Habían pasado más de dos meses de su 18 cumpleaños y por fin había conseguido una invitación a conocer al tío abuelo William.
Estaba muy nerviosa porque por fin podría decirle en persona que quería dejar de ser su "hija".
Llevaba un tiempo en el orfanato ayudando a la Señora Pony y a la Hermana Maria con los niños, se había cogido vacaciones en el hospital después de que Albert recuperase la memoria y desapareciese otra vez. Estaba muy frustrada porque en el tiempo que habían estado viviendo juntos habían surgido sentimientos que ni por Terry sintió.
La había vuelto a abandonar, pero esta vez se sentía muy sola, por esa razón había vuelto con sus "madres".
Desde que era pequeña había sufrido muchas separaciones. Annie, Anthony, Terry y ahora Albert y era la gota que colmó el vaso para su dolorido corazón. No podía más, se había acabado el amor para ella y nada ni nadie le haría cambiar de idea.
Se había levantado temprano para ayudar a los preparativos del desayuno y levantar a los niños y prepararlos para desayunar.
Su cita con el tío abuelo William era a las 10 am en la casa que tienen en Lakewood, media hora antes ya estaba preparada, estaba muy nerviosa.
Se acercó a la casa 10 minutos antes, y espero a que el mayordomo la presentase.
Estaba temblando muchísimo, no sabía cómo iba a poder hablar o parecer una persona normal con lo nerviosa que estaba.
Por fin la hicieron pasar.
- Señor Ardley, La srta Candice White, si cita de las 10
La hizo pasar al despacho, estaba en penumbra y el sillón estaba dado la vuelta, el sr George, el abogado del tío abuelo se encontraba en el despacho también.
Candy se acercó y se puso frente al escritorio esperando que su tío abuelo se diese la vuelta para por fin conocerlo.
- Señor, Candy ya está aquí.
- Gracias George. Cómo estas Candy?
Candy se sentía muy extraña, por fin estaba ante el tio abuelo, pero este no se dignaba a darle la cara, pero también parecía enfermo, su voz era muy rasposa.
- Yo… yo… estoy bien
- Como tan nerviosa? No te pega nada Candy Cof, cof, cof. Perdona he pillado una gripe y no me encuentro muy bien, pero has esperado tanto por esta reunión que me pareció descortés cancelarla.
- Tienes que perdonar al Sr William, Candy, por eso la penumbra, él no se encuentra muy bien. Pero por más que insistí el no quiso cancelar tu visita.
- Gra.. gracias, no sé cómo agradecerle el que por fin me haya permitido tener esta entrevista
- Por lo que me ha comentado George, lo que quieres es que cancelemos tu adopción, verdad Candy?
- Sí.. Sí, eso es, no quiero formar parte de la familia Ardley más.
- Entiendo, yo por mi parte, quería hacerte una propuesta
Candy levanto su mirada de sus manos, llevaba estrujándoselas desde que entró, en ese momento, el sillón se estaba dando la vuelta, y la silueta entre sombras con un pañuelo en la boca le sonaba mucho
- Una propuesta?- dijo mirándolo
- Si, por supuesto la cancelación de la adopción está en marcha, verdad George?
- Si por supuesto sr William
- Bien!
- Vaya, te alegras mucho, cof, cof, cof
- Cuál es su propuesta Tío abuelo?
- Verás, quería esperar a que la adopción estuviese totalmente cancelada, pero no puedo esperar más, George por favor.
- Por supuesto.
Mientras el tío abuelo se levantaba, George abría los grandes cortinajes del despacho, una Candy con la boca abierta veía como Albert se acercaba a ella, su Albert, se arrodillaba a su lado y sacaba un pequeño estuche de un bolsillo de su elegante traje.
- Quieres casarte conmigo?
Guaaaaaau, me ha encantado escribirlo, no tenía muy claro cómo iba a acabar este fic (o capitulo, como siempre, si queréis que lo continúe indicádmelo en los comentarios) pero a medida que iba escribiendo, mis manos iban solas, tengo que decir que me ha gustado mucho, no sé qué os habrá parecido a vosotras lectoras (tendré algún lector también? Ojala) pero a mí me hubiese gustado que pasase esto. Creo que queda terminado bien, pero tendría alguna idea para continuarlo.
Muchas gracias por leerme, espero vuestros comentarios, buenos o malos serán agradecidos
