El océano parecía estar en completa paz, una paz que le hubiera gustado disfrutar junto a él, pero que dada las circunstancias, eso parecía cada vez menos probable

- - Tonto - susurro el chico azabache mientras miraba el sol ponerse sobre el horizonte - tonto por no haberle dicho lo que sentía en ese momento - volvió a susurrar mientras una traicionera lagrima se escurría por su mejilla

- - Capitán flota ballenera islandesa a veinte nudos a babor - inquirió un chico con toda la pinta de español

- - Entendido fije su curso a esa trayectoria segundo, cuando se aviste la flota lance la bengala y avise a los refuerzos, no dejaremos que sigan matando cetáceos impunemente - replico algo más desahogado de su sentimentalismo

- - Como usted ordene - respondió el castaño rápidamente

Volvió a ver el mar, cuanto hacia que no veía sus lindos ojos, uno o dos años, cuando fue la última vez que lo había oído reír, en realidad valía la pena, todo lo que hacia

- - Kyle - susurro mientras sabía que su amor por la naturaleza siempre seria más fuerte que su amor por su mejor amigo- si tan solo hubieras entendido mi vocación - dijo mientras se volvía a poner de pie, después de todo si él no hacia su trabajo, toda una especie se perdería en los confines de la estupidez

Ah más de cincuenta mil kilómetros

Un pelirrojo miraba desinteresadamente la televisión, hacia casi tres años que su mejor amigo, lo había abandonado

Flash back

- - No puedo quedarme las ballenas me necesitan - exclamo el chico mientras cargaba su mochila

- - Pero te amo - replico el pelirrojo recargándose en su espalda

- Lo sé, pero tienes que entender, es mi deber, intentar hacer algo- inquirió aguantando las ganas de besarlo en ese momento, sabía que si lo hacía todo se iría al traste

- - No puedo entender - replico el judío a la defensiva - prefieres ir te y dejarme solo, a que correspondas mi amor no - inquirió furioso - pues sabes que vete, no te necesito, no te necesite nunca, y para que lo sepas Stanley Marsh, te desprecio - refuto furioso al instante de darle una cachetada

Flash Back

Abrazo su almohada un poco mas fuerte - - bobo- susurro para sí, después de ese día Stan se había ido, nunca había regresado a su casa, ni si quiera a South Park, había cortado toda comunicación con él, los únicos que medio sabían que pasaba en su vida eran Kenny que estaba estudiando en Guam su especialización en ornitología y Craig que había pasado una temporada con él en una misión en el mar de coral

El silencio era espectral, la televisión simplemente estaba en mute, mientras continuaba viendo ese reportaje algo sobre la expedición que Stan comando en el mar austral, lo vio sonreír, su mirada un poco más seria, pero esa sonrisa típicamente de él, se veía tan masculino con ese suéter negro y esos pantalones de mezclilla, y en eso una rubia despampanante se colgó en su brazo, diciendo quien sabe qué cosa, haciendo que su amigo se riera levemente

- - ¿? - intento decir pero su corazón simplemente se lo impidió, el debería ser el que lo sujetara del brazo así, el debería ser el que lo hiciera reír así, el debía ser el que lo ayudara a vestir por las mañanas, después de, un leve sonrojo, se apodero de sus mejillas, últimamente pensaba mucho en eso, después de todo, había logrado titularse como medico auxiliar militar, pero luego que seguía,

Una leve sonrisa se formo en su rostro

Una hora después simplemente esperaba el autobús

Miro el sol ponerse en el horizonte, le había tomado su tiempo entender, entender que entre su amor y el amor de Stan por la naturaleza, nunca podría luchar, después de todo eso era lo que en verdad le gustaba de su amigo, su vocación, sonrió levemente, quizás tardara un poco en llegar, aun que si todo iba bien estaría en Alaska para la primavera, gusto a tiempo para la siguiente expedición al mar de cortes,

Como redactaba su página oficial sintió una leve brisa rodearlo apaciblemente y simplemente se dejo abrazar por esa sensación

- - Kyle - fue lo único que pudo escuchar, entre el silencio de la situación, quizás se lo había imaginado, quizás todo era una locura, pero solo había una forma de averiguarlo, y si esa forma se encontraba a más de cincuenta mil kilómetros, el la encontraría o si no se dejaba de llamar Kyle Broflovski de Marsh