, no quiero que Bakura me parta a la mitad. - Dijo Joey entre dientes sonriéndole a Tristán para después regresar a su plática con Yugi, el chico seguía afectado, pero estando todos juntos y unidos de esa forma su pena seria menos amarga.
En cuanto Ryou se acerco a Bakura este le tomo del brazo para guiarlo fuera de las miradas curiosas de sus compañeros, por la fuerza que estaba aplicando y la rudeza con la que le había arrojado contra la pared el pequeño confirmaba que su guardián ardía en celos.
- ¿Qué diablos fue eso? - Reclamo el mayor mirando al chico que se llevó una mano al hombro afectado con el que había impactado la pared.
- N-no fue nada, el…Trata de comprenderlo está muy mal por la partida d-de Atem….. - Ryou luchaba por no mirar a Bakura, ese rubor en sus mejillas seguía presente, y no deseaba alborotar más a su pareja.
- Lo comprendo a él pero no te comprendo a ti ¿tú serás su consuelo? ¿Una dulce figura con la cual olvidar sus penas? -
- ¿De que estas hablando? - Por fin esos bellos ojos avellana se clavaron con molestia a los orbes rojizos de Bakura que elevo la quijada molesto, podía escuchar esos fuertes latidos del corazón de su pequeño protegido a kilómetros, Ryou estaba alterado, asustado o muy emocionado.
- Hablo de que estas muy cerca de Yugi todo sonrojado y nervioso ¿Qué acaso te gusta? - Su comentario dio en el clavo, su hikari rápidamente negó con la cabeza molesto, como si quisiera alejar esa idea de ser la pareja de Yugi en vez de Bakura.
- ¿Esto es por celos? - Desviar el tema un poco le vendría bien, estaba ligeramente confundido, las palabras de Bakura abrían puertas en su mente que creía cerradas. Era cierto que en un periodo corto de tiempo a su llegada a Japón su atención se centró en Yugi, ese buen amigo al que veía como algo más, pero debido a Anzu sus esperanzas con él se habían esfumado tan rápido como habían llegado, además ahora su corazón le pertenecía a ese hombre que lo miraba como si quisiera arrancarle la cabeza.
- ¿Tú no te pondrías celoso de ver como un idiota me toca la cara y me abraza todo el tiempo antes que a su novia? Anzu está a su maldito lado y ni si quiera la mira, pero contigo es todo lo contrario te estruja entre sus brazos, te mima y por poco te besa y tu no haces nada para evitarlo…. ¿Se te olvida que te estoy observando? ¿O eso ni si quiera te importa? –
- Eso no es cierto Bakura - Ryou dio la vuelta tapando sus oídos por un segundo, se sentía atacado y desprotegido tenía miedo y ver a su guardián tan seguro y molesto le estaba asustando.
- ¿No es cierto? Yo los vi ¿Ahora también eres un mentiroso Ryou? -
- Bakura….No te he mentido en nada y no tendría porque explicarte nada de lo que esta pasando porque fue tu culpa en primer lugar. -
- ¿Ahora es mi culpa ir a salvar a la tonta de Anzu de morir ahogada en la tina de un motel de cuarta? - Ese comentario sí que lo había hecho enojar, ¿ahora todo esto era su culpa? Bakura apretó los puños tragándose su enojo para no hacer nada estúpido que pudiera dañar a ambos.
- ¡Pudiste no matar a Atem! Eso pudiste hacer, por Dios Bakura nos íbamos a mudar a Inglaterra, que te costaba no matarlo. -
- ¿Íbamos? Es decir qué ahora como tu amiguito está afectado no nos iremos ¿Por el mueves todos nuestros planes? Respóndeme algo cuándo te pedí volver ¿qué fue lo que me contestaste Ryou? – La posición de Bakura había cambiado, se encontraba a la defensiva, era inconcebible que el albino pensara en mover todo lo que habían acordado sin consultarle, sin si quiera tomar en cuenta, era como si Yugi hubiera usurpado su lugar en un segundo, como si todo este tiempo Ryou hubiera estado esperando algo como eso para correr a los brazos del mocoso ese.
- No estoy moviendo los planes, solo estoy pidiendo más tiempo…..-
- ¿Que me contestaste cuando yo te pedí regresar a Londres?- El hombre apretó los dientes golpeando la máquina expendedora de café que tenía al frente levemente.
- No recuerdo….- Mintió Ryou tratando de conservar la calma, ver a Bakura como un león enjaulado con el adentro le ponía sumamente nervioso, pero quería confiar en que este no le haría daño otra vez.
- ¡AY POR FAVOR CONTÉSTAME! - Exigió el otro repitiendo la acción apagando la luz de aquella máquina que se fundió inmediatamente ante el ataque.
