Seré muy breve pequebalam esta vez creo que si vas a sufrir pero solo poquito, este capítulo es de los últimos así que las cosas se pondrán aun peor, ¡pero resiste! ¡Si se puede! Todo se arreglara….creo.
Abuelito.
- Maldición….- Fue lo único que pudo decir mientras detenía el auto abruptamente para sorpresa de Anzu que lo miro sorprendida por un segundo, juraría que escuchaba el teléfono crujir bajo los dedos del espíritu del anillo, probablemente lo haría trizas en un arranque de ira.
- ¿Q-que ocurre? ¿Por qué nos detenemos? - Bakura era de verdad un hombre espeluznante sin lugar a dudas era el obscuro en la relación de Ryou, pero a pesar de eso Anzu era capaz de ver la bondad dentro de él, y sabía que algo muy malo había ocurrido solo esperaba que fuera otro más de sus celos y no algo grave que lamentar, aunque por su semblante las cosas no serían fáciles esta vez.
- Atem tiene a Ryou, se lo llevo…..- Pronuncio con rabia el de cabello grisáceo para horror de la muchacha que ahogo su grito de angustia en sus manos, ella también estaba asustada, no quería que nada malo le sucediera a Ryou y recordar la tortura que le hizo pasar ese bastardo de Atem le erizaba la piel, no podía permitirlo.
- Si no lo hubiera dejado solo…Porque soy tan estúpido. - Continúo el hombre golpeando el volante del auto.
- Tranquilo esto no es tu culpa, ¿sabes a donde lo llevo? -
- No tengo idea, eso es lo peor…..- Su frustración iba en aumento, cada minuto que Ryou pasaba con Atem era ponerlo en riesgo, no solamente temía por lo que ese maldito fuera a hacer con su pequeño hikari, si no que llevara las cosas más lejos y lo asesinara para terminar con la existencia de ambos.
- ¿Pero que Atem no había muerto? -
- Yugi y el rompecabezas siguen bien, así que fue fácil tomar su cuerpo ¿porque no pensé eso antes? ¿Por qué? -
- ¿T-tiene el cuerpo de Yugi? Hay por dios…..- Anzu se mordió los labios con nerviosismo, ahora su novio también se vería envuelto en la locura de ese imbécil, y no había nada más que hacer, herir a Yugi ya era una posibilidad real, estaban sujetos los dos al mismo destino y a juzgar por el comportamiento de Bakura esta ves si iba a matarlo. - ¿Pero Yugi puede recuperar su cuerpo? ¿Tú no sabes ubicar a Ryou con tu lazo mental? -
- Me llevaría tiempo y no quiero perder tiempo en sentir donde diablos puede estar, Tokio es grande y si se aleja lo suficiente no voy a poder ubicarlo…..Además sé que se mueve, es lo único que sé. -
- De acuerdo, sabemos que no lo llevara a tu casa y tampoco ira a casa de Yugi así que….Existe un lugar, ambos íbamos a un lugar a las afueras de la ciudad, una bodega abandonada que usaba para revelar sus fotografías….-
- ¿Dónde Anzu donde es? -
- Déjame conducir. - Ese auto era uno de los objetos más preciados del de cabello gris, jamás había dejado que nadie se acercara al volante de su auto y menos que lo condujera, pero en ese instante sus prioridades le hicieron abandonar el lugar del piloto para dárselo a la chica, estaba nervioso y sentía una tremenda sequedad en la boca, no quería llegar tarde esta vez, debía salvar al niño antes que todo eso se convirtiera en una pesadilla para ambos.
Si la situación lo ameritaba cambiaria de lugar con él, Ryou no debería de sufrir lo mismo que el sufrió hacia milenios atrás, y si para lograrlo debía renunciar a su cuerpo mortal en ese momento lo haría, con tal de que su hikari pudiera vivir alejado de ese maldito drama que le había seguido del pasado.
- Se apagó. - Dijo la chica sacando a Bakura de sus pensamientos.
- Por todos los Dioses ni si quiera sabes conducir, largo de aquí solo dirígeme. - Probablemente hubiera sido mejor la compañía del rubio Joey o del tonto de Tristán, pero Anzu era su único recurso, así que debía tratar de sacarle provecho para poder encontrar a Ryou lo antes posible.
