Candy ya estaba instalada en el hogar de Pony y había encontrado trabajo en la clínica del pueblo, no necesitaba más.

Su vida transcurrió tranquila hasta que volvió a recibir una invitación del tío abuelo William de encontrarse esta vez en la mansión de Lakewood y para el día siguiente, la misiva iba acompañada de otra de puño y letra de George diciendo que si necesitaba más seguridad de que el que la hacía llamar era el Señor William, él se lo garantizaba y si era necesario el mismo la iría a buscar.

Y llegamos al comienzo de esta historia con una Candy muy sorprendida porque quien le estaba pidiendo en matrimonio era su Albert, el Albert con el que había convivido por meses compartido tantas y tantas cosas y al que se había prometido en matrimonio.

Sus ojos se llenaron de lágrimas, no veía más.

- Me abandonaste

- Lo siento mi niña, pensé que lo de la adopción costaría menos, pero no ha sido posible tramitarlo aun .

- Me dejaste sola

- No llores por favor Candy, no me gusta verte así mi amor

- Pensaba que te había pasado algo

- Bueno, algo si me pasó , recupere la memoria por culpa de un atropello de George- Le dijo con una sonrisa mientras George se ponía colorado

- Te atropelló?-Por un momento Candy dejo de llorar y se puso blanca.

- No fue nada tranquila, ya ves que estoy bien, me tuve que encargar de que la tía Elroy cancelase todo lo de tu matrimonio con Neil, y los mandé a todos a Florida porque no quiero volver a saber de ellos.

- Me abandonasteeee- y salió corriendo casi sin ver por las lágrimas que cubrían sus ojos.

Y se encamino a su lugar mágico a ese que tantas veces la había visto llorar, a su colina de Pony y lloro y lloro hasta que una voz conocida le dijo:

- Por favor Candy, no llores más

- Albert, que haces aquí?

- Yo sabía que estarías aquí, en el lugar en el que te conocí, en el lugar donde me enamore de ti

- No puede ser, eres tú? Mi príncipe de la colina

Albert asintió y Candy ya rechazando sus lágrimas se levantó y lo abrazo muy fuerte, tanto que parecía que se iban a fundir.

- Gracias por existir y gracias por perdonarme, esto quiere decir que me aceptas otra vez como tu esposo? Esta vez a William Albert Ardley?

- Sabes lo que siento por esta familia, sobre todo por la tía Elroy y los Legan, pero no puedo vivir sin ti Albert, así que acepto.

Sellaron esta promesa fundiéndose en un beso al principio tierno y amoroso al rato más exigente, de dos almas que se pertenecían y que les costaba estar más tiempo separadas.

Cuando por fin pudieron separarse se encaminaron a la casa de Pony para hablar con sus madres y contarles todo lo que había pasado, ambas se sorprendieron muchísimo al pensar que se habían amado por tantos años, al fin y al cabo Candy de quien primero se enamoró y siempre guardo en su corazón pensando que era Anthony fue a su príncipe de la colina.

También la regañaron por irse de Boston sin intentar buscar a Albert o saber algo de él, entendían que no era la primera vez que Albert había desaparecido sin dejar rastro, pero esa no era escusa, al fin y al cabo era su prometido, y se habían alegrado mucho al saber que a pesar de haber recuperado la memoria Albert aun amaba con locura a Candy.

Los días pasaron y la adopción estaba por fin llegando a su término.

Ahora lo que centraba a Albert era preparar su boda con Candy, ella había querido que fuese algo sencillo por lo que la estaban organizando en la pequeña capilla del orfanato, y con una pequeña recepción para los invitados en la mansión en el jardín.

Había llegado la hora de informar a su tía de las dos noticias. No sabía cómo se lo iba a tomar, pero su decisión de casarse con Candy era férrea, y nada ni nadie la haría cambiar de opinión.

Candy se empeñó en estar presente en la reunión con la tía Elroy, ella decía que mejor dos contra uno, y también que si se iba a convertir en familia por casamiento, deberían empezar a llevarse bien.

La reunión no empezó muy bien cuando ambos llegaron al saloncito y la tía Elroy se levantó furiosa de su asiento

- WILLIAM, QUE SIGNIFICA ESTO? QUE HACE ELLA AQUÍ?

- Tía tranquilízate, al final las noticias que te traigo le incumben a Candy

Lo miro muy sorprendida aun furiosa, pero decidió escuchar lo que su sobrino tenía que decirle.

- Te escucho

- Verás tía Elroy, tengo que informarte que oficialmente Candy ya no forma parte de la familia- la sonrisa de oreja a oreja que se le puso impresionó mucho a Candy, tanto la odiaba, pues no le iba a gustar nada la siguiente noticia- pero…

- Pero? No puede haber ningún pero, esa es la mejor noticia que me podías dar

- Tía, déjame hablar

- Habla

- Pero, formara oficialmente parte de la familia a partir de este domingo, ya que nos vamos a casar.

- QUEEE?!

La tía Elroy empezó a ponerse cada vez más roja, no podía hablar, se agarró el pecho y callo desplomada al suelo.

- Albert, creo que le ha dado un ataque al corazón, llama al doctor rápidamente

Albert salió corriendo a su despacho a llamar al doctor y a una ambulancia para llevarla al hospital.

Candy mientras tanto le realizaba los primeros auxilios de la mejor forma que le habían enseñado.

El doctor no tardó en llegar, y ayudo a Candy a estabilizar a la paciente

- Doctor, creo que le dio un ataque al corazón

- Es correcto señorita, si no fuera por usted la paciente estaría muerta, aunque aún tenemos que llevarla al hospital, la ha estabilizado muy bien.

En ese momento llegaba Albert y sonrió al oír ese halago a su futura esposa.

La ambulancia no se hizo de rogar y llego para llevar a la señora Ardley al hospital más cercano donde la hospitalizaron.