- ¡QUE TE FUERAS SOLO!…Eso dije que te fueras solo que yo quería quedarme aquí en Japón con mis amigos - Ambos hicieron silencio por unos minutos en los que Ryou sollozaba lo más bajo que su alterado estado emocional le permitía, ¿Por qué seguían peleando? ¿Por qué Bakura no podía entenderlo?
- Como sea nos vamos de aquí. - Bakura se pasó una mano por el rostro, desordenando de paso su larga cabellera gris azulada, acercándose a Ryou para volver a tomarlo del brazo y jalarlo en dirección al estacionamiento.
- No, yo no volveré a casa contigo esta noche….Y menos si te portas así- Ryou se zafo del agarre del otro dando un par de pasos hacia atrás, era la primera vez que enfrentaba de esa forma a Bakura, pero su convicción era clara.
- ¿Sigues con eso verdad? -
- Todos vamos a quedarnos en casa de Yugi hoy…..- Pronuncio con voz firme, tratando de sonar convencido de lo que hacía, no había nada de malo en pasar la noche en casa de uno de sus mejores amigos, además no estarían solos, estarían todos reunidos.
- ¿Y tú te quedaras con él en su cama cierto? ¿Tu deuda es tan grande con el que solo acostándote…? - Pero su reclamo fue sellado con rudeza por parte de Ryou que le dio una fuerte bofetada, no iba a permitir que le faltaran de esa forma al respeto.
- Deja de decir tonterías Bakura, no soy tan promiscuo como tú. - Ese comentario salió de su garganta sin querer, le molestaba que su espíritu le conociera tan poco, no era como que saltaría con las piernas abiertas directamente en el miembro de Yugi solo porque este necesitaba de su apoyo, él no era esa clase de persona y odiaba que le trataran como si fuera una vil prostituta.
- Okey….Si eso quieres está bien, yo también conseguiré compañía esta noche. -El obscuro se pasó una mano por la mejilla afectada sonriendo con rabia, si hubiera sido otra persona la que le abofeteara le habría hecho claudicar por esa falta, pero no a él, no a Ryou, y aunque sus palabras le dolían probablemente si era mejor estar lejos por lo menos esa noche hasta que ese coraje acumulado fuera disuelto hasta convertirse en nada.
- ¿Qué dijiste? -
- Lo que oíste, no creo que te interese mientras Yugi este bien.-
- ¿Que? ¿A dónde vas no hemos terminado de hablar? -
- No sé, elegiré un lugar donde pueda embriagarme en paz, no me quedare aquí como un idiota a ver cómo me pintas los cuernos, si no quieres regresar a Londres o si no quieres regresar a casa es perfecto yo me largo de aquí. - Bufo molesto el mayor dando la vuelta, estaba harto de esa situación, si para Ryou era fácil olvidarlo todo el trataría de hacer exactamente lo mismo.
- ¡Bakura regresa ahora! ¿Vas a dejarme así?-
- Si quieres irte con el eres libre de hacerlo a mí no me interesa. - El mayor se colocó la capucha de su sudadera obscura para continuar con su paso, no deseaba oír nada de lo que Ryou quisiera decirle, sus acciones hablaban más que sus palabras, tal vez si estaba equivocado después de todo.
- Bien….Si así de fácil es dejarme está bien no me interesa tampoco. - La entrecortada voz del chico se quebraba, ¿Por qué ambos habían dicho algo así? ¿Por qué se atacaban? Odiaba esa situación, no quería perder a Bakura pero tampoco quería permanecer con él, no esa noche, tal vez la lejanía les haría bien a ambos por lo menos en esas horas.
- Una cosa más, ese motel no es de cuarta, es muy bello he estado muuuuuuchas veces ahí, claro como soy taaaaan promiscuo como dices me la vivo en moteles de paso. - Mintió el mayor, en realidad nunca había usado ese lugar pero quería hacer algo de daño con ese comentario, quería lastimar un poco a Ryou tal vez de la misma forma que él lo estaba dañando, aunque en este punto no sabía si eso lograría su cometido, tal vez Ryou si estaba muy interesado en Yugi y todo eso había sido un enamoramiento fugaz.
- Eres un idiota Bakura…..-
- Exacto, soy un idiota por pensar que sentirías un poco de empatía por lo que yo siento en este momento pero veo que no, tu eres aún más cruel de lo que yo puedo ser, corre vete con tu amiguito, se feliz con él. - El mayor dio media vuelta para después comenzar a caminar intentando evadir ese sentimiento de profunda tristeza, pero si los sentimientos de Ryou se inclinaban en la balanza por Yugi entonces no se interpondría, jamás impondría un amor no correspondido, a pesar de que ese pequeño se llevara su corazón.