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El auto daba una y mil vueltas en las que Ryou se había perdido por completo, sabía que ese lugar estaba cerca de casa y trataría de correr lo más rápido que podía para ocultarse en el bosque aunque estuviera helando, no iba a permitir que ese demente se metiera con él, debía defenderse y ser valiente esta vez aunque sentía tanto miedo que a penas y podía mantenerse ecuánime.
- Ya casi llegamos, no comas ansias te mostrare un bello lugar, te puedo jurar algo y es que esta noche la vas a recordar para siempre. - Continúo el otro acelerando su paso, estaban cerca de su lugar especial un lugar donde nadie más pudiera encontrarlos. - Quiero que pienses en Bakura, lo más fuerte que puedas, quiero que estos momentos él pueda sentirlos también, quiero que use tus ojos y que si es posible use tu cuerpo para defenderse. - Dijo sonriendo mientras imaginaba lo bien que la pasaría esa noche, si Bakura regresaba a poseer el cuerpo de Ryou y renunciaba a su cuerpo mortal entonces lo tendría a él para siempre, como había sido antes y como seria a partir de ahora.
Después de largos minutos en los que Ryou no hizo nada más que llorar el auto por fin se detuvo, sus ojos todavía no se acostumbraban a la obscuridad del lugar, pero pudo distinguir una gran estructura, era una bodega apartada lejos de la ciudad, Bakura no podría encontrarlo aunque quisiera ese lugar era muy enredado y muy olvidado por los demás, era el lugar ideal para matar a alguien o bien para esconder algo.
- Llegamos cariño, así que pórtate bien esta vez. - Dijo la luz de Egipto tomando un pequeño dispositivo taser de la guantera, una sola descarga de esa pistola eléctrica y Ryou dejaría de moverse por completo, eran geniales esos inventos nuevos por fin la tecnología de ese signo era útil para algo.
Abrió la puerta del auto recibiendo consigo un fuerte golpe directamente en el rostro por parte de Ryou que empujo la puerta del vehículo con todas sus fuerzas para salir corriendo del lugar, siendo detenido por el más alto que le tomo por el cabello para hacerlo caer contra el suelo y colocarse sobre él.
- Modales Ryou, necesitas aprender modales. - Dijo dándole una fuerte bofetada que el chico se negó a recibir, colocando sus manos sobre su rostro amortiguando el golpe. - NO PENSABA QUE TE PORTARAS BIEN LA PRIMERA VEZ, PERO ESTOY HARTO DE QUE NUNCA NINGUNO DE LOS DOS SE PUEDA QUEDAR QUIETO. - Le grito el otro molesto, mantener la mente de Yugi encerrada era un trabajo difícil de mantener si Ryou seguía tratando de escapar de esa forma.
- ¡QUÍTATE DE ENCIMA DÉJAME! - Repetía una y otra vez el albino despegando sus manos de su rostro para tratar de golpear a Atem consiguiendo arañar sus mejillas y su cuello, el otro grito ante el ataque golpeando por fin al muchacho en un costado para después tomar esa pistola eléctrica que Ryou lucho por arrebatarle de las manos.
- ¡YA QUÉDATE QUIETO MALDITA SEA! - Tomo con rudeza ambas manos del chico para estrujarlas ante su agarre lastimándolo en el acto y poder golpear al chico en el rostro dejándolo lo suficientemente aturdido para usar esa arma eléctrica que descargo con rapidez en uno de los brazos del dueño del anillo, viéndolo retorcerse bajo de si, por fin había dejado de luchar.
El de cabellos tricolor se pasó una mano por el rostro para acomodarse mejor el cabello, con Ryou inconsciente podía tomar un respiro, se levantó del suelo y tomo al chico entre sus brazos deteniéndose un momento para contemplarle mejor, a penas y podía creer lo que estaba sucediendo, tantas veces había fantaseado con ese momento que ahora parecía más una fantasía que la realidad misma.
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- ¡PIENSA MALDITA SEA PIENSA TRATA DE RECORDAR!- Grito Bakura deteniendo el auto, parecía que estaba dando vueltas en ese terreno abandonado, no podía sentir absolutamente nada, su estado tan alterado le impedía poder formar una conexión con Ryou, sabía que se encontraba en algún lugar y estaba con Atem, mientras más tiempo estuvieran a solas más temía por lo que ese maldito fuera a hacer con su hikari y sabia de sobra los gustos retorcidos de ese demente.
