3

Neil estaba ya esperando a que el mayordomo le hiciese pasar a la sala de su tía Elroy.

- Pase Señorito Neal, su tía lo está esperando

- Tía cuanto me alegro de verte, vengo porque tengo que decirte algo de Candy

- Que ha hecho ahora esa zarrapastrosa?

- Vive con un hombre tía, tenemos que hacer algo, va a manchar el apellido de la familia.

La tía Elroy entro en cólera, otra vez esa muerta de hambre causándole problemas a la familia, y Albert que no aparecía por ninguna parte, por lo que no podía hacer nada por revocar su adopción, ya que George que se había quedado al cargo, por instrucciones del propio Albert se negaba.

- Pues si no hay otra opción ya que la adopción no se puede cancelar, tendremos que casarla rápidamente y evitar que arme más escándalos

- Yo tía, yo me casaré con ella

- Tú? Pero si tú eres un hombre de bien, porque querrías casarte con alguien que ha mancillado su honor.

- Si tía, yo lo hago por la familia, no encontraremos a nadie dispuesto tan rápidamente.- a Neil le había salido la jugada genial, porque gracias al apoyo de su tía iba a conseguir el objeto de sus deseos.

Tía Elroy lo despidió con un ademan y se puso a pensar.

Tenía que prepararlo todo, pero lo primero era hacer que esa chiquilla no se enterase hasta que todo estuviese preparado y no pudiese dar marcha atrás, debía ser cuanto antes porque el apellido se estaba manchando a cada hora que ella pasaba con un hombre en su casa.

En otra parte de la ciudad, una Candy más tranquila hacia su declaración a la policía, habían llamado a Albert y él la apoyaba mientras declaraba.

- Entonces no sabe quién la atacó señorita?

- No señor, pensaba que era Albert que había olvidado algo y que por las prisas no había sacado sus llaves, así que abrí sin pensar

- Pero sus vecinos han declarado que la llamaba por su nombre

- Candy, ese tipo no será el que me comentaste que te acosa de tu familia?

- Señorita White?

- No, no, de verdad no sé quién es- la muchacha no quería tener más problemas con la familia, sabía qué hacía meses que el tío abuelo Albert no daba señales de vida, y la tía Elroy quería mucho a Neil, por lo que si lo acusaba, el sería apoyado por ella, y probablemente la que acabaría en la cárcel sería ella en vez de él.

- Entendido señorita, creemos que con la descripción será suficiente, la mantendremos informada.

Cuando salían Albert no dejaba de mirarla, se había salvado por los pelos, si el asqueroso hubiese aparecido más tarde habría pillado a Candy sin ninguna protección y ahora a saber que habría sido de ella.

- Porque no le has dicho a la policía la verdad, Candy?

- No puedo Albert, ya sabes que esa familia es muy poderosa y habría sido peor para mí en vez de para ellos, tendré que andar con cuidado y no volver a abrir la puerta sin saber quién viene.

- Bueno, eso por descontado Candy, no deberías haber abierto la puerta aunque pensaras que era yo.

- Lo sé, te prometo que no lo volveré a hacer.

Y se agarró a su brazo para notar la protección que él le daba.

Albert la acompaño a la casa para que descansara, al fin y al cabo había estado trabajando toda la noche, y con el susto se la notaba cabecear en su hombro, menos mal que estaba agarrada a él, caminaba dormida.