Ryou se quedó ahí mirándolo alejarse por el pasillo saliendo por la puerta del hospital, el pequeño se llevó una mano al rostro limpiando las lágrimas que salían de sus ojos sin que él se diera cuenta, esa pelea había sido horrible, y ahora en verdad quería ir tras Bakura para detenerlo.
Miro por unos segundos a su guardián por la ventana, encontrándose con que Anzu había subido al vehículo negro de su Yami, ¿ella había abordado con él? ¿Serian ciertas sus amenazas? ¿Bakura le engañaría por despecho?
Si Bakura llegaba a engañarlo con Anzu jamás se lo perdonaría, ni si quiera le dio tiempo de explicarle que nunca le faltaría de esa forma, pero ¿con que credibilidad le afirmaría que no sentía nada por Yugi? Si el mismísimo Rey Ladrón lo había visto actuar de esa forma frente a sus narices.
- Estúpido Bakura…..Estúpido estúpido…..- Dijo el chico apretando los dientes molesto, esos celos invadieron su ser, recreaba una y otra vez la escena en la que la Tea se acercaba a su auto para subirse con esa gran sonrisa al asiento del copiloto, ¿Y si la chica quería pagarle el favor de salvarla? Le enfermaba pensar en las manos de Anzu deleitándose con la piel y el ejercitado cuerpo del espíritu del anillo, él era su hombre, de él y de nadie más ¿Por qué no se fue con él a casa? ¿Por qué puso como prioridad estar con Yugi?
-El estúpido soy yo…-
- Hey Ryou, creímos que te habías ido con Anzu y Bakura….- Dijo Marik acercándose al chico para distraerlo un poco de sus pensamientos, el menor inmediatamente seco sus lágrimas con el dorso de su mano y le sonrió tratando de disimular su tristeza.
-No, al parecer se fueron juntos…- Una lagrima más cayo de sus bellos ojos castaños, pero antes de rodar por su mejilla el hikari detuvo su paso con sus dedos inmediatamente.
- Correcto….. Quería café pero la maquina está descompuesta por lo que veo…. ¿Está todo bien entre ustedes? -
- S-si no te preocupes….Solo es una pelea tonta, estaremos bien…-
- Bueno, Yugi no se ha movido de su lugar, creo que sería bueno que hablaras con el parece haber sufrido un ataque o algo, bueno imagino que es por la muerte de Atem….Nosotros los esperaremos en el estacionamiento ¿O prefieres que yo hablé con él? - El egipcio miro confundido la escena, esa noche había sido muy bizarra para él, primero Atem había muerto técnicamente, y Bakura se había marchado con Anzu dejando a Ryou solo en ese lugar, quería respuestas pero temía hacer mal sus preguntas y tocar fibras muy sensibles que no sabría cómo reparar.
- No, está bien yo hablare con él, los veremos abajo gracias. - El ojicastaño le sonrió, para emprender su paso directamente a Yugi que estaba sentado en la sala de espera con la cabeza baja.
- Por cierto Yugi entro a una habitación con un par de policías, tal vez si culpe a Bakura por esto, ¿tienen una buena coartada? -
- Si, no te preocupes, a Bakura no le va a pasar nada, yo me encargo. -
- Bien no tardes mucho. -
- Si gracias. -
- Y animo Bakura puede ser un idiota pero sé que te ama, así que no estés tan triste. - Le dijo el moreno dándole unas palmaditas en la espalda para animarlo, alejándose en compañía de los demás que hablaban entre ellos.
Con paso lento se dirigió hacia donde estaba Yugi sentado, al final del pasillo completamente solo, en verdad quería creer en las palabras de Marik, pero con todo lo que luz y obscuridad se habían dicho le costaba un poco creerlo.
- Yugi….Los demás nos esperan en el estacionamiento, es tarde será mejor marcharnos ¿estás bien? - El de melena blanca se sentó al lado de Yugi, percibiendo lo sombrío que se veía en esos instantes, su mirada perdida, sus manos colgando de sus rodillas con la boca ligeramente abierta.
- ¿Y Bakura? - Su voz le propino un fuerte escalofrió que recorrió su medula espinal, tenía el mismo tono que Atem y eso le atemorizaba.
- Él se fue, pero te juro que él no le hizo daño a….-
- ¿Te dejo aquí solo? - Ahora su rostro le miraba directamente, pero esos ojos amatista estaban apagados, eran tal vez más rojizos esta vez, sus facciones también se habían endurecido, había odio en sus cuencas oculares y su respiración se había acelerado considerablemente, tal vez ya lo sabía, tal vez las memorias de Atem habían pasado a su mente después de su deceso.