- No puedo hacerlo cuando me estas gritando en la cara, está muy obscuro pero es por aquí…..creo.- Dijo la chica asustada, ella tampoco quería perder el tiempo y estaba segura que ese era el lugar que visitaba tantas veces con Atem, generalmente nunca prestaba mucha atención en el camino y con el lugar tan basto y tan obscuro era difícil poder ubicar bien esa dirección, su mente revuelta pensaba en lo sucedido en esa noche, en lo desagradable que era estar con el faraón y en que su novio era también prisionero del mismo, la presión era demasiada para la joven.
- Si Mariku estuviera aquí ya tendría la dirección, buscaría en tus recuerdos y…..- El hombre se llevó las manos a la cara molesto, necesitaba de su mejor amigo, le aterraba pensar y recordar que tipo de cosas eran las que ese hombre le obligaba a hacer cuando era apenas un niño, y no deseaba que las repitiera con su amado, necesitaba calmarse y concentrarse, si esa chica no le era de utilidad él debía manejar la situación.
En situaciones así su mente siempre estaba más clara pero cuando se trataba de Ryou le aterraba lo que pudiera pasarle, su fuerza se convertía en nerviosismo y debilidad y no podía permitirse sentirse así de vulnerable no ahora que su ángel más lo necesitaba.
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Los segundos al lado de ese hombre se estaban haciendo eternos, podía sentir sus brazos bajo sus rodillas y tocando su espalda, le llevaba adentro del almacén donde encendió la luz, le tomo solo un par de segundos notar lo grande del lugar, continuo en silencio mirando de un lado a otro, seguía muy aturdido por esa fuerte descarga eléctrica en su cuerpo aunque no podía luchar todavía no iba a rendirse tampoco.
- Siempre quise mostrarte esto, sé que tienes mi cuaderno de fotos, pero siempre tuve repuestos y hay más, muchísimas más. - Continuo Atem caminando directamente a una habitación, probablemente esa oficina abandonada era el lugar en el que más disfrutaba pasar el tiempo, se acercó a la perilla y abrió la puerta. El horror se apodero de Ryou que quería bajar de los brazos de Atem, aunque su cuerpo adormecido no le respondía del todo el miedo le hacía actuar, esa habitación era espantosa, había cientos de fotografías del muchacho que tapizaban las paredes, había objetos de valor de Ryou como libros, su flauta transversal que había sido un regalo de Seto, el collar de plata que Bakura le había obsequiado hacía mucho tiempo atrás, mientras sus ojos castaños se posaban por doquier encontraba mil objetos que creía perdidos para siempre.
- ¿Q-que es esto? - Pregunto el chico asustado, todo eso le había impactado demasiado, ahora entendía que esos objetos personales no habían sido solo "extraviados" por un descuido suyo, Atem los había robado todos para tenerlos y el jamás lo había notado, no había notado lo lejos que esa obscura obsesión había alcanzado.
- ¿No te gusta mi decoración? - Continúo el otro recostando al chico en ese viejo colchón que usaba para dormir algunas veces, tomando las esposas de uso policial para colocarlas en Ryou sujetándolo a la varilla que sobresalía de un agujero del suelo elevando sus brazos para tener acceso a su cuerpo sin mucho esfuerzo, sujetando una de sus piernas a la barra contraria para que el chico dejara de patearle como había hecho antes, mientras menos movilidad tuviera el acto sería más placentero para Atem.
- Estás loco. - Afirmo el albino asustado, aun se sentía aturdido por el disparo eléctrico, odiaba ser tan indefenso, el sentir esa impotencia le hacía berrear de rabia, quería defenderse pero su escasa fuerza apenas estaba comenzando a regresar.
- Sentirás frio en un principio, pero estoy seguro que puedo hacer que entres en calor rápidamente. - Dijo con un toque de lujuria en su voz el antiguo soberano, sonriendo para sí mismo, esa noche seria larga pero trataría de disfrutar hasta el último segundo al lado de Ryou, si pudiera pedirle un deseo a Ra seria que esa noche fuera eterna se acercó al chico desabotonando su abrigo para revelar la siguiente capa de prendas que cubría la desnudez del albino.
