Albert ya estaba en su casa, la mansión Ardley que su padre le dejara al morir, y la gran responsabilidad de ser el patriarca de la familia muy joven tutelado por su tía, una tía que iba a ver en ese momento muy furioso.
Abrió la puerta de su cuarto de forma impetuosa y se encontró a su tía con la Sra. Legan charlando tranquilamente.
- FUERA!
Una asustada Sra. Legan se levanta abruptamente y a pesar de que no sabe quién es, sale corriendo, debe buscar al mayordomo o alguien que la ayude.
- DONDE ESTA CANDY?
- Hola William, buenas tardes, donde has estado todo este año? He estado muy preocupada por ti.
- NO ME VENGAS CON PAMPLINAS, TE HE HECHO UNA PREGUNTA Y QUIERO QUE ME RESPONDAS AHORA MISMO.
- Esa huérfana? Como voy a saberlo, tú le diste permiso para que trabajara y que se alquilara un piso.
- NO INTENTES ENGAÑARME, SE QUE ELLA ESTA AQUÍ, TENIA HOY UNA CITA CON MIGO, PERO RESULTA QUE YO NO HE ORGANIZADO ESA CITA, Y GEORGE TAMPOCO.
En ese instante llegaba George intentando recuperar resuello, como corría su amo, había visto a la señora Legan salir como alma que lleva el diablo llamando al mayordomo, por eso sabía que él estaba en la habitación de su tía. Vio cómo su amo seguía discutiendo con su tía, pero él sabía que no iba a sacar nada de la terca mujer, por lo que cuando vio llegar al mayordomo lo interrogo hasta sacarle la información, por otra parte de forma muy rápida, muy poca gente en la casa del servicio apreciaba realmente a la señora Elroy y muchos habían desarrollado un cariño por la joven que siempre agradecía todos sus atenciones.
- Señor William, ya sé dónde se encuentra la señorita Candy, su tía la tiene encerrada en la habitación del segundo piso que da al jardín.
- Vamos George.
La tía Elroy se puso furiosa, quien la había delatado? Iba a haber muchos despidos en la casa por esa indiscreción.
De todas formas vería como convencer a su sobrino de casar a la mocosa con Neil, no podría encontrar mejor partido para ella viendo que era una cualquiera y una huérfana.
Albert y George habían llegado a la puerta de la habitación.
Al ver que estaba la puerta cerrada ambos hombres empujaron para tirarla abajo. AL ser una puerta recia, les costó un rato, pero por fin la tiraron.
Albert entro como una exhalación en la habitación para encontrarla vacía y con las sabanas en la ventana.
Con una carcajada dijo:
- Esta es mi chica.
Era lo mejor que podría haber pasado, porque al escapar ella y no estar en la casa, su tía no tenía ninguna forma de casarla con nadie.
En ese momento llego su tía a la puerta
- William, esta no es forma de comportarse de un caballero
Entrando se dio cuenta que no veía por ningún lado a Candice.
- Donde esta esa huérfana?
- Parece ser que no necesita que nadie la rescate, se vale ella sola- dijo señalando a la ventana y el atado de sabanas.
- PORDIOSERA DEL DEMONIO, con lo que me ha costado organizar la boda, pues hay que buscarla William, mañana se debe casar para que no manche más el apellido de la familia.
- No te preocupes tía, ella se va a casar.
- Por supuesto, con Neil mañana como que me llamo Elroy Ardley.
Albert riéndose se encamino a su habitación. Debía cambiarse, curarse la herida de la cabeza y volver con su amada Candy.
- WILLIAM ALBERT ARDLEY, DONDE VAS?
- A mi cuarto tía, me voy a curar y volveré a salir, tengo cosas que hacer
- De eso nada, vas a organizar ahora mismo la búsqueda de Candice para que se case con Neil, es lo mejor, esa huérfana no puede seguir manchando el apellido de la familia.
- No digas tonterías, Candy no quiere nada con Neil, y yo no la voy a obligar a casarse con él. Además tiene novio, por lo que yo sé, y esta prometida con él.
George volteo a mirar a su jefe muy sorprendido.
- Que tonterías dices William, sin mi aprobación ella no se va a casar con alguien que manche el apellido.
- No te preocupes tía, la cancelación de la adopción es lo que querías, verdad? Pues George por favor, pon la en marcha desde mañana mismo
- Me vas a dar el gusto? De verdad?- Nunca había visto sonreír a su tía de esa forma tan feliz, le daba pensar que ella odiase tanto al objeto de su amor.
- Si tía, voy a cancelar la adopción.- ella no se dio cuenta de la tristeza en sus ojos, solo de su felicidad por quitarse de encima a esa pordiosera que le había hecho la vida imposible por años.
Viendo que las cosas estaban así con su tía, Albert no se podía ir, tenía que mandar a alguien a avisar a Candy.
Querida Candy,
He recuperado la memoria y he venido a casa, estoy preparándolo todo para nuestra boda, por favor espérame.
Te quiere Albert.
Mando esta misiva con un empleado de su confianza pero nunca le llego a Candy.
