Mientras tanto en la casa de Candy, Albert que ya había vuelto de su trabajo se empezaba a poner nervioso, estaba oscureciendo y su Candy, si su Candy, ya podía decir que era suya porque había aceptado unirse a él para siempre, no aparecía, ya habían pasado muchas horas desde que había salido para la reunión y no creía que se necesitase tanto tiempo para una presentación.
Ya no podía soportarlo más, así que decidió salir a buscarla, no sabía exactamente donde estaba esa casa, pero más o menos, y teniendo en cuenta lo que decía Candy del dinero de ellos, deducía que sería una casa opulenta, por lo que seguramente la encontraría en seguida.
Iba tan nervioso cuando diviso la casa más grande de la zona, que no se percató de un coche a gran velocidad que se acercaba por el camino, el conductor intento evitar al joven , pero no pudo conseguirlo y aunque había estado frenando para evitar un golpe muy fuerte, le había dado, y el muchacho yacía inconsciente en el arcén, un George muy asustado salió del coche para ver en que podía ayudar al muchacho que acababa de atropellar.
Se había enterado de casualidad por el Sr Legan que iban a casar mañana mismo a Candy y corrían en su ayuda, por eso la velocidad con la que conducía, el siempre tan calmado y respetuoso de las leyes de tráfico no había podido evitar ponerse muy nervioso al enterarse, y por su amo William debía salvarla. El nunca aprobaría ese matrimonio.
Se acercó y se asustó aún más al ver a quien había atropellado.
- Señor Albert!
El joven patriarca empezó a despertar, menos mal, no lo había matado, tenía una brecha en la frente pero por lo demás no veía más heridas.
- Candy, Candy
- Señor Albert, como esta? Le duele algo?
- Mi cabeza, George, me duele mucho.- abrió sus ojos como platos, se acordaba, se había hecho la luz, el pertenecía a esa familia que Candy tanto odiaba, él era el tío abuelo William que ella iba a conocer, entonces la habían engañado, porque él no la había hecho llamar, y por lo que veía que George llegaba ahora, tampoco.
- Se encuentra bien, señor? No quería atropellarlo, perdóneme, venia tan rápido porque a la señorita Candy…
- Que le pasa a Candy, porque la han hecho llamar aquí?
- Como sabe Señor?
- No hay tiempo de explicaciones, vamos llévame a la casa, tengo que hablar con la tía Elroy y ver que está pasando aquí.
Ambos subieron al coche y George retomo la marcha hacia la casa.
Candy por fin después de varias horas se había tranquilizado y había comenzado a pensar. Era buena escalando, y no la habían puesto en una habitación muy alta, era un segundo, por lo que quito las sabanas de su cama y las unió con un nudo muy fuerte que le había enseñado Tom a hacer.
Espero a que oscureciese y arrojo el atado de sabanas por la ventana y bajo por él.
Chupado, y parecía que nadie la había visto. Se escondió en unos matorrales cuando vio que un coche se acercaba a toda velocidad por el camino, y cuando sus ocupantes salieron del mismo, echó a correr por ese mismo camino todo lo más rápido que pudo para huir de esa gente que tan mal la quería.