- No me toques no te acerques a mí. - Por su parte Ryou trataba de zafarse de sus ataduras, odiaba estar a merced de ese sujeto, aunque quería arrancarse las esposas estaban tan ajustadas y tan arriba que sabía que pronto sus manos se entumecerían, tenía pánico y tratar de comunicarse con Bakura le era imposible, no podía pensar en nada que no fuera en escapar de ahí por sus propios medios, aunque el horror de ver tantas fotografías suyas en las paredes le distraía bastante.
- ¿En serio? ¿Camisa sin botones esta vez? - Recrimino con molestia el otro que se había acercado bastante para poder abrir el abrigo de Ryou, notando que la camisa que llevaba puesta ese día no tenía botones, el albino estaba harto de que todo el mundo se deshiciera de sus botones con tanta facilidad, pero eso no era un problema muy grave para Atem que se dio la vuelta para acercarse a la mesita repleta de fotografías sin revelar tomando unas tijeras del estante con las que regreso a su cómoda posición sobre el chico.
- Aléjate de mí por favor. - Lloriqueo el niño asustándose al ver ese objeto puntiagudo cerca de su pecho, no deseaba que Atem estuviera cerca, quería arrancarle los ojos por verlo de ese modo, con toda esa lujuria y con todos ese asco que salía de su interior.
- ¿Tú y Bakura son muy unidos? - Dijo el otro acercando su mano al rostro del pequeño, sonriéndole para tomar su mejilla con suma dulzura, recibiendo un escupitajo por parte de Ryou.
- Ya veo, es que en serio hueles a él, puedo oler su perfume en tu pecho ¿él te ha tocado así? ¿Dime que sentiste? - Eso no había afectado en lo más mínimo el interés del monarca que le sonrió limpiándose el rostro para después sujetar la camisa del chico y comenzar a cortar la tela que cubría su pecho, dejándole al descubierto.
Esa pura piel blanca le invitaba a probarlo, ese olor tan característico, era igual que el de Bakura se atrevía a asegurar sin miedo a equivocarse que esos dos habían dormido juntos ya, y la curiosidad y la imaginación de Atem le hizo vibrar, ¿Cómo se verían ambos juntos? -Te apuesto que fue amable contigo, sé que lo fue, es un tipo grande para ti…..Imagino que dolió bastante. - Continuo Atem acercando su mano para tocar los abdominales de Ryou que trato de alejar la mano del otro a como diera lugar, sus repugnantes manos sobre su piel parecían quemarle como el fuego, su toque era completamente diferente al que sintió alguna vez con Bakura, ahora se sentía sucio odiaba esa sensación, sus lágrimas habían comenzado a salir nuevamente de sus bellos ojos caoba, no quería que Atem le viera, le tocara y mucho menos que hiciera algo así con él, no soportaría eso, prefería morir.
- Imagino que sus labios tocaron los tuyos, es decir que ¿los estaría besando a ambos? -Con rapidez poso ambas manos en la estrecha cintura de Ryou para sujetarlo y acercar su rostro al del chiquillo recibiendo solo su cuello, ese chico no iba a quedarse quieto, pero tenía toda la noche para someterlo a su voluntad, así que no había mucha prisa en hacer que el comenzara a cooperar.
- ¡DÉJAME!, ¡QUÍTATE DE ENCIMA POR FAVOR!...¡POR FAVOR YUGI AYÚDAME! -Había hecho una mala elección esa noche, había dado una pequeña oportunidad a Atem que la aprovecho al máximo, ahora solo podía pensar en Bakura, en que su espíritu guardián podría ayudarle, pero no podía sentirlo por ninguna parte y el miedo le hacía presa de sus sentidos.
- ¿Te molesta si grabo todo esto? Unas fotografías también estarían bien, no te muevas de aquí. - Dijo sonriendo el otro para despegarse de Ryou y caminar hacia uno de los estantes de donde tomo esa cámara fotográfica que tanto amaba y encenderla de una vez.
- ¡NOOOOO! ¡DÉJAME POR FAVOR DÉJAME! NO HAGAS ESTO POR FAVOR ATEM POR FAVOR. - Era irónico que el día anterior hubiera experimentado el más puro amor al lado de Bakura y ahora se encontrara a punto de hacer lo mismo con un hombre tan detestable como Atem en contra de su voluntad y encima de todo este profanaría su cuerpo con un constante recordatorio en video quebrando su alma para que este nunca encontrara la paz.
