Llevaba ya un mes en la zona de China donde estaban los Nannichuan, había estado revisando los pergaminos junto con el guarda y no encontraba nada por ninguna parte que indicara donde estaba el del hombre ahogado, se estaba empezando a desesperar.
- parece ser q al final volveré con la maldición, esto es inaudito, como puede haber tantos y que no haya rastro del del hombre ahogado?
- No lo sé Ranma, yo llevo años cuidando este sitio y nunca he oído de un nannichuan del hombre ahogado...
A Ranma se le veía cada vez más desesperado...
Además, lo que peor llevaba era el mes de no ver a Akane, acostumbrado a verla todos los días, era raro no haberla visto por un mes.
Pasaron los días y Ranma seguía buscando entre pergaminos y más pergaminos. Se había acercado también a las aldeas cercanas a preguntar a los más ancianos, ninguno le había dado una respuesta afirmativa.
Le habían hablado de una anciana en una aldea un poco más alejada pero aún no había tenido tiempo para acercarse, había llegado la hora.
Junto con el guarda del nannichuan, ya que no sabía Chino, a pesar del tiempo que había pasado en China, siempre había sido un mal estudiante, se encaminaron a ver a la centenaria mujer.
Al mediodía por fin llegaron y debieron esperar a poder ser atendidos, la casa en la que estaba alojada era pequeña pero funcional, y a pesar de la edad a la anciana mujer se la veía muy hábil para la edad que tenía.
- Buenas tardes señora, hemos venido aquí porque necesitamos información sobre los nannichuan, en especial el del hombre ahogado.
Espero a que el guarda tradujera y continuó.
- Llevo varios años ya maldito por el de la mujer ahogada y me gustaría deshacerme por fin de esa maldición, pero por más que busco en los nannichuan y en los pergaminos, no me llega ninguna noticia del mismo.
La mujer lo miró y comenzó a reírse a mandíbula batiente, no podía parar de reír, quería intentar hablar pero no podía.
Cuando por fin se calmó comenzó a hablar.
- Jovencito, te conviertes en jovencita?- volvió a sonreír- pobre, la verdad es que sería mejor que te convirtieses en un animal cualquiera, si hubiese sido yo me habría tirado a cualquier otro nannichuan.
- No señora, es más cómodo seguir siendo una persona que convertirse en un animal, por lo menos eso creo.
- Verás, no necesitas el nannichuan del hombre ahogado, que si no recuerdo mal, lo hay, aunque no recuerdo muy bien dónde está- se quedó pensativa- lo mejor es que vayas a la fuente purificadora que quita automáticamente la maldición.
Ranma al oír eso se emocionó, por fin había conseguido una solución, aunque mejor era no adelantarse.
La mujer había seguido hablando.
- Y siguiendo ese camino llegas a la fuente, es habitual que los de las aldeas vecinas consuman este agua porque es creido que hace que goces de mejor salud, yo cuando era más joven me acercaba habitualmente a consumirla.
Ranma miro al guarda para asegurarse que él se había enterado de a dónde debían ir y que hacer.
Se despidieron de la anciana agradeciéndola efusivamente la información.
Estaba muy emocionado, pero debería esperar al día siguiente, no llegarían antes a la zona de que oscureciese, era muy peligroso de noche.
Na: siento muchísimo haber tardado tanto en actualizar, estaba falta de inspiración, pero creo q ya tengo para terminar la historia, lo vamos viendo.
Muchas gracias a todxs los que me leéis, ya sea desde el principio o desde hace poco. Gracias por todos vuestros comentarios, y espero seguir viéndoos por aquí. Besos