- Si, bueno están todos ustedes... ¿Yugi estas bien?- Con temor el inglés se levantó de su lugar en la silla siendo retenido por el otro que sujeto su muñeca para obligarlo nuevamente a ocupar el asiento.
- Mientes, tú me estas mintiendo en la cara maldito mentiroso -
- Tú no eres Yugi -
- Bravo ¿Qué me delato? - Contesto irónicamente Atem mirando por los alrededores asegurándose de estar completamente solo en ese lugar. - Si intentas algo te juro que te mato Ryou, ya no me interesa nada que no sea Bakura, así que cállate y camina. - Dijo mostrando el arma que por fin estaba en su poder, asustando al chiquillo que lo miro con miedo.
De un fuerte tirón el duelista se puso de pie caminando directamente a la salida más próxima, evitando el estacionamiento público a toda costa, no quería encontrarse de frente con Mariku ni los demás, y sin Bakura cerca esto sería fácil.
- ¿Qué hiciste con Yugi? -
- Yugi Yugi Yugi….Llámalo todo lo que quieras, él no va a regresar. - Atem se acomodó mejor para abrazar un poco más al albino acercando el cañón del arma a su costado, así se aseguraría de que el chico no hiciera nada estúpido que complicara sus planes esta vez.
- No tienes ni puta idea de lo mal que te voy a tratar en estas horas Ryou, Bakura va a pagarme todas y cada una de las veces que me lastimo y me las va a pagar contigo. -Esas amenazas helaban la sangre del chiquillo, que solo podía continuar con su paso fuera del hospital asustado. Bakura se había marchado, habían peleado, él no lo buscaría, no por ahora, no hasta que fuera lo suficientemente tarde como para que Atem terminara de arruinar su vida como lo había hecho con Tea.
- ¿Disculpe todo está bien? - Pregunto una joven regordeta alcanzándolos en la salida trasera del hospital ella había podido presenciar que algo andaba mal con esos dos.
- Si, acaba de morir su madre y está algo afectado, gracias por preguntar - Respondió Atem con amabilidad, dando la vuelta para no verse tan sospechoso, no deseaba llamar la atención más de lo necesario. Ryou noto que el agarre del faraón había disminuido ligeramente esa era su oportunidad, con rapidez corrió en dirección a la chica que trato de recibirlo en brazos, pero ese atronador sonido hizo frenar a Ryou en seco viendo con horror a la joven mujer caer al suelo muerta con un orificio entre las cejas.
- ¿Bakura no te menciono quien le enseño a nunca errar sus tiros? ¿Quién crees que tiene mejor puntería de los dos? Creo que el alumno supero al maestro en esta. - Ryou giro la cabeza para poder contemplar a Atem que caminar directamente hacia él, cargando ese revolver con el que había matado a esa chica.
- Atem…-
- Es tu culpa que esa gorda está muerta, es tu culpa que yo haya tenido que matar a esos oficiales con el cuerpo de Yugi, todo esto es tu maldita culpa, ahora entra al maldito auto si no quieres que te dispare a ti también. - Dijo levantándolo del suelo por la espesa cabellera blanca, conduciéndolo al asiento de una patrulla de la cual había hurtado las llaves.
- No, no voy a entrar, si me matas a mi mataras también a Bakura así que aléjate de mí. - Ryou se sostuvo de una de las llantas del vehículo tratando de poner la mayor resistencia posible ante los tirones que recibía en su cuero cabelludo, tenía miedo, estaba aterrado, Atem iba enserio él quería hacerle daño a como diera lugar y no iba a permitirlo, no la dejaría fácil esta vez, no sería víctima del miedo, debía ser valiente para poder ayudarse a sí mismo.
- ¡QUE EGOÍSTA! No puedo creer que él te eligiera a ti por encima de mí, yo daría mi vida por él…..- Dijo frotándose la cien con el arma sonriendo nervioso mostrando la perfecta dentadura de Yugi. - Sabes en eso te equivocas, te necesito vivo, pero eso no quiere decir que no pueda lastimarte y creeme, vas a preferir la muerte.-
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Trate de hacerlo corto pero como son los últimos capítulos creo que me será imposible, espero sea de su agrado.
¡Les deseo las más felices fiestas de todas! Pásenla excelente en compañía de sus seres queridos un abrazo a todos y cada uno de los lectores de la pagina y de mi fic claro ^o^!
Atentamente Skyland18
Por cierto alguien pregunto que cuál era mi personaje favorito de Yugioh, extrañamente es el Faraón Atem (y obviamente Bakura) ¿Por qué lo hice un villano entonces? Por diversión…..Prometo hacer otro fic donde él sea el despampanante héroe que siempre ha sido.