Los flashes de la cámara le asustaban, odiaba que le tomaran fotos y más estando así de vulnerable, a pesar de tratar de esconder su rostro contra sus brazos extendidos Atem hacia lo suyo para que su rostro pudiera ser visible, fotografiaba su perfecto cuerpo semidesnudo, su miedo, todo eso se reflejaría en esas espantosas fotografías.
- Me gusta que poses para mí, quedaran fantásticas, tal vez después de todo si podamos llevarnos bien después de esto. - Afirmo con sinceridad el de cabellos tricolor, tal vez podría dejar vivo a Ryou un par de días más, enviándole fotografías a Bakura para que este se retorciera de cólera y sufriera de la misma forma en la que el sufrió con su partida.
- Ahora vamos a grabar un video, ¿te gusta la idea? - Continúo tomando el triple para encender su cámara de video, enfocando a Ryou, sería un recuerdo memorable, un video que vería una y otra vez sin descanso y que sería el regalo perfecto para Bakura, su corazón se partiría en mil pedazos, ahora su destino le pertenecía, ese hombre objeto de su deseo no tendría más remedio que cambiar de roles con su hikari, tendera el perfecto cuerpo de Ryou a su voluntad con la mente de Bakura, no había nada mejor que eso.
Con lentitud Atem comenzó a quitarse la camisa que llevaba puesta, era una prenda divertida perteneciente a Ryou, jamás había sido muy fan de las pijamas estrelladas pero su hikari sí que lo era, a pesar de haber crecido ya sus gustos seguían siendo muy infantiles.
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Esa sensación que adormecía sus muñecas y cosquilleaba bajo su mentón le hizo abrir sus bellos ojos amatista, encontrándose con ese laberinto de puertas de su interior pero esta vez lucia ligeramente diferente, esos pasillos repletos de escaleras infinitas y puertas cerradas se veían distintas a como recordaba, su mente estaba más revuelta y más callada que de costumbre, trato de levantarse del suelo pero algo le retuvo, había cadenas alrededor de sus piernas que le impedían avanzar con libertad ¿Qué diablos estaba pasando? A lo lejos podía escuchar la voz de Ryou que le llamaba, pero no podía ubicarla, podía venir de arriba o de cualquiera de los lados, en realidad no sabía si estaba de cabeza o estaba recostado, todo eso era muy extraño y la sensación de cansancio le seguía rodeando, quería volver a dormir, cerrar sus ojos una vez más y dejarse llevar por esa pesadez que le rodeaba, pero ese sentimiento de angustia no podía desaparecer de su pecho.
- Yugi, despierta Yugi. - Dijo una voz familiar frente a si, era la voz de su abuelo, no podía verlo con claridad pero distinguía a lo lejos, enfoco mejor sus cuencas amatista para encontrarse con la figura de su abuelo de espaldas, su usual overol verde y su cabello grisáceo.
- ¿Abuelito? ¿Estás ahí? - Esa voz le hacía tratar de alejar la pesadez de su mente, quería encontrar a su abuelo, verlo otra vez alcanzarlo, sabía que si lo alcanzaba algo bueno ocurriría pero todo seguía siendo tan confuso que olvidaba rápidamente su objetivo.
- Yugi….- Repitió el anciano esta vez moviéndose de dirección, ubicándose en una puerta cercana al muchacho, si se estiraba lo suficiente podría alcanzarla.
- Ya voy abuelo, ya voy. - Repitió el chico sintiendo como sus piernas comenzaban a moverse, liberándose de ese fuerte agarre, aunque sus pisadas parecían hundirse en el suelo se obligaba a sí mismo a caminar.
- Yugi despierta. -
- Ya voy abuelito. - Dijo nuevamente el más chico sintiendo ese fuerte tirón en su brazo, una puerta abierta le invitaba a entrar, ahora la sobra de su abuelo se encontraba frente a ella.
- Yugi por favor despierta Yugi. -
- Estoy despierto abuelito, ¿Qué sucede? - Ese dolor, esa angustia, podía sentir pánico y placer al mismo tiempo, ¿Qué diablos estaba sucediendo? ¿Por qué estaba en ese lugar? ¿Qué ocurría? Su mente poco a poco se estaba conectando con él, la voz de su abuelo traía consigo nostalgia y dolor.
- Yugi despierta. -
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Hasta aquí con el Fic!
Bonito fin de semana a todos!
