El chico sonrió, mirando dulcemente a su amado, que en esos momentos, no sabía como reaccionar ante sus palabras

- ¿Qué dijisteis? – fue lo único que logro articular Kyle brofliski ante las palabras dichas por su mejor amigo

- Que te amo – fue lo único que respondió el azabache, mientras lentamente tomaba la mandíbula del pelirrojo y sin más le plantaba un delicado beso, en esos dulces labios sabor cereza que tanto tiempo había soñado

En realidad, como era posible que se tardara casi cinco años, en definir algo que sentía desde el kínder Garden, en realidad, era un completo idiota, pero al menos, como diría Kenny, era el idiota del cual Kyle estaba enamorado y eso al final era lo que contaba o no